JORNADA ÚNICA.
El teatro será de bosque, y van saliendo FLORA, CINTIA, CLORI y LIBIA, cada una de por sí, cantando en estilo recitativo, mirando al vestuario, y huyendo, como con asombro y admiracion.
Flora.
Al bosque, al bosque, monteros;
Que osadamente veloz
Va en alcance de una fiera
La hermosa madre de Amor.
Cintia.
Ventores, al valle, al valle;
Que empeñado su valor,
Se fía en que la hermosura
Aun vence más que el arpon.
Clori.
Al monte, al monte, sabuesos;
Que bien tendrá su esplendor
Contra los hombres poder;
Mas contra los brutos no.
Libia.
Lebreles, al llano, al llano;
Que del cerdoso terror,
Errado el tiro, embestida,
Peligra su perfeccion.
Flora.
Id...
Cintia.
Llegad...
Clori.
Corred...
Libia.
Volad...
Las dos.
Que el cansancio...
Otras dos.
Que el temor...
Todas.
Ha desmayado en nosotras
Vida, alma, aliento y accion.
Vénus.
(Dentro.) ¡Ay infelice! ¿No hay
Quien me dé amparo y favor?
¿No hay quien me socorra ¡cielos!
En tan fiero lance?
Adónis.
(Dentro.)Yo,
Yo, que vivo iman del blando
Boreal norte de tu voz,
Pude en tu amparo llegar
A tan felice ocasion...
Saca ADÓNIS en brazos á VÉNUS.
Que acometido sin culto
Lo hermoso de lo feroz,
Solicitaba apagar
Su mejor estrella al sol.
Y adelantando á la planta
La saeta (que debió
De haber quitado la pluma
A una ala del corazon),
Tremolada en su cerviz,
Púa añadida se vió,
Como en sagrado castigo
De tan sacrílego error:
Con cuyo acertado impulso
El bandido bruto atroz
Dejó de seguirte, á tiempo
Que de tu fuga el pavor
Tropezó en tu ligereza,
Para que llegando yo,
Te recibiese en mis brazos:
Con que no queda deudor
Tu riesgo á mi beneficio,
Pues tan presto le pagó,
Que ha dejado la fineza
Ajada del galardon.
Vénus.
Ya que del pasado susto,
Gallardo hermoso garzon,
Mis fatigados alientos
Cobran la respiracion;
Y más viendo que la herida
Fiera, manchando el verdor,
Al monte á emboscarse vuelve,
Con que más segura estoy;
Sepa quién eres.
Todas.
Y sepan
Cuantas á su adoracion
Asisten, á quién deudoras
De tan gran dádiva son
Como la vida de Vénus.
Adónis.
¿Tú eres Vénus?
Vénus.
Sí, yo soy,
Deidad y reina de Chipre.
¿Mas de qué es la suspension?
Adónis.
De haber llegado á mirar
Prodigio tan superior,
Como que naciese nieve
Para que engendrase ardor.
¿Tú eres la madre de aquel
Desnudo vendado dios,
Que por más que dore el hierro,
Nunca ha dorado el error?
¿De aquel escándalo niño,
Tan siempre niño, que no
Es mayor que el dia que nace,
Y crece á no ser mayor?
¿De aquel tirano caudillo,
Que en la lid de una pasion
Hizo sinrazon, haciendo
Prisionera la razon?
¿De aquel intruso poder,
Que con el mismo dolor
Que en la prision atormenta,
Entretiene en la prision?
Pues perdona, que aunque sea
Mi más heroico blason
Haberte dado la vida,
Triunfo ha de ser no menor
No darte aplauso, porque
Veas que Adónis llegó
Solo en el mundo á lograr
En una victoria dos.
Vénus.
Oye, no porque pretenda
Aplausos tuyos, sino
Porque sepa quién blasona
Con tan libre presuncion.
Adónis.
Quien aborrecido hijo
Tan desde luego nació
De sus padres, que áun en ellos
No supo qué era aficion.
Mirra, mi madre, lo diga,
Pues apénas me engendró,
Cuando en odio del concepto,
Hurto de amante traicion,
Su mismo padre mi vida
Y su vida abandonó,
Tanto, que la dió la muerte:
Cuya mísera afliccion
En sus últimos alientos
Los dioses compadeció,
Convirtiéndola en un árbol,
De cuyo llorado humor,
Guardando el nombre de mirra
Nací bastardo embrion,
Maldecido de mis padres,
Y con tan gran maldicion,
Como que de un amor muera.
