A DIOS POR RAZON DE ESTADO.
Suenan instrumentos, y miéntras se canta la primera copla, salen al tablado EL PENSAMIENTO, vestido de loco, como huyendo de EL INGENIO, que procura detenerle.
Música.
Gran Dios, que ignoramos,
Abrevia el tiempo,
Y haz que te conozcamos,
Pues te creemos.
Ingenio.
¿Dónde, Pensamiento, vas?
Detente.
Pensam.
Si eres tan necio,
Que haces pretension de que
Se detenga el Pensamiento,
¿Cómo de sabio blasonas,
Y altivamente soberbio
Ingenio te llamas?
Ingenio.
Como
Una cosa es que el Ingenio
Pararte quiera, y otra es
Que tú te pares; y puesto
Que son actos encontrados
Tu libertad y mi afecto,
Pues cuando te he menester
En las esferas del cielo,
Sabes bajarte al abismo;
Y si en el abismo quiero
Hallarte, estás ya de esotra
Parte del mar, revolviendo
De uno á otro instante la inmensa
Fábrica del Universo,
Tan veloz, que el viento áun no
Te alcanza, con ser tú el viento:
Con todo, esta vez permite
Que tenga, no digo imperio
En tí, sino voluntad,
Y conmovido á mi ruego,
Párate, porque tú quieras
Pararte, no porque quiero
Pararte yo.
Pensam.
Sí lo haré,
Persuadido, no sujeto;
Que quiero aquesta vez, dócil,
Hacer verdad el proverbio
De que no hay loco tan loco,
Que no esté algun rato cuerdo:
¿Qué me quieres, pues?
Ingenio.
Saber
Adónde vas, que violento,
Hoy más que nunca, me llevas
Tras tí.
Pensam.
Los dulces acentos
De una métrica armonía
(Que es en repetidos ecos
Sonoro enigma del aire,
Cuyo sentido no entiendo)
Me arrebatan á saber,
Qué quieren decir, diciendo:
(Música.)
Gran Dios, que ignoramos,
Abrevia el tiempo,
Y haz que te conozcamos,
Pues te creemos.
Ingenio.
La misma duda que tienes
Es tambien la que yo tengo,
Y la misma confusion
Que tú padeces, padezco;
¿A Dios, que ignoran, aclaman
Esas gentes?
Pensam.
Sí, pues vemos
Cuán claramente sus voces
Lo publican, repitiendo:
(Música.)
Gran Dios, que ignoramos,
Abrevia el tiempo.
Ingenio.
¿Pues cómo es posible que
Den, ó bárbaros, ó ciegos,
Culto á Dios, de quien no saben
Qué Dios sea, prosiguiendo:
(Música.)
Haz que te conozcamos,
Pues te creemos?
Pensam.
Eso es lo que yo no sé,
Y saber quisiera.
Ingenio.
¿Luego
Yendo á un mismo fin los dos,
Así no iremos opuestos?
Pensam.
Claro está, pues á un fin mismo
Van Ingenio y Pensamiento,
Fuerza es por aquel instante
Avenirse.
Ingenio.
Segun eso,
Ya por este instante amigos,
Juntos hoy los dos, ¿podremos
Penetrar lo enmarañado
De ese monte, en cuyo centro
Las voces se escuchan?
Pensam.
Sí,
Y de mi parte te ofrezco
Asistirte, hasta que apures
De sacrificio tan nuevo
La causa, pues á los dos
En alcance del misterio,
A mí me toca el pensarlo,
Y á tí te toca el saberlo.
Ingenio.
Pues para que con mejor
Noticia pueda el concepto
(Que en embrion del alma, áun no
informa órganos al cuerpo)
En lo que ha de discurrir
Hacerse capaz; primero
Que lo discurra, á esta parte
Ocultos, examinemos
Voces y acciones.
Pensam.
Bien dices,
Y es á propósito el puesto,
Que ya de aquí se descubre
En el más oculto seno
De esa bárbara montaña
Un edificio soberbio.
(Descúbrese una montaña, y vese la fábrica de un templo abierto á todas partes, y en el frontispicio esta letra: Ignoto Deo.)
Ingenio.
Rústica caja sus riscos
Son de la joya de un templo,
Que en sus entrañas construye
La gentilidad de aquestos
Ingeniosos moradores
De la Grecia.
Pensam.
Y aunque abierto
A cuatro vientos está,
Ni ara, ni altar tiene dentro,
Ni imágen, ni simulacro,
De quien se intitule dueño
De su culto.
Ingenio.
Solamente
En el frontispicio veo
Por clave á su medio punto,
De un tarjeton el letrero,
Como inscripcion, que dedica
La fábrica de su bello
Edificio.
Pensam.
¿Y cómo dice
La inscripcion?
Ingenio.
Ignoto Deo.
Pensam.
¿Al Dios ignorado?
Ingenio.
Sí.
Pensam.
¿Pues cómo puede ser eso?
Dios ignorado, ¿no implica
Contradiccion?
Ingenio.
Y es tan cierto,
Que á no ser comunicable
Dios, no fuera Dios: lo pruebo
Con que imperfecto el bien fuera
No comunicado: luego
No pudiendo el sér de Dios
Ser nunca bien imperfecto,
Ha de ser comunicado:
Hable allá entre los Hebreos
Aquel texto de Abacúe,
En que le espera su pueblo,
No sólo como hoy le adora
En tantas obras inmenso,
Pero tan comunicable,
Que le trate el alma y cuerpo:
Pero esto es de otro lugar,
Y así desde éste escuchemos
Qué género de Hostia dan
Al Dios ignorado éstos
Que, ignorándolo, le aclaman,
Y ya alumbrados y ciegos,
De su templo á los umbrales,
Dicen cantando y tañendo:
Salen la MÚSICA cantando, y los hombres que puedan y mujeres vestidas á lo romano, bailando, y detras LA GENTILIDAD, con corona de laurel, manto imperial, espada y bengala, y miéntras cantan va hácia el templo.
Mujer 1.ª
(Cantando.) Dios no sabido hasta ahora,
Pues solamente por fe
La Gentilidad te cree,
Entre los dioses que adora;
Permite que quien te ignora
Te conozca, á cuyo efecto:
(Bailando cruzados atravesados.—Música.)
Gran Dios, que ignoramos,
Abrevia el tiempo.
Mujer 2.ª
Sér, que sólo imaginado,
Te adivina la noticia,
Tal vez Dios de la justicia,
Y tal vez Dios del agrado;
Permite que declarado
Te merezca el amor nuestro.
(Música.)
Y haz que te conozcamos,
Pues te creemos.
Gentilid.
(Cara á cara.) Dios de pocos prevenido
Y de muchos esperado,
A cuyas aras postrado
Todo este pueblo ha venido;
Ya que el Templo te ha ofrecido,
Ven á poseer el Templo.
(Música.)
Y haz que te conozcamos,
Pues...
Ingenio.
Deteneos,
Suspended los regocijos,
Las músicas y los versos,
Que al viento entregados, leve
Patrimonio son del viento;
Y permitid á un errado
Peregrino, á quien suspenso
Trae del acento el iman
(Si es que es iman el acento)
Una razon de dudar
En vuestros ritos, oyendo
Que á un Dios, de quien no sabeis,
Dais religiosos obsequios:
¿Cómo es posible que haya
En la ignorancia pretexto
Que á eso os persuada?
Gentilid.
¿Quién eres,
Advenedizo extranjero,
Que sacrílego en dudarlo,
Eres curioso en saberlo?
Ingenio.
Si de dudar la razon
No lo ha dicho, pues es cierto
Que la razon de dudar
Sólo le es dada al Ingenio,
El dia que duda, á fin
De saber, á cuyo efecto
Trae, no sin causa, hoy así
Aplicado el Pensamiento;
El Ingenio soy humano,
Cuyo nombre compusieron
De tres etimologías
Tres idiomas, pues el griego
Dice que el Ingenio es
Extension de entendimiento;
Y por la divinidad
Del alma dice el hebreo,
Que es un no engendrado sér
Del alma misma; añadiendo
El latino, á que es del alma
Parte, no engendrado, siendo
El ingénito, de adonde
El nombre toma; supuesto
Que ingénito y no engendrado
Viene á traducir lo mesmo;
Cuyo acento, corrompido
En hispanismos del tiempo,
De aquel infinito sér
Hizo síncopa el Ingenio.
Y para que nada os quede
Que dudar al argumento
Que he de poneros en sacra
Objecion del rito vuestro,
Amante soy de las ciencias,
Por cuyo rendido afecto,
Siendo Philos el Amor,
Y Sophia la Ciencia, puedo
Decir que Philosophía
Es la dama que más quiero.
Desta, pues, enamorado,
Es mi nombre, ó ha de serlo
En la nueva alegoría
Del acto que hoy represento,
Yendo de historial sentido
Y alegórico compuesto,
Dionisio, que significa
Lo acendrado y lo supremo
De aquella divinidad
Del alma, como diciendo
Que es quinta esencia del alma
El nombre de que me precio.
