IDOLATRÍA
Su orgullo abate y su soberbia humilla
De Alá en presencia el oriental creyente,
Y doblando contrito su rodilla
Hunde en el polvo la abatida frente.
Ante el déspota cruel, sañudo y fiero
Que el mundo todo á voluntad domina,
El noble rinde el brillador acero
Y á la tierra, servil, la frente inclina.
Por el oro que en piñas resplandece
Prestando luces á sus yertos ojos,
El torpe avaro la existencia ofrece,
Cayendo, ruin, ante su altar de hinojos.
Ni avaro, ni oprimido, ni creyente
Mi soberbia satánica se humilla,
Ni hundo en el polvo la abatida frente,
Ni ante un ídolo doblo la rodilla.
Porque el dios, el monarca y el tesoro
Á quienes rindo adoración cumplida,
Es una virgen de cabellos de oro,
Único encanto de mi triste vida.