NOTAS:
[1] Marcela del Carpio.—Nació en Toledo, en 1605, de los adúlteros amores de Lope con Lucinda, Micaela de Luján, y es hermana de Lope Félix. ("Hija de padres no conocidos", dice la partida bautismal.) Desde 1613, en que murió la segunda esposa de Lope de Vega, doña Juana de Guardo, "Marcelica" vivió en compañía de su padre hasta que tomó el hábito en las Trinitarias Descalzas—calle de Cantarranas, hoy de Lope de Vega—a 28 de febrero de 1621, profesando en abril del siguiente año con el nombre de Sor Marcela de San Félix. Lope describe la toma de hábito en una epístola a don Francisco Maldonado publicada en La Circe en 1624. Don Guillén de Castro dedicóle la Primera Parte de sus Comedias. No careció Marcela de talento poético, ni de facilidad y gracia para versificar:
"Yo soy un pobre estudiante Tentado de ser poeta, Cosa que por mis pecados Me ha venido por herencia; Porque ello es que qualis pater Talis filius, et cetera."
Murió en su convento el 5 de enero de 1688, a los ochenta y tres años de edad, habiendo sobrevivido cincuenta y tres a su padre.
El Marqués de Molins, La sepultura de Cervantes, 213-225; Serrano Sanz, Escritoras Españolas, II, 234-298, y Rodríguez Marín, La ilustre fregona, 1917; xlvii, n. i.
[2] Escribió la historia... Montemayor.—La historia de Jarifa y el Abencerraje no es de Montemayor; aparece inoportunamente intercalada en el libro IV de su Diana en las ediciones posteriores a la muerte del autor (febrero de 1561), a partir de la de Valladolid de 1562. ¿De dónde hubo de tomarla el interpolador?
Desde 1551 tenía concedida Antonio de Villegas licencia para la publicación de su Inventario, aunque, por causas ignoradas, no apareció hasta quince años después (Medina del Campo, 1565). En esta miscelánea de verso y prosa encuéntrase una versión de la historia del Abencerraje (verdadera joya de la novela corta castellana), más breve y sencilla que la de la Diana. Del manuscrito del Inventario debió tomar este relato el editor de la Diana, redactándolo más retóricamente, sin que sepamos los motivos que haya tenido Antonio de Villegas para no reclamar la paternidad de la historia. Acaso por no ser él su autor, como opina el señor Menéndez y Pelayo, quien observa la profunda desemejanza del estilo de esta primorosa novela con el de las demás piezas de prosa del Inventario.
Por otra parte, Gallardo encontró en la biblioteca de Medinaceli un opúsculo anónimo gótico, sin año ni lugar: "Parte de la Coronica del inclito infante don Fernando que ganó a Antequera: en la qual trata como se casaron a hurto el Abendarraxe Abindarráez con la linda Xarifa, hija del Alcayde de Coin, y de la gentileza y liberalidad que con ellos usó el noble caballero Rodrigo de Narbáez, Alcayde de Antequera y de Alora, y ellos con él.", cuyo texto, según Gallardo, coincide con el de Villegas, y en efecto, las líneas que copia no presentan variantes de importancia. Esta obrita no parece haber vuelto a ser vista después de Gallardo.
Lope dramatiza tan fielmente la materia de la novela, que, en las escenas principales, no sólo la traza sino la expresión misma coincide muchas veces literalmente con aquélla. Sigue la versión de la Diana; pero, a juicio del señor Menéndez y Pelayo, conoce también la del Inventario, ya que hay en éste un breve episodio, suprimido en aquélla, que puede ser germen del tema de los amores de Narváez y Alara, asunto accesorio de esta comedia.
Observaciones preliminares de don Marcelino Menéndez y Pelayo en la edición de las Obras de Lope de Vega publicada por la Real Academia Española, t. xi, páginas xxx-xli.
[3] En mis tiernos años.—"Puede ser la misma que con el título de Abindarráez y Narváez se designa en la primera lista de El Peregrino (1604); pero seguramente Lope debió retocarla mucho para incluírla en su Parte XIII (1620), porque es una de sus comedias mejor escritas y nada tiene de la inexperiencia propia de la primera juventud." Menéndez y Pelayo, lugar citado, página xxx.
La prueba de esa labor de retoque nos la da el soneto de Venus y Palas (versos 438-451), del cual hay una primera versión, inferior a la que figura en la comedia, en las Rimas que acompañan a La Hermosura de Angélica, publicada en 1602. Véase la nota al verso 451 y Una nota para El Remedio en la Desdicha de Lope (El soneto de Venus y Palas), por J. Gómez Ocerin y R. M. Tenreiro, en la Revista de Filología Española, tomo iv (1917), págs. 390-392.
[4] Personas.—"del primer acto", añade la Parte XIII, Madrid, 1620, aunque se trata de las personas de toda la comedia, sin que aparezca nueva indicación en los actos siguientes.
[5] Representóla Ríos.—Lope de Vega ha recordado en los últimos párrafos de El Peregrino en su Patria a los viejos actores que le ayudaron a crear la comedia; y si no a todos, a los más devotos de su genio: "Las ocho primeras noches hubo ocho comedias, que saldrán impresas en otra parte, por no haber aquí mayor volumen. La primera hizo Porras... La quinta hizo Ríos, mar de donaire y natural gracia; llamábase La bella mal maridada." (Sevilla, 1604, fols. 263 r.^o y v.^o)
Nicolás de los Ríos, que murió en 1610, representó por vez primera no pocas de las comedias juveniles de Lope: La bella mal maridada, El ingrato arrepentido, El verdadero amante, El caballero de Illescas, El remedio en la desdicha, La francesilla, El sol parado, El ruiseñor de Sevilla... Su carrera teatral fué muy larga, pues Agustín de Rojas, que le introduce en el Viaje entretenido, le hace decir, hacia 1602, que llevaba "más de treinta años de comedia". Para él parece haber escrito Cervantes el Pedro de Urdemalas; el protagonista, metido a cómico, dice: "Volarán los hechos míos... En nombre de Nicolás y en sobrenombre de Ríos." Rennert, The Spanish Stage, 571-573, y Rodríguez Marín, Bol. Acad. Esp., 1, 61, 171, 172, 174, 322, 326 y 327.
[6] Alude Lope al mito de Dafne, que la lectura de Ovidio, tan gustado en la Edad Media y en el Renacimiento, incorporó a la literatura moderna: la esquiva Dafne huye de Apolo, que, enamorado, la persigue; Dafne siente que el aliento de Apolo toca su cabello; pide a la tierra que la esconda en su seno o que destruya la belleza que causa su pérdida. Apenas pronuncia tal ruego, cuando queda convertida en laurel. Apolo le concede una eterna primavera: sus hojas, siempre verdes, coronarán la cabeza, el arpa y la aljaba del dios.—Es sabido que Lope fué un profundo conocedor de Ovidio: las reminiscencias del Ars Amandi y, especialmente, de Las Metamorfosis abundan en los escritos de nuestro poeta; véase R. Schevill, Ovid and the Renascence in Spain, 211 y sigs.
