LAS NOTAS:

[1] El Atlantic Monthly de Marzo de 1875, publica una traducción bajo el título de, Origin of the name America.

[2] Costa-Rica, Nicaragua y Panamá en el siglo XVI, etc., por don Manuel M. Peralta, in. 8.º, Paris, 1883.

[3] Examen Critique, vol. IV, pág. 42.

[4] Primer viaje de Amerigo (sic) Vespucci—Viena, 1869.

[5] Conocida es la extrema reserva que Colón acostumbraba á guardar en sus informes escritos al Gobierno español. Temía sin duda las calumnias, las falsas interpretaciones, y se ponía en guardia por un sentimiento de prudencia.

[6] Por otra parte, existen también las minas de oro de Juigalpa, nombre indígena que debía escribirse Huzgalpa, y significa patria del oro. En fin, el nombre que los indios daban á toda la costa de mosquitos, es Teguzgalpa, ó Taguzgalpa, nombre que quiere decir oro.

[7] Examen Critique, vol. IV, páginas 192 y 193.

[8] Nuevas investigaciones sobre los últimos viajes del navegante florentino, por F. A. de Varnhagen, pág. 56.

[9] Amerigo Vespucci, por F. A. de Varnhagen—Lima, 1865, folio, pág. 13.

[10] Su fecha es 7 de las calendas de Mayo de 1507, es decir, el 25 de Abril de dicho año, después de rectificado el calendario.

[11] Examen Critique, vol. IV, páginas 33 y 34.

[12] Examen Critique, vol. V, pág. 179.

[13] Examen Critique, vol. V, páginas 206 y 207.

[14] Uno de estos marinos, amigo suyo, el Capitán Hojeda, le llama Morigo, que quiere decir parecido á moro. Por aquella época fueron expulsados los moros de España, sin quedar en territorio español más que aquellos que se hicieron cristianos á la fuerza. ¿Había Vespucci frecuentado á los moros, ó tenía el tipo morisco?

[15] Examen Crítico, vol. IV, pág. 154.

[16] El bello ejemplar del señor Charles Deane, de Cambridge.

[17] Examen Crítico, pág. 52, tom. IV.

[18] Examen Crítico, tom. IV, páginas 49, 50 y 51.

[19] Entre Neufchateau y Mirecourt, en los Vosgos, muchos de los nombres de lugar terminan en court. Es allí donde se encuentra la villa de Sandocourt, patria de Jean Basin. He adoptado la ortografía de la carta llamada del Estado Mayor, foja 14 (Metz) escala 11320,000 en lugar de los tres nombres de Sandacourt, Sandacour y Sendacour, dados por d’Avezac.

[20] Examen Crítico, tom. IV, páginas 98 y 99.

[21] Recherches sur Americ Vespucci, Paris, 1842, pág. 70.

[22] El señor Charles Deane ha puesto á mi disposición, con mucha complacencia, su bello ejemplar de la Cosm. Int., edición de Setiembre, 1507. Y el señor Justin Winsor, con no menor liberalidad, me ha suministrado todas las reseñas y libros de la rica biblioteca de la Universidad de Harvard, en Massachusetts.

[23] Martin Hylacomylus Waltzemüller, sus obras y sus colaboradores—Paris, 1867, in. 8.º

[24] Bol. de la Sociedad Geográfica, Paris, 1855, pág. 411.

[25] Examen Critique, vol. IV, pág. 98.

[26] Examen Critique, vol. V, pág. 207.

[27] Examen Crítico, vol. IV, pág. 106.

[28] Examen Critique, vol. IV, pág. 106.

[29] Primer viaje de Amerigo (sic) Vespucci, pref. pág. 1—Viena, 1869.

[30] Biblioteca Americana (Vetustísima, pág. 94).

[31] Martin Hylacomylus, páginas 18, 23 y 25.

[32] Tom. II, col. 316 de la nueva edición. El editor de la Bibliotheca Americana vetustissima, de Harrisse, ha dado en forma de viñeta una especie de parodia, de gusto dudoso, sustituyendo sus iniciales y las de Nueva York, á las de Saint Dié.

En fin, esta notable marca tipográfica, se encuentra dos veces reproducida en facsimile en A Catalogue of Books (Bibliotheca Americana) de J. C. Brown, por J. R. Bartlett, vol 1.º, páginas 32 y 33, Providence, 1875.

[33] Al decir Cosmographiæ, en este y otros lugares de la presente memoria, entendemos hablar de la Cosmographiæ Introductio.

[34] Martin Hylacomylus, pág. 19.

[35] Martin Hylacomylus, pág. 73.

