JORNADA TERCERA.


ESCENA PRIMERA.

DOÑA BEATRIZ. — INÉS.

D.ª Beat.

¿Qué dices?

Inés.

Digo que habiendo...

D.ª Beat.

¡Ay Dios! ¿Cómo, Inés, ha sido?

Inés.

Los dos Luzbeles caido,

Llegaron con mucho estruendo

Unos hombres, pretendiendo

Conocerlos; y despues

Repararon (tanta es

De amo y mozo la destreza)

El uno con la cabeza

Lo que el otro con los piés.

D.ª Beat.

¿Quién, Inés, te lo contó?

Inés.

Relacion es de un criado

Del galan de pié quebrado

Cuanto he referido yo;

Que como cojo partió

Del salto del balcon, fuí

A verle á su casa.

D.ª Beat.

Y dí,

¿Quién le vulneró, ó le ha herido?

Inés.

Aqueso no se ha sabido.

D.ª Beat.

¿Doliente, en fin, yace?

Inés.

Sí.

Pierna y cabeza llevó

Quebradas; aunque ya está

Mucho mejor.

D.ª Beat.

¿Quedará

Claudicante?

Inés.

¿Qué sé yo

Que es claudicante? ¡Que no

Has de perder vicio tal!

D.ª Beat.

¿Hay demencia? ¿Hay tosca igual?

El claudicante no es

Hombre de alternados piés,

Sí el que ambula desigual.

Inés.

No sé lo que es, ni qué no;

Solo sé, de temor llena,

Que ha estado herido.

D.ª Beat.

Su pena,

¡Ay de mí! padezco yo.

Un hombre en mi cuarto entró,

De mis ánsias informado,

Resuelto y determinado:

Accion fué que me obligó

Al compas que me ofendió;

Pues si ofensa el amor piensa

Ser, la accion en mi defensa

La construye obligacion:

Luego compatibles son

La obligacion y la ofensa.

Vino mi padre; y aquí

Trágica mi historia fuera,

Si cortés no obedeciera

Los preceptos que le dí.

Por mí escondido, por mí

Precipitado y caido,

De otra mano quedó herido:

Pues si iguales llego á ver

Qué sentir y agradecer,

¿Cuál será lo preferido?

Inés.

Pues ¿qué pena es esta ahora?

¿Qué tienes, que triste estás?

D.ª Beat.

¿Qué quieres que tenga más?

Inés.

No le gastes á la aurora

Las blancas perlas ahora

Que ha de echar ménos despues.

D.ª Beat.

¡Ay, Inés mia! ¡Ay, Inés!

Si tú guardarme quisieras

Un secreto, tú supieras

Mi tormento.

Inés.

Díle pues,

Que aunque siempre en mi lugar

San Secreto esclarecido

Dia de trabajo ha sido,

Le quiero canonizar

Y hacer fiesta de guardar.

D.ª Beat.

Pues si eso ha de ser así,

Yo he de fiarme de tí.

A este galan caballero

Agradecer, Inés, quiero

Lo que ha pasado por mí;

Pero no quisiera que él

Sepa que lo siento yo,

Porque ser piadosa hoy, no

Es dejar de ser cruel.

A mi obligacion fïel

Y fiel á mi honor, que intente

Saber dél mi fe consiente,

No por él, sino por mí.

Inés.

Claro está que será así.

(Ap. ¡Ay, señores! que ya siente.)

D.ª Beat.

Quisiera que te llegaras,

Como que de tí salia,

A visitarle, Inés mia,

Y de su mal te informaras.

Inés.

¿Y qué más?

D.ª Beat.

Que le llevaras

Una banda, y le dijeras

Que tú la ladrona eras

Del favor.

Inés.

Está muy bien,

Y haré este papel tan bien,

Como tú misma le hicieras.

Dame la banda, y verás

Cuál mi chinelita anda.

D.ª Beat.

Yo voy, Inés, por la banda,

Pero mira que jamás

Nada á Leonor le dirás.

Inés.

Nada le diré á Leonor.

(Vase Beatriz.)

ESCENA II.

DOÑA LEONOR. — INÉS.

Inés.

¡Victoria por el amor!

D.ª Leon.

¿De qué es el contento, Inés?

Inés.

Yo te lo diré despues...

Pero primero es mejor,

Que reviento (te prometo),

Porque en Dios y mi conciencia

Que hizo nuestra diligencia

En Beatriz un grande efeto.

D.ª Leon.

¿Qué fué?

Inés.

Encargóme un secreto,

Y fué haberme encomendado

Que le cuente de contado:

Claro es, pues cuando no fuera

Por decirlo, lo dijera

Por habérmelo encargado.

De Beatriz la fantasía

Ya Don Alonso rindió:

En tal lenguaje la habló,

Que á pesar de su porfía,

Conmigo una banda envía.

En fin, en fin ha de ser

Mujer cualquiera mujer.

Por la banda quiero ir...—

Y aunque te lo he de decir

Yo, tú no lo has de saber.

D.ª Leon.

Digo que no lo sabré.

(Vase Inés.)

ESCENA III.

DON JUAN. — DOÑA LEONOR.

D. Juan.

Pues ya yo lo tengo oido:

Con esto quedo advertido

De cuán en vano esperé

La firmeza de tu fe.

