ESCENA XVI.

RITA, DOÑA FRANCISCA.

D.ª Fca.

¡Dios mio de mi alma! ¿Qué es esto?... No puedo sostenerme... ¡Desdichada!

(Siéntase en una silla inmediata á la mesa.)

Rita.

Señorita, yo vengo muerta. (Saca la jaula del tordo y la deja encima de la mesa, abre la puerta del cuarto de D. Cárlos y vuelve.)

D.ª Fca.

¡Ay que es cierto!... ¿Tú lo sabes tambien?

Rita.

Deje usted, que todavía no creo lo que he visto... Aquí no hay nadie... Ni maletas, ni ropa, ni... ¿Pero cómo podia engañarme? Si yo misma los he visto salir.

D.ª Fca.

¿Y eran ellos?

Rita.

Sí, señora. Los dos.

D.ª Fca.

¿Pero se han ido fuera de la ciudad?

Rita.

Si no los he perdido de vista hasta que salieron por la puerta de Mártires... Como está un paso de aquí.

D.ª Fca.

¿Y es ese el camino de Aragon?

Rita.

Ese es.

D.ª Fca.

¡Indigno!... ¡Hombre indigno!

Rita.

Señorita.

D.ª Fca.

¿En qué te ha ofendido esta infeliz?

Rita.

Yo estoy temblando toda... Pero... si es incomprensible... Si no alcanzo á discurrir qué motivos ha podido haber para esta novedad.

D.ª Fca.

¿Pues no le quise mas que á mi vida? ¿No me ha visto loca de amor?

Rita.

No sé qué decir al considerar una accion tan infame.

D.ª Fca.

¿Qué has de decir? Que no me ha querido nunca ni es hombre de bien... ¿Y vino para esto? ¿Para engañarme, para abandonarme así?

(Levántanse, y Rita la sostiene.)

Rita.

Pensar que su venida fué con otro designio, no me parece natural... Celos... ¿Por qué ha de tener celos?... Y aun eso mismo debiera enamorarle mas... Él no es cobarde, y no hay que decir que habrá tenido miedo de su competidor.

D.ª Fca.

Te cansas en vano... Dí que es un pérfido, dí que es un monstruo de crueldad, y todo lo has dicho.

Rita.

Vamos de aquí que puede venir alguien y...

D.ª Fca.

Sí, vámonos... Vamos á llorar... ¡Y en qué situacion me deja! Pero ¿ves qué malvado?

Rita.

Sí, señora, ya lo conozco.

D.ª Fca.

¡Qué bien supo fingir!... ¿Y con quién? Conmigo... ¿Pues yo merecí ser engañada tan alevosamente?... ¿Mereció mi cariño este galardon?... ¡Dios de mi vida! ¿Cuál es mi delito, cuál es?

(Rita coge la luz, y se van entrambas al cuarto de Doña Francisca.)