FÁBULA V.
RAPTO DE PROSERPINA.
Hay un lago muy profundo no lejos de los muros de Ena[116] llamado Pergo: sus riberas, aun mas que las del Caistro,[117] resuenan sin cesar con los dulces cantos de los cisnes. Está ceñido por todas partes de una amena selva, que con sus hojas, como con un verde toldo, no dexa penetrar á los ardientes rayos del sol; los ramos mantienen una agradable frescura; la tierra por todas partes está matizada de las mas hermosas flores, y reyna allí una perpetua primavera. En este delicioso bosque se entretenia Proserpina en coger flores, y en hermanar en graciosos ramilletes las obscuras violetas con las blancas azucenas. Mientras con ansia juvenil llena su canastillo y regazo, y se afana por coger mas flores que sus compañeras, la ve Pluton, y el verla, amarla y robarla, todo es al mismo tiempo. ¡Tanto como esto se apresura el amor!
(62) Pluton roba á Proserpina y convierte en fuente
á Ciane porque queria impedírselo.
Amedrentada la Diosa, llamaba con acentos tristes y repetidos á su madre y compañeras; pero mas veces á su madre. Por desasirse de Pluton rasgaba sus vestidos, de modo que soltando el regazo se le cayeron las flores que habia cogido; y era tanta su candidez en aquellos años juveniles, que sintió mucho y lloró la pérdida de las flores. Discurre el robador con gran velocidad en su carroza; instiga á sus caballos, y para estimularlos mas los llama por su nombre, y les afloxa las riendas. Atraviesa profundos lagos, y en particular el de los Pálicos,[118] que huele á azufre, y que hierve por la hendida tierra; pasa por aquella ciudad, que se construyó antiguamente entre dos puertos desiguales por los dos hijos de Baquia,[119] oriundos de Corinto, ciudad ceñida de dos mares.[120] Entre Ciane y Aretusa[121] hay un espacio de mar contenido por algunas rocas, que por todas partes le rodean. Habitaba aquí Ciane, una de las mas hermosas Ninfas de Sicilia, de quien tomó nombre el estanque. Habiendo salido esta Ninfa del fondo del agua, y conocido á Pluton, le habló de esta manera: „No pasarás adelante; no debes pretender ser yerno de Ceres contra su voluntad: antes debiste pedirla que robarla. Y si me es permitido comparar las cosas pequeñas con las grandes, diré que tambien á mí me amó Anapo: me casé con él, rendida á sus instancias, pero sin amedrentarme como tú á esta.” Dixo esto, y tendiendo los brazos de frente queria estorbar el paso; pero el hijo de Saturno, llenándose de ira, agita á los briosos caballos, y lanzando con poderoso brazo su cetro á lo profundo de la corriente, hizo una hendidura en la tierra que les abrió paso á su reyno, por donde baxaron los caballos y carro. Ciane, sintiendo, ya el robo de la Diosa, ya tambien el desprecio del derecho de su fuente, conservó en lo interior de su corazon una pena tan grande, que desde entonces jamas dexó de derramar lágrimas, hasta que por último fue transformada en aquellas mismas aguas de que poco há habia sido Diosa soberana. Insensiblemente todas las partes de su cuerpo comenzaron á ablandarse, sus huesos se tornan flexibles, y las uñas dexan de ser duras: en una palabra, sus hermosos cabellos, dedos, pies y rodillas se convierten en agua; porque quanto mas sutiles y delicadas son las partes del cuerpo, tanto mas fácilmente se liquidan. Sus espaldas, hombros, costados y pecho se transforman en otros tantos arroyuelos. En fin, el agua se entró por las venas viciadas en lugar de la sangre que antes corria por ellas, y nada quedó en su persona que no tuviese la fluidez de este elemento.
