INSOMNIO.

Voguemos, voguemos

Al són de los remos;

La noche convida.

¡Qué bella es la vida

Que corre en la mar!

El aura ligera,

Veloz, plancentera,

Nos va susurrando,

Meciendo, empujando

La barca fugaz.

¡Qué plácida calma

Gozando va el alma!

La luna y estrellas

¡Qué luces tan bellas

Derraman aquí!

Voguemos, bien mío.

Que en dulce desvío,

Tranquilo, halagueño.

Vendrá presto el sueño,

Con ala sutíl.

¡No tengas recelo:

Azul está el cielo,

La noche es tan pura!

¡Oh! todo me augura

Fortuna y placer.

Mañana, hechicera

La lumbre primera

Del sol en oriente,

Te hará ver riente

Fantástico Edén.

Voguemos, voguemos

Al son de los remos.

¡Qué hermosa es la vida,

La vida del mar!

Se acerca la mañana: rompe el alba;

Su luz de rosa por oriente brilla....

Despierta, dulce bien, que pronto y salva

Otro puerto verá nuestra barquilla.

Auras de amor que pacíficas

Del mar las olas besáis.

Venid con livianas ráfagas

Nuestra esperanza á arrullar!

Venid, amorosos céfiros

Que la flor enamoráis,

Y con vuestras alas plácidas

Nuestra piragua empujad!

¡Soplad!

Despierta ya, alma mía, el tiempo avanza,

Y al asomar su disco el sol dorado,

Verás cual se dibuja en lontananza

Verde gigante de metal preñado.

Verás cabe su planta orgullecida

De flores un fantástico pensíl,

Donde rico de luz, amor y vida

Ostenta sus primores el abril.

Y verás más allá, cuando velera

Se vaya nuestra barca aproximando,

Una peña blancuzca y altanera

Que está del mar en brazos dormitando.

¡Ah! qué placer allí disfrutaremos!

Me mata el ansia; un siglo es cada hora....

¡Cuánto tarda ese sol! Mi bien, voguemos,

Que ya la luz se extingue de la aurora.

Voguemos, sí, ¡qué hermosa es la alborada!

¡Qué bello ¿no es verdad? el Oceano

Con su límpido azul! ¡Canta inspirada

Una canción al pueblo americano!

Mas no, calla.... ¿columbras á lo lejos

Una luz amarilla, un globo ardiente,

Que brota de la mar en mil reflejo?....

Pues.... es él, que se anuncia por Oriente.

Él es, sí, sí: ya estamos, mi paloma:

Es el sol, ¿No distingues con su brillo

Aquel gigante que en el agua asoma?

Pues se llama el gigante aquel, Luquillo.

¿Y ves allí cabe su planta umbría

Fantástico el jardín de flores rico,

Donde vive el abril, sirena mía?

Pues el jardín se llama Puerto Rico.

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Cerca está el puerto. ¿Ves la peña aquella

Que está del mar en brazos reposando,

Vestida de castillos, rica, bella....?

Pues es... ¡Poder de Dios, si estoy soñando!

Barcelona, 1847.