FÁBULA III.

MEDEA INCENDIA EL PALACIO DE JASON.

Atravesó Medea en seguida el pais donde el padre de Corito[211] estaba enterrado, y los anchos campos que Mera,[212] convertida en perra, intimidó en otro tiempo con sus ladridos. Tambien encontró al paso la ciudad de Coa, donde reynaba Eurípilo, y donde algunas mugeres fueron convertidas en vacas, quando Hércules pasaba con las que habia hurtado á Gerion; la isla que está consagrada á Apolo[213] y la ciudad de Yaliso, célebre por los Telchines, sus habitantes, que infestaban quanto veian, y que Júpiter los anegó en las ondas de su hermano;[214] la antigua ciudad de Cea, donde Alcidamas debia ver cierto dia con admiracion á su hija convertida en paloma; el lago de Hirie, y el valle de Tempe, célebre por el canto de un cisne, cuya aventura es como sigue:

(76) Medea, despues de haber muerto á los dos
hijos que tuvo de Jason, huye á Atenas.

Filio, por agradar al hijo de Hirie, domesticaba aves y leones para hacerle presente de ellos. Con este objeto combatió con un toro fiero, y le venció; pero viendo que todos sus cuidados eran inútiles, y que era imposible ganar su amistad, le negó el toro quando con mayor instancia se lo pedia. Viéndose el jóven desayrado, le dixo con desprecio: „Sentirás inútilmente algun dia no haber accedido á mis instancias.” Y se precipitó de un alto peñasco. Todos los que se hallaban presentes creyeron que habia muerto despeñado; pero se sostuvo en el ayre convertido en cisne. Su madre Hirie, que lo creia difunto, derramó tantas lágrimas, que de ellas se formó el lago de su nombre. Cerca de allí estaba la ciudad de Pleurone, donde Combe, hija de Ofias, se transformó en ave para huir y libertarse de las heridas de sus hijos.

De allí pasó Medea por cerca de la isla de Calaurea, consagrada á Latona, famosa por haber sido convertidos en aves su Rey y Reyna.[215] Dexando á su derecha el monte Cileno, en el qual Menefronte[216] habia formado el designio de tener acceso con su madre, á manera de las mas crueles fieras; descubrió á lo lejos á Cefison llorando la desgracia de su nieto, á quien Apolo habia transformado en lobo marino; y el alcázar de Eumelo,[217] donde todos estaban de luto por la Princesa su hija, que habia sido convertida en ave. Finalmente llegó á Corinto, ciudad célebre por haber sido poblada desde el principio del mundo por hombres nacidos milagrosamente de los hongos que llovieron. Aquí fue donde habiendo sabido que Jason habia casado con Creusa, hija de Creonte, con ignominia suya, la hizo perecer con el vestido y corona envenenados que la regaló; ambos mares vieron arder el palacio, quedando abrasado el padre con su hija; dió de puñaladas á los dos hijos que tuvo de Jason, y habiendo vuelto á subir en su carro para evitar con una precipitada fuga el justo castigo de sus maldades, llegó á Atenas, ciudad que te vió volar en otro tiempo, justísimo Finéo, y á tí viejo Perifa, y no menos observó tus nuevas alas, ó nieta de Polipemon.[218] Egeo[219] la recibió; y poco contento con haberla concedido una franca hospitalidad, se casó con ella; digno de vituperio en este solo hecho.