NOTAS:

[1] Buckle (Civilization in England, II), emite esta reflexión extraordinaria: «All the great rivers in the New World are on the eastern coast, none of them on the western. The causes of this remarkable fact are unknown!» Para este atrevido investigador de las causas y efectos, no es suficiente explicación el examen de las hoyas respectivas.

[2] Véase en el Apéndice una carta en francés, escrita después de estas páginas (abril de 1893), y que completa las impresiones del autor en Chile.

[3] V. Hugo, La Légende des siècles.

[4]

In the afternoon they came unto a land, In which it seemed always afternoon.

(Tennyson, The Lotus-Eaters).

[5] Murillo, Historia del Ecuador, 1890.

[6] «¡Las revoluciones son el bautismo con que los pueblos se regeneran!...» (Veintemilla). Con axiomas de esta fuerza y novedad, la mitad del pueblo ecuatoriano ultraja, saquea, degüella y destierra á la otra mitad desde la convocación del «Congreso Admirable» hasta nuestros dias.

[7] Lucien B. Wyse, Le Canal de Panamá.

[8] Es prohibido dirigir la palabra al timonel.

[9] Coleridge, The Ancient mariner:

Alone, alone, all, all alone,

Alone on a wide wide sea!...

[10] Una duda cruel: durante sus entremeses de autonomía ¿pertenece Yucatán al centro, ó al norte de América?

[11] Movimiento anual: 139 vapores, 52 barcos de vela, formando un total de 270.000 toneladas.

[12] Dante-Gabriel Rossetti, The House of life, xcvii:

Look in my face; my name is Might-have-been;
I am also called No-more, Too-late, Farewell!

[13] There is music, usually in the evenings, on the main plaza.

[14] El 1º de mayo de 1863, una compañía del regimiento extranjero (62 hombres) se defendió en esta hacienda un día entero contra 2000 mejicanos. Quedaron tres hombres ilesos que al fin «capitularon con los honores de la guerra», y recibieron la cruz de la Legión de honor. Durante la ocupación, cada vez que pasaba allí un destacamento francés, los tambores tocaban marcha, los soldados presentaban las armas y los oficiales saludaban con la espada. Hay un monumento costeado por el gobierno mejicano.

[15] Revue des Deux-Mondes, marzo de 1893.

[16] Bernal Díaz, Conquista de Nueva España, CXXXIII: «¡Oh! qué cosa era de ver esta tan temerosa y rompida batalla, cómo andábamos pie con pie, y con qué furia los perros peleaban, y qué herir y matar, etc.!» Toda la página es de un brío y frenesí incomparables. No se encuentra allí la famosa expresión de Noche Triste; paréceme que Gomara fué quien la empleó por vez primera, ó al menos la puso en circulación, pero sin destacar el epíteto: «en esa triste noche» ...

[17] Al imprimir estos apuntes, cuatro años después, encuentro confirmadas mis impresiones y conclusiones por la marcha retrógrada de la educación en los años posteriores. Los documentos oficiales más recientes arrojan estas cifras tristemente significativas: en 1890, para una población empadronada de 11 millones de habitantes, hay 560.000 alumnos; en 1894, para 11.632.924 habitantes 543.977 alumnos ¡en cuatro años de «progreso» la proporción ha bajado de 5,1 por ciento á 4,7!

[18] Sabe todo el mundo que este adjetivo, además de ser un apodo familiar, no tiene ya exactitud local; pero, al adoptarlo en Sud-América hemos ensanchado su significación. Lo usaré, pues, como abreviación cómoda, aplicándolo indiferentemente á los Estados del este y del oeste, é incurriendo á sabiendas en el traspié de cierto presidente sudamericano que encabezaba así su discurso de recepción de un ministro: «Venís como representante del gran pueblo yankee ...»

[19] On heroes: To know a thing, what we can call knowing, a man must first love the thing, sympathize with it.

[20] Taine, Histoire de la littérature anglaise, II, VI.

[21] Sabido es que este procedimiento anexionista es aquí de regla general. Ya se trate de un manjar ó de una comedia, todo lo que penetra en los Estados es de buena presa: ingenua y seriamente se declaran herederos naturales del mundo entero. ¡Hasta la Marseillaise y el God save the queen, disfrazados con palabras yankees, forman parte de sus National war songs!

[22] El excelente periódico semanal The Argonaut tiene un sello de humour elegante casi único en los Estados Unidos, á igual distancia del formalismo bostoniano y del snobismo neoyorkino.

[23] Según el Libro de Mormón, la cabalística palabra Deseret, significa lo mismo que Bee-hive, es decir, «colmena». Es el nombre de todo el valle ó Great Basin.