Ahora veo que en amor

Número hay; pues en rigor,

Por no dejarte infeliz,

Crece un afecto en Beatriz,

Cuando ha faltado en Leonor.

D.ª Leon.

Pues ¿en mí ha faltado? dí.

D. Juan.

En tí, Leonor, ha faltado;

Que aunque he sufrido y callado

Mis desdichas hasta aquí,

Fué porque pensé hoy de tí

Que averiguarlas pudiera,

Sin que á tí te lo dijera;

Mas siendo fuerza sentirlas,

No muera yo sin decirlas,

Ya que sin vengarlas muera.

Don Alonso, por tu gusto,

A hablar á Beatriz entró.

Ni arguyo ni pruebo yo

Si fué justo ó no fué justo.

Por excusar su disgusto

A costa de su opinion,

Se arrojó por un balcon,

Cuando yo en la calle estaba

A esperar en qué paraba

Su empeño. Fué en ocasion

El bajar, que habian entrado

Dos hombres en ella; y yo

Me desvié, porque no

Les diese el verme cuidado.

Estando pues apartado,

Las cuchilladas oí,

Y á ellas al punto acudí;

Y por presto que llegué,

Ya los dos hombres no hallé,

Y herido á mi amigo ví.

Mira si de mis recelos

Puede haber causa mayor,

Pues en su fingido amor

Ví mis verdaderos celos.

Testigos hago á los cielos

Del dolor que sentí allí.

Quien acuchilla (¡ay de mí!)

A quien sale de tu casa,

Bien dice que en ella pasa

Mi agravio. Por tí y por mí

Disimular he querido,

Como he dicho, hasta llegar

(¡Ay Leonor!) á averiguar

Quién ese galan ha sido:

Y viendo que no he podido

Y que son intentos vanos,

Porque mis celos villanos

No murmuren en mi mengua

Quiero que diga la lengua

Lo que no han hecho las manos.

Quédate, ingrata, que no,

Pues que ya me he declarado,

Me has de ver desengañado.

D.ª Leon.

¿No tengo una hermana yo

Que pueda ser causa?...

D. Juan.

No,

Que si tú hermana tuvieras

De quien amores supieras,

No culparla procuraras,

Pues no era bien la acusaras

Ni de burlas ni de véras.

Y supuesto que has querido

Fingirla un galan, infiero

Que á tenerle verdadero,

No se le dieras fingido.

D.ª Leon.

Plegue al cielo...

D. Juan.

No te pido

Satisfacciones, Leonor.

D.ª Leon.

Ni estas lo son, que es error,

Cuando nunca te he ofendido.

D. Juan.

Pues que tú la causa has sido,

Deja que muera mi amor.

(Vanse.)


Sala en casa de Don Alonso.

ESCENA IV.

DON ALONSO, MOSCATEL.

Moscat.

Señor, ¿qué tienes? ¿Qué es eso?

¿En qué piensas? ¿En qué tratas?

¿En qué discurres? ¿En qué

Imaginas? Dí, ¿en qué andas?

¡Tú melancólico! ¡Tú

Divertido! ¿Qué mudanza

Es aquesta? ¿Tan válida

Ha sido una cuchillada

Contigo, tanto consigue

Una herida, tanto alcanza

Un balcon, que han acabado

Contigo no hablar de chanza?

D. Alon.

¡Ay de mí! que no sé, no,

Qué es lo que siento en el alma,

Que es bien y parece mal,

Que es gusto y parece ánsia.

Moscat.

¿Tú, señor, no me dijiste

Que no era tan afectada,

Como Don Juan te habia dicho?

D. Alon.

Es verdad.

Moscat.

¿Tú no la alabas

De hermosa?

D. Alon.

Sí.

Moscat.

¿Tú no sientes

Que hombres en su calle haya

Que acuchillen?

D. Alon.

No lo niego;

Pero tal tengo la causa.

Moscat.

Luego son celos.

D. Alon.

No son,

Que no se me diera nada

Que hubiera hombres, como dieran

Celos, y no cuchilladas.

Fuera de que si yo fuí

A verla, fué por burlarla,

De Don Juan apadrinado;

Y fuera historia muy mala

Haberme llevado á ser

El burlado yo.

Moscat.

En la plaza

Un toricantano un dia

Entró á dar una lanzada,

De un su amigo apadrinado.

Airoso terció la capa,

Galan requirió el sombrero,

Y osado tomó la lanza

Veinte pasos del toril.

Salió un toro, y cara á cara

Hácia el caballo se vino,

Aunque pareció anca á anca,

Porque el caballo y el toro,

Murmurando á las espaldas

Se echaron dos melecinas

Con el cuerpo y con el asta.

Cayó el caballero encima

Del toro, sacó la espada

El tal padrino, y por dar

Al toro una cuchillada,

A su ahijado se la dió;

Y siendo de buena marca,

Levantóse el caballero,

Preguntando en voces altas:

«¿Saben ustedes á quién

Este hidalgo apadrinaba?

¿A mí, ó al toro?» Y ninguno

Le supo decir palabra.

Aplica ahora: apadrinado

De Don Juan, fuiste á la casa

De Beatriz, la suerte erraste,

Y nadie á saber alcanza

Si era Don Juan tu padrino,

U de Beatriz.

D. Alon.

Calla, calla.

¡Qué mal aplicado cuento!

Moscat.

