VIDA DE OVIDIO.
Publio Ovidio Nason nació en Sulmona, pequeña ciudad del Abruzo, en Italia, el dia 19 de Marzo del año 710 de la fundacion de Roma, y 43 años ántes de la era cristiana, en el consulado de Hircio y Pansa, que fuéron muertos en aquel mismo año peleando contra Antonio cerca de Módena. Todas estas circunstancias nos las explica él mismo en varios lugares, y principalmente en la elegía 10 del libro 4 de los Tristes, en que hace un resúmen de su vida.
Sulmo mihi patria est gelidis uberrimus undis,
Millia qui novies distat ab urbe decem.
Editus hic ego sum: necnon, ut tempora noris
Cum cecidit fato Consul uterque pari.
Y poco mas abaxo explica el dia de su nacimiento de este modo:
Haec est armiferae festis de quinque Minervae,
Quae fieri pugna prima cruenta solet.
Sus padres fuéron de linage ilustre, de los quales heredó la dignidad de Caballero, con bastantes bienes de fortuna.
Tuvo un hermano de un año mas de edad que él; y lo que es mas de admirar, ámbos naciéron en un mismo dia.
Desde su juventud dió pruebas de su grande y singular talento; enviado por su padre á Roma, en compañía de su hermano, aprovechó tanto, y tomó tal inclinacion á las letras humanas, y principalmente á la poesía baxo de los mejores retóricos y poetas, que su padre tuvo que hacerle muchas reconvenciones para que dexase unos estudios en que podia brillar poco, y abrazase la jurisprudencia, en cuya carrera podia llegar á obtener los empleos mas honoríficos. Dócil á su padre, accedió á sus deseos; estudió con prolixidad los oradores, y trató con freqüencia á los mas brillantes retóricos. Pero luego le desagradó el foro, pareciéndole una carga superior á sus fuerzas, y volvió á reconciliarse con las musas: leyó con atencion á Homero y otros poetas griegos, y él fué respetado de los demas. Todas estas circunstancias las toca él mismo en el lib. 4 de los Tristes, elegía 10 ya citada, desde la línea
Protinus excolimur teneri, curaque parentis.
Imus ad insignes urbis ab arte viros:
Frater ad eloquium viridi tendebat ab aevo:
hasta
Utque ego majores, sic me coluere minores:
Notaque non tarde facta Thalia mea est.
Á pesar de ser ordinariamente atrevido todo poeta, y por conseqüencia satírico &c. tuvo tan buen porte Ovidio, que jamas fué ultrajado de nadie en sus escritos. Así lo afirma en la elegía 10 del libro 4 de los Tristes:
Nec qui detrectat praesentia Livor iniquo
Ullum de nostris dente momordit opus.
Aunque estaba del todo entregado á la poesía, no dexó de obtener algunos empleos honoríficos: fué Triumviro, aun siendo muy muchacho, y despues Decemviro. En Roma se grangeó muchos amigos, hasta al mismo Augusto, con quien tuvo íntima confianza. Sus costumbres eran apreciables; muy parco en comer y beber; y aunque muchos de sus versos respiran molicie y pasion al deleyte, él mismo confiesa que aquello mas lo hacia el espíritu que el corazon.
En la epístola 10 del libro 1.º del Ponto nos da una idea de todo esto.
Parvus in exiles succus mihi pervenit artus,
Membraque sunt cera pallidiora nova.
Non haec immodico contraxi damna Lyaco:
Scis mihi quam solae pene bibuntur aquae.
Non epulis oneror: quarum si tangar amore,
Est tamen in Geticis copia nulla locis.
Nec vires adimit Veneris damnosa voluptas:
Non solet in moestos illa venire toros.
Se casó por tres veces: la primera contra su gusto, y con una muger nada proporcionada á él: así lo dice en la elegía 10 del libro 4 de los Tristes:
Pene mihi puero nec digna, nec utilis uxor
Est data: quae tempus per breve nupta fuit.
Inmediatamente la repudió: con la segunda muger hizo lo mismo:
Illi successit, quamvis sine crimine conjux;
Non tamen in nostro firma futura toro.
Á la tercera tuvo mucho amor, y siempre la conservó en su corazon; y tuvo de ella algunos hijos.
Ultima, quae mecum seros permansit in annos,
Sustinuit conjux exulis esse viri.
Y en la elegía 11 del libro 3 dice:
Utque sit exiguum poenae quod conjuge cara,
Quod patria careo pignoribusque meis...
Hubiera sido muy feliz; pero la mucha familiaridad que tenia con César le acarreó su ruina. Habia sido este testigo de muchas acciones indecentes de Ovidio: publicó el Arte amandi, que causó muchos estragos en la juventud romana; y aunque habia ya corrido diez años ántes, César se valió de esta obra para desterrarle á la ciudad de Tomos en el Ponto Euxîno. El mismo Poeta alega dos causas de su destierro: primera, su Arte amandi; la segunda la calla: sobre esta hay varias opiniones; pero yo me inclino á que valido de la confianza que tenia con César, fué testigo inadvertidamente de alguna accion ménos decente de aquel, por cuya causa indignado Augusto le desterró inmediatamente. Esto es mas probable; pues él mismo confiesa que en la primera causa tuvo culpa, pero que en la segunda fué un descuido: así lo dice en el libro 2 de los Tristes:
Perdiderint cum me duo crimina carmen et error:
Alterius facti culpa silenda mihi est.
En muchos lugares confiesa que la primera causa de su destierro fuéron sus versos: ... y aunque nunca descubre la segunda, por no irritar mas á César, casi nos la manifiesta en la elegía 5 del libro 3 de los Tristes, y es la misma á que yo me inclino arriba.
Inscia quod crimen viderunt lumina, plector:
Peccatumque oculos est habuisse meum.
Non equidem totam possum defendere culpam,
Sed partem nostri criminis error habet.
El pais de su destierro, por su inmediacion al Norte, era muy frio y húmedo en extremo, y el mas abominable de todos por la barbarie de sus habitantes; y por eso escribió en él las elegías llenas de tristeza y amargura. Algunos le han tenido por muy afeminado, por las adulaciones que desde su destierro escribia á César, honrándole como á Dios &c.; pues en el mismo Ponto hizo erigir en su nombre una especie de templo donde le ofrecia inciensos; pero estas adulaciones no le salian del corazon, y solo las usaba como un recurso para ablandar el corazon de César, á fin de que le levantase el destierro, y le restituyese á Roma; pero todo fué en vano. Los Sármatas fuéron mas sensibles á sus desgracias: Ovidio no solo encontró humanidad en aquellos bárbaros, sino tambien mucha cortesía: le amáron, le honráron, y su muerte les fué muy sensible. Murió á los siete años de su destierro, cincuenta y siete de edad, y catorce despues de la venida de Jesucristo.
Todas sus obras son de mucho aprecio, y recibidas con aplauso en todas las naciones cultas. Escribió mucho; pero se ha perdido bastante, y solo se conservan de él los quince libros de los Metamorfóseos; seis de los Fastos Romanos; cinco de los Tristes; quatro del Ponto; las Heroinas; el Arte amandi; el Remedio del amor; la Carta de Ibis, y otras muchas &c.: obras llenas todas de fuego y entusiasmo poético; pero sobre todo de una facilidad incomparable en la estructura de sus versos.
METAMORFÓSEOS
Ó
TRANSFORMACIONES DE OVIDIO.