CAZAR DE MALA LEY.

Los verdaderos cazadores dicen que caza de mala ley todo aquel que va con el reclamo y forma con el ramaje un tollo, y en el cerro ó en sitio á propósito para su objeto emplaza su jaula, y con el cuchichí, cuchichí atrae al perdigon, dejándole muerto en el terreno.

Este modo de cazar tan en boga en Madrid, segun nos describe el señor Escrich en su obra Los Cazadores, donde aparecen las maravillas de sus reclamos Chaparro y D. Juan, me ha hecho en verdad muy poca gracia. El mal ejemplo es contagioso, y si éste dimana de un cazador aficionado á la escopeta y al perro, aún es menos excusable. No basta citar en apoyo del reclamo la obra Arte de cazar la perdiz, impresa en Sevilla en 1855, en la cual, fundándose su autor en que todos los cazadores son unos traidores, declara que cualquier medio empleado para matar la caza es justificable. Si este argumento se pusiera en práctica, no habria caza posible; el reclamo tampoco serviria. Era lo que bastaba para concluir con toda clase de volatería, en cuyo caso la escopeta podria emplearse en cazar ranas y murciélagos, que bien valdria la pena de tirar á estos dos bichos á falta de cosa mejor.

En Cataluña hay poca aficion al reclamo, pero los que así cazan no llevan el título de cazadores, y hasta en su propia casa ocultan el arma-farol homicida si ven entrar un cazador de escopeta; les avergüenza su método de caza. En Cataluña sólo van al monte á fijar el reclamo los cazadores panzudos.

Otros medios muy repugnantes se emplean para exterminar la caza, tales como los lazos, el caldero y cerquilla, la rameta y las corridas que la dan en varias comarcas, cuyo nombre es á la cansada..... pero todos los que emplean estos ardides, son conocidos entre los cazadores, con el nombre de rateros.

Si los gobernadores de provincia pudiesen ocuparse más de la administracion, pasando severas circulares á los alcaldes de los pueblos para que denunciaran estos abusos á cuantos faltan á la ley de caza, no tendríamos que deplorar su completo exterminio. El mal es grave, y urge poner coto á tantos desmanes.

Hace tiempo sólo se pide la licencia de caza á la vista de Barcelona. En los demás puntos nadie repara quien lleva escopeta y á lo que va. De seguir así, la caza en España sólo será un recuerdo legendario.