Considere tu atencion,
Si en mi horóscopo primero
Aborto de un tronco soy;
Si despues llevo tras mí
El heredado temor
De que de amor muera, puedo
No aborrecer al Amor.
A cuya causa, dejando
La comercial poblacion
De los hombres, de las fieras
Vivo una y otra mansion,
Tan huésped de las montañas,
Que muchas veces dudó
Su mismo vulgo, si era
La caza ó el cazador.
Y así, á mis hados, no á mí,
Culpa, cuando ves que voy
Huyendo de tí, en alcance
Del bruto que de mí huyó;
Que he de rematarle, ya
Que es tan rudo mi valor,
Que huyo de las hermosuras
Y de las fierezas no. (Vase.)
Vénus.
Oye, aguarda, escucha, espera
Advirtiendo que no es don
Para una dama una vida
Que afrenta su estimacion.
Tenedle, cielos.
Quiere seguirle Vénus, y sale MARTE al encuentro.
Marte.
¿A quién,
Hermosa Vénus, tu voz
Ansiosa llama, y de quién
Forma quejas?...
Vénus.
(Ap.)¡Muerta estoy!
Marte.
Que, segun al eco oí
(Que es tan liberal ladron,
Que hurtándote el medio acento,
Entero me le llevó),
Tu estimacion ofendida
Se lamenta: y es baldon
Que tú te quejes al cielo
Estando en la tierra yo.
¿Qué es esto, Vénus?
Vénus.
No sé.
Marte.
Considera que aunque estoy
Tan rendido á tu desden,
Tan postrado á tu favor,
No por eso no soy Marte;
Que ántes por eso lo soy,
Pues osar á una hermosura
Es el ánimo mayor.
¿Ves el militar estruendo,
Ves el bélico furor
Con que me aclaman las lides
Por su más guerrero dios,
Y más hoy, que Egnido y Délfos,
Islas de Marte y el Sol,
Arden en guerras, á cuya
Causa, ausente de tí estoy?
Pues todos mis triunfos, todas
Mis victorias, no lo son,
Hasta llegar á tí más
Vencido que vencedor.
Y así, no porque rendido
Me veas, juzgues que no
Te sabré vengar. ¿Quién pues
Te ofende?
Vénus.
(Ap.)¡Qué confusion!
Si le digo lo que ha sido,
Ha de mostrar su rigor
Contra ese jóven; y aunque
Pasó á desaire el favor,
No es desaire que me obligue
Mas que á sentirle.
Marte.
¿Pues no
Respondes?
Vénus.
¿Para qué quieres
Que te diga que el temor
De que te ame sin cariño,
Llega á tan mala ocasion,
Que acordándome de que
Fuimos fábula los dos
De los dioses... yo... si... cuando...
—Mas perdona, que no estoy
Para proseguir; que un susto,
Un delirio, una ilusion,
Un letargo, han embargado
Alma y vida. (Ap. Muerta voy.) (Vase.)
Marte.
¿Qué extrañeza es esta, cielos,
Que en Vénus mi afecto halló,
Que más que me calla el labio,
Me dice la turbacion?
¿Qué es esto, Flora?
Flora.
(Ap.¡Ay de mí!
Que su fiera condicion
No es para burlas.) No sé:
Clori lo dirá mejor. (Vase.)
Marte.
Clori, ¿qué es esto?
Clori.
Saliendo
A caza al primer albor...
Mas Cintia te lo dirá. (Vase.)
Marte.
Cintia.
Cintia.
Yo nada, señor,
Sé: mejor lo dirá Libia. (Vase.)
Marte.
Libia.
Libia.
(Ap.)Sin apelacion
He quedado para otra.
Marte.
¿Qué es esto?
Libia.
Tristezas son
De tu ausencia.
Marte.
Mientes, mientes:
Que á ser amante pasion,
Los que ayer fueron halagos,
No fueran despegos hoy.
Díme qué ha sido, ó la muerte...
Libia.
Suspende, Marte, la accion;
Que en efecto soy criada,
Aunque de deidad lo soy.
Vénus siguió un jabalí...