[7] Lope dice en El Amor enamorado, edic. de la Academia, VI, 271 a:
"Febo. Tú serás el árbol mío, Laurel quiero que te llamen, Aunque en tu dura corteza. Tu condición se retrate, Cubriendo un alma de bronce y unas entrañas de jaspe."
[8] 'enternazcaos'. Parte XIII.
[9] 'Almatea'. Parte XIII.—Amaltea, símbolo de fertilidad y copia de frutos: cuerno de la abundancia o de Amaltea.
[10] "Dorotea.—... pero cierto que me hazen sospecha vuestras preguntas, y si es que venís a informaros, ¿para qué tomastes agua? Que mejor era para mí, pues vos sois el juez deste tormento." Lope, La Dorotea, acto II, escena III, pág. 64, edición de A. Castro. Biblioteca "Renacimiento".
[11] Como ejemplo de la fidelidad con que Lope ha aprovechado los elementos de la novela, copiamos el pasaje de la Historia del Abencerraje (versión de la Diana), que corresponde a esta escena:
"Acuérdome que un día, estando Xarifa en la huerta de los jazmines..., miréla espantado de su gran hermosura; no sé cómo me pessó de que fuesse mi hermana (verso 90)... Mas, dezidme agora: ¿qué cortedad teneys vos de que somos hermanos? (vv. 92-93). Yo no otra (dixo ella) más del grande amor que os tengo (v. 94), y ver que hermanos nos llaman todos (v. 96) y que mi padre nos trata a los dos como a hijos (v 97). ¿Y si no fuéramos hermanos (dixe yo) quisierades me tanto? ¿No veys (dixo ella) que a no lo ser no nos dexarían andar siempre juntos y solos, como nos dexan? (vv. 98-99). Pues si este bien avían de quitar (dixe yo), más vale el que me tengo... (vv. 100-103). ¿Qué pierdes tú en que seamos hermanos? (vv. 104-105). Pierdo a mí y a vos... (v. 106). No te entiendo (dixo ella), mas a mí parésçeme que ser hermanos nos obliga a amarnos naturalmente (vv. 108-111). A mí (dixe yo) sólo vuestra hermosura me obliga a quereros (vv. 112-113), que esta hermandad antes me resfría algunas vezes (vv. 118-119)... hize una hermosa guirnalda, y poniéndomela sobre mi cabeça, me bolví coronado y vencido (v. 239)... ella... quitándome la guirnalda, la puso sobre su cabeça... me dixo: ¿Qué te pareçe de mí (v. 241)... Yo la dixe: Pareçeme que acabáys de vençer a todo el mundo (vv. 246-247), y que os coronan por reyna y señora dél (v. 251)... Si esso fuera, hermano, no perdierades vos nada (vv. 252-253)." Los siete libros de la Diana, de George de Montemayor. Nueva Bibl. de Aut. Esp., 7, 309.
Sería fácil establecer un paralelo análogo en otros pasajes, especialmente en toda la escena final del acto II, después de vencido el Abencerraje.
[12] "Dice el cuento que en tiempo del infante don Fernando, que ganó a Antequera..." Historia del Abencerraje, Bibl. Aut. Esp., III, 507 a. "En tiempo del valeroso infante don Fernando, que después fué rey de Aragón..." Diana, de Montemayor, Nueva Bibl. Aut. Esp., 306 a.
[13] La caída de los Abencerrajes. Abindarráez refiérela brevemente en la nota 61 y siguientes. Este tema literario, tan universalmente famoso, es tratado por Lope en su comedia La envidia de la nobleza.
[14] Cartama, y no Cártama, como se dice hoy.
[15] Puesto que. Igual a aunque. Bello, Gramática, 1268. "Yo sé, Olalla, que me adoras, Puesto que no me lo has dicho..." Quijote, parte primera, cap. xi. Clásicos Castellanos, tomo I, pág. 257.
[16] Sobrentendido 'juro': juro de guardarte... "Y por el ser que me ha dado El tuyo, que el Cielo guarde, De no bolvérmela al lado Hasta estar asegurado. De no hazértela covarde." D. Guillén de Castro, Las mocedades, I, vv. 60-64 y nota correspondiente de Said Armesto, Clásicos Castellanos. Respecto a la forma juro de, véase Said Armesto, 1. c., pág. 19, y Rodríguez Marín, Quijote, t. I, pág. 121, Clás. Cast.
[17] "... me dan menos nobleza Que ser vuestro esclavo, alcayde. Ser Bencerraje y Vanegas." Lope, La Dorotea, II, 5, pág. 90, "Renacimiento".
[18] "Muchos cuentan que ha nacido La phenix en el Arabia... Poetas dicen... que cuando viene en suma A estar vieja, hace una hoguera De la olorosa madera De myrrha, linaloel, Clavo, canela y laurel, Cinammomo y calambuco, Adonde el cuerpo caduco Recuesta, y batiendo el ala Enciende el ayre que exhala, Como en la piedra el azero. Muere en fin aquel primero Phenix, y el quemado aroma Cria una blanca paloma, Que sale de su ceniza, Con que su ser eterniza, Y vuelve de su vejez, A salir moza otra vez..." Lope, El Peregrino en su Patria, Libro III. Obras sueltas, edición de don Antonio Sancha. Madrid, M. DCC. LXXVI. Tomo V, págs. 233-35.
[19] 'trestaurar'. Parte XIII.
[20] Véase nota 15.
[21] Rodrigo de Narváez es personaje enteramente histórico. Conquistada Antequera (1410), "el Infante puso por alcayde en el castillo e la villa a Rodrigo de Narbaez, su doncel, que había criado desde niño en su cámara, y era caballero mancebo esforzado, e de buen seso e buenas costumbres, y era hijo de Fernán Ruiz de Narbaez, que fué buen caballero y sobrino del Obispo de Jaén; e mandóle que tuviese en la fortaleza veinte hombres d'armas tales quales él entendiese que convenía para la guerra e guarda." (Crónica del Rey Don Juan el Segundo. Año cuarto, 1410, cap. XXXV.) Véanse también caps. VII, XIII, XVI y XXX. Crónicas de los Reyes de Castilla, B. A. E., LXVIII. Hernando del Pulgar celebralo en los Claros varones de Castilla (título XVII) y Ferrant Mexía en el Nobiliario vero (lib. II, cap. XV).
Es anacrónico presentar a Narváez como alcaide de Alora, según hace la novela, pues aquella villa no fué conquistada hasta la última guerra de Granada. Este detalle induce al señor Menéndez y Pelayo a creer que la historia primitiva del Abencerraje, si es del siglo xv, no será anterior a los Reyes Católicos, l. c., pág. xxxiv.