Y si de curiosa acaso
No lo crees, fácil es verlo,
Que aquel que dijo Dionisio,
Dijo (hable el Sacro Texto)
Divinidad destilada,
Que es decir, lo más intenso
De la porcion de divina
Que goza el alma, y si esto
No basta para saber
Quién soy, aunque fué mi empleo
La escuela de Apolo, Marte
Me admite entre sus estruendos,
Cuando entre los aparatos
De sus máquinas de fuego,
No es el ménos estimado
El arte del ingeniero;
Y así, de Pago, que es
Posesion ó heredamiento,
Y de Aris, que es Marte, tomo
El sobrenombre, añadiendo
Al Dionisio que ántes dije,
Pago y Aries, con que haciendo
A Dionisio Aries y Pago
Cabal mi nombre, á ser vengo
A dos luces por los dos
Sentidos, en el primero
El de Dionisio Areopago,
En el segundo el Ingenio:
El Pensamiento, ese loco
Que pocas veces atento
Se ve á obedecer, me asiste;
Con él y mi ciencia vengo
Deseoso de saber
Qué culto, qué rendimiento
Es este que dais á un Dios,
Si á la aclamacion atiendo,
Que ignorais; porque quisiera
Saber con qué fundamento
Se da al templo, y no al altar
Ni al simulacro.
Gentilid.
Oye atento,
Que aunque en rigor no me toca
Satisfacerte, pretendo
Ya que á dos luces me hablas,
Mostrar que á una y otra atiendo.
Yo soy la Gentilidad,
Cuyo nombre me dió el mesmo
Significado del nombre,
Pues las gentes que poseo,
Por su grande multitud
Me aclaman así, advirtiendo
Que en las gentes el mayor
Número á mi cargo tengo;
Bien que negando mis Dioses
El bárbaro Ateismo ciego,
Muchas me llevó tras sí;
Pero no es del caso esto,
Y así, hablando de mí sola,
A atar el discurso vuelvo.
Yo soy la Gentilidad,
Y aunque corte es de mi imperio
Roma, por quien á segunda
Luz tambien yo me interpreto
Europa; esta parte de Asia
Hoy me merece, asistiendo
Al ceremonioso rito
De los devotos festejos
De un ignoto Dios, á cuya
Causa ves sin ara el templo,
Altar ni estatua, porque
Aunque noticia tenemos
Dél, es noticia remota;
Y así, esperando y creyendo
Que próxima la tengamos,
Esta invocacion le hacemos,
En fe de venturo Dios,
Como aclamando y pidiendo
Que al desocupado solio
Venga á llenar el asiento.
Paréceme que tú ahora
Entre tí estarás diciendo:
«¿Qué razon hay para que
Yo espere nuevo Dios, puesto
Que en la gentilidad mia,
De uno el número pequeño
No pudo hacer falta, cuando
Más de tres mil Dioses tengo?»
Pues para que no lo digas,
Y sepas con qué pretexto
Al nuevo ignorado Dios
Culto y fábrica prevengo,
Sabrás que es porque entre tantos,
Sabios y doctos sujetos
Como la Escuela de Atenas
Laureó en sus cátedras, siendo
De la gran Filosofía
Honor, patria, lustre y centro,
Los que más se señalaron
Fueron los Estoicos, siendo
Cuidado de sus estudios,
De sus vigilias desvelo,
El desprecio de la vida,
Investigando, inquiriendo
Y apurando siempre humildes
(Si ya no es siempre soberbios)
La sacra naturaleza
De los Dioses, discurriendo
En una primera causa,
A cuyo cargo quisieron
Que estuviese reducido
El órden del Universo;
Destos, pues, al creer que todo
Debajo está de un gobierno,
Y que con igual arbitrio
Cuida algun poder inmenso
Desde el hombre hasta el gusano
Y desde el mayor lucero
A la menor planta, dijo
Uno habia un Dios Supremo,
Todo manos, todo ojos,
Todo oidos, á que luégo
Causa añadió de las causas:
Otro, que dijo muriendo,
Ten de mí misericordia,
Cuyos dos altos acuerdos
Pusieron en esperanzas
De que habia de venir tiempo
Que este Dios, causa de causas,
De ojos, manos y oidos lleno,
Se nos declare y se dé
A conocer; y así, á efecto
De persuadirle con dones
Y de obligarle con ruegos,
En este sagrado monte,
Que yace eminente en medio
De Eliópoli, ciudad
Del Sol, y Atenas, asiento
De las Ciencias, consagró
La vecindad de esos pueblos
Ese alcázar, dedicando
La majestad de ese templo
Al ignoto Dios, á cuyos
Umbrales cada año hacemos
Festivas aclamaciones;
Y pues que ya satisfecho
Tu discurso, no le queda
Réplicas al argumento,
Nada respondas, sino
Ociosamente suspenso,
Atiende al alegre culto
De nuestra música, puesto
Que en materias de Fe, sólo
Toca callar al Ingenio.
Ingenio.
Bien dices, pues aunque ya
Quiera responder, no puedo
Segun me deja admirado
De vuestro rito el pretexto;
Y así, proseguid, que yo
Ni lo pruebo ni repruebo.
¡Ay, Pensamiento, contigo
Qué de cosas hablar tengo!
Pensam.
Pues luégo me las dirás,
Que, por ahora, más quiero
Introducirme en el baile,
Que en la duda.
Ingenio.
Segun eso,
No me cumples la palabra,
Pues me dejas.
Pensam.
No te dejo,
Sino es póngome de esotra
Parte por este momento;
Que soy un poco alegrillo
De cascos, y más deseo
Verme por aqueste rato
Bailando, que discurriendo.
Ingenio.
Cuando tú no te pusieras
De parte de sus festejos,
Sus músicas y alegrías,
Te pusiera yo, y áun tengo
(Por notarlos de más cerca)
De introducirme con ellos.
Pensam.
Pues va de máscara, y baile.
Todos.
De tono y letra mudemos.
Gentilid.
¿En él entras?
Ingenio.
Esto solo
Es seguir mi Pensamiento.
Empieza la máscara, guiando LA GENTILIDAD y EL INGENIO, y luego EL PENSAMIENTO y los demas.
Música.
Al sacrificio del Dios Ignorado
Acude devoto y festivo el afecto.
(Vueltas en cruz.)
Una voz.
Mostrando, si es causa de todas las causas,
Que humano responda á la causa el afecto.
(Dos coros.)
Todos.
Mostrando, etc.
Música.
Al sacrificio, etc.
Otra voz.
Pidiendo, si es manos, oidos y ojos,
Que venga á tocarnos, oirnos y vernos.
Todos.
Pidiendo, etc. (Cruzados en ala.)
Música.
Al sacrificio, etc. (Bandas hechas.)
Pensam.
Pues ya tres mil Dioses no valen por uno,
Cuando el tres es uno y los otros son ceros.
(Bandas deshechas.)
Música.
Al sacrificio, etc.
(Suena ruido de terremoto y se asustan.)
Todos.
¿Qué es esto, cielos? ¿qué es esto?
Gentilid.
¿Qué impensado terremoto
En todos cuatro elementos
Se amotina contra el sol?
Primero.
¡Qué prodigio!
Segund.
¡Qué portento!
Tercero.
¡Qué maravilla!
Cuarto.
¡Qué asombro!
(Suena el terremoto siempre.)
Gentilid.
Abajo se viene el cielo.
Todos.
A las grutas de los montes
Vamos todos á escondernos.
Vanse, y quedan LA GENTILIDAD, EL INGENIO y EL PENSAMIENTO.
Pensam.
De iras de Dios no es posible.
Ingenio.
¿Cómo pudo en un momento,
Estando del sol y luna
La interposicion tan léjos,
Haberse eclipsado el sol,
Sin que ella se ponga en medio?
Gentilid.
¿No eres el Ingenio?
Ingenio.
Sí.
Gentilid.
Pues dínoslo tú.
Ingenio.
No puedo,
Que el Ingenio humano áun no
Se halla capaz de saberlo;
Mas veme tú preguntando,
Quizá iré yo respondiendo.
Pensam.
Y esté yo á lo que discurren
Absorto, mudo y suspenso.
Gentilid.
¿Qué quiere ser, que el cielo obscurecido
A media tarde de un tupido velo,
En parda sombra el manto azul teñido,
Envuelto en rubio ardor el negro hielo,
Bien como para dar un estallido,
Si se cae ó no se cae el cielo,
Se turba, se desploma ó se estremece?
Ingenio.
Que espira el cielo ó su Hacedor padece.
Gentilid.
¿Qué quiere ser, que el sol sin el ocaso
Siente tan melancólica agonía,
Que bandida la noche, le está al paso
Para robarle la mitad del dia,
Y que él, cobarde, á vista del fracaso,
Se deje de su trágica osadía (Terremoto.)