Y como, en fin, no es razon
Que acierte con ningun puerco
Ningun amoroso arpon,
Erró el tiro: con que él
Tan grosero la embistió,
Que peligrara, si un bello
Airoso galan garzon
No la socorriera.
Marte.
Calla,
No prosigas, ten la voz.
Si no era para callado
Lo que Libia me contó,
¿Por qué me lo calló Vénus?
Aquí hay segunda intencion.
¡Cuánto, cielos, se adelanta
La amante imaginacion!
(Dentro cajas y trompetas.)
Unos.
(Dentro) ¡Arma, arma!
Otros.
(Dentro.)¡Guerra, guerra!
Unos.
(Dentro.) ¡Viva Marte!
Otros.
(Dentro.)¡Viva el Sol!
Marte.
¿Pero qué lejano acento,
Ocupando la region
Del aire, llega á mi oido?
¿Quién trae estos ecos?
Aparece BELONA en un arco íris.
Belona.
Yo,
Que al fin, como hermana tuya,
Interesada en tu honor,
Vengo, Marte, á persuadirte
Que vuelvas por tu opinion;
Pues los de Délfos, sabiendo
Que te ausenta tu pasion,
Porque el Sol se lo ha contado,
(Que no calla nada el Sol),
Los ejércitos de Egnido
Asaltan, y tu favor
Aclaman cuantos en él
Te dan sacra adoracion:
A cuya causa mi ira,
Siempre tuya, le pidió
A Juno el arco de Íris,
Para que vuelvas veloz
A auxiliar tus gentes, que
Dicen en marcial clamor...
(Dentro cajas y clarines.)
Soldados.
(Dentro.) ¡Arma, arma! ¡Guerra, guerra!
Unos.
(Dentro.) ¡Viva Marte!
Otros.
(Dentro.)¡Viva el Sol!
Belona.
¿Qué aguardas, pues?
Marte.
¡Ay, Belona!
Que has venido en ocasion,
Que rémora de mis iras
Cobardes sospechas son.
Pero mi fama es primero,
Vamos; que en viendo que doy
Fuerza á mi gente, verás
Que la quito á mi temor,
Volviendo donde... Mas esto
Lo dirá el tiempo mejor,
Cuando, si á verdades pasan
Sospechas que ahora son,
Diga el eco en más sangrientas
Lides de celos y amor...
Todos.
(Dentro.) ¡Arma, arma! ¡Guerra, guerra!
¡Viva Marte! ¡Viva el Sol!
Despliégase el íris, baja BELONA, y arrebatando á Marte, desaparecen los dos, y salen CELFA y CHATO.
Chato.
¿Sabrás, Celfa, responder
A una duda?
Celfa.
A buen seguro.
Chato.
Desde que eres mi mojer,
¿Qué será...
Celfa.
Dí.
Chato.
Que de puro
Verte, no te puedo ver?
Celfa.
¿Sabrás responderme á mí
Tú á otra duda?
Chato.
Creo que sí.
Celfa.
Aborrida yo tambien,
¿Por qué no te quiero bien,
Ya que me muero por tí?
Chato.
Penas se toman y dan,
A un rofian enseñar plugo.
Celfa.
Y en favor del tal rofian
Yo ví azotar al verdugo.
Chato.
Yo enterrar al sacristan.
Celfa.
A todos su mismo error
El pago da.
Chato.
No lo niego,
Y porque lo veas mejor,
Yo conocí un vêdor ciego.
Celfa.
Y yo sordo á un auditor.
Mas dónde el discurso irá
A parar, saber espero.
Chato.
Todo marido es arriero
Que lleva cargas, y va
A dar en su paradero.
Cuando á ver á Vénus bella
El dios Marte viene aquí,
¿A qué efecto hace mi estrella
Que sea el mártes para ella,
Y el agüero para mí?
¿Qué soldadillo es aquel
Que suele venir con él?
Celfa.
¿Soldadillo? Es ilusion;
Porque no es sino dragon.
Chato.
¿Quién vió pena más cruel?
¿Dragon?
Celfa.
Sí, que de dragones
Marte allá en sus escuadrones
Diz que se sirve.
Chato.
¡Ay de mí!
Mas si es dragon, ¿cómo, dí,
Tú con él á hablar te pones
Cada noche en el jardin,
Adonde á Vénus servimos?
Celfa.
¡Ay! ¡qué maldito magin!
Chato.