[22] igual, "proporcionado, en conveniente relación" (Dicc. Acad.), es decir, victoria digna de la espada de Palas, la que le corresponde. "Tome el asiento real, Y con ceremonia igual Honraremos su persona." Vélez, El rey en su imaginación, 908-910. (Teatro antiguo español, III.)
[23] La idea procede de Ausonio (epigramas 42 y 43). El mismo soneto, como ya hemos dicho (pág. 5), aparece en las Rimas que siguen a La hermosura de Angélica (folio 309 v.; B. A. E., XXXVIII, 380 a); pero los versos primero, tercero y onceno son diferentes: "De Venus y Palas. (Soneto CXXXIX.) La clara luz de las estrellas puesta... bañaba el sol cuando Acidalia y Marte... mejores filos en tu blanco acero..." Lope lo retocó antes de reimprimirlo en 1620 en esta comedia. Libre y graciosamente, volvió sobre el propio tema en uno de los sonetos de Tomé de Burguillos: "La que venció desnuda, agora armada..."
[24] sino viene a significar aquí "en lugar, en vez de". "Mas no sé para qué me pongo a contaros, señor, punto por punto las menudencias de mis amores, pues hacen tan poco al caso, sino deciros de una vez lo que..." Cervantes, Las dos doncellas, B. A. E., I, 204 b. "Sino está empleado como si le precediera una frase negativa; preséntase, por tanto, un anacoluto." L. Weigert, Untersuchungen zur spanischen Syntax auf Grund der Werke des Cervantes. Berlín, Mayer & Müller, 1907, págs. 170-174.
[25] la perra mora. Baile recordado por Cervantes, La ilustre fregona, Clás. Cast., I, 287, y por Quiñones de Benavente, Nueva Bibl. de Aut. Esp., X, x. b. En el Cancionero Classense, copiado en 1589 (Restori, Canc. Class., Roma, 1902); se le cita también. Tenía su cantar o letra, como resulta del verso de Lope:
"La Zarabanda está presa, Que dello mucho me pesa; Que merece ser condesa Y también emperadora. ¡A la perra mora! ¡A la matadora!"
[26] Y "pierde el oficio de conjunción y toma el de simple adverbio en interrogaciones y exclamaciones directas... Fácil es percibir la énfasis de esta conjunción adverbializada así." Bello, Gramática, 1286. El Sr. Rodríguez Marín cita numerosos ejemplos en su edición crítica del Quijote, VI, 163. Cf. versos 702 y 1709.
[27] Los cristianos solían llamar galgos o perros a los moros.
[28] "—¿Cómo?—En la calle de las Armas mora; Son señas de su casa dos balcones Azules, que al salir el sol los dora." Lope, La Niña de plata, B. A. E., XXIV, 284 a.
[29] Como notó D. Manuel de la Revilla (Obras, 358), estas dos redondillas se repiten casi a la letra en El condenado por desconfiado B. A. E., V, 191 c. Este hecho "ha dado pie, juntamente con otros indicios, para que algunos atribuyan a Lope de Vega este grandioso drama". Menéndez y Pelayo, l. c., XXXIX. Pero la atribución de El condenado a Tirso puede sostenerse. Véase Menéndez Pidal y María Goyri, Teatro antiguo español, I, 149.
[30] Véase la nota 26. La frase debe entenderse: "estoy muy lejos de darlos, ya que yo mismo tengo necesidad de ellos."
[31] 'invicto.' Parte XIII.
[32] 'Abindarráez.' Parte XIII.
[33] Alora, y no Álora, como se dice hoy.
[34] Lope recuerda un verso famoso: mensajero eres, amigo, No mereces culpa, no, que "es un antiguo proverbio con que la poesía épica castellana proclamaba habitualmente la inviolabilidad del mandadero según el derecho de gentes." R. Menéndez Pidal, Notas para el romancero del conde Fernán González, en Homenaje a Menéndez y Pelayo, I, 460 y nota 2.
[35] segunda, asegunda. "Es, pues, el caso que él estuvo quince días en casa muy sosegado, sin dar muestras de querer segundar sus primeros devaneos." Quijote, I.ª, VII.
[36] Desde mediados del siglo xiv Josué, David, Judas Macabeo, Alejandro, Héctor, Julio César, el rey Artús, Carlomagno y Godofredo de Bullón fueron considerados en Francia como modelos de paladines, como verdaderas encarnaciones del valor. El documento más antiguo especialmente dedicado a los nueve parece ser una estampa, 1421 a 1430. La Crónica llamada el triunfo de los nueve más preciados varones de la Fama es traducción de Le Triunmphe des neuf preux, Abbeville, 1487. Véase Le Débat des Hérauts, págs. 127-129. Société des anciens textes français.
[37] calma, soledad, desamparo, "negándose a la piedad Del nido que deja en calma." La vida es sueño, acto I.
[38] que os vais, con que os vais, es posible que os vayáis. Véase Bello, Gramática, 995.
[39] pedirla. "En el juego de pelota y otros preguntar a los que miran si el lance o jugada se ha hecho según las reglas o leyes del juego, constituyéndolos en jueces de la acción." Dicc. Acad. Esp., 14.^a edición.
[40] barajar, impedir, estorbar. "Mas la misma fortuna burladora Dió la vuelta a la rueda en un momento. En contra de la parte mejorada Barajando la suerte declarada." Araucana. B. A. E., XVII, 98 b. Citado por Cuervo, Diccionario de construcción y régimen.
[41] "Meter mano, lo mismo que echar mano a la espada." Dicc. de Autoridades.
[42] Los escritores de los siglos xvi y xvii omiten muchas veces el sustantivo a que se refieren los numerales, cuando se trata de azotes o de ducados, reales u otra moneda: "poner la espalda y esperar ducientos", Rev. de Fil. Esp., III, 192. "Acomodáronme las espaldas con ciento", Quijote, 1.^a, XXII. "Viuda tan regalada Y que come descansada Tres o cuatro mil de renta." Lope, La viuda valenciana, B. A. E., XXIV, 76 c. "Pues siendo alcagüete intento A esta valança cargar Docientos, que me an de dar, Porque e tomado los ciento", Rojas, Cada qual lo que le toca, edic. A. Castro, 1937-40 (Teatro antiguo español, II).
[43] era el dueño de quien está por "era el dueño de (aquella) a quien." D. R. Menéndez Pidal explica una frase análoga, Antología de prosistas, 196, nota 1.
[44] 'Narváez,' Parte XIII.
[45] Dario, y no Darío. "De la batalla sangrienta Presuroso sale Dario Habiendo para escaparse Del vencedor Alejandro..." Romance de Gabriel Lobo Laso de la Vega. Romancero de Durán, núm. 503. B. A. E., X.