Bien ó mal, á Dios doy gracias

De que ya no reñirás

Mi amor; pues que ya en la danza

Entras tambien.

D. Alon.

Si es así,

Díme, ya que desta dama

Esté un hombre enamorado,

¿De qué servicio es guardarla?

Moscat.

Eso no, que no se pierde

Tan presto una mala maña.

(Llaman dentro.)

D. Alon.

Mira quién llama á esa puerta.

Moscat.

¿Quién es?

ESCENA V.

INÉS. — DON ALONSO, MOSCATEL.

Inés.

¿Está tu amo en casa,

Moscatel?

Moscat.

(Ap.¡Cielos! ¿qué miro?

Inés es ésta.) ¡Ay ingrata!

(Hablan los dos junto á la puerta.)

¡Viven los cielos, que vienes

A verle!

Inés.

Pues ¿qué pensabas?

(Ap. Quiero decir que es verdad,

Porque lo que más me agrada

Es dar celos de poquito.)

Sí, que le importa á mi fama

Que Don Alonso conozca

Que sé cumplir mi palabra.

Moscat.

¡Bien honrado pundonor!

Inés.

Quita.

Moscat.

No has de entrar.

Inés.

Aparta.

D. Alon.

¿Quién habla contigo?

Moscat.

Nadie.

Inés.

Mientes, que álguien es quien habla.

D. Alon.

Y muy álguien. ¡Inés mia!

Una y mil veces me abraza.

Inés.

Mil veces te abrazo y una,

Por pagarte en otras tantas.

(Pellízcala Moscatel.)

¡Ay!

D. Alon.

¿Qué es eso?

Inés.

Dióme un golpe

La guarnicion de tu daga.

D. Alon.

No dudo que tu venida

Sea á darme vida y alma;

Que aunque tú con Moscatel

Me respondiste enojada,

En fin, sabes que te quiero,

Y no has de ser siempre ingrata.

Inés.

Nunca lo fuí yo contigo;

Que á la primera palabra

Dije que á verte vendria.

D. Alon.

¡Pícaro! ¿Pues tú me engañas?

Moscat.

¿Yo, señor?

D. Alon.

¡Viven los cielos,

Que he de matarte á patadas!

Moscat.

(Ap.) Cumplióse el refran; mas no,

Que mandarme bailar falta.

Inés.

(Ap.) En sabiendo á lo que vengo,

Moscatel se desengaña.

Duren los celos un poco.

Moscat.

¡Vive Dios! ¿De una picaña?...

Inés.

Pícaro, hablad con respeto:

Mirad que soy vuestra ama.—

A solas quisiera hablarte. (A Don Alonso.)

Moscat.

(Ap.) ¡A solas!

D. Alon.

Salte allá, y guarda

Esa puerta.

Moscat.

(Ap.)¡Yo la puerta!

¡Viven los cielos!

D. Alon.

¿Qué hablas?

Moscat.

Que soy leal, y no tengo

De consentir tal infamia,

Que por una picarona

Exceso ninguno hagas,

Y se aventure tu vida.

D. Alon.

¿De cuándo acá tanto guardas

Mi salud? Salte allá fuera.

Moscat.

No me saldré, si me matas;

Que esto conviene á tu vida.

D. Alon.

Nunca te he visto con tanta

Lealtad.

Moscat.

Guardéla otras veces

Para esta ocasion.

D. Alon.

Ya basta.

(Échale á empellones.)

ESCENA VI.

DON ALONSO. — INÉS.

D. Alon.

Ya estás sola: vuelve, Inés,

A abrazarme.

Inés.

Aunque culpada

Me has hecho en venir á verte,

Por la opinion de mi ama

Ha sido, no porque vengo,

Como dije, por tu causa.

D. Alon.

No sé qué quieras decirme.

Inés.

Dirélo en breves palabras.

Beatriz, habiendo sabido

Como hubo unas cuchilladas,

De donde herido saliste,

A la puerta de su casa;

De tu herida condolida,

De tu término obligada,

Y de tu salud dudosa,

Te envía toda esa banda.

Favor es suyo, aunque ella

Me mandó que no llegaras

A saber que te la envía.

Con esto, adios.

D. Alon.

Oye, aguarda.

¿Beatriz se acuerda de mí?

¿Beatriz siente mis desgracias?

¿Beatriz me envía favores?

Novedad se me hace extraña.

Inés.

A mí no, porque en sabiendo

Que era tu voluntad falsa,

Supe que sería dichosa;

Que por no acertar en nada,

Más con nosotras merece

Quien finge, que no quien ama.

ESCENA VII.

MOSCATEL. — Dichos.

Moscat.

(Ap. al paño.) ¡Qué mal descansa un celoso!

¡Qué mal un triste descansa!

Mis penas veré; que ménos

Es verlas, que imaginarlas.

D. Alon.

Inés bella, pues Beatriz

Hoy de extremo á extremo pasa,

Pase yo de extremo á extremo;

Que aunque fineza no haga

De enamorado, de noble

La he de hacer. Aquí te aguarda

A que la escriba un papel.

(Vase.)

Moscat.

(Ap. Él se entra en esotra cuadra:

Descanse mi corazon.)

Tigre fregatriz de Hircania,

Vil cocodrilo de Egipto,

Sierpe vil, leon de Albania,

¿Tendrá mi lengua razones,

Tendrán mis labios palabras

Para quejarse de tí?