Tanto ultrajar, que súbito fallece?
Ingenio.
Que espira el sol ó su Hacedor padece.
Gentilid.
¿Qué quiere ser, que errantes las estrellas,
Cómplices de su robo, al mismo punto
Que yace el dia, no resulte en ellas
Para la noche áun el menor trasunto,
Quedando todas las esferas bellas
Como casa de Príncipe difunto,
A donde nada en su lugar parece?
Ingenio.
Que espiran hoy ó su Hacedor padece.
Gentilid.
¿Qué quiere ser, que en desigual fortuna
La luna, al ver al sol, tan descaida,
Atras vuelve y retrógrada la luna,
La media edad se eclipse de la vida,
Pues sin piedad, sin lástima ninguna,
De sí misma sacrílega homicida,
Baja la luz con que ella resplandece?
Ingenio.
La luna espira ó su Hacedor padece.
Gentilid.
¿Qué quiere ser, que el mar gima violento,
(Terremoto.)
Dando á la tierra horror, y que la tierra,
Abiertos uno y otro monumento,
Aborte los cadáveres que encierra,
Que el fuego gire á escándalos del viento,
Que el tiempo se haga á ráfagas la guerra,
Con que del mundo el parasismo crece?
Ingenio.
Que el mundo espira ó su Hacedor padece.
Gentilid.
¿Cubrirse el cielo, el sol obscurecerse,
Faltar la luz, la luna ensangrentarse,
Los astros irse, el mar embravecerse,
La tierra piedra á piedra quebrantarse,
El fuego helarse, el aire entumecerse,
Y todo, en fin, que quiere ser turbarse
Tanto, que vuelve todo el cáos parece?
Ingenio.
Que todo espira ó su Hacedor padece.
Gentilid.
¿Que todo espira ó su Hacedor padece,
Sólo me respondes?
Ingenio.
Sí.
Gentilid.
¿Pues cómo puede ser eso?
¿Quien dice Hacedor, no dice
Primer principio?
Ingenio.
Concedo.
Gentilid.
¿Quien dice primer principio,
No dice poder inmenso,
De quien se origina todo
Antes y despues eterno?
Ingenio.
Concedo tambien.
Gentilid.
¿Pues cómo,
Si sólo un Dios puede serlo,
Ha de padecer? ¿No implica
Dios y pasible?
Ingenio.
Mal puedo
Negarte la consecuencia,
Si ya no es que á tu argumento
Tu argumento te responda.
Gentilid.
¿De qué suerte?
Ingenio.
Con el mesmo:
Si Dios ignorado implica,
Y tú crees que puede haberlo,
¿Qué mucho que dude yo
Que haya, el ejemplar siguiendo,
Dios y pasible? Y así,
Entre tu yerro y mi yerro,
Tú creyendo y yo dudando,
A discurrir me resuelvo.
Gentilid.
¿Qué?
Ingenio.
Que aunque implique uno y otro
Puede haber...
Gentilid.
Dí.
Ingenio.
Fundamento,
Pues tú le estás ignorando,
Para estar él padeciendo.
Pensam.
Entre una y otra razon,
Ambas dudo y ambas creo;
(Dando vueltas entre los dos.)
Y así, sin parar en una,
De una en otra voy y vengo.
Gentilid.
Yo no he de creer que haya
Dios pasible.
Pensam.
A tí me atengo.
Ingenio.
Yo, que haya ignorado Dios
Tampoco creeré.
Pensam.
A tí vuelvo.
Gentilid.
Bien puede ser ignorado
De mí, y de otro no.
Pensam.
Esto es cierto.
Ingenio.
Tambien puede padecer,
No como Dios.
Pensam.
Tambien esto.
Gentilid.
¿Pues ha de ser otra cosa
Siendo Dios?
Pensam.
Tu duda apruebo.
Ingenio.
No sé; mas siendo Dios, todo
Lo podrá.
Pensam.
La tuya aprecio.
Gentilid.
Ese es error.
Pensam.
Tras tí voy.
Ingenio.
Es engaño.
Pensam.
A tí me acerco.
Los dos.
¡Oh cuál anda entre los dos
Vacilando el Pensamiento!
Pensam.
¿Qué ha de hacer, si ambos iguales
Tirais de mí tan á un tiempo,
Que yendo y viniendo á entrambos,
Descanso en ninguno tengo?
Ingenio.
Vénte conmigo, que yo,
Que en mí le hallarás, te ofrezco.
Gentilid.
¿Cómo?
Ingenio.
Como desvelada
La confusion de mi Ingenio,
En dos extremos tan grandes
Como tu extremo y mi extremo,
En tí imaginando un Dios,
De ojos, manos y oidos lleno,
Que, como dijiste, sea
Causa de causas; y luégo
En mí un Dios imaginado,
A la vista de este estruendo,
Que sea pasible, he de hacer
De ambas dudas un compuesto
Para asunto de este acto.
Gentilid.
¿De qué suerte?
Ingenio.
Discurriendo
El mundo por cuantas leyes,
Cuantos ritos, cuantos fueros
Una y otra religion
Tienen, hasta que mi anhelo,
Haciendo razon de Estado
La que ahora de dudar tengo,
La causa halle de las causas
Que tenga (toda oidos siendo,
Toda ojos, toda manos)
La conveniencia de serlo
Para padecer.
Gentilid.
Si intentas
Hallar tal Dios, ¿dónde, ciego,
Le has de hallar, sino es en mí,
Que en todas partes le tengo?
Ingenio.
En mí, pues Ingenio soy.
Gentilid.
Mercurio es dios del ingenio.
Ingenio.
Pues iré al cielo á buscarlo.
Gentilid.
Júpiter es dios del cielo.
Ingenio.
Pues buscaréle en la tierra.
Gentilid.
Céres diosa es de su centro.
Ingenio.
Iré á buscarle en los mares.
Gentilid.
Neptuno es dios de su imperio.
Ingenio.
En el fuego le hallaré.
Gentilid.
Apolo es el dios del fuego.
Ingenio.
El viento me dirá dél.
Gentilid.
Juno es la diosa del viento.
Ingenio.
Buscaréle en las campañas.
Gentilid.
Marte es dios de sus estruendos.
Ingenio.
Quizá estará en los jardines.
Gentilid.
Sus dioses son Flora y Vénus.
Ingenio.
En las paces de las córtes.
Gentilid.
Minerva está en su gobierno.
Ingenio.
En los bosques más incultos.
Gentilid.
Diana es la diosa de ellos.
Ingenio.
Pues el tiempo sabrá dél.
Gentilid.
Saturno es el dios del tiempo:
De suerte que no hallarás
En todos cuantos objetos
Te represente la idea,
Te imagine el pensamiento,
Parte donde no esté un dios
Que yo adore.
Ingenio.
Y áun por eso
No le he de buscar en tí.
Gentilid.
¿Por qué?
Ingenio.
Porque considero
Que quien tiene muchos dioses,
No tiene al que yo pretendo;
Mayormente cuando en todos
Los que me has nombrado advierto
Que á las dos contradicciones
De los dos discursos nuestros
Añades otra, imposible
De vencer.
Gentilid.
Eso no entiendo
Cómo.
Ingenio.
Como en lo ignorado
Y en lo pasible encubierto
Puede algun misterio haber,
Que por ahora no comprendo;
Pero en lo pecaminoso
No es posible haber misterio
Que á la razon natural
No repugne; pues más cierto
Es de un Dios, en los delitos,
Quitarlos que cometerlos.
Hablen en Mercurio robos,
En Júpiter fingimientos,
En Apolo ánsias y amores,
En Céres envidia, celos
En Juno, en Saturno iras,
En Dïana devaneos,
Avaricias en Neptuno,
Y entre Proserpina y Vénus
Hable de Pluton el robo
Y de Marte el adulterio;
¿Pues cómo he de hallar en tí
Efecto útil, si en tí veo
Pecaminosas las causas
De las causas?
Gentilid.
El aliento
Suspende: no, no prosigas,
Pues basta que tan soberbio,
Siendo mio, de mí huyas,
Sin que hagas de mí desprecio.
Ven, Pensamiento, conmigo;
Deja ese loco.
Pensam.
No puedo
Ir tras tí.
Gentilid.
¿Por qué?
Pensam.
Porque
La agudeza hoy del Ingenio
Tras la natural razon
Me arrebata el Pensamiento.
Gentilid.
Pues dejaréte con él,
Que si la verdad confieso,
Tampoco puedo apartarte
Yo de su discurso. ¡Cielos!
Si acaso, como imagino,
Algun grande agravio vuestro
Fué de este eclipse la causa,
Yo os vengaré; y para esto
Serán Tito y Vespasiano
Los Césares de mi Imperio. (Vase.)
Ingenio.
Ea, Pensamiento, vamos.
Pensam.
¿Dónde hemos de ir?
Ingenio.