[36] Los primeros impresores tenían, todos, una opinión muy elevada de su importancia; y los de los pueblos pequeños, como Saint Dié, Salins, etc., etc., se consideraban genios, comparables á los héroes de la Fábula. Así, en el primer libro impreso en Salins, en el Franco Condado, en 1484, se dice en verso latino, de una edición de las más mediocres:

“La mano del impresor que ejecutó esta obra,

Fué digna de un Elcides, y dispuso de las armas de Vulcano.

Siendo casi el Aquiles de este arte verdadero, etc., etc.

En Salins, valle ilustre (sic) por renombre hercúleo,” etc., etc.

Primer libro impreso en el Franco Condado, descubierto y descrito por Augusto Castan (Memorias de la Soc. d’Emulation du Doubs) 5.ª serie, tomo IV, página 52. Besançon, 1880.

He ahí un bello ejemplo de pretensión y vanidad.

[37] Martin Hylacomylus, pág. 50.

[38] Martin Hylacomylus, pág. 51.

[39] Martin Hylacomylus, pág. 54.

[40] Una edición de 500 ejemplares se miraba entonces, lo mismo que un siglo después, como el máximum á que raramente se llegaba, y que correspondería hoy á una edición de 25 á 30,000 ejemplares. En geografía no había más que Ptolomeo, Münster y Ortelius, cuyas ediciones alcanzaron la cifra de 500 ejemplares, se les citaba como tiradas fuera de todo límite. Jules Philippe, en su libro Origines de l’imprimerie à Paris, nos dice que las primeras obras no se tiraban más que en número de 40 ó 50 ejemplares. Cita una edición de Salustio en número de 200 ejemplares, en 1470.

[41] Examen Critique, vol. IV, páginas 49 y 50.

[42] Nicolini de Sabio, en la edición de la Cosmographiæ Introductio que publicó en Venecia en 1535, manifiesta dudas sobre el empleo de la palabra América, y quisiera que se usase Amerige.

[43] The Nation, 10 de Abril de 1884, New York. El autor cree que Waltzemüller es el autor del nombre, cuando en verdad lo es Jean Basin.

[44] Asegura M. H. Harrisse que existe en la Biblioteca nacional de Paris, un manuscrito de Antonio Pigaffeta, caballero de Rodas y compañero de viaje de Magallanes, manuscrito en viejo francés, en el que se describe esta célebre navegación al rededor del mundo, y que, en opinión de los paleógrafos data del primer cuarto de siglo XVI. Al margen de la foja sétima, hállase en caracteres antiguos el nombre Amérique meridionale, mostrando así que los que hablaban la lengua francesa empleaban desde el siglo XVI el nombre Amérique en su forma de nombre indígena de las montañas de la costa de mosquitos.

[45] Hombre de buena educación, Lud no reclamó parte alguna de esta obra, que comenzó, y después, largamente sostuvo con su dinero é influencia. Al abandonar su trabajo á los editores de Strasburgo y á Waltzemüller, dió pruebas de generosidad, modestia y buen juicio. Qué contraste con la conducta y pretensiones de Waltzemüller!

[46] Martin Hylacomylus, pág. 8.

[47] Martin Hylacomylus. pág. 114.

[48] Examen Critique, vol. IV, pág. 142. Humboldt mira injustamente á Waltzemüller como autor del nombre América; de Jean Basin no supo nada.

[49] Vespucius and his voyages.

[50] Le globe Lenox, de 1511, traducido del inglés por Gabriel Gravier, Rouen, 1880, pág. 23.

[51] En una memoria intitulada “The origin of the name of America,” (Boletín de la Sociedad Geográfica americana, pág. 45, núm. 1, 1883, New York) el señor T. H. Lambert, colocándose desde el punto de vista filológico, piensa que el primitivo nombre de la mayor parte del Nuevo Mundo, era Amarca, que quiere decir la gran tierra del Sol, y que era el nombre nacional de los peruanos, conforme á su libro sagrado. Cita estos nombres de lugares, Cundin-Amarca (más tarde “Ciudad del Oro,” ó “El Dorado” de los españoles), Caj-Amarca, Yan-Amarca, Ang-Amarca, Chenpi-Amarca, Vin-Amarca, y el capitolio Amarca. Alvarado destruyó este capitolio Patinamit-Amarca en 1524. El autor mira la forma América como una variación del nombre Amarca. Dice que los españoles oyeron este nombre desde su llegada á la embocadura del Orinoco, en 1499. Evidentemente Amarca debe de haber ayudado á la propagación del nombre América, y es una razón demás en favor de su origen indígena.

[52] Magalhaes-Strasse und Austral-Continent, auf den Globen des Johannes Schöner—Innsbruck, 1881, pág. 27.

[53] Grynoeus en 1532, en Bale, bajo el nombre de Novus Orbis, cita un tratadito geográfico de Sebastián Münster, donde en el mismo pasaje llama á Vespucci Alberico, y en seguida, hablando de las tierras nuevamente descubiertas, le llama Americo, y emplea el nombre América;—notable ejemplo de la confusión que introdujo el haberse atribuido á Vespucci el nombre indígena.