Ello dirá... y pues venimos
A este monte, solo á fin
De hacer leña, yo sabré
Cortar un garrote, que
Diga si es dragon ó no.
Unos.
(Dentro.) Guarda la fiera.
Otros.
(Dentro.)To, to.
Otros.
(Dentro.) De aquella montaña al pié
La he descubierto.
Celfa.
¡Ay de mí!
Chato.
No te asustes, que por tí
Deben de decirlo: espera.
Unos.
(Dentro.) A la falda, á la ribera.
Sale ADÓNIS.
Adónis.
Decidme si por aquí
Herida, al amanecer
Visteis, villanos, correr
Una fiera.
Chato.
En todo el dia
No he visto, por vida mia,
Más fiera que mi mujer.
Si á ella, que bastante indicio
Da de ser fiera rabiosa,
Busca tan noble ejercicio,
Aunque para vos no es cosa,
Ahí está á vueso servicio. (Vase.)
Celfa.
No hagais caso de un villano
Tan tosco, rudo y grosero. (Vase.)
Adónis.
El jabalí sigo en vano,
Y pues no alcanzarle es llano,
Descansar á sombra quiero
Deste risco, pues me ofrece,
Matizado de colores,
En la alfombra que guarnece,
Verde lecho, que parece
Mullido catre de flores.
(Échase en el suelo.)
¡Cuánto vive aquí mejor
Ociosa la voluntad,
Que en el alcázar mayor,
Donde la deidad de amor
A mi costa sea deidad!
Dígalo en la verde esfera
Desta estancia lisonjera
Cansancio que en sueño pára;
Pues no durmiera si amara,
O no amara si durmiera.
Quédase dormido, y salen VÉNUS y las Ninfas.
Vénus.
Pues extremos que él vió,
O cajas que yo oí,
Ausentaron á Marte,
Dejadme discurrir
Sin mí y conmigo á solas,
El ameno país
Destos montes, en cuyo
Marañado confín
He de ver (¡ay de mí!)
Si hallo el descanso donde le perdí.
Flora.
Considera...
Vénus.
No tienes,
Flora, que me decir.
Libia.
Mira...
Vénus.
¿Qué he de mirar?
Cintia.
Advierte...
Vénus.
No he de oir.
Clori.
¿Tanto de una tristeza
Te dejas vencer?
Vénus.
Sí.
Dejadme pues, dejadme
Sola, todos os id.
Todas.
A pesar del amor
Que nos lleva tras tí,
Te dejaremos. (Vanse.)
Vénus.
Ya
Que las eché de aquí,
He de ver (¡ay de mí!)
Si hallo el descanso donde le perdí.
¿Qué género de ánsia,
Altos montes, decid,
Qué especie de penar,
Linaje de sentir,
Es el que en mí ha engendrado
Haber llegado á oir
Baldones del amor
A espíritu tan vil,
Que su deidad infama?
Y no tan solo aquí
Mis sentimientos cesan,
Sino que siendo así,
Que obligada y quejosa
Es forzoso impedir
Lisonjas de lo noble,
Injurias de lo ruin,
En cuyos dos extremos,
Quedando á discurrir
Si podrá agradecer
Quien tiene que sentir,
He de ver...
Adónis.
(Soñando.)¡Ay de mí!
Que me da muerte á quien la vida di.
Vénus.
Mas ¿qué triste lamento
Intenta interrumpir
Mis penas con sus penas?
La voz se oyó hácia allí.
¿Qué miro? Sobre un risco
Que supo persuadir
Al cansancio que era
Florido trasportin,
Del venatorio afan
Treguas dando á la lid,
Sobre la aljaba de oro
Y el arco de marfil
Dormido el jóven yace.
¡Oh si hubiera (á decir
Vuelvo otra vez, y ciento
Vuelvo otra vez y mil)
Cómo entre agradecida
Y quejosa, partir
Pudieran el camino
Lo ilustre y lo civil!
¿Daréle muerte? No.
¿He de vengarme? Sí.
¡Oh si hubiera un matar
Que no fuera morir!
Pero sí habrá; que yo
Llegando á prevenir
Cómo sin morir muera,
Y viva sin vivir,
He de ver...
Adónis.
(Soñando.)¡Ay de mí...
Vénus.
Si hallo el descanso donde le perdí.
Adónis.
(Soñando.)
Que me da muerte á quien la vida di!
Vénus.