Trascendiendo
(Supuesto que no se da
En lo alegórico tiempo
Ni lugar) todos los ritos,
Hasta que halle ley en ellos
De un Dios, que ignoto y pasible,
Le cuadre á mi entendimiento.
Pensam.
No ha sido muy mal arbitrio,
Para entablar este intento,
Acompañarte de mí.
Ingenio.
¿Cómo?
Pensam.
Como el más severo
Crítico no hará censura
De ver que el mundo corremos,
Si su pensamiento viene
Siguiendo á tu pensamiento.
Ingenio.
Dices bien, pues viendo al suyo
Volar, dejará el ajeno,
Sin que el ingenio padezca
La objecion de otros ingenios.
Pensam.
Pues en esa confianza
Ven; y ya que á tu concepto
Desagradan muchos dioses,
Pasemos de extremo á extremo;
Vamos donde no hay ninguno.
Ingenio.
¿Cómo eso puede ser?
Pensam.
Viendo
Que aquel que de brutas pieles,
Por significar su afecto
En lo bárbaro del traje,
Indio bozal y grosero
Se muestra, es el Ateismo.
Descúbrese un peñasco, y se ve en él EL ATEISMO en el traje que dicen los versos.
Ingenio.
¿Qué hace?
Pensam.
Rendido está al sueño.
Ingenio.
¿Dia de tan grande asombro
Duerme?
Pensam.
Sí.
Ingenio.
Yo le despierto,
Más del sosiego admirado,
Que envidioso del sosiego.
Ateismo.
Ateismo.
¿Quién me llama?
Ingenio.
Yo, que en busca tuya vengo.
Ateismo.
¿Quién eres y qué me quieres
Tú, que me das tantas voces?
Ingenio.
¿Al Ingenio no conoces?
Bien se ve cuán bruto eres.
Ateismo.
¿Tú eres el Ingenio?
Ingenio.
Sí,
Y de tí saber quisiera...
Ateismo.
Si eres el Ingenio, espera,
¿Cómo dudas? Que yo oí
Que el Ingenio respondia
Cuando se le preguntaba;
No que el Ingenio dudaba.
Ingenio.
Esa es la excelencia mia.
Ateismo.
Dí cuál.
Ingenio.
Saber preguntar,
Para saber responder.
Ateismo.
Pues dí, ¿qué quieres saber
De mí?
Ingenio.
Deste singular
Eclipse, que no hay persona
A quien no haya estremecido,
Viendo al sol obscurecido
Desde la sexta á la nona,
Qué es lo que has investigado,
Porque reducir quisiera
(Y en la tuya la primera)
Las opiniones que he hallado
Para todo el orbe.
Ateismo.
Pues
Si la mia he de decir,
Lo que he llegado á inferir
De este gran delirio es,
Que como este cuerpo humano,
Compuesto de cualidades,
Sujeto está á enfermedades,
Que le ocasiona el hermano
Temple de sus cuatro humores,
A que responden atentos
Todos los cuatro elementos,
Así á los hielos ó ardores
De su destemplanza, está
El Universo sujeto,
A cuya causa este efecto
Asombro á los otros da,
No á mí, que su novedad
No me asusta, al ver que es llano
Que dió, como al cuerpo humano,
Al mundo una enfermedad;
Y así, por no discurrir
Si moria ó si sanaba
De ella, miéntras se pasaba
La accesion, me eché á dormir.
Ingenio.
¿Luego tú no has discurrido
En qué efecto ser pudiera
De alguna causa primera?
Ateismo.
¿Quién primera causa ha sido?
Ingenio.
Un Dios, que vamos buscando
Por todo el mundo los dos.
Ateismo.
¿Un Dios?
Ingenio.
Sí.
Ateismo.
¿Qué cosa es Dios?
Ingenio.
Eso voy investigando.
Ateismo.
Nunca en eso me cansara
Yo, porque nunca creyera
Que le hallara, ni pudiera.
Ingenio.
En lo que dices repara,
Que esta opinion satisfizo
A cuantos el mundo ven
Criado.
Ateismo.
A mí no.
Ingenio.
Pues dí, ¿quién
Hizo este mundo?
Ateismo.
Él se hizo.
Ingenio.
¿Quién, para nuestros provechos,
Hizo con fábrica igual
Esos orbes de cristal?
Ateismo.
Ahí nos los hallamos hechos.
Ingenio.
¿Quién aquese luminar
Del sol, que es alma del dia,
Y quién de la noche fria
Con curso tan regular,
Que del Oriente al Ocaso
Accidente tal no ha habido
Que los haya pervertido?
Ateismo.
Uno y otro sería acaso.
Ingenio.
Y dí, ¿el acaso podia
Darte á tí vida, alma y sér?
¿Quien dió ojos para ver,
Todo ojos no sería?
¿Quien dió oidos, todo oidos?
¿Quien dió manos, manos todo?
Y de aquese mismo modo
En todos cuantos sentidos,
Con superior armonía,
Le dieron sér al no sér.
Ateismo.
Yo no hice más que nacer,
Sin saber á qué nacia,
Cómo ni cuándo; y así,
No habrá razon que me cuadre:
Como otro engendró á mi padre,
Mi padre me engendró á mí.
Ingenio.
Sí; ¿pero al primero, quién?
Ateismo.
¿Del uno la corrupcion,
Díme, no es generacion
Del otro?
Ingenio.
Sí.
Ateismo.
Luego bien
Puedo pensar que la prima
Materia se corrompió,
Y al primer hombre engendró.
Ingenio.
Y el alma que en él anima,
¿Pudo de corrupcion tal
Engendrarse? ¿No lo ves,
Siendo inmortal como es?
Ateismo.
¿Luego el alma es inmortal?
Ingenio.
Bien nos lo deja inferir
La Divinidad que tray
Consigo.
Ateismo.
Yo no sé que hay
Más que nacer y morir;
Y así, argumentos dejemos,
Y porque amigos seamos,
Comamos hoy y bebamos,
Que mañana moriremos.
Ingenio.
Calla, calla, que tan ciega
Doctrina no se ha de oir,
Pues no se debe argüir
Con quien los principios niega.
Pensam.
Discursos buenos ni malos
Con él no tienes que hacer,
Que éstos no se han de vencer
A razones, sino á palos.
Amigo, si no hay primera
Causa, ¿quién mueve mi accion
A darte este mojicon? (Dale un golpe.)
Ateismo.
Loco.
Ingenio.
Pensamiento, espera.
Ateismo.
¿Pensamiento es? De él intento
Huir, que no me ha de dar
A mí placer ni pesar
En mi vida el Pensamiento. (Huye.)
Pensam.
¿Qué dices de esto?
Ingenio.
No en vano
Confieso sus devaneos,
De Theos Dios, y Antitheos
El contra Dios; con que es llano
Que los Ateistas son
Por quien David repetia
Que el no haber Dios lo decia
El necio en su corazon.
Pensam.
Y áun ese es el argumento
Con que una cancion que oí
Lo prueba bien claro.
Ingenio.
Dí
La cancion.
Pensam.
Escucha atento:
(Canta.) En su corazon el necio
Dijo á sus solas, no hay Dios:
Luego hay Dios, pues hay quien supo
Lo que él dijo á solas en su corazon.
Ingenio.
Huir de este error conviene.
Pensam.
¿Y dónde habrá en quien reposes,
Si huyes de quien tiene dioses,
Y huyes de quien no los tiene?
Ingenio.
En quien tenga sólo uno;
Que si un error á otro igualo,
Tener muchos es tan malo
Como no tener ninguno.
Pensam.
Pues si uno quieres hallar,
África sus montes llenos
De Ismaelitas y Agarenos
Tiene, que de Ismael y Agar
Descienden, y sólo un Dios
Adora, á quien llama Alá,
Que es Dios grande.
Ingenio.
¿Sí? Pues ya
Muero, porque á ver los dos
Lleguemos el fundamento
De esa ley.
Pensam.
Presto podrás,
Puesto que para eso vas
En alas del Pensamiento,
Verla allí: en bailes, amores
Y banquetes divertida
Pasa lo más de su vida.
(Dentro instrumentos.)
Ingenio.
Aunque adore un Dios, errores
Debe de padecer, pues
Canta cuando todo llora.
Pensam.
Atiende á su zambra ahora,
Que de eso hablarás despues.
Sale ÁFRICA, de mora, y en el mismo traje MÚSICOS, hombres y mujeres, bailando todos los que pudieren.
Música.
Bailá, Africanos, bailá,
Que ya se os acerca el Profeta de Alá.
(Dos cruzados.)
África.
Ya que en turbadas estrellas
La mágica nuestra vió
Aquel Profeta, que yo
Previne en sus luces bellas,
Diciendo este eclipse en ellas,
Que presto á vernos vendrá... (Vuelta.)
Música.
Bailá, Africanos, bailá.
África.
De nubes los aires llenos,
Ni os den sustos ni desmayos,
Que son su salva los rayos,
Los relámpagos y truenos,
Y pues los cielos serenos
Aplacan su enojo ya...