[24] El coronel M. Blunt es jefe del 16º de infantería.

[25] Véase en el Apéndice la fantasía intitulada Le Juif errant.

[26] Paul de Rousiers, La vie Américaine.—Un ejemplo entre mil: este excelente fotógrafo (página 97) transmite á sus lectores una relación del famoso incendio de Chicago, en 1871, que comienza así: Chicago a été complétement détruite ... UNE SEULE MAISON échappa aux flammes, etc.» Él mismo subraya su inocentada. Los documentos más exagerados dan como incendiada la tercera parte de la ciudad. Y no es poco decir.

[27] ¡Hasta la idea, esencialmente americana, del omnibus, se le había ocurrido á ese asombroso Pascal!

[28] La Nación de Buenos Aires (que estaba á punto de modificar su formato duplicando el número de páginas) era el diario más grande del mundo. La «sábana gris» fué un apodo inocente con que la bauticé desde las columnas de Sud-América.

[29] Andrew Carnegie, Triumphant Democracy.

[30] Dicen los guías locales: «the visitors agree with Charles Dickens, that Washington is a CITY OF MAGNIFICENT DISTANCES». Es un rasgo maestro del humbug yankee el haber recogido y disfrazado de elogio una burla sangrienta del novelista inglés (American Notes, VIII).

[31] Se suele atribuir el proyecto á Andrew Ellicott, que no fué sino el ayudante y sucesor de L’Enfant.

[32] Sabido es que los Estados del oeste reclaman para Chicago el puesto de capital.

[33] La ley y la Constitución disponían que la superficie del distrito no excediera ten miles square (entiéndase: 100 millas cuadradas); en realidad dicha área es (Reclus) de 70 millas ó 181 kilómetros cuadrados. Es muy curioso que sea exactamente la misma área del distrito federal argentino; en efecto, según el Censo de la Capital federal, la extensión del municipio de Buenos Aires es de 18141 hectáreas, ó sean 181 kilómetros cuadrados.

[34] En la Exposición de Chicago, los coronamientos de los diferentes palacios solían ostentar la misma estatua indefinidamente reproducida: era el triunfo nacional del cliché.

[35] Detalle muy significativo: desde el principio han correspondido igualmente al ministerio del Estado las Relaciones extranjeras y las del Interior.

[36] Extensión territorial de los Estados Unidos en 1820: 5.332.931 kilómetros cuadrados; población: 9.658.453 habitantes; extensión en 1893: 9.331.360 kilómetros; población (calculada): 66.000.000. Densidad kilométrica en 1820: 1,8; en 1893: 7,1.

[37] En 1893, todo el capital invertido en la industria representa seis millones de dollars, siendo así que la imprenta (para obras oficiales en su mayor parte) es la chief industry.

[38] Sabido es que Martha Washington era viuda de John P. Custis. El hijo de éste (y adoptivo de Washington) fué el abuelo de Lee.

[39] Aunque sea una traición aleve la versión de una poesía cuyo efecto estriba en el ritmo,—como la música del tambor—he aquí el sentido aproximativo de la estrofa: «¡El triste redoble del velado tambor ha tocado—la última retreta del soldado!—No más en vida la parada ha de juntar—ese puñado de valientes caídos.—En el eterno campamento de la Fama—se despliegan sus tiendas silenciosas,—y la Gloria guarda en su ronda solemne—el bivac de los muertos ...»

[40] Fuera de su altura excepcional, el obelisco no tiene interés artístico; se sube al top por un ascensor y se contempla en proyección el tablero urbano con sus «magníficas distancias». En el revestimiento de las paredes interiores están embutidas varias piedras «memoriales», enviadas de otros tantos países del orbe: Grecia, Bremen, Brasil, Cherokee Nation, Arabia, China, etc. La de Suiza es notable por este detalle preciosamente grabado en su cara visible: procede precisamente del spot donde William Tell escaped from Gessler!!

[41] Como era natural, las imitaciones de esta imitación han pululado; casi no hay Estado del centro ó del oeste que no tenga su «capitolio», provisto de su correspondiente cúpula.

[42] El fieltro ó chambergo es de uso tan inamovible, del Presidente abajo, que en Chicago fué el gran éxito de las caricaturas y «transformaciones» el exhibir al mayor Carter Harrison (luego asesinado) en el acto solemne de comprar un sombrero de copa para recibir á la infanta Eulalia.

[43] Teóricamente es prohibido pasar entre el presidente y el orador; pero se observa muy poco el reglamento.

[44] Sumner Maine, Popular Government; W. Wilson, Congressional Government; James Bryce, The American Commonwealth, etc. Dos artículos de revistas, escritos por congresales, contienen curiosísimas revelaciones: Hoar, Conduct of business in Congress (N. American Review), y Laughlin, Power of Speaker of the House (Atlant. Month.).

