FÁBULA PRIMERA.

ARACNE CONVERTIDA EN ARAÑA.

„Palas lo acepta,” dixo entonces la Diosa; y dexando la forma de vieja, se mostró con las señales de su divinidad. Todas las Ninfas y mugeres que allí estaban la tributan sus respetos; sola Aracne no se amedrenta, aunque se asomó en su rostro, á pesar suyo, un pequeño rubor, que duró poco tiempo, al modo que suele el ayre volverse purpúreo á los primeros rayos de la Aurora, pero en breve tiempo empieza á emblanquecerse, herido del sol. Firme en su resolucion, y lisonjeándose vanamente de exceder á Minerva, camina hácia su ruina. La Diosa ya no piensa en darla consejos en balde; admite el desafio, y quiere en el momento apercibirse á disputar la victoria. Ambas preparan sus obras, urden sus telas, las atan con el lizo, y se colocan en diversas partes. Ya la lanzadera arrojada con destreza entretexia la trama; y cada vez que pasa por medio de los hilos, tienen cuidado de apretarlos con los dientes del peyne, de que suelen servirse en semejantes tareas. Las dos, recogido el ropage hasta el pecho, trabajan con una destreza y ligereza incomparables, y el deseo que cada una tiene de vencer y no ser vencida hace que no sientan el trabajo.[143] Entretexen en sus telas hilo de color de púrpura teñido en Tiro,[144] mezclando algunas sombras para mayor gracia; sus colores eran tan varios, que podian compararse al contraste que forma el arco Iris en el ayre con los reflexos del sol; los quales, padeciendo refracciones en las pendientes gotas, forman una inmensidad de colores; pues aparece una tan hermosa variedad de ellos que deslumbran la vista, siendo en realidad el mismo color el que está inmediato, aunque hay diversidad en los extremos.

Tal era la delicadeza de sus obras; el oro estaba allí entretexido con la seda de un modo enteramente ingenioso. Con todo, para hacerlas aun mas perfectas, ambas delinearon algunas historias antiguas. Palas dibuxó en la suya aquella roca antigua que se veia en el Areopago[145] de Atenas con la historia del litigio que tuvo con Neptuno sobre el nombre que se debia poner á esta ciudad.[146] Se miraban allí los doce Dioses sentados en sus tronos con aquella magestad que les acompaña, y á Júpiter presidiéndolos en medio. Cada uno de los Dioses estaba representado al natural; pero Júpiter tenia un ayre de grandeza que anunciaba ser el dueño absoluto del mundo. Ponia de pie á Neptuno, hiriendo la tierra con su tridente, y haciendo salir de ella un caballo: lo que parecia autorizarle para dar nombre á la ciudad. Á Minerva representaba con su broquel, yelmo, lanza y escudo, en el que estaba la formidable cabeza de Medusa, y á la tierra, herida con su lanza, produciendo la blanca oliva, llena de hojas y fruto, cuyo prodigio admiraban los Dioses; y concluia su obra con la victoria de este juicio.

Y para que pudiese conocer su competidora el castigo que la esperaba por su loco atrevimiento, añadió en los quatro ángulos otras tantas competencias, vistosas por su colorido, adornadas de figuras pequeñas. En un ángulo se veia la aventura de Hemo, Rey de Tracia, y de Rodope, su esposa, que fueron convertidos en montes y frios páramos, por haberse apropiado los nombres de los supremos Dioses.[147] En el otro estaba la historia de Pigas,[148] Reyna de los Pigmeos, á quien Juno, para castigarla de su presuncion, transformó en grulla, condenándola á que hiciera una guerra sangrienta á su pueblo. En el tercero se veia á Antigone, que habia tenido el atrevimiento de igualarse á la muger del gran Júpiter; á la qual Juno transformó en cigüeña; no pudiendo estorbar ni la ciudad de Troya, ni Laomedonte su padre, el que fuese revestida de plumas blancas, en que conservaba su vanidad de alabarse. Últimamente en el quarto ángulo estaba el desdichado Ciniras solo y lloroso abrazando las gradas de un templo. Estas eran sus propias hijas, á quienes los Dioses así habian transformado. Adornó finalmente la orla de su tela con ramas de oliva entretexidas unas con otras. Tal era la idea de esta primorosa obra, que la Diosa quiso concluir con el árbol que la está consagrado.

Aracne por su parte pintó en su texido á Europa, engañada por Júpiter baxo la figura de un toro.[149] Parecia que el toro era verdadero, y verdadero el mar en que nadaba. Parecia igualmente que ella volvia el rostro á mirar la ribera que acababa de dexar, que llamaba á sus compañeras, y que encogia los pies por temor de que no se le mojasen. Tambien pintó á Asteria luchando con el águila, cuya figura habia tomado Júpiter, y á Leda con el cisne que la acariciaba.[150] Las demas aventuras de este Dios estaban representadas con mucha delicadeza.[151] Se le veia disfrazado baxo la figura de Sátiro con la hermosa Antiopa, de quien tuvo dos hijos gemelos: en la forma de Anfitrion quando se dexaba ver de tí, ó Alcmena: transformado en lluvia de oro para entrar en la torre de Dánae: baxo la figura de un pastor, procurando agradar á Mnemosine: convertido en fuego para engañar á Egina, y en serpiente quando seducia á Deois. Aracne tambien te habia representado á tí, Neptuno, transformado en toro en la aventura que tuviste con una de las hijas de Eolo: baxo la forma del rio Enipéo en los amores con Ifimedia, de quien tuviste los dos Aloides:[152] baxo la de un carnero quando procurabas agradar á Bisaltis: baxo la de un caballo para engañar á Ceres: baxo la misma forma para seducir á Medusa; y en delfin para violar á Melanto. Todos estos personages estaban pintados tan al natural, que en sus vestidos y ayre de cara era fácil conocerlos, como igualmente el pais de su naturaleza.[153] Tambien se veia allí á Apolo transformado en villano, en alcon, en leon y en pastor. Baxo esta última transformacion se hizo amar de Ises, hija de Macareo. En fin, Baco aparecia baxo la forma de un racimo de uvas con que seduxo á Erigone, y Saturno baxo la de un caballo para engañar á Filira, de quien tuvo al Centauro Quiron. La orla de este hermoso texido estaba guarnecida con hojas de yedra,[154] enlazadas artificiosamente unas en otras.

Estaba la obra tan perfecta que Minerva no pudo hallar en ella defecto alguno, ni la misma envidia tendria aliento para reprobarla; por lo que la Diosa se encendió tanto en ira, que rompió la labor[155] en que los delitos de los Dioses estaban tan vivamente representados; y con su lanzadera de box del monte Cítoro hirió muchas veces la frente de Aracne, que con el pesar de verse tan despreciada se echó animosa un cordel á su garganta para ahorcarse. Palas, movida sin embargo á compasion, sosteniéndola en el ayre, temerosa de que no acabara de ahogarse, la habló en estos términos: „Vive, insolente Aracne; pero estarás siempre colgada: y para escarmiento de tus descendientes comprehenda la misma ley de tu pena á toda tu sucesion.” Apartándose Palas despues, la roció con zumo de una yerba envenenada,[156] y al punto, con su actividad, la hizo caer los cabellos, nariz y orejas: su cabeza y cuerpo se disminuyeron: aparecen unos dedos muy delgados en lugar de piernas: el vientre ocupa el resto del cuerpo, del qual aun ahora sale estambre; y por eso las arañas executan sutiles telas á imitacion de las que esta hacia quando muger.

(67) Á ruego de Latona, Apolo y Diana hacen
perecer los hijos de Niobe.