Inés.

No.

Moscat.

Pues si voces me faltan,

Tenga mi mano licencia

De darte de bofetadas

Siquiera.

Inés.

No quiera hacer

Tu mano tal; que ya bastan

Las burlas, que todo ha sido

Por sólo tomar venganza.

Picon fué.

Moscat.

Pues los picones

Si juegan, muden baraja

O truequen la suerte. Dame

Los brazos.

Inés.

De buena gana.

(Sale Don Alonso.)

D. Alon.

¿Qué es esto?

Inés.

Esto es abrazar

En mi tierra.

Moscat.

Ha sido tanta

La alegría de haber visto

Que ya esa fiera se ablanda

(La curiosidad perdona,

Si he escuchado cuanto hablas),

Que le dí á Inés este abrazo,

En albricias de la banda.

D. Alon.

Toma, Inés, este papel

Que le has de dar á tu ama,

Y para tí este diamante.

Inés.

Vivas edades más largas

Que claro está que es el fénix

Suegra mentira de Arabia.

(Vase.)

Moscat.

Ea, hagamos, señor, cuentas,

Que no he de quedar en casa.

D. Alon.

¿Por qué, Moscatel?

Moscat.

Porque

Amo no quiero que ama,

Y que no me acude á mí

Por acudir á su dama.

D. Alon.

¡Bien el haberte sufrido

Tantas locuras, me pagas!

Moscat.

Esto ha de ser.

ESCENA VIII.

DON JUAN. — DON ALONSO, MOSCATEL.

D. Juan.

¿Qué ha de ser?

D. Alon.

Irse quiere de mi casa.

D. Juan.

¿Por qué, Moscatel?

Moscat.

Porque

Ha hecho la mayor infamia,

La mayor ruindad, mayor

Bajeza, mayor...

D. Juan.

Acaba,

¿Qué ha sido?

Moscat.

Hase enamorado.

Mira si tengo harta causa.

D. Alon.

En esta locura ha dado,

Por haber visto con cuánta

Fineza sirvo á Beatriz

Por vos.

D. Juan.

Al amor doy gracias

Que ese cuidado dió fin,

Y han cesado ya mis ánsias.

D. Alon.

Pues ¿cómo de aquese empeño

Libre estais?

D. Juan.

Como se acaba

Hoy mi amor.

D. Alon.

Pues ¿y Leonor?

D. Juan.

Leonor de mi pecho falta;

Que como amor es fortuna,

Sujeto vive á mudanzas.

D. Alon.

Habeis de ir allá conmigo.

D. Juan.

Yo no he verla ni hablarla

En mi vida.

D. Alon.

Por Beatriz

He de volver á su casa,

Y á su calle á hablarla y verla

Por la tarde y la mañana,

Siendo yo el descalabrado,

Y vos la cabeza sana;

¿Y no ireis?

D. Juan.

No, porque herida

Más penetrante y tirana

Son mis celos, porque son

Mortal herida del alma.

D. Alon.

Pues troquemos las heridas;

Que yo primero tomara

Sea mortal ó venial,

Tener hoy descalabrada

El alma, que la cabeza.

Y esto bien claro se saca

Del efecto, pues si curan

En falso una herida, mata;

Y á los celosos da vida

Cualquier cura, aunque sea falsa.

D. Juan.

En fin, Don Alfonso, sea

Con poca ó con mucha causa,

No he de volver á poneros

En la confusion pasada.

D. Alon.

Ni por mí habeis de dejarlo,

Que á mí no se me da nada.

D. Juan.

Por mí lo dejo y por vos,

Porque vuestra herida basta.

D. Alon.

De una herida no escarmientan

Caballos de buena casta.

D. Juan.

Yo no he de volver allá,

Ni á su calle, ni á su casa.

D. Alon.

Pues cuando por vos no sea,

Por ver si á saber se alcanza

Quién me ha herido, he de volver.

D. Juan.

Cuando importe á vuestra fama,

Desde acá fuera podremos

Hacer diligencias várias.

D. Alon.

Yo más pretendo, Don Juan,

Buena opinion con las damas

Que con los hombres; y no

Es bien que mujer tan vana

Como Beatriz, de mí piense...

D. Juan.

Yo sabré desengañarla

De todo.

D. Alon.

Don Juan, Don Juan,

Hablemos verdades claras.

Yo he de ir á ver á Beatriz.

Moscat.

(Ap.) ¡Hablara para mañana!

Y dirá que miento yo.

D. Juan.

Si eso os importa, ¿qué os falta?

Id vos muy en hora buena.

D. Alon.

¿Cómo, sin que las espaldas

Me guardeis vos y Leonor?

D. Juan.

Yo no he de volver á hablarla.

D. Alon.

Esto habeis de hacer por mí;

Que no es cosa tan extraña,

Por hacer tercio á un amigo,

Volver á hablar una dama.

D. Juan.

Por vos, Don Alonso, haré

Lo que en mi vida pensaba.

Ahora bien, por vos iré,

Mas mirad ántes que vaya,

Que hay alacena.

D. Alon.

¿Qué importa?

Moscat.

Que hay balconazo.

D. Alon.

Que haya.

Moscat.

Que hay cuchillada.

D. Alon.

Eso no:

Fuera de que si amor traza

Que por sola una mentira

Me sucedan cosas tantas,

Vengan ya, por ser verdades,

Alacena y cuchilladas.