[46] Alude Lope a dos ejemplos famosos de continencia, muy celebrados en el Renacimiento. Así, en El Cortesano de Castiglione: "Del uno es la que usó el gran Alexandre con la mujer y hijas hermosísimas de Dario, enemigo y vencido: la otra es de Scipion, a quien siendo de edad de veinte y cuatro años, y habiendo en España tomado por fuerza una ciudad, fué traida una muy hermosa y muy principal moza, presa entre otras muchas, y siendo Scipión informado ser ésta esposa de un señor de aquella tierra, no solamente no quiso llegar a ella, mas volvióla a su marido con grandes dádivas." Juan de la Cueva cuenta la acción de Scipión el Africano en uno de los romances del Coro Febeo (538 de Durán). Los últimos versos del soneto pueden recordar la Vida de Alejandro, de Plutarco: "Alejandro, teniendo, según parece, por más digno de un rey el dominarse a sí mismo que vencer a los enemigos, ni tocó a éstas..." No es ésta la única vez que Lope cita reunidos los dos casos: "Si cuentan de Cipión Que volvió por la opinión De aquella hermosa mujer, España le ha de tener; Que en ella todas lo son. Si con las hijas de Dario Fué Alejandro al nombre igual, Fué a su fama necesario; Yo he sido más liberal, Si es amor mayor contrario." Lope, La niña de plata, B. A. E., XXIV, 292 c.
[47] Véase la nota 12.
[48] "Manga, cierto género de coxín o maleta abierta por las dos cabeceras, por donde se cierra y assegura con unos cordones." Dicc. Aut.: "Fernando.—¿Quedaron las mulas a punto? Julio.—Con sus maletas y cogines. Fernando.—¿Qué pusiste en la mía? Julio.—Un vestido negro y alguna ropa blanca en una manga verde que me prestó Ludovico." Lope, La Dorotea, pág. 42.
[49] picazo. En el Bol. de la Acad. Esp., I, 357, se supone que se llamaban picazos (término muy usado en los siglos xvi y xvii, pero que no figura en los diccionarios) a los caballos que tenían manchas negras sobre fondo blanco, como la picaza; pero esta descripción, que no se apoya en ninguno de los ejemplos que allí se citan, no parece estar de acuerdo con estos versos de Vélez; "... en un picazo Español que se remienda De algunas manchas de tigre." El rey en su imaginación, vv. 1653-55 (Teatro antiguo español, III).
[50] Véase la nota 12.
[51] Véase nota la nota 26.
[52] 'Di que'. Parte XIII. Como el verso no consta, Hartzenbusch corrigió 'Corre que'; pero ya que 'decir' significa a veces 'asegurar' o 'prometer' (Cuervo Diccionario, I, c), es corrección más sencilla la que proponemos en el texto.
[53] surto, tranquilo, callado. Véase A. Castro, Revista de Fil. Esp., III, 182-183.
[54] 'Cinco.' Parte XIII. Véase la nota 54.
[55] Los doce versos que canta Abindarráez están tomados de la Diana, sin más modificación que la introducida en el v., que allí dice: "mas fuy de Alora frontero." Diana, 387 a.
[56] 'Cinco.' Parte XIII.
[57] Sabido es que don Quijote, luego de molido por el mozo de mulas de los mercaderes, "se acordó del moro Abindarráez, cuando el alcaide de Antequera, Rodrigo de Narváez, le prendió y llevó cautivo a su alcaidía. De suerte que cuando el labrador le volvió a preguntar que cómo estaba y qué sentía, le respondió las mismas palabras y razones que el cautivo abencerraje respondía a Rodrigo de Narváez, del mesmo modo que él había leído la historia en la Diana de Jorge de Montemayor, donde se escribe." Quijote, 1.ª, V.
[58] "Caballero, mira que el prisionero que en la prisión pierde el ánimo, aventura el derecho de la libertad..." Diana, pág. 307 b.
[59] Sobrentendido 'juro', como en la nota 16.
[60] Este verso no consta.
[61] 'de Lora'. Parte XIII.
[62] A diferencia. Con tanto descuido parece haber versificado Lope este pasaje de la Diana, que no siempre resulta claro el sentido: "a mí me llaman Abindarráez el mozo, a diferencia de un tío mío, hermano de mi padre, que tiene el mesmo apellido." Diana, 308 a.
En las Guerras civiles de Granada y en varios romances trátase de los amores y aventuras de un Abindarráez y una Jarifa que no son los de la novela de El Abencerraje.
[63] la suya, 'su desdicha'. El pronombre no representa una palabra ya enunciada, desdichado, sino una idea sugerida por aquélla, desdicha. Véase Weigert, Untersuchungen, pág. 234.
Esta violenta zeugma procede de haber querido versificar rápida y literalmente el pasaje de la Diana: "Soy de los abencerrajes de Granada, en cuya desventura aprendí a ser desdichado, y por que sepas cuál fué la suya..." Pág. 308 a y b.
[64] no quiso. Falta el sujeto, que tenemos que ir a buscar a la Diana. "Resultó más deste miserable caso, derriballes las casas apregonallos el Rey por traidores, confiscalles sus heredades y tierras, y que ningún abencerraje más pudiese vivir en Granada, salvo mi padre y mi tío, con condición que si tuviesen hijos, a los varones enviasen luego en naciendo a criar fuera de la ciudad..." Página 309 a.
[65] Con el condicional si se suprime a veces la apódosis, que se colige del contexto. Bello, Gramática, 1272: 'si se parte, cuando se ama'.
[66] 'llevase' en Parte XIII. La corrección que proponemos se justifica, aparte del sentido mismo, por los versos 976-977 y por el siguiente pasaje de la Diana: "el fin della fué dezirme que en habiendo ocasión, o por enfermedad de su padre, o ausencia, ella me embiaría a llamar..." Pág. 311 a.
[67] En La Dorotea (acto II, escena V) la protagonista canta un bellísimo romance: "Cautivo el Avindarraez Del Alcaide de Antequera", en el cual, como en esta escena, el Abencerraje cuenta a Narváez la historia de sus amores. Págs. 90-92.
[68] Dentro en, arcaísmo por "dentro de". "Y dentro en el mar las aves." Lope, El Verdadero Amante, B. A. E., XXIV, 12 a. "del Real dentro en la puente." Lope, La Viuda Valenciana, B. A. E., XXIV, 73 c. Cfr. v., "dentro del tercero día."
[69] Que fuera, ojalá que fuera. Bello, Gram., 995.
[70] pues por ti me dan, sin el acusativo significativo del golpe, como en "daba el harriero a Sancho, Sancho a la moza, la moza a él..." Quijote, 1.^a, XVI. Viene a ser sinónimo de "pegar". Véase Weigert, ob. cit., 119.
[71] que no se la lleve, la representa un sustantivo no expreso, 'la palabra', 'la promesa', sinónimo de "el juramento" que aparece en el verso 2298. Acaso Lope haya escrito lo y esté equivocada la Parte XIII.
[72] Narváez. Parte XIII. Corrección de Hartzenbusch.
