CAPÍTULO XIX.
De Bulusan á Barcelona.—Situación y estadística.—Gubat.—Censo civil y parroquial.—Casiguran.—Su etimología.—Campos y productos.—Minas de azogue.—Estadística.—Juban.—Sus límites y población.—Sorsogon.—Puerto.—Iglesia y convento.—Su población.—Bacon.—Estadística—Su párroco.—Isla de Bataan.—Minas de carbón.—Laguna de las Lágrimas.—El canto del calao.—Manito.—Su población.—Resumen.—Retorno á la cabecera.—Últimos recuerdos.
De Bulusan á Barcelona hay 15 km. de regular camino. Este pueblo le denominan no pocos indios con el nombre de Danlong, así llamado un árbol cuya corteza hace fermentar la tuba del coco.
Barcelona linda por N. con Gubat; por O., con Casiguran; por S. con Bulusan, y por E., con el Estrecho, en cuya playa se asienta. Estas costas fueron muy castigadas por las piraterías, y efecto de esto el ver por doquier restos de antiguos baluartes, de los que se encuentran en los alrededores de Barcelona no pocos.
Cuenta aquel pueblo 3.685 almas, de las que tributan 1.507. A 195 ascendieron los bautizos, á 62 los casamientos y á 51 las defunciones. Asisten 100 niños á las escuelas, no conociendo ninguno el español. Hay radicados 16 chinos.
Gubat es el inmediato pueblo, encontrándose de Barcelona á 7 km. de buen camino. La doble significación de aquella palabra ya se dejó consignada al hablar de Guinobatan. Linda al N. con Bacon, al S. con Barcelona, al O. con Sorsogon y al E. con la mar.
Gubat con sus barrios contiene 8.530 almas, de las que tributan 4.409. Su censo parroquial registró 541 bautizos, 133 casamientos, y 160 inhumaciones. Asisten á las escuelas 160 niños, no hablando ninguno el español. Hay radicados 2 europeos y 36 chinos. Su criminalidad la define un procesado.
De Gubat á Casiguran hay 21 km. de mediano camino, encontrándose en el comedio de aquel la visita de San Juan. Confina con Juban, Bulusan, Gubat y el Estrecho.
Casiguran se deriva de casugudan, cuya raíz es sugud, que significa esquina ó canto, y también el punto más saliente de la rada ó ensenada. Sugud anteponiéndole la partícula ca, y posponiéndole la de an resulta casugudan, que es pluralidad de cantos, esquinas, ó la parte más avanzada de la ensenada.
En los campos de este pueblo, como en los de aquella provincia, se ve por doquier el abacá, plátano que lo mismo crece en el bosque, que en la montaña, que en el llano, predominando en las ocupaciones de aquellos habitantes el beneficio de dicha planta, base y fundamento de la gran riqueza de la provincia.
En las cercanías de Casiguran y en su parte S. se hicieron en 1848 algunos infructuosos trabajos en busca del azogue, cuya presencia denuncia no pocas vetas de cinabrio.
El vecindario de este pueblo ascendía á 3.056 almas, de las que tributaban 1.206. Se registraron 238 bautizos, 58 casamientos y 118 defunciones. Asistieron á las escuelas 90 niños, de los que solo 2 hablaban el español. Hay radicados 18 chinos y 2 europeos.
Juban está á un paseo de Casiguran, pues que solo lo separa 5 km. de buen camino. Confina con aquel pueblo y con los de Sorsogon, Magallanes, Rulan y visita de San Miguel. Está situado á un cuarto de hora de la mar en terreno llano, formando su caserío 12 calles regularmente trazadas. En su jurisdicción se encuentran 5 barrios, entre ellos, el de Santa Rosa, sito en la pintoresca islita de Sablaya.
Riegan su jurisdicción no pocos ríos, habiendo en las márgenes del
Caducan manantiales termales.
El vecindario de Juban asciende á 3.122 almas, de las que tributan 1.666. Se registraron 150 bautizos, 42 casamientos y 39 defunciones. Asisten á las escuelas unos 100 niños, hablando 24 medianamente el español. Hay radicados 7 europeos y 14 chinos.
El pueblo que da nombre al partido se halla á continuación de Juban, separándole de este 5 millas.
Sorsogon se deriva de sogsogon, cuya raíz, sogsog, significa vadear, razón por la que al río, laguna ó canal vadeable se dice: Salog, danao ó dagat na sagsogon.
Sorsogon linda con Bacon, Juban, Gubat y Casiguran. Se fundó en 1626, y fué cabecera de la provincia hasta 1767. Está situado entre dos riachuelos que van á desaguar al puerto del mismo nombre que el pueblo; ese se halla próximo á su playa, en terrero llano y clima templado. Son fértiles sus tierras por las que corren numerosos ríos; al NO. del pueblo se eleva el pico de Sorsogon, que dista poco más de una legua. Produce arroz, maíz, algodón, abacá, legumbres y frutas.
El puerto de Sorsogon, comprendido entre los 127° 27' longitud, 127° 41' idem, 12° 50' latitud, y 12° 38' 50'' ídem, es muy seguro y tiene de bojeo unas 14 leguas y de largo 4 1/2. A la derecha de su entrada se hallan las islas de Poro y Malacimbo.
Sorsogon tiene buen caserío, siendo de notar la iglesia y convento, habitado, en la época que visitamos el pueblo, por un cura indígena de notable ilustración. Entre el convento y las opulentas casas de los señores Granados y Santos, pasamos el tiempo que permanecimos en aquel pueblo, de gran movimiento mercantil. Su puerto exporta todos los años muchos miles de fardos de abacá, cuyo filamento es prensado en los almacenes que allí se encuentran.