¡Oh tú, velero dios,
Que en campos de zafir
Relámpago sin luz,
Pájaro sin matiz,
Huyendo mi regazo,
No hay remoto confín
Que no corras veloz,
Que no vueles sutil,
Oye mi voz!
AMOR, en lo alto.
Amor.
¿Qué quieres,
Oh tú, cuyo gemir
No sin causa acredita
Lo hermoso de infeliz?
Que ya á tu invocacion,
Del diáfano viril
Cortando las esferas
Me ves, para asistir
A tus lamentos, ser
De sus nubes neblí,
Sus páramos centauro,
Sus piélagos delfin
Siendo en su azul pensil
Árbitro de un cenit y otro cenit.
¿Qué quieres, pues?
Vénus.
Que veas
Que hay quien tenga sin tí
Vagabundo el pensar
Y ocioso el discurrir.
Dormido yace el que,
Despierto, tu gentil
Deidad desdeña, pues
Montaraz adalid
Blasona que ha sabido
Tu yugo sacudir,
Sin que su blando lazo
Le agobie la cerviz.
Y aunque en una ocasion
La vida le debí,
Atenta á todo...
Amor.
No
Tienes que proseguir,
Puesto que para mí
El delito le basta de dormir.
Del favor y la ira
El concepto entendí,
Y para que herir veas
Su pecho sin herir,
Este dorado arpon,
Pasando á serpentín,
Dese bruto diamante
Abrasado buril,
Verás que áspid de fuego
Muerde su pecho, á fin
De que los dos vengados
Con tiro tan feliz,
Apuremos así
Si es el amar matar y no morir.
(Dispara una flecha, que da en el corazon de Adónis, y vuela, y Adónis despierta asombrado.)
Adónis.
¡Favor, cielos divinos!
¡Dioses, piedad!
Vénus.
¿Quién, dí,
Te obliga á que des voces?
Que al llegarlas á oir
Veloz vengo, por ver
Si fuese tan feliz
Que el favor te pagase.
Adónis.
Si tú estabas aquí,
No en vano presumí,
Que me da muerte á quien la vida di.
Vénus.
¿Qué ha sido esto?
Adónis.
No sé,
Que á sombra me dormí
De estos troncos, y como
Se suelen repetir
En fantasmas del sueño
De aquello que ántes ví
Las especies, soñé
Que el fiero jabalí
Que á tí te daba muerte,
Volviendo contra mí
Las aceradas, corvas
Navajas de marfil,
Con mi sangre manchaba
Las rosas, que hasta aquí
De nieve fueron, para
Que fuesen de carmin.
Y no solo á este susto
Del sueño me rendí,
Pero sañudo áspid,
Que debió de encubrir
De su traidor veneno,
De su ponzoña vil
La astucia entre uno y otro
Macilento alhelí,
El corazon me ha herido,
Pues al restituir
El sentido, áun no cesa
El sentimiento en mí:
De suerte que despierto,
Duran en afligir
Ansias que fabriqué,
Temores que fingí,
Pasando ¡ay infeliz!
La sombra á luz, el pasmo á frenesí.
Vénus.
La pesadez de un sueño
Tal vez suele seguir
Al más despierto: y pues
No es lo que presumí,
En paz queda.
Adónis.
¿Tan presto
Quieres volverte?
Vénus.
Sí,
Que baldones de amor
No he de volver á oir.
Adónis.
No hace poco el que enmienda
Sus yerros; y si fuí
Grosero una vez, no otra
Lo seré.
Vénus.
¿Cómo así?
Adónis.
Como al verte sabré
Forzar y reprimir
Aquel amenazado
Influjo en que nací.
Vénus.
¿Pues no me viste entónces?
Adónis.
Confieso que te ví;
Pero no te miré.
Vénus.
¿Y hay cómo distinguir
El ver del mirar?
Adónis.
¿Pues
Hay quien ignore...
Vénus.
Dí.
Adónis.
Que el ver es solo ver,
Y el mirar advertir?
Vénus.
Y bien, ¿qué es lo que adviertes?
Adónis.
