RAMÓN MARÍN.
Nació en Arecibo, en el año 1832, y fué educado en el Colegio de San Felipe, que en dicha villa dirigía el Padre Mariano Vidal.
Desde muy joven se dedicó Marín á dar lecciones de instrucción primaria á domicilio, y á los 18 años de edad era director de una Escuela en Cabo Rojo. Seis años después se graduó de Maestro de primera clase, y fué solicitado por los padres de familia de Yabucoa, para que fundase allí un Colegio.
En él se dió á conocer Marín como educador excelente; pero á medida que ganaba crédito entre sus compatriotas y discípulos, iba inspirando sospechas de hombre peligroso á los gobernantes de aquel tiempo, hasta el punto de que uno de ellos, el general Messina, le desterró de Yabucoa. Más tarde otro gobernador le repuso en la dirección de aquel Colegio.
Estudió Marín con empeño durante su destierro; una vez repuesto en sus funciones se graduó de Profesor Superior, y poco después ejercía brillantemente su profesión en un Colegio de Ponce, titulado Museo de la Juventud.
Ya por aquella época se iba ensanchando en Puerto Rico el horizonte de la vida política, y Marín decidió dedicarse al periodismo, después de 25 años de magisterio escolar.
En 1874 publicó en Ponce El Avisador, y sucesivamente fundó y dirigió en aquella misma ciudad La Crónica, El Pueblo, El Popular, y El Cronista, periódicos que alcanzaron crédito y estimación en el país.
Publicó también un notable estudio acerca del desarrollo social y económico de Ponce; dió á la escena algunos ensayos del género dramático, y se ejercitó de vez en cuando en el cultivo de la poesía lírica.
Era de carácter franco y expansivo, muy amante de su patria y muy entusiasta agitador de las nobles ideas de redención por medio de la Escuela, y de progreso por medio de la libertad y el trabajo. Fué gran amigo de Don Román Baldorioty de Castro, compañero suyo en las luchas del periodismo, y también su compañero de prisión, en 1887.
Fué nombrado Director del Asilo de Beneficencia, de San Juan, en 1897, y en este cargo importante permaneció hasta algunos meses después de la ocupación americana.
Falleció en el año 1902.
EN LA PORTADA.
de la corona poética en honor de corchado.
En estas blancas hojas que circundan
Negros crespones que un dolor exaltan,
Venid de Borinquén ilustres bardos,
Un suspiro á exhalar de vuestras arpas.
Verted aquí las lágrimas que surgen
Por los que en aras de la patria mueren,
Y el doliente clamor que el arpa vibre
Hasta el egregio compatriota llegue.
Que nunca, nunca enmudecido el plectro
Rompiera el nudo que letal le embarga
En más noble ocasión, con amor tanto,
Que al ensalzar las glorias de la patria.
Y él de allá, de los ámbitos etéreos
Donde es al alma el sacrificio grato,
Agradecido exclamará y gozoso:
«Digna eres, Borinquén, de mi holocausto!»