XVI
Resumen y conclusiones
En resumen, nos hallamos en presencia de los siguientes hechos, completamente auténticos.
- 1.º—En Enero de 1496, Vespuche recibió 10,000 maravedís.
- 2.º—Primera carta de Vespucci á Médicis, escrita durante los tres primeros meses del año de 1503, con el prenombre Alberico (Albericus).
- 3.º—Colón ejecutó su cuarto viaje, del 9 de Mayo de 1502, cuando partió de Cádiz, á Junio de 1503, habiendo hecho estadía en Setiembre de 1502, al pié de la Sierra Amerrique. En Julio de 1503 llegaron á Española dos de sus compañeros, Méndez y Fiesco, y refirieron su viaje, cuyos resultados fueron conocidos en Europa en Setiembre ú Octubre de 1503.
- 4.º—Segunda carta de Vespucci á Soderini, datada el 4 de Setiembre de 1504, y firmada Amerigo.
- 5.º—En Febrero de 1505, Colón en dos cartas, escribe Amerigo Vespuchi.
- 6.º—Jean Basin, en 1507, imprime en Saint Dié los prenombres Amerige y Americus, y el Gimnasio vosgense propone se dé á la cuarta parte del mundo, el nombre América.
- 7.º—Carta de Vespucci al Cardenal arzobispo de Toledo, datada el 9 de Diciembre de 1508, firmada Amerrigo con doble r, conforme al nombre indio Amerrique.
- 8.º—De 1508 á 1512, fecha de la muerte de Vespucci, dos ó tres firmas, con el prenombre Amerrigo sobre el apelativo, y muy conspícuamente.
- 9.º—Schöner declara en 1515, que el nombre América es generalmente usado.
Ante un examen tan prolijo de los textos, los nombres, los lugares y las fechas, cuál deberá ser la conclusión? Esta conclusión se impone, y si no es toda la verdad, pues la verdad no podrá jamás saberse, debe acercársele muchísimo.
Después de un estudio atento de todos los documentos, pienso que si se ha andado lejos de lo razonable, tratando á Vespucci de “feliz impostor,” y afirmando como Santarem, que “consintió indirectamente en la injusticia cometida con Colón,” sus panegiristas, al llamarle “genio sublime,” “hombre de educación superior, con el prodigioso talento de Plinio,” no han sido más justos, y han traspasado los límites de lo verosímil.
Adolphe de Varnhagen, en su deseo de rehabilitación, se dejó llevar por sus simpatías, y se avanzó demasiado, queriendo, dice, rendir “homenage á la justicia, á la moralidad y á la verdad histórica, en favor del nombre americano, y de Amerigo Vespucci.”
El mismo Alejandro de Humboldt, con todo y reconocer los lados flacos del carácter y escritos de Vespucci, ha creído más bien, que éste es víctima inocente de acontecimientos en gran parte inexplicables, de confusiones, de alteraciones fantásticas y de inexactitudes inherentes á cuanto se refiere á los descubrimientos de los navegantes de fines del siglo XV, y principios del XVI.
Del estudio que precede puede concluirse que Vespucci fué lo que el día de hoy se llama un hombre hábil, muy diplomático, muy diestro, en italiano tan fino. Y es bien considerar que se trata de un compatriota de los Médicis, y del no menos célebre Maquiavelo. Desgraciadamente, en sus especulaciones comerciales, después de navegar como simple pasajero, ó empleado subalterno, tuvo el talento de hacerse recomendar por su compatriota el Almirante Colón, y obtener el puesto de Piloto Mayor. Tomó además sus precauciones para no dejarse olvidar en su patria, y colocarse ante el mundo como un gran navegante, escribiendo cartas á personajes de muy elevada posición en Florencia, cartas que se ve claro, eran destinadas á la publicidad, y que nunca desconoció.