[45] En las grandes ciudades, donde la corrupción se practica en mayor escala, una elección suele costar 10,000 pesos; casi siempre los amigos del candidato ó el comité del partido subvencionan la candidatura. Sabido es que el cargo de diputado sólo es por dos años.

[46] Sabido es que lo que así se llama comprende: la Magna Carta, la Petition of Right, el acta de Habeas corpus y el Bill of Rights, completado por el Act of Settlement.

[47] Es muy sabido que el Norte ha sostenido siempre la tesis opuesta. El mensaje de Lincoln (julio 4 de 1861) condensa el conflicto en una fórmula curiosa: «The Union is older than any of the states, and in fact, it created them as states!» Es simple casuística y juego de palabras, análogo á la discusión sobre la prioridad del huevo ó de la gallina. El acta de Independencia declara que «The United Colonies are free and independent States». Pero ¿cómo puede la suma preexistir á los sumandos?

[48] Coriolanus, V, IV.—V. Hugo ha repetido el pensamiento: Le Roi s’amuse, IV.

[49] Por ejemplo, el Canadá, para no alejarnos de la región. Es un error propagado por el jingoism yankee el repetir que los canadienses están fascinados por los Estados Unidos y desean la anexión. La opinión opuesta es la dominante en el Canadá, que, bajo cualquier punto de vista intelectual, moral é institucional, se considera superior á su enorme vecino. Véanse v. g. en la revista The Forum (1893) el artículo titulado: Canadian hostility to annexation.

[50] Story, Commentaries on the Constitution, III, iii. Nature of the Constitution: Whether a compact?—Toda la discusión de Story está fundada en un equívoco sobre el sentido de la palabra «transacción» ó «compromiso». En seguida niega, después de Blackstone, la verdadera teoría del «contrato social» con razones que todos los publicistas modernos han refutado.

[51] Emerson: «America is another word for Opportunity».

[52] Everett (es imposible olvidarlo en Mount Vernon) fué quien arengó á La Fayette en Cambridge, durante su último viaje; el discurso un tanto enfático contiene admirables movimientos oratorios, entre otros, este apóstrofe elocuente y patético, que hizo brotar las lágrimas del auditorio y que Chateaubriand (Mémoires VI) ha embellecido al admirarlo: «Salve, amigo de nuestros padres, etc.».

[53] Washington’s Writings.

[54] Joan, XI, 25.

[55] A. Pope, Essay on Man, II, 2: The proper study of Mankind is man.

[56] Virgilio, Georg. IV: «Y al modo que los cíclopes fraguan rayos con las masas dúctiles ...» ¡Sabido es que la imagen se aplica á las abejas!

[57] En Washington la pregunta correspondiente es siempre: «¿Qué piensa V. de nuestras instituciones?»—En Chicago se suele averiguar: «¿Cuánto vale este hombre?».

[58] Filicaja, Sonetto all’Italia.

[59] The Cradle of Liberty: así se designa desde la reunión popular que allí se efectuó en 1763 para escuchar la protesta de James Otes.

[60] Después de Miss Katherine E. Conway y Mr. Roche, á cuyas atenciones quedaré siempre agradecido, no dejaré de enviar un recuerdo afectuoso á la conocida escritora Mrs. Mary E. Blake, al banquero Mr. Chase y al presidente Eliot, de Harvard, entre muchos otros bostonienses distinguidos que han contribuído á hacerme grata la permanencia en la docta ciudad.

[61] El Clover, compuesto en su mayoría de periodistas, es el más célebre de los Gridiron clubs, consistiendo la sal gruesa de sus comidas, como su nombre lo indica (gridiron, parrilla) en atormentar á los invitados, en el momento de los brindis, con las interrupciones y pullas más grotescas. Naturalmente, el huésped está prevenido y replica en el mismo tono. El sabor de ese fun parecería un poco áspero para los paladares europeos; sin embargo, el presidente Cleveland aceptó una vez la invitación y fué puesto en el gridiron como los demás.

[62] En Washington hubiérale tocado de derecho y con justicia el sitio de honor al distinguido oficial de la marina francesa, conde de B.; en Nueva York, al duque de L., grande de España de primera clase; en Chicago, sin vacilación, á un rico comerciante y comisario del German Exhibit, que volvía de la Exposición y también asistía al banquete.

[63] Fuera de las públicas especiales (por las materias ó el horario), hay centenares de escuelas ó colegios privados, particularmente católicos.

[64] Annual Report of the Superintendent of Public Schools of Boston, May, 1893.