Sorsogon comprende un total de 9.804 almas, de las que tributan 4.659. A 422 ascendieron el número de nacimientos, 57 los casamientos y 223 las defunciones. Solo 10 niños de los 170 que asisten á las escuelas conocen medianamente el español. Hay radicados 5 europeos y 48 chinos.
De Sorsogon á Bacon fuimos en una magnífica carretela del Sr. Santos. Este camino, en el que invertimos una hora, está muy bien conservado.
Bacon es un rico pueblo situado en la contracosta de Sorsogon. Tiene 12.151 almas, de las que tributan 5.444. Ascendieron á 403 sus nacimientos, 113 los casamientos y 151 las defunciones. Asisten á las escuelas 320 niños, de los que solo hablan el español 5. Hay radicados 7 europeos y 30 chinos. Su criminalidad está representada por 3 procesados.
En Bacon nos esperaba una espaciosa embarcación, en la que habíamos de retornar á Legaspi. Antes de abandonar el pueblo, cumplamos con el deber de consagrar un cariñoso recuerdo á su ilustrado párroco, D. Santiago Ojeda, sacerdote indígena, de grandes virtudes y no escasos conocimientos.
De Bacon depende la isla de Batan, en la que se han gastado grandes caudales por una empresa particular, en la explotación de unas minas de carbón de piedra que hubo que abandonar por no tener el mineral la densidad debida.
En la travesía de Bacon á Manito, nos llamó la atención una columna de humo que perezosamente y cual si fuera una compacta bruma se elevaba en la costa. Pregunté al patrón y me dijo que aquel humo procedía de solfataras parecidas á las de Tiui: en vista de tal noticia, mandó poner proa al sitio donde salía el humo.
Atracamos á los pocos minutos, merced á los bicheros que hicieron presa en aquellos fondos madrepóricos y saltamos no sobre tierra, y sí sobre desdentadas masas acantiladas. A pocos pasos de la costa principia el bosque en el que muy laboriosamente fuimos internándonos gracias á los bolos de toda la gente de los botes. El humo era nuestro guía. A las dos horas de no pocos trabajos entramos en un claro. Pocos panoramas he presenciado en mi vida más imponentes, que el que mostró ante mi vista aquel anfiteatro cercado de colosales árboles, á cuyos troncos se extendía un lago de aguas rojizas en ebullición. Con no pocas precauciones para evitar quemaduras tratamos de sondar aquellas aguas, siendo nuestros ensayos infructuosos. El volcán Mayón tiene no pocas válvulas, y seguramente las más importantes son las de Tiui y Manito. El color de las aguas de esta última, la producirán las materias colorantes del terreno, combinadas con las descomposiciones que aquellas altas temperaturas producen en los vegetales tintóreos. El siniestro silencio de aquellas soledades, solo interrumpido por el canto del calao, anunciando las horas del día, con la regularidad de un cronómetro inglés, el aspecto fantástico de aquellas rojas aguas, en las que reproducen sus contornos, los seculares árboles que resguardan aquella maravilla, forman un todo tan imponente y majestuoso, que parece cual si se animasen y tomasen vida y contornos las vertiginosas descripciones que salieron de la divina pluma del Dante. Al abandonar aquellas hirvientes aguas las bautizamos gravando en el añoso tronco de un árbol con la punta del bolo, Laguna de las lágrimas.
De la Laguna de las lágrimas á Manito, solo hay 3 millas. Este pueblecito es el último de los que forman el partido de Sorsogon. Tiene 1.719 almas tributando 801. Se inscribieron en los libros canónicos 46 bautizos, 8 casamientos y 19 defunciones. Asisten 50 niños á las escuelas habiendo solo 2 que entendieran el español. Hay radicados 4 chinos.
De Manito regresamos á Legaspi, y de allí nos trasladamos á la cabecera.
Resumiendo todos los datos estadísticos que hemos dado al detalle, resulta que la provincia de Albay en 1878 tenía 238.220 almas, de las que tributaban 113.813. En dicho año según las estadísticas que galantemente me facilitaron los párrocos, se inscribieron en sus libros 11.094 nacimientos, 2.150 casamientos y 5.416 defunciones. Como se ve el número de nacidos supera al de difuntos en más de un 50 por 100. Según los datos minuciosamente recogidos en la inspección de instrucción pública de aquella provincia, asistieron á sus escuelas, aquel año, por término medio 5.416 niños de ambos sexos, de los que solo hablaban medianamente el español 495. Europeos y americanos radicados en aquellos pueblos sumaban 127 y 646 los chinos. La criminalidad registra un total de 158 procesados, siendo 152 varones y 6 hembras. De este total sabían leer y escribir 40.
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Réstame solo decir que mi amigo Luís se retornó á Manila antes de emprender el viaje por la provincia de Albay, asustado ante la idea de llegar, no á dejar de comer pan francés y sí á no comerlo castila. La perspectiva de las bolas de morisqueta, sabroso pan del indio, se le atragantaron antes de probarlas, poniendo en su vista proa á la mural ciudad. A Enriqueta, le cumpliré mi palabra mandándole el primer ejemplar que salga de la imprenta: el Reverendo Padre á quien tuve ocasión de tratar sigue soltando nudos á su cordón, gastando fósforos, y hablando por supuesto en … bicol. En cuanto al alegre capitán del Sorsogon, me lo encontré vegetando en Barcelona con la nostalgia propia del que vive lejos de las Islas Filipinas, después de haber residido en ellas muchos años. El Sorsogon corrió la suerte de todos los barcos que navegan en el Archipiélago. Lo sepultó la furia de un tifón.