(Vanse.)


Calle.

ESCENA IX.

DON DIEGO, DON LUIS.

D. Diego.

Ya sabeis la voluntad

Con que siempre os he servido.

D. Luis.

Conozco vuestra amistad

Y sé, Don Diego, que ha sido

Con fineza y con verdad.

D. Diego.

Pues no me tengais á exceso

Una reprension.

D. Luis.

No haré.

D. Diego.

Aquel pasado suceso...

D. Luis.

¿Quereisme decir que fué

Locura? Yo lo confieso;

Porque haber á un hombre herido,

Que conmigo no ha tenido

Lances de competidor,

No trae disculpa mejor.

Fuerza es remediarlo, pues

Quien lleva ya en sus recelos

Perdido el miedo á los celos,

No se le tendrá despues.

D. Diego.

Y ahora ¿qué habeis de hacer

De lo que ya se trató?

Pues es cierto que á saber

Vuestros intentos llegó

Don Pedro.

D. Luis.

¿Qué hay que temer?

Deshácese un casamiento,

Siendo santo sacramento,

Despues que se efectuó,

¿Y no le desharé yo,

Sin efectuarle?

ESCENA X.

DON PEDRO. — DON DIEGO, DON LUIS.

D. Ped.

(Ap.)Atento

A este hielo que me abrasa,

A este, que me hiela, ardor,

A lo que en mi agravio pasa

Y al respeto de mi honor,

Tan tarde salgo de casa.

A Don Luis pretendo hablar;

Que mejor es acabar

De una vez con mi recelo,

Que no esperar que un mozuelo,

Que es fábula del lugar,

Se me atreva. Él viene aquí.

¡Cuánto de verle me alegro

Galan y noble! Este sí.

D. Diego.

Vuestro suegro viene allí.

D. Luis.

Pues huyamos de mi suegro.

D. Ped.

Señor Don Luis, informado

De vuestros deudos he estado

De que honrar habeis querido

Mi casa; y agradecido,

Como es justo, os he buscado

Para mostrar cuánto estoy

Ufano de merecer...

D. Luis.

Señor Don Pedro, yo soy

El que las dichas de ayer

Tiene por disculpas hoy.

Confieso que me atreví

A tanto empeño, y que fuí

Venturoso en tanto empeño,

Pues ser destas honras dueño

Por lo ménos merecí.

Pero fuí tan desdichado

En estas dichas, señor,

Que para tomar estado,

Un nuevo empeño de honor

Lo ha deshecho y lo ha estorbado.

D. Ped.

¿De honor empeño (Ap. ¡Ay de mí!)

Os retira desto?

D. Luis.

Sí.

D. Ped.

Pues ¿cómo? ¿En qué (Ap. Estoy mortal.)

Puede á Beatriz estar mal?

D. Luis.

Que no lo entendeis así;

Que de vuestro enojo, no

De mis disculpas ha sido

El honor bien entendido.

D. Ped.

¿De qué suerte?

D. Luis.

Porque yo,

Señor, habiendo sabido

Que su Majestad (que el cielo

Guarde por sol desta esfera,

Por planeta deste suelo)

Con su católico celo

Sale aquesta primavera;

Y sabiendo como hacía

Gente un señor, de quien fuí

Deudo por ventura mia;

Que me honrase le pedí

Con alguna compañía.

Hámela dado: este ha sido

El empeño que he tenido

Para no tomar estado;

Que el que es marido y soldado,

No es soldado ó no es marido.

Si yo volviere, señor,

Entónces con más valor

Me podeis hacer feliz;

Porque hoy casar con Beatriz

No le está bien á mi honor.

(Vanse Don Luis y Don Diego.)

ESCENA XI.

DON PEDRO.

«¡Porque hoy casar con Beatriz

No le está bien á mi honor!»

¡Válgame el cielo! ¿Qué ha sido

Lo que he visto y lo que he oido?

Poco siento (¡ay infeliz!)...

—Pero afligirme es error:

Si en aquel caso consiste

Su honor, miente mi temor.

¿Que en fin, cuanto piense un triste,

Siempre ha de ser lo peor?

(Vase.)


Sala en casa de Don Pedro.

ESCENA XII.

BEATRIZ, INÉS.

D.ª Beat.

Inés, ¿cómo el papel tomaste?

Inés.

Como

Todo cuanto me dan, señora, tomo.

D.ª Beat.

¡Sin duda le dirias

Que de mi parte ibas!

Inés.

Desconfías

De mí sin causa, porque yo he callado

Que era tuya la banda, y el recado

Callé por tu respeto,

Como suelo callar cualquier secreto.

D.ª Beat.

Pues Inés, ¿á qué efeto,

Si es así, me has traido

Papel?

Inés.

(Ap.¡Vive el Señor, que me ha cogido!

Mas yo me soltaré.) Que le trajera,

Me dijo, y que si acaso hallar pudiera

Ocasion, te le diese.

Yo le tomé, porque de mí creyese

Cuán de su parte estaba;

Que puesto que una banda le llevaba

Hurtada, que era tuya, bien crêria

Que un papel, que es más fácil, te traeria.

D.ª Beat.

Esa satisfaccion algo me agrada.

Inés.

Aquesto es dar satisfaccion honrada.

Leonor, señora, viene.

D.ª Beat.

