FÁBULA VII.

CORONIS TRANSFORMADA EN CORNEJA.

Atiende á lo que fui y á lo que soy, pregunta por qué lo he merecido, y hallarás que la fidelidad fué mi ruina; porque en otro tiempo habia cerrado Palas á Erictonio, hijo criado sin madre, en una cesta texida de mimbres de Ática; confiando su custodia á las tres hijas de Cecrope de dos formas;[149] pero con condicion de que no registrasen sus secretos. Yo, oculta entre las ligeras hojas, observaba sus operaciones desde un espeso olmo. Las dos hermanas Pandrosa y Herse guardaban sin fraude lo que se les habia confiado; solo Aglaura llama á las tímidas hermanas, y rompiendo los nudos con sus manos, ven un niño y un dragon puesto junto á él. Doy cuenta á la Diosa de este hecho, por lo que me da una paga tal, que se dice de mí haber sido abandonada de la tutela de Minerva, y pospuesta á la ave nocturna;[150] mi castigo sirva de exemplo á las aves, para que no busquen el peligro en su lengua.

(30) Coronis perseguida por Neptuno y convertida
en Corneja por Minerva.

Pero si acaso piensas, que no solo me desechó por esto, sino porque no fui digna de su compañía, te digo que ella me hizo su compañera contra mi voluntad, y sin pedir yo tal gracia. Pregúntaselo, si no lo crees, á la misma Palas, pues aunque ahora está contra mí airada, no te negará esto su enojo. La historia que te cuento es bien sabida; porque nací del ilustre Coronéo en la region de Fócida: yo era una rozagante doncella (¡ah! no me desprecies), y solicitada de ricos pretendientes. La hermosura fué mi daño; porque paseándome un dia con lentos pasos, como tenia de costumbre, sobre la arena, vióme el Dios del mar, y muy enamorado de mí, despues de haber gastado inútilmente el tiempo en blandas caricias, quiso valerse de la fuerza, y me persigue: yo huyo, y dexo la densa playa; pero en vano corro sobre la blanda arena; y no teniendo otro remedio, imploro la proteccion de los Dioses y de los hombres: á ninguno de estos mueve mi voz; y solo la Diosa de la virginidad[151] se condolió de mí por ser vírgen, y me prestó su socorro: pues quando levantaba yo los brazos al cielo, empezáron estos á ennegrecerse con ligeras plumas. Quando queria arrojar el vestido de los hombros, era ya pluma, y se habia arraygado profundamente en la piel. Quando intentaba herir mi desnudo pecho con las manos, no tenia ya ni uno ni otro. Corria, pero la arena no detenia ya mis pies como ántes, sino que me levantaba sobre la tierra; luego soy elevada por los ayres, y hecha, sin ser culpada, compañera de Minerva. ¿Pero de qué me aprovecha todo esto, quando goza del honor mio Nictimene, hecha ave por un exêcrable delito?[152]

(31) Nictimene convertida en Buho por el
incesto con su Padre Nictéo.