(La deshecha de la otra mudanza.)
Música.
Bailá, Africanos, bailá.
Ingenio.
Tente, ¿dónde vas?
Pensam.
¿No es llano,
Que en oyendo són, no es
Posible irme yo á los piés
Como otros van á la mano?
Y pues tenerme es en vano,
Ya estamos todos acá.
Música.
Bailá, Africanos, bailá.
Ingenio.
¿Cómo, África hermosa, el dia
De tan grande sentimiento
En tierra, agua, fuego y viento
Celebras con alegría?
¿Qué causa te mueve?
África.
¿Quién
Eres, que aunque ya te ví,
No bien te conozco?
Ingenio.
A mí
Pocos me conocen bien:
El Ingenio soy humano.
África.
Así, en casa de Abraham,
Cuyas aras culto dan
A un solo Dios Soberano,
Te ví en Ismael, de quien
Desciende mi monarquía;
Por señas, que desde el dia
Que con sagrado desden
Le echó de casa, porque
Unos ídolos le halló,
No te ví más.
Ingenio.
Es que yo
Ese dia le falté,
Pues con Ingenio mal pudo
Los ídolos adorar.
África.
Que un Dios se ha de venerar,
Ni lo niego ni lo dudo.
Ingenio.
Vida los cielos te den.
África.
¿De qué ese gozo te da?
Ingenio.
De que parece que ya
Me vas conociendo bien.
Y puesto que un pensamiento
En la adoracion de un Dios
Hasta aquí asiste á los dos,
¿Qué fiesta es esta?
África.
Oye atento:
Descendiente de Ismael,
Ya lo dije, herencia mia
La agarena monarquía
Es en África; y aunque él
Varios dioses adoró,
Porque era gentil Agar
Su madre, volvió á adorar
A un solo Dios, á quien yo
Hasta hoy veneré, bien que
Sin preceptos, porque espero
Que de este Dios verdadero
Un profeta me los dé,
Que en las ciencias prometido
De mis morabitos sabios
(Cuyos doctos astrolabios
Agujas del sol han sido)
Es cierto vendrá, bien como
Allá para el mismo empleo
Su Dios espera el hebreo,
De quien los principios tomo
Para mi ley, aunque inquieta
La esperanza de los dos,
Dicta que él aguarda á un Dios,
Y yo aguardo su profeta.
De esta, pues, fija esperanza
De que ha de venir, pendiente
Vivo; y siendo en mí evidente
La fe de mi confianza,
Con relámpagos y truenos
Le esperan las ánsias mias,
Como esotro á su Mesías.
Y así, al ver los aires llenos
Hoy de horror, he presumido
Que son aparatos ciertos
De su venida, y abiertos
Los claustros de mi sentido,
Fiestas le hago, como quien
Con escándalos le espera.
Ingenio.
Pues siendo desa manera,
Aun no me conoces bien.
África.
¿Por qué?
Ingenio.
Porque si buscando
Hoy á un Dios vamos los dos,
A donde no hay ley no hay Dios;
Y pues le estás esperando,
Es precisa consecuencia
Que miéntras sin ley estés,
Estés sin Dios; con que es
Más justo hacer de tí ausencia
Que no asistirte.
África.
¿Pues qué
Importa en mí ley no haya,
Para que errada no vaya,
Si primer principio fué,
Que á mi opinion satisface,
Pues no escogió sér ninguno,
Que se salve cada uno
En la religion que nace?
Ingenio.
¿Qué dices?
África.
Lo que yo creo;
Y si este dogma nos dan
Los ritos del Alcorán,
Que ya profesar deseo,
¿No la he de admitir?
Ingenio.
Pues dí,
¿No dices que hay solo un Dios?
África.
Sí.
Ingenio.
¿Pues cómo puede en dos
Leyes servirse? Vé aquí,
Que una ley me da un precepto
Y que otra ley no lo acepta;
¿Es justo que me prometa
De dos causas un efecto?
No, si á los dos desigualo,
Y para salvarme fiel,
¿Cómo si es bueno sin él,
Y cómo con él si es malo
No te hace fuerza pensar,
Que ateo que un Dios ignora,
Y gentil que á otros adora,
No se pueden conformar
A un fin mismo? Siendo así,
Que error en los tres arguya,
¿Quién podrá, en desgracia suya,
Dél gozar sin él?
África.
A mí
No me toca disputar
Ley que espero no tener;
Sólo el acero ha de ser
El que la ha de sustentar;
Y así, si apurar no quieres,
Mira, has de ver y callar;
Vuelva á cantar y bailar
Cada uno con sus mujeres.
Ingenio.
¿Sus mujeres?
África.
Sí.
Ingenio.
¿Pues cuántas
Hay que ese rito conceda?
África.
Las que uno sustentar pueda.
Pensam.
¡Linda ley!
África.
¿De qué te espantas?
Ingenio.
De que á la razon no impida
Que yo en dos esposas quiera
Que me den un alma entera
Y yo se la dé partida.
Si es contrato natural
Amor que confirma el trato,
¿Cómo puede ser contrato
Lícito el que no es igual?
¿Yo he de querer y ofender
A sus ojos lo que quiero?
¿Pues cómo ofendida espero
Que no ofenda la mujer?
Si, áun obligada, no es prenda
Segura en ellas amor,
¿Cómo lo será el honor
Ofendido?
Pensam.
No te ofenda
Eso á tí, pues peor hallar
Será (si apurarlo quieres)
Que tenga un hombre mujeres
Que no pueda sustentar.
Ingenio.
¿Y este precepto tambien
Has de conservar en tí,
Venido el profeta?
África.
Sí.
Ingenio.
De aquí, Pensamiento, vén,
Que ley que ya me propongo
Fundar uno y otro error,
No será ley en rigor.
Pensam.
¿Qué será?
Ingenio.
Secta.
Pensam.
Y áun hongo.
Ingenio.
Y si en ello has de creer
Que pueda el que nazca y muera
Salvarse en otra cualquiera,
¿Para qué la has menester?
África.
Para mayor perfeccion.
Ingenio.
¿Perfeccion habrá en aquella
Ley que me salva sin ella?
África.
Sí, pues no fuera blason
De Alá que me condenara
En el rito que naciera
Sin culpa mia.
Ingenio.
Sí fuera.
África.
¿Cómo?
Ingenio.
La razon es clara:
El Dios que hallar imagino
Ha de ser un Ente.
África.
Dí.
Ingenio.
De sí solo, en sí y por sí,
Incomprensible y divino;
Y siendo tal, cierto es que
Dará su fe verdadera
A quien quiera, y como quiera,
Y cuando quiera, sin que
Éste se pueda quejar
De que al otro se la dió,
Puesto que á todos dotó
De razon para buscar
La mejor, y mas el dia
Que haya quien á todos fiel
Nos dé testimonio dél,
Y basta el que nos envía
Cada dia su cuidado
En tierra, aire, fuego y mar.
África.
Ya digo que argumentar
No es á mi cólera dado;
Cantad y bailad, y no
Caso hagais, sino desprecio
De filósofo tan necio.
Pensam.
Lo mismo me hiciera yo
Si pudiera, y por si no,
Vuelva otra vez á cantar.
Música.
Bailá, Africanos, bailá,
Que ya se os acerca el profeta Alá.
Pensam.
Que ya se os acerca, etc.
Todos.
Bailá, etc. (Vanse.)
Ingenio.
De un abismo en otro abismo
Dando, Pensamiento, vas.
Pensam.
Pues un Dios tiene no más.
Ingenio.
Pero sin ley, es lo mismo
Que el no tenerle.
Pensam.
Aun bien,
Que es la Sinagoga aquella,
Y hay un Dios, y ley en ella.
Ingenio.
¿Ley y un Dios? Conmigo ven;
¿Mas no es Pablo con quien viene,
De quien me hizo amigo fiel
La escuela de Gamaliel
Por el ingenio que tiene?
Pensam.
Sí, llega.
Ingenio.
Envuelto está en ira,
Retírate hasta despues.
Pensam.
No es bueno lo que hablan, pues
El Ingenio se retira.
Sale la SINAGOGA á lo judío, y SAN PABLO á lo romano.
Sinagog.
Aunque el Centurion me asombre,
Diciendo con voz severa:
Verdaderamente era
Hijo de Dios este hombre;
Y aunque por su rey le nombre,
Despues de hazañas tan feas,
Un ladron, y en las ideas
De su mortal frenesí
Diga: Acuérdate de mí
Cuando en tu reino te veas;
Aunque la naturaleza
Haga el extremo que admiro
Cuando al último suspiro
Le ve inclinar la cabeza,
Cubriéndose de tristeza
Uno y otro luminar,
Ni le he de crêr, ni he de dar
A partido mi rencor;
Pues muerto, ha de ser mayor
Contra cuantos promulgar
Su ley intentan; y así,
Pablo, pues de tí me fío,
Toma este decreto mio; (Dásele.)