Pues que el papel me vea no conviene.

ESCENA XIII.

DOÑA LEONOR. — DOÑA BEATRIZ, INÉS.

D.ª Leon.

Bien pudiera yo ahora

Decir con mayor causa (¿quién lo ignora?)

«¿Qué idioma fué misivo el que en lineado

Papel ocultas en tu manga ajado?»

D.ª Beat.

Y yo tambien pudiera

Decir que en vano preguntarlo fuera:

Pues quien saber no quiere

Lo que quiero decir, saber no espere

Lo que callarle quiero.

(Retírase, quedándose oculta detras de una puerta.)

D.ª Leon.

Inés, ¿qué es esto?

Inés.

Por hablarte muero.

D.ª Leon.

Díme presto, ¿qué ha sido

Este papel?

Inés.

¡Qué poco te he debido!

¿No aguardaras siquiera

A que sin preguntar te lo dijera?

Que se me hace conciencia, te prometo,

La pregunta llevar por un secreto.

(Entreabre la puerta Doña Beatriz.)

D.ª Beat.

(Ap.) Mal segura, escuchar desde aquí quiero

Qué hablan las dos.

Inés.

Fuí á verle, y lo primero

Le dije que Beatriz me lo mandaba.

D.ª Leon.

Bien hiciste.

D.ª Beat.

(Ap.)Y yo mal, pues me fiaba

De quien con Leonor en chismes anda.

Inés.

Lo segundo, en su nombre dí la banda.

D.ª Beat.

(Ap.) ¡Ay infeliz! ¡Qué he oido!

D.ª Leon.

En esa cuadra hay ruido.

Inés.

Don Juan es el que ha entrado.

D.ª Leon.

Pues ¿cómo, si de aquí se fué enojado,

Diciendo que en su vida no me habia

De ver?

Inés.

¿Que estés tan nueva todavía,

Que no sepas que cuando está un amante

Diciendo, más furioso y arrogante:

«No he de volver á verte, ingrata bella»,

Es cuando muere por volver á vella?

D.ª Beat.

(Ap.)

Ya que á escuchar mis penas he empezado,

Acabe de escucharlas mi cuidado.

ESCENA XIV.

DON JUAN, DON ALONSO, MOSCATEL. — DOÑA LEONOR, INÉS; DOÑA BEATRIZ, oculta.

D. Juan.

Pensarás que me han traido

A verte, Leonor, y hablarte

Mis celos, porque los celos

(Perdona el civil lenguaje)

Son ordinarios de amor,

Que así llevan como traen.

Pues no, Leonor, no he venido

Para que me desengañes;

Porque el desaire de amor

Es hablar en el desaire.

Con otra ocasion he vuelto

A pisar estos umbrales,

Porque nunca les faltó

Ocasion á los pesares.

Don Alonso, á quien tú hiciste

De Beatriz fingido amante,

Sucediéndole en tu casa

Con desaire el primer lance;

Pero atento á que no piensen

De Beatriz las vanidades

Que el no volver aquí es

De escarmentado y cobarde,

Me ha pedido que le traiga

A verla. ¿Cómo negarle

Puedo yo lo mismo á él,

Que él no me negó á mí ántes?

D.ª Leon.

En notable obligacion

Le estais: forzoso es pagarle.

D. Juan.

Él viene, Leonor, á esto;

Y porque en aquesta parte

Nunca piensen mis desdichas,

Nunca sospechen mis males,

Nunca imaginen mis penas

Que fué gana de buscarte,

En la calle me estaré

En tanto que á Beatriz hable,

Y deste escrúpulo leve,

Y desta materia fácil

Desempeñe su opinion,

Su crédito desengañe.—

Don Alonso, entrad; y pues

Ya el sol, helado cadáver,

Agonizando entre sombras,

De la noche en brazos yace,

Hablad á Beatriz, y ved

Que aquí Don Pedro no os halle.

D.ª Leon.

Aguarda, Don Juan, espera.

D. Juan.

¿Qué quieres, Leonor, que aguarde?

D.ª Leon.

Disculpas.

D. Juan.

Serán en vano.

D.ª Leon.

Desengaños.

D. Juan.

Son en balde.

(Vase.)

D.ª Leon.

Tras él iré.—Don Alonso,

Luégo vuelvo. Perdonadme,

Que Don Juan está celoso,

Y es fuerza desengañarle.

(Vase.)

D. Alon.

¿Mas que me voy sin hablar

A Beatriz?

Moscat.

No dirás ántes:

¿Mas que entramos en aprieto

Al pasado semejante?

D. Alon.

Inés, díme, ¿donde está,

Para que en tanto la hable,

Beatriz?

ESCENA XV.

DOÑA BEATRIZ. — DON ALONSO, MOSCATEL, INÉS.

D.ª Beat.

Aquí está Beatriz,

Escuchando los ultrajes

De una vil hermana, de un

Falso amigo, de un infame

Criado, una criada aleve,

Y de un cauteloso amante.

¡Que entre Leonor y Don Juan,

Inés y Moscatel, no halle,

Si no consuelo á mis penas,

Disculpa á mis disparates!

Sólo en esta parte intento,

Sólo quiero en esta parte,

Como quejosa ofenderme,

Como ofendida quejarme

Del mayor de mis agravios,

Y no el menor de mis males.

