LIBRO QUARTO.
ARGUMENTO.
Alcitoe juntamente con sus hermanas despreciaron de tal modo las fiestas de Baco, que no observándolas, se ocuparon, mientras estas se celebraban, en las tareas ordinarias; y durante su labor cada qual, para hacerla menos penosa, refirió una divertida historia. Ya contaba la una la transformacion de las moras blancas en negras: ya referia la otra como Apolo se habia transformado en la figura de Erinome para engañar á Leucotoe; por lo que Clicie tuvo zelos, y fue convertida en Heliotropio por la compasion que tuvo Apolo. Asimismo contaba otra la union de Hermafrodito y la de Salmacis, ninfa, en un mismo cuerpo. Pero por fin las hermanas en medio de su labor se convirtieron en murciélagos, y las telas en vides y pámpanos. Agave, alegrándose de esto, sintió un gran dolor quando Ino y Atamante, agitados de la locura, se precipitaron al mar, y Neptuno los convirtió en Dioses marinos. Como las mugeres Tebanas los llorasen por muertos, se transformaron en piedras y aves. Tambien Cadmo afligido con esta calamidad, dexando á Tebas, partió en compañía de su esposa á la Iliria, en la que ambos se convirtieron en serpientes. De los que habian despreciado á Baco, solo quedaba Acrisio, abuelo de Perséo, que cortó la cabeza á la Górgona, de cuyas gotas de sangre, derramadas en tierra, nacieron serpientes; y á Atlante lo transformó en monte, y á las varas en piedras, despues que libertó á Andrómeda. Suscitándose en seguida un tumulto en las bodas de Perséo, convirtió en piedra á Finéo con los suyos, y juntamente á Preto y á Polidectes, solo con mostrarles la cabeza de Medusa.