ÍNDICE


Pág.
Leandro Fernández de Moratín.[5]
Discurso preliminar.[21]
La comedia nueva.[59]
El sí de las niñas.[109]
La escuela de los maridos.[183]
El médico á palos.[239]


NOTAS

[1] Este Discurso preliminar, que, escrito por el mismo Moratín, figuró al frente de sus comedias, comprende la historia resumida del Teatro español desde el siglo XVIII, á la época en que el autor tomó sobre sí la empresa de restaurarlo con su ejemplo y sus preceptos. Nada dice Moratín de sus coetáneos, y nada pudo decir, puesto que falleció en 1828, de la profunda revolución que trajo á la escena española el romanticismo, pocos años después de su muerte. Así limitado á dicho período todo el discurso, es, en suma, la historia de la decadencia del teatro genuinamente nacional, y de las tentativas hechas para sujetarle á los cánones del pseudo clasicismo, hasta que, no bien triunfantes, fueron otra vez derrocados y olvidados.

[2] Acerca de esta frase, Hartzenbusch cree que el texto está viciado. Véanse sus apuntes sobre el teatro moderno español,—artículo 3.º—Revista de España, de Indias y del extranjero.—Diciembre 1845.

[3] Don Vicente García de la Huerta en el prólogo de su Teatro español, impreso en 1785, explica así el origen de la denominación de Chorizos. «Francisco Rubert, por otro nombre Francho, fué la causa del apellido de Chorizos que se dió en el año de 1742 á los individuos de la compañía de que era entonces autor Manuel Palomino, con motivo de ciertos chorizos que comía en un entremés; y habiéndose hallado una tarde sin ellos, hizo tales y tan graciosas exclamaciones contra el encargado de llevar los chorizos, que era el guardarropa de la compañía, y movió tanto la risa de los espectadores, que desde entonces se llamó de los Chorizos

[4] Este prólogo de Nasarre provocó una violenta y ruidosa polémica literaria entre los partidarios del gusto francés y los del teatro de Lope y Calderón. Es digno de notarse que en los argumentos que usaban los últimos, se hallan en germen los principios de la escuela romántica de nuestro siglo.

[5] Los autos sacramentales se prohibieron por real cédula de 11 de junio de 1765.

[6] La crítica moderna ha concedido á D. Ramón de la Cruz mayor atención y más francos elogios, particularmente como autor de los inimitables sainetes, que gozan hoy de fama universal.


Nota de transcripción