[54] The New English Canaan, or New Canaan containing an abstract of New England, by Thomas Morton, reprinted in Boston, by the Prince Society, 1883, pág. 235. La edición original es de Amsterdan, 1637.

[55] New England Rarities, by John Josselin, London, 1672, pág. 5—En uno y otro libro, los autores creen que ese nombre fué dado al principio al río San Lorenzo, que ellos llaman río Canadá.

[56] He aquí lo que Jacques Cartier, en su primer viaje al golfo de San Lorenzo, dice, respecto de toda la costa, desde Blanc-Sablon y Blest (Brador) hacia el Oeste:—“En toda la tierra hacia el Norte no he visto tierra suficiente para poder entrar en un benneau (cesto colocado en un carromato).” (Viaje de Jacques Cartier al Canadá en 1534, por Michelant—Paris, 1865, pág. 271.)

[57] Examen Critique, tom. IV, pág. 114.

[58] Examen Critique, tom. IV, pág. 154.

[59] Amerigo Vespucci, Nouvelles recherches, (p. 57); Viena, 1870. Esta opinión es excelente, y no puede estar mejor aplicada. El público conoció el nombre América, no mediante publicaciones aisladas y raras,—y cuenta que además, el público del siglo XVI no sabía leer,—sino por el decir que iba de boca en boca, y es así como ha guardado ese nombre, á pesar de todo.

[60] Martin Hylacomylus, páginas 154 y 155.

[61] Martín Hylacomylus, pág. 62.

[62] Santarem dice con razón:—“La mayor parte de los geógrafos de fines del siglo XVI y los del siglo XVII, propagaron esta confusión, sin tomarse jamás el trabajo de profundizarla.” (Investigaciones históricas, pág. 26.)

[63] Con excepción de Florencia y Pisa, el resto de Italia, sobre todo el Norte (Génova, Piamonte, Lombardía y Venecia) se resistió largo tiempo á adoptar y emplear los nombres Americus y América. Lo frecuente era que los escritores, en absoluto, no citaban á Vespucci, como lo hizo Castaldo en su Ptolomeo, en 1548; ó, si era asunto de citarlo, lo llamaban Alberico, cuando tenían necesidad de decir que el Nuevo Mundo (Terra Nuova) había sido descubierto por el navegante genovés Cristóbal Colón.

[64] Colección de los viajes y descubrimientos, etc., vol. III, sección segunda. Viajes de Americo Vespucci. Noticias exactas de Americo Vespucci—Madrid.

[65] Audiencia del Tribunal Correccional del Sena, 16 de Febrero de 1870. Asunto de autógrafos, Gazette des Tribunaux, y diario Le Temps. Véase también Faux Autographes. Asunto Vrain-Lucas, estudio crítico por Ernesto Charavay, Paris, 1870.

[66] Durante el segundo imperio Mr. Feuillet de Conches publicó en facsimil esta carta latina que Varnhagen reprodujo en su libro Americo Vespucci, pág. 89.

[67] Si los archivos y bibliotecas de España han sido mal conservados, y con demasiada frecuencia horriblemente saqueados, estos establecimientos, al menos, no guardan piezas falsificadas. La honradez castellana jamás ha permitido la furtiva introducción de piezas falsas entre los documentos históricos.

[68] Examen Critique, vol. IV, pág. 47.

[69] Examen Critique, vol. IV, pág. 47.

[70] Examen Critique, vol. IV, pág. 47.

[71] Examen Critique, vol. IV, pág. 48.

[72] Amerigo Vespucci, Lima, 1865, pág. 68.

[73] Examen Critique, vol. IV, pág. 107.

[74] Examen Critique, vol. IV, pág. 34.

[75] Examen Critique, vol. V, pág. 207.

[76] Examen Critique, vol. V, pág. 206.

[77] Investigaciones históricas y bibliográficas sobre Americo Vespucci, Paris, 1842, pág. 133.

[78] Amerrigo Vespucci, pág. 68, Lima, 1865, in folio.

[79] La doble r es también una prueba tan próxima á la certeza absoluta, como es posible en las condiciones en que nos encontramos, á la distancia casi de cuatro siglos, de que Vespucci oyó pronunciar el nombre Amerrique de boca de los indígenas, sea en 1498, sea en 1505, en el Cabo de Gracias á Dios, ó en la costa de mosquitos.

[80] Examen Critique, vol. IV, páginas 48 y 54.

[81] La Geografía di Claudio Ptolomeo Allessandrino, primera edición italiana por Jacopo Gastaldo, Venecia, 1548; cartas intituladas Terra Nova, et Universale novo, páginas 54 y 59, donde se en cuenta la Provincia de Castilla del Oro.