[73] Como en el famoso juramento del Marqués de Mantua: "Juro por Dios poderoso, Por Santa María su madre... De no vestir otras ropas Ni renovar mi calzare." La promesa de no mudarse de camisa en tanto que no se dé fin a una empresa es un viejo rasgo épico (se encuentra ya en la Chanson de Aliscans, poema francés, cuya redacción conocida remonta al siglo xii) que ha perdurado largamente en la imaginación popular: así se atribuye idéntico voto a Isabel la Católica durante el sitio de Granada y a la infanta Isabel Clara Eugenia durante el de Ostende.
[74] Los herreruelos eran soldados de caballería ligera, de cuya suciedad nos da noticia un contemporáneo, Diego Núñez de Alva, en sus Diálogos de la vida del soldado: "Se dicen herreruelos, o por los martillos con que pelean, o por el color, que no paresce sino que traen siempre los rostros tintos con carbón, tan rayados andan de suciedad; no sé si lo causa el sudor y el polvo, si andar las manos sucias del bálago quemado o otras cosas, con que dan a las negras armas color." Cuenca, 1589, fols. 59 v. y 60. Según Almirante, Dicc. militar, se llamaban herreruelos simplemente porque usaban una capa corta o esclavina (herreruelo).
[75] Lope alude a un pasaje de La Farsalia, v. 519 y siguientes. César espera impaciente en Epiro la llegada de Antonio; quiere afrontar en la noche, solo con su fortuna, las olas del mar. Propone al barquero Amiclas que le conduzca a Hesperia, pero Amiclas responde que todas las señales que observa son funestas y que no lograrán llegar. "—Desprecia las amenazas del Océano—le dice César—; tu temor nace de que ignoras a quien conduces. Lánzate en plena tormenta: yo te protejo. Los dioses no me abandonan nunca. Esta barca conduce a César: tal carga la defenderá de las olas." Laso de la Vega cuenta este episodio en un romance, núm. 554, de Durán: "...Adelante pasa, Pues la fortuna de César En tu barca te acompaña." Hay otro al mismo asunto en el Coro Febeo de Juan de la Cueva, núm. 555, de Durán.
[76] jaco. "Cota de malla de manga corta y que no pasaba de la cintura." Dicc. Acad., 14.^a edic.
[77] Lope emplea 'amartelar' y 'dar martelo' (B. A. E., XXIV, 94 b, 100 a, 285 b, 285 c, 286 c, 388 b) en el sentido de 'atormentar, molestar, especialmente con celos' (el 'dar achares' del lenguaje chulesco); pero esta significación y las demás que da el Dicc. de la Acad. no convienen a este caso, en que amartelado parece significar 'encendido de deseo, encaprichado'. Cfr. v. 2570.
[78] Cfr. v. 492: "en el engaño que cobras".
[79] las mías. El pronombre representa a plantas en una nueva acepción, como en Quij., I.^a, XXVII: "os ruego que escuchéis el cuento, que no le tiene, de mis desventuras." V. Weigert, ob. cit., 233.
[80] O era envidia o tu alabanza.—Esta...—iban alternando...—entre la lengua y el alma. Iban en plural por atracción del plural del complemento la lengua y el alma. Véase Weigert, ob. cit., 14 y sigs. También pudiera ser que Lope, al ir componiendo el romance con su facilidad prodigiosa, imaginara haber escrito arriba tus alabanzas. La métrica exige iban y no admite tus alabanzas.
[81] A veces se intercala el sí en las proposiciones para reforzar la afirmación. Bello, Gramática, 391.—Nombre, según Covarrubias, es la fama, "que los antiguos dezían nombradía". Cfr. 2710 y 2831.
[82] Entre este verso y el siguiente parecen faltar algunos que refirieran cómo Narváez concedió libertad al Abencerraje luego de conocida su desdicha.
[83] 'Magno.' Parte XIII.
[84] Véase la nota 81.
[85] 'Aquel'. Parte XIII. Corregimos el para restablecer el verso que no consta.
[86] Véase la nota 68.
[87] Véase la nota 81.
[88] que. Lope no usó "el relativo con preposición a que", sino "simplemente la conjunción que". La particularidad de este ejemplo está en que "luego no se indicó la relación de caso, que la conjunción no podía expresar, por medio del pronombre" correspondiente, como sucede en el de Mariana ("virtudes que cada cual les daba el nombre"), que analiza don Ramón Menéndez Pidal, Antología de prosistas castellanos, 195, nota 3, cuyas son las palabras citadas. El señor M. P. aduce este otro ejemplo de la Diana de Montemayor: "un valle que toda cosa en él me daba gloria."
[89] porque nunca pára: el agua del arroyuelo, a la que Elvira da luz con el sol de su cara.
[90] mirase el agua, sin la preposición a, aunque solía usarse ante complemento directo de cosa en la época clásica. A. Castro, Teatro antiguo español, II, 214.
[91] Véase la nota anterior.
[92] Con los verbos de movimiento el infinitivo va regido de la preposición a, que aquí no falta (arcaísmo rechazado ya en 1501: cfr. Menéndez Pidal, Antología, 68, nota 3), sino que se ha fundido con la a inicial de ayudarme.
[93] achaques: "la escusa que damos para no hazer lo que se nos pide o demanda, de donde nació el proverbio, Achaques al viernes por no ayunarle." Covarrubias, Tesoro.
[94] a la he, a la fe. (a la fe). La sustitución de f por h y especialmente de fue por hue ("huente, huego, huerza"), es corriente para caracterizar el lenguaje villanesco. R. M. Pidal y M. Goyri de M. P., Teatro antiguo español, I, 162.
[95] "yo quixera", yo quisiera. "Quijera tener mil cosas que dalle", Farsa nuevam, trobada por Fernando Díaz, Kohler, Sieben spanischen dramatische Eklogen, pág. 320, v. iii.—"que aunq' el diablo no quijera", Rouanet, Colección de autos, II, pág. 326, v. 386.—"quijo", quiso, III, 16, 455 y 263, 65.—La lengua de los villanos de Lope y sus sucesores ("mezcla de arcaísmos y leonesismos", Am. Castro, Teatro ant. esp., II, 259), tan convencional como la de los chulos del género chico—aunque ésta haya logrado en parte incorporarse al uso, adquiriendo a posteriori honores de lengua viva—, es de tradición literaria, y deriva, más que de la observación, de la lectura de Juan del Encina y de sus imitadores.
[96] "¡Oh, si se fuessen aquí", en Parte XXI. Adoptamos la lección de la Suelta de 1741.
[97] collera, cólera. Los escritores usan cambiar l en ll en boca de los rústicos (numerosos ejemplos en Juan del Encina, ed. de la Academia, Rouanet y Kohler, obras citadas). Cf. para el acento: "Así enojada estuvo, así ha llorado. Que Lupercio movido a ira y colera, Puso las manos en su rostro hermoso." Lope de Vega, Los Embustes de Celauro, B. A. E., XXIV, 97 c.