En tanto Ceres, llena de sobresalto, busca inútilmente á su hija por mar y tierra. Ni la aurora que sale con su dorada madexa, ni el lucero de la tarde la vieron parada en ninguna parte: tomó dos teas, que encendió en el volcan del Etna, y continuó así buscándola durante la noche. Al dia siguiente, luego que la luz ocultó las estrellas, recorrió toda la tierra desde el occidente al oriente. Fatigada de andar tenia bastante sed por no haber querido pararse á beber en ninguna fuente, quando por casualidad descubrió una cabaña cubierta de paja; llama á la pequeña puerta, sale una vieja, y quando le pedia de beber la Diosa, la presentó una especie de poleada[122] bien agradable que acababa de cocer. Mientras ella tomaba aquella confeccion, un muchachuelo atrevido y desvergonzado se echó á reir, llamándola voraz y glotona. Ofendida la Diosa de esta burla, roció al muchacho con la poleada y agua que la quedaban. Su rostro se vió luego lleno de manchas, sus brazos se mudaron en piernas, una larga cola le salió de la extremidad del cuerpo, y todos sus miembros tomaron una forma diferente: y porque nunca pudiera hacer mucho daño, le contrae á una figura muy pequeña; en una palabra, fue transformado en lagartija ó estelion. Admirada, llorando y amedrentada la vieja de este prodigio, y queriendo acercarse al reptil, huye este de ella y se oculta en una rendija. Á este animalito se le puso oportunamente el nombre de Estelion,[123] por estar su cuerpo pintado y lleno de manchas estrelladas.
Seria demasiado prolixo si me parase á contar los diversos paises y mares que corrió la desgraciada Ceres en busca de su hija: despues de haber recorrido todo el orbe en su busca, se vuelve á Sicilia, y registrando todos los lugares por donde pasaba, llegó tambien al lago en que vivia en otro tiempo Ciane, quien todo se lo hubiera descubierto, á no haber padecido la transformacion ya mencionada; y aunque deseaba hablar, le faltaba ya entonces la boca y lengua con que hacerlo. No obstante se explicó por señas, y mostró á esta madre afligida la cinta que habia servido á Proserpina de ceñidor, que se le habia caido en aquel lugar,[124] y que andaba sobrenadando en las aguas. Luego que la Diosa la conoció, renueva su pena y sentimiento, y como si supiera entonces por la primera vez que habian robado á su amada hija, se arranca la descompuesta cabellera, se hiere el pecho una y muchas veces; y aunque ignora dónde está, maldice sin embargo á todas las tierras, llamándolas ingratas é indignas de los dones con que las enriquecia todos los años.[125]
Pero principalmente maldice la Sicilia, en donde acababa de descubrir los primeros indicios de la desgracia de Proserpina. Allí pues quebró todos los arados; dió muerte sin distincion á los bueyes y labradores que los conducian: la tierra fue condenada á una eterna esterilidad, y vició la semilla para que allí no naciera en adelante trigo. Es ya una memoria vana la fertilidad de aquella tierra tan celebrada por todo el mundo; y las mieses se secaban apenas nacian: unas veces un excesivo calor las quema; otras, un grande aguacero las inunda: los vientos y tempestades las daña. Las aves se comen el grano conforme se siembra, y lo que se escapa á su voracidad se ahoga con el ballico y otras yerbas malas. Movida Aretusa de todas estas calamidades sale del fondo de las aguas, y apartando de la frente los cabellos mojados habló á Ceres de esta manera: „Gran Diosa, madre de una hija que buscas por todo el mundo, madre tambien de todos los frutos, pon ya fin á un tan ímprobo trabajo, dexa ya de desfogar tu ira sobre una tierra que te ha sido siempre fiel; ella no tiene la culpa, antes bien, mal de su grado, abrió su seno para dar paso al hurto.
„Y porque no juzgues te ruego por mi patria, decirte debo que tuve mi nacimiento en Pisa, mi orígen de la Elide, que vivo aquí extrangera, y por ser mas agradable esta tierra que qualquiera otra, he determinado fixar en ella mi domicilio; y te suplico que la conserves baxo tu proteccion. No es ahora tiempo de referirte por qué causa he dexado mi patria, y atravesado tantos mares para llegar aquí; pero cuidaré de darte cuenta, quando tus cuidados hayan calmado, y te halles mas tranquila. Basta que sepas ahora que la tierra me abre camino, y que despues de haber atravesado las mas profundas cavernas, levanto aquí la cabeza, y miro un cielo desacostumbrado. Andando pues por la laguna Estigia, he visto allí á Proserpina por mis ojos.[126] Ella seguramente está triste, y aun no ha acabado de volver del sobresalto; mas con todo es Reyna, esposa de Pluton, y manda en el vasto imperio de las sombras.”