[65] En general las publicaciones escolares de la casa Ginn and Co, de Boston, se recomiendan igualmente por la excelencia del texto y de la ejecución material. Pero algunos textos superiores han sido indebidamente «reducidos» para younger pupils: así la gramática del filólogo Whitney. Este error obedece á un vicio de concepto respecto de la educación secundaria, que critico más adelante.

[66] El gasto anual ordinario de un estudiante de Harvard es el siguiente: Retribución universitaria 150 pesos; libros, 45; vestido, 150; alojamiento, 100; mueblaje, 25; comida, 152; lavado, 30; subscripciones á sociedades y sports, 35; servicio y varios, 85: total, 812 pesos. Algunos swell gastan el quíntuplo y sólo se ocupan de sport; otros viven con una de las ciento y tantas becas (ps. 300) procedentes de legados particulares.

[67] Acaso no debiera insistir en la Latin School porque, además de no contribuir por una parte considerable al reclutamiento de los estudiantes de Harvard, sus estudios superiores permiten al alumno entrar en segundo año universitario: to anticipate studies of the Freshman year.

[68] Ch. Dickens, Hard Times (principio): Teach these boys and girls nothing but facts. Facts alone are wanted in life!...

[69] James Russell Lowell, My Study-Windows: «We continue to be the most common-schooled and the least cultivated people in the world».

[70] Nacieron en Boston ó sus alrededores, y estudiaron casi todos en Cambridge: Everett, Choate, Allston, Dana, Channing, Emerson, Curtis, Margarita Fuller (editora del Dial), Parker, Thoreau, Hawthorne, Sumner, Whittier, Longfellow, Wendell Holmes, Lowell, Poe, Prescott, Bancroft, Motley, Parkman (el más artista y el menos popular de los historiadores americanos), Parker, etc. Es lo que suele llamarse por los historiadores literarios «el advenimiento de Nueva Inglaterra»: the Awakening of New England.

[71] Carlyle es un poeta, el más grande quizá de la «era victoriana»: tiene el dón soberano de objetivar irresistiblemente las abstracciones metafísicas; Emerson, muy al contrario, por más que se esfuerze, convierte en abstracción la pintura de un roble.

[72] The Correspondence of Carlyle and Emerson, 1 vol., London, 1883.

[73] Este Wagnerismo escolar se ostenta con una pedantería afligente en los títulos griegos de las poesías, los nombres de los clubs, hasta en las muestras comerciales. Ante ello ocurre pensar que los literatos americanos importan de Europa y absorben at home, con fe inconmovible, el agua de la fuente Hipocrene embotellada, como una suerte de Apollinaris superior.

[74] Longfellow, A Psalm of Life. Esta poesía de Poor Richard’s Almanack es, por confesión de los mismos americanos ilustrados, una de las composiciones más pobres del «poeta nacional»: por consiguiente, la única popular en las tres Américas.

[75] Herodot, IV: οὔτε ἐνύπια ὁρᾶν.

[76] La latitud entre Boston y Nueva York es casi la de Nápoles, pero es muy sabido que el clima obedece á muchas otras causas; ¡la línea isoterma de Nueva Inglaterra (invierno) pasa por la Siberia! Por eso, una semana después de dejar á Nueva York sepultada bajo la nieve, el valle encantador de Normandía, ya verde y brotado, me producirá un efecto primaveral.

[77] Además de la pintura con que termina Atala, Chateaubriand ha descrito el Niágara en su Voyage en Amérique y (en términos casi idénticos) en una larga nota del Essai sur les Rèvolutions, II, XXIV. Muchas de las «rarezas» que los agrimensores de la literatura le reprocharon, ó eran ciertas entonces ó fundadas en relaciones de viajeros tan formales como Charlevoix.

[78] En el Annual Report of the Smithsonian Institution (1890) hay un buen estudio geológico del Niágara, por G. J. Gilbert; entre otros croquis trae una sección que muestra el perfil de la caída y las capas sucesivas del lecho, desde el nivel superior hasta el fondo de la hoya.

[79] No por eso deben aceptarse, con muchos geógrafos modernos, las exageraciones de los antiguos viajeros y misioneros. ¿Cómo pudiera tener el salto (en el siglo xvii) las 120 toesas de Joliet ó los 600 pies del P. Hennepin, si no hay más que 101 metros de desnivel entre el lago Erie y el Ontario?—Es bastante curioso que la cifra del poeta Chateaubriand sea casi matemáticamente exacta; dice en Atala que la altura perpendicular de la caída es de 144 pies (franceses), ó sean 46m76.

[80] Chateaubriand; últimas palabras del Voyage en Amérique.

[81] Ces pages se rapportent au chapitre II.

[82] Voir la page 266.

[83] Se rapporte à la page 300.