[98] "Supuesto que" significa a veces "aunque" como "puesto que". Bello, Gramática, 1268.
[99] son, sino. Numerosísimos ejemplos en Rouanet, obra citada.
[100] Como ya observó Hartzenbusch, "estando este trozo escrito en tercetos, falta un verso que consuene con barbechos y techos, y otro que consuene con nada y espada". B. A. E., XXIV, 476. No es posible determinar por tratarse de una enumeración, si la laguna se encuentra entre la nota 100, o entre éste y el 206; adoptamos provisionalmente la primera hipótesis, para los solos efectos de la puntuación del pasaje.
[101] "tanto", en Parte XXI.
[102] No riman. En la Suelta citada y en tres más que posee la Biblioteca Nacional (reimpresiones de aquélla, Madrid, 1792; Valencia, 1793, y Barcelona, s. a.) aparece en la misma forma el pasaje, sin otra variación que la de poner "mozo noble y entendido" en la nota 102. Hartzenbusch, B. A. E., XXIV, 476 c, lo da en la siguiente forma: "mandas.—Dios con esto... mozo, noble y bien dispuesto."
[103] Esto es: que habiéndome criado en la llaneza de esta humilde casería, ir a palacio es cosa que podía causarme aún mayor tristeza que la que tengo.—Comp. Vélez de Guevara, La Serrana de la Vera, 1589-1601. Teatro antiguo español, I.
[104] "con amor", Parte XXI. "can Amor" en la Suelta citada, 1741. Canamor es el héroe de un libro de caballerías: La historia del rey Canamor y del infante Turián, su hijo, y de las grandes aventuras que huvieron.
[105] han en plural por la doble designación del sujeto de la oración: mi señora y tu hermana.
[106] Yo lo estoy, desvelada, de desvelos. V. nota al verso 1947 de El Remedio en la desdicha. Comp. "Subieron luego a caballo, y diéronse priesa por llegar a poblado antes que anocheciese; pero faltóles el sol, y la esperanza de alcanzar lo que deseaban, junto a unas chozas de unos cabreros, y así, determinaron de pasarla allí." Quijote, 1.ª, X.
[107] puesto que, aunque.
[108] Sí he visto. "A veces al sí de la respuesta se agregan uno o más elementos de la pregunta, con las variedades que pide la transición de una persona a otra." Bello, Gramática, 390.
[109] Prometo. "Prometer vale también asseverar o assegurar alguna cosa." Dicc. de Aut.
[110] "porque, por la mayor parte, los que reciben son inferiores a los que dan, y así es Dios sobre todos, porque es dador sobre todos." Quijote, I, 57.—Para la Edad Media la virtud que caracteriza al señor es la generosidad, y Alejandro, del cual los poetas medievales hicieron el tipo del perfecto señor feudal, es universalmente celebrado, no por su genio guerrero ni por su valor, sino porque reparte entre sus hombres las tierras y las riquezas que gana. P. Meyer, Alexandre le Grand, II, 372.
[111] los sacas, los ganados. Zeugma análoga a la observada, entre otros casos, en el v. 2301 de El Remedio. Claro es que muy bien pudo Lope haber escrito las (vacas y ovejas), con lo que desaparecería toda dificultad sintáctica.
[112] Era un lugar común alabar en los amantes la delicadeza del afecto, como de cortesano, y la firmeza, como de labrador: "labradora en guardar fe." Vélez, Reinar después de morir.
[113] cabe, golpe, término tomado del juego de la argolla.
[114] pescuda, pregunta. "¡Qué donoso pescudar! ¿De dó soys? ¿A dó venís?" Rouanet, ob. cit., III, 488, v. 126.
[115] 'su señorías', en Parte XXI.
[116] Estos dos versos van atribuídos a Nuño en Parte XXI y a Tello en la Suelta, a la que en este caso seguimos.
[117] Falta en Parte XXI. Lo tomamos de la Suelta, como hace el señor Restori en su reseña de la edición académica de Lope. Zeitschrift für romanische Philologie, XXVI, 512.
[118] mos, nos. V. Rouanet y Kohler, obras cit.
[119] Tuviesen, forma optativa: deseo que tengan paz los enojos con que airado me solicita. Bello, 464. Para que por 'con que' comp.: "con todos aquellos adherentes que semejantes castillos se pintan." Quijote, I, 2. "nos vamos vestidos con los mismos vestidos que representamos." Id., II, 11.—Hartzenbusch corrige e interpreta, 480 a: "¿Es posible que me quita Que esta noche, ¡ay, bellos ojos! Tuviesen paz los enojos Que airado me solicita?"
[120] "quando", Parte XXI. La corrección es de la Suelta.
[121] no haré, V. la nota 108.
[122] 'Que te ha'. Parte XXI. La corrección es de la Suelta.
[123] 'dexa', en Parte XXI. En la Suelta: 'que el no dexarme casar'.
[124] empleos, amores, noviazgo. Véase A. Castro, Teatro ant. esp., II, 226-7.
[125] "Luego ya", Parte XXI. Seguimos la Suelta.
[126] empleo. V. la nota 124.
[127] Falta en Parte XXI. Lo tomamos de la Suelta, donde el pasaje se da en esta forma: "porfía, Hermano, por vida mía. Deja..."
[128] una hora en Parte XXI. La corrección restablece la medida.
[129] 'indignos', Parte XXI.
[130] 'fuentes', Parte XXI. Seguimos la Suelta.
[131] Aquí parece faltar una octava en que Sancho refiriera el "caso tan atroz, enorme y feo", que le había ocurrido y que D. Tello debía haber ignorado a aquellas horas de no haber sido él su autor. En general, este pasaje en octavas debe estar bastante viciado.
[132] dijo de sí, dijo sí. "Boca que dice de no, dice de sí." Refrán en el Comendador Griego, cit. por Cuervo.
[133] El álamo está consagrado a Alcides (Hércules). "Y cuéntase esta fábula que quando Hércules determinó de baxar al infierno, yva coronado de las ramas del álamo; y del hollín de aquellas tinieblas tan escuras se bolvieron las hojas negras por la parte de afuera: digo escuras, y las de debaxo con el sudor que se les pegó de la cabeça de Hércules salieron blancas." Covarrubias, Tesoro, s. v. álamo.
[134] Sancho amenaza a don Tello contándole que ha derribado el álamo más fuerte y orgulloso de la alameda: símbolo que recuerda aquel de que se sirve el abad de San Ponce de Tomeras para abrir los ojos al rey don Ramiro el Monje, el de la campana de Huesca. Sobre esta leyenda, véase Menéndez y Pelayo, Ob. de Lope, VIII, xlv y sigs.
[135] Lope emplea aquí la palabra mies por follaje; no recordamos haberla encontrado usada, en otros casos, en esta acepción, que los diccionarios no registran. Hartzenbusch corrigió libremente "y tajos le igualé a las bajas mieses"; pero nótese que la exactitud del adjetivo blancas (se trata de álamos, v. la nota 133) no permite aceptar tal enmienda.