¿Tan pocas las partes son

De mi hacienda y de mi sangre,

Tan pocas de mi persona

(Decirlo tengo) las partes

Que hay, que si un hombre hubiera

Que atrevido me mirase,

Fuese, con fingido amor,

Quererme á mí por burlarme?

¡A mí por...!

D. Alon.

Beatriz hermosa,

Si de tus pesares sales

Tan airosa como ahora,

Con pagar finezas tales,

Fácil es el desengaño.

D.ª Beat.

¿Cómo el desengaño es fácil,

Cuando el quererme es por burla?

D. Alon.

Si atiendes, con escucharme.

Tal vez por burla se atreve

Uno al mar, sin que presuma

(Viéndole jardin de espuma,

Viéndole selva de nieve)

Que hay peligro en él; y en breve

Selva y jardin con horror

Le anegan; y así es amor:

Luego en placer y pesar,

Si no hay burlas con el mar,

No hay burlas con el amor.

Tal vez por burla ó ensayo

Polvorista artificial

Hace un rayo material,

Y forja contra sí el rayo,

Cuando con mortal desmayo

Muere á su violento ardor.

Rayo es amor en rigor

Contra su artífice: luego,

Si no hay burlas con el fuego,

No hay burlas con el amor.

Tal vez desnuda un amigo

La espada para esgrimir

Con otro, y le viene á herir

Como si fuera enemigo.

Su destreza es su castigo;

Y así, usar della es error.

Espada amor en rigor

Es: luego desenvainada,

Si no hay burlas con la espada,

No hay burlas con el amor.

Tal vez por burla, mirando

Doméstica y mansa ya

Una fiera, un hombre está

Con ella, Beatriz, jugando.

Cuando más la halaga blando,

Volver suele á su furor.

Fiera es amor en rigor:

Luego si, ya lisonjera,

No hay burlas con una fiera,

No hay burlas con el amor.

Por burla al mar me entregué,

Por burla el rayo encendí,

Con blanca espada esgrimí,

Con brava fiera jugué;

Y así, en el mar me anegué,

Del rayo sentí el ardor,

De acero y fiera el furor:

Luego si saben matar

Fiera, acero, rayo y mar,

No hay burlas con el amor.

D.ª Beat.

A ese argumento...

ESCENA XVI.

DOÑA LEONOR, alborotada. — DOÑA BEATRIZ, INÉS, MOSCATEL.

D.ª Leon.

¡Ay de mí!

Huyendo salió á la calle

Don Juan: y miéntras le daba

Voces, ví entrar á mi padre.

Esconder importa ahora...

D.ª Beat.

No, Leonor, porque ya es tarde...

D.ª Leon.

A Don Alonso...

D.ª Beat.

Que hoy

Ha de saber cuanto pase,

Mi padre, aquí, y tus engaños

Se han de saber.

D.ª Leon.

Cuando trates

Tú decirlo, yo sabré

Culparte á tí y disculparme.

Y así, puesto que las dos

Corremos el riesgo iguales,

Iguales, Beatriz, busquemos

El remedio.

D.ª Beat.

Por mostrarte

A proceder bien, lo haré;

Que es fuerza estar de tu parte.

Moscat.

Alacena como iglesia

Pido.

D. Alon.

Eso no haré yo, que ántes...

Inés.

Él entra ya.

D.ª Beat.

Este aposento

Hoy de su vista te guarde.

Moscat.

Y á mí me guarde tambien.

D. Alon.

(Ap.) ¡Qué pesados son los lances

De amor hijo de familias!

Moscat.

Inés, avisa en la calle

Que ya estamos escondidos:

Que haya quien nos descalabre.

(Escóndense los dos.)

ESCENA XVII.

DON PEDRO. — DOÑA BEATRIZ, DOÑA LEONOR, INÉS; DON ALONSO y MOSCATEL, ocultos.

D. Ped.

¡Tan tarde, y no han encendido!

Haz tú que unas luces saquen.

Inés.

Ya las tengo prevenidas.

D. Ped.

(Ap.) ¡En mi cara tal desaire!

¡A mis ojos tal afrenta!

Cielos piadosos, ó dadme

Paciencia, ó dadme la muerte.

D.ª Beat.

Señor, ¿qué tienes?

D.ª Leon.

¿Qué traes?

D. Ped.

Tengo honor, y traigo agravios...

Aunque miento en esta parte;

Que yo no soy quien los traigo:

Ellos vienen á buscarme

Dentro de mi casa misma.

D.ª Leon.

(Ap.) ¡Ay de mí! todo se sabe.

D.ª Beat.

Pues ¿no me dirás, señor,

De qué esos extremos nacen?

D. Ped.

De tus locuras, Beatriz;

Que ya es fuerza declararme,

Viendo que por tí se atreve

Hoy un mozuelo arrogante

Al honor de aquesta casa.

D.ª Leon.

(Ap.) Ya no hay cosa que no alcance.

D.ª Beat.

¿Yo, señor?

Moscat.

(Ap. al paño.)Malo va esto.

D. Ped.

Sí, pues por tí Don Luis hace

Desprecios della y de mí.

D.ª Beat.

(Ap.) Convaleciendo va el lance.

D.ª Leon.

(Ap.) Eso sí, cobre mi aliento.

ESCENA XVIII.

DON JUAN. — DON PEDRO, DOÑA BEATRIZ, DOÑA LEONOR, INÉS; DON ALONSO y MOSCATEL, ocultos.

