CANTARES DE UN GOLOSO
I
Quisiera yo ser un santo
para ir al cielo, en un vuelo,
porque allí será un encanto
comer tocino del cielo.
II
Hay dos cosas en el mundo
que me parecen muy bien:
la jalea de guayaba
y el jaleo de Jerez.
III
No creas que está empeñado
el traje que ayer me has visto:
es que era de lana dulce
y anoche me lo he comido.
IV
Porque él sea almibarado
no gruñas, madre querida,
que de ese modo á su lado
será más dulce mi vida.
V
De los hijos de mi patria
nadie el arrojo discute.
¡Qué no ha de dar una tierra
que tuvo un general Dulce!
VI
En un convento de Ostende
hay capuchinas muy finas,
y aquí Martinho las vende.
¡Olé por las capuchinas!
VII
Anda el goloso Cernuda
tras la tartamuda Marta.
No la quiere por lo muda,
que la quiere por lo tarta.
VIII
¡Mira que te come el coco!»
me decían de pequeño,
y hoy soy yo quien se lo come:
¡lo que cambean los tiempos!
IX
Anda y vete de mi vera,
borracho de los demonios.
¡Qué lástima que tus padres
no te hayan hecho bizcocho!
X
Madrecita de mi alma,
daría yo mi fortuna
porque estuviese admitido
tomar la miel con azúcar.
XI
Así como algunos dicen:
«¡Recontra! ¡Concho! ¡Carape!»
yo grito cuando me enfado:
«¡Recoco! ¡Acitrón! ¡Guirlache!»
XII
Tu dorada cabellera
vale, niña, un dineral,
pero ¡ay! el cabello de ángel
vale muchísimo más.
XIII
Dicen, al verme tan loco,
y al verte, niña, tan fresca,
que yo parezco demente
y tú pareces de menta.
XIV
No toco más á los dulces
que suele ofrecer Pilar.
La eché mano á un limoncillo,
¡y me dió una bofetá!