[136] 'empuño', en Parte XXI. Aceptamos la interpretación de Hartzenbusch, 482 b.
[137] Véase la nota 108.
[138] Cuando, aunque.
[139] Vive Dios, de no quitarme. V. nota 16 de El Remedio en la desdicha.
[140] "En este logar cuenta la estoria que este Emperador don Alfonso... tan bien teníe a los pobres e a los que podíen poco como a los ricos e a los altos e a ordenes e a religiosos a cada unos en sus estados." Las quatro partes enteras de la Coronica de España que mandó componer el Serenissimo Rey don Alonso llamado el Sabio... Vista y emendada mucha parte de su impression por el maestro Florian Docampo, coronista del Emperador Rey nuestro Señor. En Valladolid, por Sebastián de Cañas. Año de 1604, f. 3247.
[141] Los españoles de los siglos xvi y xvii miraban con harta antipatía a los genoveses y flamencos, monopolizadores de nuestro comercio, y los acusaban de empobrecer a la Monarquía: "el estranjero Saca de España el dinero Para nuestros propios daños." (Alarcón, La Verdad sospechosa, vv. 266-268, ed. Alfonso Reyes, Clásicos Castellanos, 37.) La queja que Lope pone en boca de Pelayo no es más en el fondo que una demanda de fiscalización, ya que, a su juicio, como al de muchos de sus contemporáneos, los extranjeros, no sólo gozaban de entera libertad en el ejercicio de sus peligrosas artes, sino que contaban con la protección y la ayuda de aquellos mismos llamados a perseguirlas.
[142] trebejos son las piezas del ajedrez (Covarrubias).
[143] "Es Madrid una talega De piezas, donde se anega Cuanto su máquina pare. Los reyes, roques y alfiles Conocidas casas tienen, Los demás que van y vienen Son como peones viles. Todo es allí confusión." Lope, La dama boba. B. A. E., XXIV, 298 a.
[144] Falta en Parte XXI. Lo tomamos de la Suelta.
[145] Alfonso el Batallador.
[146] Zaragoza fué conquistada a los moros en 1118. Sobre esta y otras alusiones a sucesos históricos para colocar la acción de la comedia entre 1118 y 1124, es decir, en la adolescencia del futuro Emperador (pues téngase presente que Lope ha buscado deliberadamente que el poder real vengador aparezca encarnado en un joven casi niño), véase la nota 176.
[147] Las cuatro Sueltas citadas: "los troncos se enternecen de los robles." Hartzenbusch: "nuestros hombros, las ramas de los robles."
[148] Los nombres de Sancho y Pelayo faltan en la acotación de los versos 1400 y 1401 en Parte XXI. La corrección es de la Suelta.
[149] "abigarrada", Parte XXI. Proponemos esta corrección, que la rima exige, y que no parece desentonar del lenguaje que Lope pone en labios de Pelayo.
[150] "Saúl cuando a David." Parte XXI. Corrección de la Suelta.
[151] "Lagrimas de Moysen, el vulgo ha puesto este nombre a los guijarros y piedras con que se pueden descalabrar: y no pienso que tuvo otro origen mas de que mandava Dios apedrear a los que cometían ciertos generos de pecados, como era la blasfemia, el adulterio, etc. de que ay infinitos exemplos... Pues como Moysen huviesse de pronunciar semejantes sentencias, antes de darlas movido a compassion llorava; pero sin embargo desto las lágrimas se convertían en piedras mandando executar la sentencia." Covarrubias.
[152] "La Torre que llaman ahora del faro, sobre la Coruña de Galicia, fue también obra romana." Crónica, Ocampo, cap. 17.
[153] 'corrimos' corrige la Suelta.
[154] La Suelta: "para que yo le haga agravio."
[155] El Emperador se crió, en efecto, en Galicia. Véase la nota 176.
[156] fuí hâblar. Véase la nota 92.
[157] 'escritura', en Parte XXI. Corregido en la Suelta.
[158] La Suelta dice: "La amistad de mi madre. Yo agradezco."
[159] Doña Urraca no vió con buenos ojos que su hijo fuera coronado. Fué alzado Alfonso VII por rey, "mas contrallavalo la Reyna su madre... e ayudandola muy bien sus vassallos... encerró a su madre la reyna en las torres de Leon. Mas ovo empos esta avenencia entre la madre e el fijo: e la avenencia fue tal que tomasse ella lo que quisiesse para si e lo al que lo oviesse el fijo." Crónica de España (Ocampo), fol. 318 v. En 1123 estaban de acuerdo madre e hijo. Sandoval, Historia, II, 77. Doña Urraca muere en 1126.—Véase también la nota 176.
[160] "Deben de faltar versos: no se pondría Lope a escribir endecasílabos para hacer sólo estos seis." Hartzenbusch.
[161] "historia", Parte XXI.
[162] huerte. Véase nota, v. la nota 94.
[163] "El monesterio de San Julián de Samos, de la Orden de San Benito, en el reyno de Galicia, en las aldas de los montes Cebreros" fué residencia repetidas veces de los reyes doña Urraca y Alfonso VII. Sandoval, Historia, II, págs. 45, 58, 68 y otras varias.
[164] Mas qué, frase interrogativa que corresponde al moderno "a qué". Véase A. Castro, La Crítica filológica de los textos, en Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, núm. 682, pág. 29 b. (Enero de 1917.)
[165] dijera de sí, que sí. V. la nota 132.
[166] 'pare', Parte XXI. La corrección es de la Suelta.
[167] "Soler, auxiliar de modo con infinitivo, lo suele far." R. Menéndez Pidal, Cantar de Mio Cid, II, 858: "Hijos, yo soy la mujer Del mundo más desdichada. Vuestra madre solía ser, Ya soy madrastra culpada..." Lope, Embustes Celauro, B. A. E., XXIV, 103 a: "¡Triste! ¡Qué habemos de hacer Muerta aquella que solía Ser alma por quien vivía..." Idem, íd., 107 a: "¿Cuántas muelas solía vuestra merced tener en esta parte?" Quijote, 1.^a, XVIII.
[168] Sexto Tarquino, el forzador de Lucrecia.
[169] Amnón, después de deshonrar a Tamar, siente hacia ella tan invencible repugnancia, que la arroja violentamente de su casa. II, Samuel, XIII.
[170] "Juego de naipes conocido ya en Castilla a principios del siglo xvi, puesto que Guevara, en su Menosprecio de la Corte (cap. 5), cuenta como uno de los privilegios de la aldea, que en ella hay tiempo para todo, y entre otras cosas para jugar un rato al triunfo. Suárez de Figueroa, en su Plaza Universal (1615, disc. 66), cuenta el triunfo entre los demás juegos de naipes que se conocían en su tiempo. Covarrubias hizo mención (s. v. triunfo) del mismo juego: ahora le llaman burro." Clemencín, Quijote, V, 203.