Parte á Damasco, que allí
Crédito haber dado oí
Sus bárbaros moradores
A los extraños errores
De aquesa ley, que infestando
El orbe van publicando
Cuatro humildes pescadores.
Pablo.
Estimo honor y decreto;
Y cree que es con una accion
Ya en mi mano ejecucion
Lo que era en tu voz precepto:
Gentil y hebreo, á este efecto
Uno y otro aplauso gano,
Pues que me hicieron, no en vano,
Gentil y hebreo á este fin
La tribu de Benjamin
Y los fueros del romano.
Y así, cumpliendo con dos
Causas, dirá mi cuidado
Si Dios y Crucificado
Son buenas señas de Dios,
Salid por fiadora vos,
Hermosa esfera, de que
Tan ira vuestra seré,
Que sea comun desmayo,
Relámpago, trueno y rayo
Pablo de esa nueva fe.
Sinagog.
(Quédase como suspensa y que habla consigo.)
Así lo creo de tí.
Pablo.
Dáme los brazos, y adios.
Ingenio.
Ya se despiden los dos.
Pensam.
¿No es Pablo tu amigo?
Ingenio.
Sí.
Pensam.
Llega á hablarle; quizá aquí
Buen padrino en él tendrás.
Ingenio.
¿Pablo?
Pablo.
¿Ingenio?
Ingenio.
¿Dónde vas?
Pablo.
No puedo en el fin que sigo
Detenerme á hablar contigo;
Otro dia lo sabrás.
Ingenio.
¿Pues así al Ingenio dejas,
Que amigo tan tuyo fué?
Pablo.
Otra vez satisfaré
Con más espacio á tus quejas.
Ingenio.
Mira que de quien te alejas
Soy yo.
Pablo.
Ya lo veo; mas hoy
Déjame, Ingenio, que voy
Tan veloz, que hacer quisiera
Que mi pensamiento fuera
Mi caballo.
Pensam.
Yo lo soy,
Pues bruto es el pensamiento
De quien el ingenio va
Atras dejándose.
Ingenio.
Ya
Que huye mi conocimiento,
Sin él á ella hablarla intento;
Mas ¡ay! que al mirarla asombra.
Sinagoga.
Sinagog.
¿Quién me nombra?
(Vuelve con espanto.)
Ingenio.
El Ingenio soy; ¿de qué
Temes?
Sinagog.
Cualquier sombra fué
Hoy de mi cadáver sombra,
Segun hoy del Sabaoth
La ira introduce cruel
La confusion de Babel
En el pueblo de Nembroth.
Los sueños son de Behemot
Cuantos padece mi pena;
Y ya que á mí me enajena
De mí mi discurso, dí,
Si Ingenio eres, ya que aquí
Llegaste, qué causa ordena,
Ó, por decirlo mejor,
Desordena, tierra y cielo,
Que desde el pasado hielo
De aquel súbito temblor,
Que cubrió el mundo de horror,
En mí no he vuelto; y así,
Tú, si lo sabes, me dí,
¿Qué se hizo el dia aquel dia?
Ingenio.
A eso tambien yo venía.
Sinagog.
¿A qué?
Ingenio.
A preguntarte á tí;
Pero ya que me has ganado
Hoy de mano en la pregunta,
Lo que mi Ingenio barrunta,
Viendo el orbe desahuciado,
Es haber el fin llegado,
O haber su Autor padecido;
Y pues él restituido
Se ve en su primer vigor,
No ha sido él, sino su autor
El que...
Sinagog.
No ha sido, no ha sido,
Si ya no quieres que sea
Autor suyo un sedicioso
Nazareno, escandaloso,
Que en Palestina y Judea,
En Samaria y Galilea,
Predicando aquestos dias
Dió á entender que era el Mesías,
Hijo de Dios verdadero,
Que há tantos siglos que espero.
Ingenio.
¿Y qué es dél?
Sinagog.
Las ánsias mias
En un palo le pusieron
En el mismo dia que fué
El eclipse, para que
Los que bárbaros oyeron
Su doctrina y la creyeron,
Misterio hagan del fracaso,
Que acaso les salió al paso
Al espirar.
Idolat.
¿Luego el dia
El sol murió que él moria?
Sinagog.
Sí.
Ingenio.
Pues no fué muy acaso.
Sinagog.
Sólo me faltaba ahora
El que tú quisieses ser
A dos sentidos, en uno
Ingenio y en otro infiel,
Para atreverte á dudar,
Para arrojarlo á creer,
Con los necios de mi pueblo,
Si hice mal ó si hice bien.
Ingenio.
¿Hasta pensar é inferir
A quién se ha negado?
Sinagog.
A quien
Infiera ó piense que yo
No soy del Dios de Israel
El bando favorecido
Desde el prodigio de Oreb,
Tribunal de luz, en cuya
Consulta salió Moisés
Por general de sus tropas,
Hasta llegarse á poner
En la prometida tierra,
Que abunda de leche y miel.
Si en esta, pues, prodigiosa
Peregrinacion le hallé
Todo ojos á mi mal,
Todo manos á mi bien,
Todo oidos á mi voz,
Tan primera causa, que
Todas las causas segundas
Me obedecieron en él,
¿Quién me habia de trocar
De agradecida en cruel?
Del Bermejo mar lo diga
La enjuta vereda, al ver
Que fué amontonando ondas
En uno y otro cancel,
Montaña y pared, quien nunca
Fué montaña ni pared.
Entre una y otra columna
El fuego lo diga, pues
Tal vez me sirvió de antorcha
Y de pabellon tal vez.
La tierra lo diga, herida
En Rafidin, pues correr
Vió agua á las piedras, y el aire
Al ver nevada su tez
De aquella neutral vianda,
Que en nubes de rosicler
Cuajaba en maná la aurora,
Lloviendo al amanecer,
El aire el reparo al hambre,
Como la tierra la sed;
Si entre tantos beneficios
Fué el mayor darme su ley
En mármol escrita, siendo
Su mismo dedo el cincel,
Por quien la ley natural
Vino á elevar y crecer
Su primer candor, subiendo
De dos preceptos á diez:
¿Cómo á tanto repetido
Favor, á tanta merced
(Como ántes dije), trocando
El beneficio en desden,
Ingrata la Sinagoga
Habia de proceder,
Dándole muerte á su Hijo?
¿Ni cómo podia ser
El que sin estar cumplidas
Las semanas de Daniel,
Viniese sin aparatos,
Que Isaías le prevé,
Diciendo que ha de venir
Con majestad y poder
De relámpagos y truenos?
Si al venir habian de ser,
¿Qué importara que al morir
Los viésemos, para que
Lo que fué acaso nos haga
Sentir, dudar ó temer,
Que lo que hubo de ser ántes
Bastó que fuese despues?
Y así, Ingenio, ó lo que eres
(Que yo no me he de meter
En si lo eres ó no), piensa
Que á quien di la muerte, fué
A un escandaloso jóven
Que sedicioso, que infiel,
Y amotinador del pueblo
Para coronarse rey,
En virtud de Belcebú
Obró algun milagro, en fe
De cuyo mágico arte
Nos quiso dar á entender
Que el prometido Mesías
Estaba cumplido; y pues
No pudo salvarse á sí,
Discurre en si podrá ser
Que á otros salvase: esto he dicho
Porque astrólogo otra vez,
No en el eclipse me arguyas,
Que habrá para tí tambien
Otro rencor, otra ira,
Otra saña, otra esquivez,
Otro azote ú otro acero,
Otra cruz ú otro cordel. (Vase.)
Ingenio.
¿Pensamiento?
Pensam.
Nada digas,
Que todas tus dudas sé.
Ingenio.
¿Pues qué sabes?
Pensam.
Que has hallado.
En la Sinagoga ley
Que adora á un Dios, primer causa,
Que ojos, manos y oidos es;
Y con todo eso, te queda
De averiguar y saber
Lo que á lo posible toca.
Ingenio.
Dices, Pensamiento, bien;
Mas fáltate de añadir
A esas dos razones...
Pensam.
¿Qué?
Ingenio.
Que si adora, (como dijo)
Solo un Dios, ¿cómo despues
Dijo que á su Hijo esperaba?
¿Hijo y Padre fuerza no es
Que sean dos? ¿Pues cómo á uno
Adora solo?
Pensam.
No sé.
Ingenio.
Y dejando esta razon
Pendiente, ¿á qué causa, á qué
Efecto espera á que venga
(Segun nos lo dió á entender)
De tu Dios el Hijo al mundo?
Y cuando haya para qué,
¿Cómo pudo un hombre humano
introducir que era él,
Si lo era como hombre y Dios?
Si no, ¿cómo al parecer
(Túmulo de sus exequias)
Vistieron de lobreguez,
La tierra su verde alfombra,
Y el cielo su azul dosel?
En tan grandes confusiones,
¿Quién, cielos divinos, quién
Sabrá responderme?
