D. MANUEL JOSÉ DE LABARDEN.

El nombre del Dr. D. Manuel José de Labarden, estaria hoy envuelto en el olvido mas profundo, si el primer periódico que se publicó en Buenos Aires al comenzar el siglo presente, el Telégrafo Mercantil, no hubiese dado á luz la oda reimpresa en la página 370 de la Lira Argentina. Aquella oda tiene por asunto el magestuoso rio Paraná, y parece escrita en el año de 1801.

Sin embargo la fama literaria del Sr. Labarden debia ser grande en los años inmediatamente anteriores á la revolucion. El Dr. D. Vicente Lopez al comenzar su canto El Triunfo Argentino (Noviembre de 1807) pide silencio “al sublime acento de aquel hijo de Apolo” para dar salida al entusiasmo de su pecho.

El Sr. Labarden nació en Buenos Aires, siguió la carrera del foro, y desempeñó el cargo de Auditor de guerra del ejército reconquistador en 1807. Su muerte ha debido tener lugar por los años 1812 ó 13.

Refiere la tradicion que él fué el promotor de la primera casa de comedias que se edificó en Buenos Aires, la cual estuvo situada en el parage que hoy ocupa el mercado público. Aquel edificio, que no debia ser muy sólido ni muy suntuoso, pereció por las llamas el año 1793. De esta aficion al arte dramático que se atribuye al Dr Labarden, da testimonio afirmativo una trajedia que de su pluma se conserva con el título de Siripo, personage muy conocido en los fastos de la historia novelesca y primitiva del Rio de la Plata. Esta trajedia se representaba frecuentemente en Buenos Aires en los aniversarios de sucesos prósperos de la revolucion, despertando mucho entusiasmo en los espectadores. No la conocemos, pero sabemos que existen copias de ella en Buenos Aires. Seria una buena accion el rescatarla de una pérdida segura, conservándola en los archivos de algunos de los cuerpos literarios que acaban de fundarse en Buenos Aires.

El Dr. Labarden fué de carácter amable, caballeroso, culto de maneras, dado al trato social, y al mismo tiempo enemigo del bullicio y de la multitud, tanto como su maestro Horacio:

Odi profanum vulgus, et arceo.

Amó la vida retirada y las tranquilas tareas del campo, en las cuales procedió con el acierto de un hombre ilustrado. Por una casualidad rara podemos asegurar que él antes que nadie tuvo la idea de mejorar con la cruza de razas mas perfectas, la calidad de las ovejas del Rio de la Plata. En un libro de cuentas de la casa de comercio de D. Tomas Antonio Romero, aquel “jenio vasto y emprendedor”, como le llama el Sr. Funes, hemos hallado con fecha 10 de Diciembre de 1794, la partida siguiente: “Por 187 ps. ½ rs. corrientes que han tenido de costo y gastos diez carneros y veinte ovejas que de su cuenta y riesgo se embarcaron en Cadiz abordo de la fragata Santa-Ana, como consta por menor de su respectiva cuenta.... etc.”

Este ganado lanar no podia ser sino merino, pues bien notorio es que la España posee esa especie; que en aquel suelo es en donde adquirió, siglos hace, la perfeccion que la distingue, y que de allí se estendió á Alemania primero, y despues á Francia bajo el reinado de Luis XVI.

En aquella época residió el Dr. Labarden en lo que es hoy Estado Oriental y entonces se decia, la otra banda, en una estancia llamada del Sauce en las cercanias del pueblo del Colla. Sospechamos que desempeñaba el cargo de administrador de las propiedades rurales de la Corona conocidas con el nombre de Estancias del rey. En el mismo libro de la casa de Romero, aparece comprada en 1793, para el mismo Sr. Labarden, y por el precio de 10 ps. 2½ rs. la obra de Barcarcel sobre Agricultura. En aquel año tenia esposa y madre vivas.