ESCENA X.

DON JUAN DE LUNA, DON SANCHO.

Juan de Luna.

Parece que la noche ha refrescado.

Sancho.

Señor don Juan de Luna, para el río

este fresco en mi edad es demasiado.

Juan de Luna.

Mejor será que en ese jardín mío

se nos ponga la mesa, y que gocemos

la cena con sazón, templado el frío.

Sancho.

Discreto parecer. Noche tendremos

que dar a Manzanares más templada;

que ofenden la salud estos extremos.

Juan de Luna.

(Dirigiéndose adentro.)

Gozad de vuestra hermosa convidada

por esta noche en el jardín, Lucrecia.

Sancho.

Veáisla, quiera Dios, bien empleada;

que es un ángel.

Juan de Luna.

Demás de que no es necia

y ser cual veis, Don Sancho, tan hermosa,

menos que la virtud la vida precia.