Voz.
Pablo.
(Suena dentro un trueno, y vése como una luz de un relámpago.)
Ingenio.
¿Qué estruendo es este?
Voz.
¿Por qué
Me persigues?
Pablo.
¡Ay de mí!
Ingenio.
¿Qué voz, qué ruido es aquel,
Que parece que los cielos
Se han desplegado otra vez,
Aquí para iluminar,
Y allá para obscurecer?
Pensam.
A las vislumbres de una
Nube, que ha dado, al romper,
Hojas de jazmin y rosa,
Luz y voz, al parecer,
Sobresaltado el caballo
De Pablo, le arrastra.
Ingenio.
Vé,
Pues eres tú más veloz,
Llégale á favorecer.
Pensam.
Sí haré, por si cae en mí.
Descúbrese á caballo, y vase cayendo, y recíbele el PENSAMIENTO, y le pasa, segun los versos, al INGENIO.
Pablo.
El rayo, Señor, detén,
Basta el trueno de tu voz.
Pensam.
Ayúdamele á tener,
Que no basto, Ingenio, yo
A levantarle.
Ingenio.
Sí haré.
Sale la SINAGOGA.
Sinagog.
Si Pablo muere, yo muero:
¿Qué es esto, Pablo?
Pablo.
Caer
En el Pensamiento ántes,
Y en el Ingenio despues.
(Levántase como ciego.)
Ciego estoy; pero mal digo,
Que nunca he llegado á ver
Más que cuando estoy más ciego.
Sinagog.
Pues dí, no viendo, ¿qué ves?
Pablo.
No conviene que lo diga
El hombre al hombre.
Sinagog.
¿Por qué?
Pablo.
Porque no es fácil decir
Lo que es difícil saber.
Sólo diré, que yo solo
Me he levantado al reves,
Pues otros caen al subir,
Y yo he subido al caer.
Al tercer cielo he llegado;
Si fué en espíritu ó fué
En cuerpo, no sé; que yo
Solo sé que no lo sé.
Sinagog.
Ven á mis brazos, adonde
Descanses.
Pablo.
La accion detén,
No halagüeñamente fiera (Huye.)
Te acerques.
Sinagog.
¿Con tal desden
De tu Sinagoga huyes?
Pablo.
Sí, escandalosa; sí, infiel;
Sí, tirana; sí, alevosa;
Sí, traidora; sí, cruel.
Sinagog.
¿Pablo?
Pablo.
Ya Pablo no soy,
Ni vivo yo en mí.
Sinagog.
¿Pues quién?
Pablo.
Cristo es el que vive en mí.
Sinagog.
¿No es contra quien te envié?
Pablo.
Sí, pero á luz de eficaz
Auxilio, he sabido que es
El crucificado Cristo,
Que sentenció tu esquivez,
Hijo de Dios verdadero.
Sinagog.
Bien que estás ciego se ve,
O yo lo estoy, pues lo escucho
Sin darte la muerte.
Ingenio.
Ten
El acero, que por tí
Le quiero yo convencer.
Sinagog.
Argúyele, Ingenio, tú,
Que yo ni puedo ni sé.
Ingenio.
¿El Crucificado, dices,
Que era Hijo de Dios?
Pablo.
Sí.
Ingenio.
¿Pues
Hay más de un Dios?
Pablo.
No.
Ingenio.
¿Pues cómo
Es Hijo de Dios, sin ser
Dios tambien?
Pablo.
Tambien es Dios.
Ingenio.
¿Pues cómo, si es Dios tambien,
Solo un Dios son dos personas?
Pablo.
Aun más son, porque son tres.
Ingenio.
¿Tres, y un Dios solo?
Pablo.
Sí.
Ingenio.
¿Cómo?
Pensam.
A aquesto importa atender,
Por si es Pablo el que á Dionisio
Le llega á satisfacer.
Pablo.
El bien no comunicado,
¿No fuera imperfecto bien?
Ingenio.
Proposicion es que yo
Dejé pendiente otra vez.
Pablo.
¿Sér que fuera comprendido
De quien infinito no es,
Fuera infinito sér?
Ingenio.
No,
Claro está, porque caber
Lo más no podia en lo ménos.
Pablo.
Pues siendo infinito sér
Dios, y siendo bien perfecto,
Fuerza en una parte fué
Comunicarse, y en otra
El comunicarse á quien,
Siendo él infinito, fuera
Infinito como él;
Pues si se comunicara
A quien no lo podia ser,
Quedara imperfecta toda
Aquella distancia que
Lo finito á lo infinito
Dejara de comprender:
Luego para que no haya
En Dios imperfeccion, es
Conveniencia de su esencia,
Y precision de su sér,
Por acto de entendimiento,
Engendrar un Hijo, á quien
Se comunique infinito:
El Padre, que al Hijo ve,
El Hijo, que mira al Padre,
Llegándose á complacer
Uno en otro, ¿no es preciso
Proceda de amor tan fiel
Un Espíritu que sea
Igual á los dos, y que
Procedido de los dos,
No pueda entre ellos haber
Por la comunicacion
De personas, ni despues,
Ni ántes, primero ó postrero
Mayor ó menor?
Ingenio.
Sí.
Pablo.
Pues
Una en los tres la deidad,
Uno en los tres el poder,
Uno en los tres el amor,
Y uno en los tres el saber,
Cierto es que en la esencia es uno,
Siendo en las personas tres.
Ingenio.
Sobre la natural luz
Del Ingenio, que al fin es
Parte del alma, he quedado
Satisfecho, al parecer,
Hasta aquí.
Sinagog.
Y hasta aquí yo
Poco me debo ofender,
Pues ver tres, y adorar uno,
Me enseñó de Abraham la fe.
Ingenio.
Pero este Hijo, ¿á qué á la tierra
Habia de venir?
Pablo.
A que
Siendo infinita la culpa
Del hombre, satisfacer
Lo finito á lo infinito
No podia; y así, fué
Piedad que el Hijo de Dios
Satisfaciese por él,
Encarnando en una Vírgen
Madre, que ántes, y despues,
Y entónces, permaneciese
Siempre Vírgen, sin romper
Grosero cierzo de humano
Contacto la candidez
Del boton de la azucena,
Ni el capillo del clavel.
Ingenio.
Hasta aquí, por respondido
Tambien me doy.
Sinagog.
Yo tambien;
Pues es cierto que vendrá.
Pablo.
Y áun que ha venido lo es.
Sinagog.
¿Cómo que ha venido?
Pablo.
Como
Al que diste muerte fué,
Siendo el divino Mesías
Que esperabas.
Sinagog.
No era él,
Pues que no trajo cumplidas
Las semanas de Daniel.
Pablo.
Sí era, pues tú no supiste
Hacer los cómputos bien.
Sinagog.
No era, pues no vino en nube,
Como Isaías prevé.
Pablo.
Sí era, pues traje de siervo
Dijo que traeria tambien.
Sinagog.
No era, pues que habia de dar
Su venida que temer.
Pablo.
Sí era, pues ese temor
Dará al venir como Juez.
Sinagog.
No era, pues de humilde Madre
Al hielo le ví nacer.
Pablo.
Sí era, pues quedó en el parto
Vírgen ántes y despues.
Sinagog.
No era, pues simples pastores
Le adoraron en Belén.
Pablo.
Sí era, pues á Belén vino
A verle uno y otro rey.
Sinagog.
No era, pues á Egipto huye
Temiendo ajeno poder.
Pablo.
Sí era, pues derriba huyendo
Los ídolos de Beel.
Sinagog.
No era, pues su Madre llora
El que le llegó á perder.
Pablo.
Sí era, pues le halló explicando
Los misterios de la Ley.
Sinagog.
No era, pues en un desierto
Se rindió al hambre y la sed.
Pablo.
Sí era, pues huye vencido
Espíritu inmundo dél.
Sinagog.
No era, pues ver su peligro
No supo al irlo á prender.
Pablo.
Sí era, pues todo era ojos,
Haciendo á los ciegos ver.
Sinagog.
No era, pues de piés y manos
Le ata nudoso cordel.
Pablo.
Sí era, pues al impedido
Todo era manos y piés.
Sinagog.
No era, pues á sordo ó mudo
No sabe qué responder.
Pablo.
Sí era, pues al mudo y sordo
Todo lenguas y oidos fué.
Sinagog.
No era, pues muere pasible.
Pablo.
Sí era, pues fué el padecer
Como hombre, no como Dios.
Sinagog.
No era.
Pablo.
Sí era.
Ingenio.
Suspended
La cuestion; que al escuchar
De tí que pasible fué (A Pablo.)
Como hombre, no como Dios,
Siendo Dios y hombre despues;
(A la Sinagoga.)
De tí, que en el mundo, el mundo
No le supo conocer
En lo ignoto y lo pasible,
La réplica tomaré.
Que era manos, oidos y ojos
Ese Hombre Dios (ó quien es),
¿Concedes?