D. Juan.

(Ap. Un caso bien puede errarse

De una vez; pero de dos

La una, no le yerra nadie.

No he de esperar á que cierren

Las puertas, y despues baje

Por el balcon Don Alonso:

Remediarlo pienso ántes.)

Señor Don Pedro, si en vos

Hoy la amistad de mis padres

Hereda la obligacion

De mi casa y de mi sangre...

D.ª Leon.

(Ap.) ¿Qué es lo que intenta Don Juan?

D.ª Beat.

(Ap.) Muerta estoy hasta escucharle.

D. Juan.

Os obliga en un aprieto

A valerme y ampararme.

De vuestra casa á las puertas

Me ha sucedido un desaire

Con tres hombres, y me importa

No volver solo á buscarles.

Muy bien sé que puedo á vos

Atreverme y declararme,

Porque sé que es vuestro pecho

El Etna, que dentro arde,

Aunque cubierto de nieve.

D. Ped.

No paseis más adelante;

Que ya sé que es ley precisa

De mi honor y de mi sangre

En esta edad, no dejar

A hombre que de mí se vale.

Vamos.

D. Juan.

En fin, sois quien sois.—

En llevando yo á tu padre,

Leonor, echa á Don Alonso. (Ap. á ella.)

D. Alon.

(Ap. asomándose á la puerta del cuarto donde entró.)

Estos son los que matarme

Quisieron. No me está bien

Ir con ellos ni quedarme.

D. Ped.

Esperad, pues ya es de noche,

Que de aquesta sala saque

Un broquel, prenda olvidada

De mi mocedad.

D. Juan.

Sacadle

Presto.

(Don Pedro entra en el cuarto donde está Don Alonso.)

D.ª Beat.

Él se ha empeñado más,

Por donde pensó librarse.

D. Ped.

(Dentro.) ¿Quién está aquí dentro?

D. Alon.

(Dentro.)Un hombre.

(Salen del cuarto Don Pedro, Don Alonso y Moscatel.)

Moscat.

Dice bien, porque no es nadie

El otro que está con él.

D. Ped.

Don Juan, pues que yo á ayudarte

Iba contra tu enemigo,

Obligacion es más grande

El ayudarme tú á mí,

Cuando la causa es más grave.

Este hombre ofende mi honor,

Y á mí me importa matarle.

D. Alon.

Don Juan, en tan grande empeño

La obligacion tuya sabes.

Mi vida y la destas damas

Es preciso que yo ampare.

D.ª Leon.

¡Ay de mí!

D.ª Beat.

¡Infelice soy!

D. Juan.

(Ap.) ¿Quién vió empeño semejante?

D. Ped.

(A Don Juan.) ¿Te suspendes?

D. Alon.

(A Don Juan.)¿Ahora dudas?

D. Ped.

Mas soy bastante á vengarme

Sin tí.

(Riñen, y Don Juan se pone en medio.)

D. Juan.

Tente, Don Alonso.—

Tente, señor.

D. Ped.

Pues ¿tú paces

Pones?

D. Alon.

Pues ¿tú contra mí

Tan viles extremos haces?

ESCENA XIX.

DON LUIS, DON DIEGO. — Dichos.

D. Luis.

(Dentro.) Cuchilladas hay en casa

De Don Pedro.

D. Diego.

(Dentro.)Más no aguardes.

Entremos, Don Luis.

D. Luis.

(Dentro.)Tenéos.

D. Ped.

Gente viene.

D. Alon.

¡Duro trance!

(Salen Don Luis y Don Diego.)

D. Luis.

¿Qué es esto?

D. Ped.

Esto es, Don Luis,

Satisfacer el ultraje

Que te oí; pues si no está

Bien á tu honor el casarte

Con Beatriz, al mio está bien

Satisfacer y vengarme.

D. Luis.

Ahí verás que no sin causa

Traté yo de disculparme,

Quizá por haber tenido

Algun empeño en la calle.

D. Alon.

Sin duda, que tú me heriste.

D. Luis.

Es verdad.

D. Alon.

Yo he de vengarme.

D. Juan.

Pues quiere el cielo que así

Hoy mis celos desengañe,

Viva Leonor en mi pecho:

Ya es forzoso que la guarde

Contra tí.

D. Ped.

Don Juan, Don Juan,

En aquesta casa nadie

Ha de defender mis hijas,

Sino quien con ellas case.

D. Alon.

Esa palabra te tomo.

D. Juan.

Pues el remedio es tan fácil,

Yo soy de Leonor.

D. Alon.

Y yo

De Beatriz.

D. Ped.

Fuerza es que calle;

Que ya sucedido el daño,

Nada puede remediarse.

Moscat.

En fin, el hombre más libre,

De las burlas de amor sale

Herido, cojo, y casado,

Que es el mayor de sus males.

Inés.

En fin, la mujer más loca,

Más vana y más arrogante,

De las burlas del amor,

Contra gusto suyo sale

Enamorada, y rendida,

Que es lo peor.

Moscat.

Inés, dame

Esa mano: si ha de ser,

No lo pensemos, y acaben

Burlas de amor, que son véras.

D. Alon.

No se burle con él nadie,

Sino escarmentad en mí.

Todos del amor se guarden,

Y perdonad al poeta,

Que humilde á esas plantas yace.