XVIII

Moraleja.

Zarco es hoy uno de los mejores magistrados de la Habana.

Se ha casado, y puede considerarse feliz, porque la tristeza no es desventura cuando no se ha hecho a sabiendas daño a nadie.

El hijo que acaba de darle su amantísima esposa, disipará la vaga nube de melancolía que oscurece a ratos la frente de mi amigo.

FIN