Sinagog.
Negar no puedo
Que hizo andar, oir y ver.
Ingenio.
¿Pues de qué le hiciste causa?
Sinagog.
De que dar quiso á entender
(Escandalizando al pueblo)
Que era Hijo de Dios.
Ingenio.
Saber
Conviene si le esperabas.
Sinagog.
Sí esperaba.
Ingenio.
¿Pues en quién
Esperándole podias
Mejores señas tener,
Pues no vino por tu mal
Quien vino á otros á hacer bien?
Pero quizá habrá otra causa
Para condenarle: ¿Qué
Delitos le averiguaste?
Sinagog.
¿No bastó este?
Ingenio.
No, porque
Hombre tan malo que quiso
Hijo de Dios parecer,
No siéndolo, fuerza era
De dañada intencion ser,
De maligno corazon,
De depravado interes;
Y lo habia de mostrar
En otras costumbres, pues
Los efectos manifiestan
De los pechos el doblez.
¿Qué ambicion tuvo?
Sinagog.
Ninguna;
Descalzo de pierna y pié
Peregrinó en pobre traje.
Ingenio.
¿Qué valimiento tener
Con príncipes intentó?
Sinagog.
Ninguno, pues sólo fué
Con humildes pescadores.
Ingenio.
¿Y qué medraron con él?
Sinagog.
Sola la necesidad
De volverse al barco y red.
Ingenio.
¿A qué humano afecto, afecto
Le viste?
Sinagog.
Ninguno sé.
Ingenio.
Luego convencida estás;
Pues no habia de querer
Hacer tal delito ántes,
Para ser bueno despues.
Y así, oh tú, Gentilidad,
Que traes por Roma el poder
De Europa; Asia, que invencible
Le traes por Jerusalen;
Ciega secta, á quien le dió
Por el África Ismael,
Por América Ateismo,
Que vive sin Dios ni Ley;
(Salen los cuatro.)
Los cuat.
¿Para qué otra vez nos llamas?
Ingenio.
Para que todos noteis,
Sin que ninguno alegar
Pueda ignorancia despues,
Que el Dios ignoto pasible,
Que ojos, manos y oidos es,
Y primer causa de causas,
En boca de Pablo hallé.
Sinagog.
Primero que se lo digas,
Muerte á uno y otro daré.
(Saca la espada y se amparan los dos de la Gentilidad.)
Los dos.
Primero no.
Sinagog.
Pues ¿adónde
Habeis de huir?
Gentilid.
A mis piés.
Sinagog.
¿Quién eres, deidad hermosa,
Que ceñida de laurel,
Temor y respeto infundes
A la Sinagoga?
Gentilid.
¿Quién
Sino la Gentilidad,
Tuviera en tí ese poder?
Sinagog.
Es verdad; colonia hoy
Es la gran Jerusalen
De Roma; pero ¿á qué causa
Aquí en persona te ves,
Si hasta aquí sólo asististe
En ella por su virey?
Gentilid.
A causa de que sabiendo
Cuanto apasionado juez,
Has dado la muerte á un hombre,
No sustanciándole bien
El proceso, cuya injusta
Sentencia ojeriza fué
De los dioses, pues los cielos,
En uno y otro vaiven,
Al espirar titubearon,
Casi arrancados del ej;
A residenciarte traigo
Ese ejército que ves,
De cuyas tropas, llamada
De aquella voz que escuché,
A defender estas vidas
Me he adelantado.
Pablo.
Y es bien,
Que viendo la Sinagoga
Me defiendas tú.
Sinagog.
¿Por qué?
Pablo.
Porque la predicacion
Hoy de la tercera ley,
Que á la gentilidad pasa,
Con esto explicada esté.
Sinagog.
¿Qué tercera ley?
Gentilid.
A mí
Eso me toca entender;
Y pues á residenciarte
Vengo, conviene saber
Qué tercera ley ese Hombre
Quiso introducir.
Sinagog.
La ley
Misma que yo me tenía
(Como ya dije) en Moisés,
Creciendo la natural
De dos preceptos á diez.
Gentilid.
Y la natural ¿cuál era?
Sinagog.
Ella lo dirá más bien,
Que entre las caducas ruinas
Desta deshecha pared,
Yace lamentando el siglo,
Que tan sin ella se ve.
Descúbrese la LEY NATURAL al pié de un árbol, el cual ha de tener revuelta una serpiente.
Gentilid.
Ah de la Ley Natural,
Atiende á mis voces.
Ley Nat.
¿Quién
De las malicias del mundo,
Huyendo el vago tropel,
Vuelve á pisar mis umbrales?
Gentilid.
Quien de tí intenta saber
Los fundamentos que Dios
Puso en tu primero sér.
Ley Nat.
Que amase á Dios más que á mí,
Y á mi prójimo despues
Como á mí, cuyo suave
Yugo, paz y sencillez
Se perturbó en este árbol,
Pues desde entónces quedé
Sujeta á las inclemencias
De saber del mal y el bien.
Gentilid.
Sobre esos dos fundamentos,
Los que tuvisteis despues
¿Cuáles son?
Pablo.
La Ley Escrita
Tambien lo dirá.
Ábrese el segundo carro, y en otro peñasco la LEY ESCRITA, con las tablas en la mano y la serpiente de metal, como pintan á Moisés.
Ley Esc.
Sí haré,
Pues á la Ley Natural
Seguir la Escrita se ve,
No tendrás ajeno Dios,
Ni el nombre jurarás dél;
Santifícale sus fiestas;
Honra á quien te ha dado el sér;
Ni homicida ni lascivo
Seas; el ajeno bien
No envidies, ni quieras de otro
La hacienda ni la mujer.
Gentilid.
¿Qué quitó ó añadió á esto?
Descúbrese la LEY DE GRACIA, con una cruz en la mano, vendados los ojos, como pintan la Fe.
Ley de G.
Eso yo lo explicaré,
Pues por Ley de Gracia soy
La superior á las tres.
No sólo esos diez preceptos
Confirmó en mí; mas porque
Su cumplimiento tuviese
Fianza á no fallecer,
Los fortaleció de siete
Sacramentos, que allí ves
De la Fuente de la Gracia
Perennemente correr.
Descúbrese una fuente, cuyo remate será hostia y cáliz y alrededor los SIETE SACRAMENTOS, teniendo cada uno en la mano una cinta blanca, como caños que salen de la hostia.
Sinagog.
¿Y cuándo lo estableció?
Bautism.
El Bautismo, claro es
Que en el Jordan, donde el hombre
Renace segunda vez.
Confirm.
El de la Confirmacion,
Cuando la mano á poner
Llegó á la frente al infante,
Diciendo que para ser
Perfecto el varon, volviese
Al puerto de la niñez.
Peniten.
El de Penitencia, cuando
A Pedro le dió el poder
De ligar y desligar,
De hacer y de deshacer.
Extrem.
Y el de Extremauncion al mismo
Tiempo, pues segundo de él,
Él de todas sus reliquias
Es la verdadera red.
Orden.
El Orden sacerdotal,
Cuando en la cena le ven
Decir: esto siempre en mi
Conmemoracion haced.
Matrim.
Y el de Matrimonio, cuando
Architiclino le ve
Autorizar el estado
Con su presencia, y en él
Convertir el agua en vino,
Que sombra y figura fiel
Es del de la Comunion,
Que es el que en la Fuente ves
Por corona de los siete,
Más eminente á los seis,
Reduciendo á un sacrificio
Sólo de una y otra Ley
Todo lo ceremoniado
Por estar cifrado en el
Cuerpo y Sangre de quien quiso
Por nosotros padecer.
Ingenio.
Hasta aquí todo tan justo
Y tan suave yugo es
El de una ley que conserva
Los preceptos de las tres,
Que debe el ingenio humano,
Restituido al papel
De Dionisio Areopagita,
Llegándose á convencer
De la doctrina de Pablo,
Con la experiencia de que
Nada su ley nos propone,
Que bien á todos no esté
El creerlo y el amarlo,
Llegando á amar y creer
Por razon de estado cuando
Faltara la de la fe.
Sinagog.
Primero que yo lo crea
Veré al mundo fallecer
Con mayor ruina que cuando
Le ví espirar.
África.
Yo tambien.
Ateismo.
Yo no, que haber Dios no dudo,
Cuando que hay tambien Dios sé.
Gentilid.
Ni yo, pues á uno no más
Reduzco mi parecer.
Pablo.
Y lo mismo harán los dos,
Cuando el mundo venga á ser
Sólo un Pastor y un rebaño.
Pensam.
Yo, que hasta ahora callé
(Porque el Pensamiento es fuerza
Que en esto pasmado esté),
Con fiestas, con regocijos
La verdad celebraré
De esta verdad.
Todos.
Y contigo
Todos diciendo otra vez,
Que debe el ingenio humano
Llegarlo á amar, y creer
Por razon de Estado cuando
Faltara la de la fe.