[171] presentalle, regalalle. "Aquello del Paladión de Troya, que fué un caballo de madera que los griegos presentaron a la diosa Palas." Quijote, II, cap. XLI.
[172] so, soy. Cf. Rouanet, ob. cit.
[173] Tirso repite este chiste en El Vergonzoso, verso 1235 y sigs. Clás. Cast., pág. 147.
[174] fingido trato. Cf. Covarrubias: "trato doble, engaño disfrazado."
[175] Verso que aparece como dicho por Tello en Parte XXI. Corrección de la Suelta.
[176] "Este Emperador de las Españas era muy justiciero, e de como vedava los males e los tuertos en su tierra, puédese entender en esta razon que diremos aqui. Un Infançon que morava en Galizia, e avie nombre don Ferrando, tomó por fuerça a un labrador su heredad, e el labrador fuesse querellar al Emperador, que era en Toledo, de la fuerça que le fazíe aquel Infançon. E el Emperador embió su carta luego con esse labrador al Infançon, que luego vista la carta que le fiziesse derecho de la querella que dél avíe. E otrosí, embió su carta al merino de la tierra, en quel mandava que fuesse con aquel querelloso al Infançon que viesse qual derecho le fazie, e que gelo embiasse dezir por sus cartas. E el Infançon, como era poderoso, quando vió la carta del Emperador, fue muy sañudo, e començó de amenaçar al labrador, e dixol que lo mataríe, e non le quiso fazer derecho ninguno. E quando el labrador vió que derecho ninguno non podie aver del Infançon, tornose para el Emperador a Toledo, con letras de omes buenos de la tierra, en testimonio como non podie aver derecho ninguno de aquel Infançon del tuerto que le fazie. E quando el Emperador esto oyó, llamó sus privados de su camara, e mandoles que dixessen a los que veniessen a demandar por él que era mal doliente, e que non dexassen entrar ninguno en su cámara, e mandó a dos cavalleros mucho en poridad que guissasen luego sus cavallos e yrien con él. E fuesse luego encubiertamente con ellos para Galizia, que non quedó de andar de dia nin de noche: e pues que el Emperador llegó al logar do era el infançon, mandó llamar al merino, e demandol que le dixesse verdad de cómo passara aquel fecho. E el merino dixogelo todo. E el Emperador, despues que sopo todo el fecho, fizo sus firmas sobre ello, e llamó omes del logar, e fuesse con ellos, e paróse con ellos a la puerta del Infançon, e mandól llamar que saliesse al Emperador que le llamava. E quando el Infançon esto oyó, ovo gran miedo de muerte, e començó de foyr, mas fue luego presso, e aduxeronle ante el Emperador; e el Emperador rrazonó todo el preyto ante los omes buenos, e como despreciara la su carta, e non feziera ninguna cosa por ella, e el Infançon non contradixo nin respondió a ello ninguna cosa. E el Emperador mandól luego enforcar ante su puerta, e mandó que tornasse al labrador todo su heredamiento con los esquilmos. Entonces el Emperador anduvo descobiertamente por toda Galizia, e apaziguó toda la tierra, e tan grave fue el espanto que todos los de la tierra ovieron por esse fecho, que ninguno non fue osado en toda su tierra de fazer fuerza uno a otro. E esta justizia, e otras muchas tales como esta, fizo el Emperador, porque era muy temido de todas las gentes, e vivíe cada uno en lo suyo en paz." Crónica general, edición de Ocampo, Valladolid, 1604; folios 327 vto. y 328.
Fray Prudencio de Sandoval fija, caprichosamente según Menéndez y Pelayo, la fecha de este suceso en la era 1189 (año 1151). Por su parte, Lope—acaso buscando el efecto de castigar la tiranía de don Tello por la mano de un rey adolescente, con lo que hace brillar con mayores fulgores el prestigio real; como en Los Novios de Hornachuelos el valetudinario Enrique III, que tiembla con el frío de la cuartana, rinde al tirano de Extremadura—lo supone acaecido en los comienzos del reinado de Alfonso y acumula alusiones a hechos históricos de esa época.
El Rey se nos presenta acompañado de su ayo el conde don Pedro, quien le da consejos, (v. 1731) y a quien considera como padre (v. 2380); anda en tratos con el Rey de Aragón (v. 1309), con el cual asentó paces en 1124, y de él dice, como cosa nueva, "que vive ahora en Zaragoza" (v. 1310) (Alfonso el Batallador la había conquistado en 1118); se reconcilia con su madre doña Urraca (versos 1619 y sigts.), que fallece en 1126, y dispónese a partir de León a Toledo. "A veinte y quatro de Hebrero desta Era 1161 (1123) estaban los Reyes madre y hijo conformes: ella se intitulaba reynar en Leon y su hijo en Toledo." Sandoval, Historia de los Reyes de Castilla y León. Madrid, MDCCXCII, tomo II, pág. 77.—Alfonso VII, después de haber sido proclamado Rey de León y Castilla, cuando niño, en unión de su madre, fué segunda vez coronado, con exclusión de ésta, en 1122. "La Historia de Toledo dice... que fué coronado siendo de edad de diez y nueve años." Sandoval, ob. cit., pág. 69.
El conde don Pedro es su antiguo ayo don Pedro Frojaz de Trava. "El conde don Pedro de Trava criava entonces en Galizia (v. 1515) a don Alfonso, que era pequeño, aquel que fuera fijo del conde don Remón e desta doña Urraca, fija deste rey don Alfonso." (Crónica General, edición de Oocampo, Valladolid, 1604; fol. 315 vto.) Pero Lope truécale el nombre (v. 1516) y le llama don Pedro de Andrada y Castro, acaso recordando a don Gutierre Fernández de Castro, que apoyó fuertemente la causa de Alfonso VII durante su menor edad: "e aquellos porque al casamiento [de doña Urraca con el Conde de Lara] mas se destorvo e non se acabo fueron estos dos don Gomez de Mançanedo e Gutier Ferrandez de Castro." (Crónica de Ocampo, fol. 318 vto.) También Castro y Andrade son apellidos del gran Conde de Lemos don Pedro, protector de Cervantes y antiguo amo de Lope, quien pensaría en él al encontrarse en las Crónicas con otro conde gallego llamado Pedro.
Don Enrique es don Enrique de Lara (v. 1319); pero este personaje no figura en la historia hasta la turbulenta minoría de Alfonso VIII. El conde Pedro de Lara, su padre, amante de doña Urraca, y que en su nombre pretendía gobernar el reino, es el contemporáneo de la mocedad de Alfonso VII. Por oponerse a su influjo fué elegido por rey el que había de ser emperador, y no hay que decir que tan grande enemigo del joven Monarca no habrá figurado nunca en el círculo de sus consejeros y privados, como aquí aparece.
Iniciándose en aquellos tiempos la rivalidad de Castros y Laras, Lope quiso poner al lado del joven Rey un representante de cada familia.