No puede admitirse razonablemente, que no tuviese conocimiento de su publicación, pues su muerte ocurrió en 1512, y su posición de Piloto Mayor en Sevilla, lo ponía en relaciones con personajes tales como Pedro Mártir, Miembro del Consejo de Indias, con el Embajador de la República de Venecia, y con muchos otros que, ó le pudieron dar ejemplares de los opúsculos impresos en que se registraban sus cartas, ó bien advertirle su existencia.
Al concluir, no puedo menos que hacer notar, que el nombre indio Amerrique, fué atribuido á un piloto-cartógrafo, empleado por sus talentos de calígrafo y dibujante, el florentino Alberico Vespucci, y que ese singular bautismo fué puesto con no menos falta de razón, bajo la egida de otro dibujante-cartógrafo, que era al mismo tiempo castigatore, Martin Waltzemüller; que esto sucedió haciendo primeramente á un lado al navegante que descubrió el Nuevo Mundo, el genovés Cristóbal Colón, y luego á los soberanos de España que lo enviaron, desatendiéndose del nombre propio de Vespucci (Alberico) y pasando, en fin, enteramente en silencio el nombre del fantástico padrino del Nuevo Mundo, Jean Basin de Sandocourt, autor de la consabida licencia poética. ¡Qué tejido de errores y confusiones, tan singular en la historia de las ciencias geográficas! El florentino Alberico Vespucci tuvo el honor de ser el primer hombre de la raza blanca á quien se aplicó el sobrenombre de Americus, Ameriquain ó Americaing. Esta gloria tan bella, considerados los antecentes de Vespucci, es después de todo, suficiente, y debería satisfacer á sus compatriotas, aun los más exigentes, así florentinos como italianos.
Si el día de hoy, con los conocimientos que poseemos en geografía física y descriptiva, buscásemos un nombre para el Nuevo Mundo, sería imposible encontrar otro mejor, pero ni siquiera tan bueno. Nombre indígena, designación descriptiva: Amerrique, país del viento, al mismo tiempo que país rico en oro ¡qué bella definición! Las cuatro quintas de las tormentas que visitan la Europa occidental, son llevadas allí por los vientos del Sud-Oeste y del Oeste, originándose todas en la América, país de donde viene el viento. Y el oro que ha entrado á la circulación después de haber descubierto Cristóbal Colón á Castilla del Oro,[81] se ha decuplicado más de cuatro veces, gracias á los placeres y filones de cuarzo aurífero, esparcidos de un extremo á otro de este nuevo Continente. Estos dos grandes hechos de la geografía física, se encuentran reunidos y resumidos, entre el lago de Nicaragua y la costa de los mosquitos, en el centro mismo del Continente, en la Sierra de Amerrique. Alejado de todos los grandes focos de población, y sin pertenecer á ninguna gran nación, es un punto neutro, que á nadie provoca á celos por rivalidad de descubrimiento. El gran Colón es incontestablemente el descubridor, mientras Vespucci no aparece más que como persona subalterna, cuyo sobrenombre se hizo más célebre que lo que él mismo pudo pensar, ni aun soñar, cuando le dieron ó tomó tal sobrenombre.
¡Qué de obstáculos no tuvo que vencer el bello nombre América, que cubre la mitad del globo terrestre! El día de hoy brilla puro y libre de toda mancha. Nada debe á ninguna persona en particular, habiendo surgido de entre las relaciones de los primeros navegantes, tripulantes y aventureros, y acogídose por general asentimiento, con el concurso de todos.
Tal como es, fué recibido, sin examen, sin reparo—Es uno de esos nombres populares, salidos del seno de las masas, que lo lanzaron inconscientemente; y en seguida sancionado del modo más extraordinario y de una manera del todo errónea, por los doctos, los sabios, los cartógrafos y los grandes de la tierra. Poco á poco se extendió de las regiones equinocciales á las de los dos polos.
Nada tiene de exótico este nombre. Si su nacimiento fué oscuro, su juventud difícil y borrascosa, el día de hoy no hay cosa que lo empañe ni rebaje el resplandor de su justo renombre.
Cambridge, Massachusetts, Setiembre de 1886.