Que te llevas tras tí
En tus rizos del sol
Todo el dorado ofir,
Del aura en tus alientos
Todo el humo sutil,
Que en destiladas gomas
Cualquiera es ámbar gris;
Del monte en tu coturno
Todo el bello matiz,
Que en cintas de esmeralda
Son lazos de rubí;
Del abril en tu seno,
O blanco ó carmesí,
Todo el candor y nácar
Del clavel y el jazmin:
De suerte que dejando
Sin tí el sol sin lucir,
La aura sin respirar,
El monte sin vestir,
Y el abril, en efecto,
Sin lograr y pulir
Las flores ciento á ciento,
Las rosas mil á mil,
Quedan mustios sin tí
El sol, el aura, el monte y el abril.
Vénus.
¡Qué atrasadas lisonjas!
Adónis.
Perdona, que he de ir
Siguiendo tu hermosura.
Vénus.
¿A qué, si en mi jardin,
Que ya desde esta parte
Se deja descubrir,
De atalaya un laurel
Que abraza amante vid,
Todo es amor? Por señas,
Que dél á recibir
A su deidad las ninfas,
En alegre festin,
Salen al paso...—y tú,
Para llegar aquí,
No temes las fierezas,
Y las bellezas sí.
Adónis.
¡Ay! que no sé qué afecto...
Vénus.
No has de pasar de aquí.
Adónis.
Me hace no obedecer.
Vénus.
Y agradecer á mí. (Vanse.)
Múdase el teatro en el de jardin, y por las puertas salen, cantando y bailando, las Ninfas, CELFA y CHATO.
Todas.
Corred, corred, cristales,
Plantas, vivid, vivid,
Aves, cantad, cantad,
Flores, lucid, lucid,
Pues que vuelve Vénus
Hermosa y gentil,
Trayendo despojos
De amor tras sí,
Porque nadie pueda
Exento decir
Que el vivir no amando
Se llama vivir.
Corred, vivid, cantad, lucid.
Vénus.
¿Que aun no te vuelves?
Adónis.
No.
Vénus.
¿Y á entrar te atreves?
Adónis.
Sí.
Vénus.
Entra, pues, y vosotras
Alegres proseguid.
Música.
Corred, corred, cristales,
Plantas, vivid, vivid, etc. (Vanse.)
Tocan cajas y trompetas, y habiendo dicho dentro los primeros versos, salen MARTE, BELONA, DRAGON y Soldados.
Belona.
La planta fugitiva
Del laurel ceda al roble.
Todos.
¡Marte viva!
Marte.
Mejor, Belona, fuera
Decir la aclamacion que Marte muera;
Pues aunque de blasones
Victorioso en Egnido me corones
De Délfos, ¿qué ha importado,
Si en Chipre estoy á una ilusion postrado,
Cuyos vanos recelos
Ni celos son ni dejan de ser celos?
Belona.
Siendo de amor, no infama
Los heroicos asuntos de la fama.
Dragon.
Y más cuando en abono
De que pueda un barbado hablar, en tono
De falsete, cariño,
Llorando viejo y caducando niño,
No tiene otra disculpa,
Para no ser ridícula su culpa,
Que decir que de Marte
Es hijo Amor...
Marte.
Estaba por quitarte
Mil vidas...
Dragon.
Ten la mano:
Y ese recado á monseñor Vulcano.
Marte.
Que si de Marte fuera
Bastardo hijo el Amor, no introdujera,
Vilmente lisonjero,
Que valga más lo hermoso que lo fiero,
Temor que hoy en mí lucha.
Belona.
¿Cómo?
Marte.
Nadie aquí quede. Ahora escucha;
(Vanse Dragon y soldados.)
Que el fuego en que me abraso
Tú sola has de saber.
Belona.
Pues habla paso.
Hablan los dos en secreto, y sale EL AMOR, disfrazado, como recelándose.
Amor.
(Ap.) Ya que la altivez de Adónis,
Viendo ahora á Vénus, fué
(Pues en sus jardines yace)
Rendimiento y no altivez;
Receloso de que Marte
Lo ha de llegar á saber;
Sin alas, arco ni aljaba
Vengo á asistirle; porque
Como esté á la mira Amor
Sin ser conocido dél,
El más receloso amante
Nada que le digan crê.
Hablando con mi enemiga
Belona está: ¡oh si entender
Algo pudiera! La sombra
Me valga de este laurel. (Retírase.)
Marte.
Hasta aquí me dijo Libia,
Y aunque el que vida la dé
Un bello jóven, no importa,
Importa que ella...
Belona.
Deten
La voz, que entre aquellas ramas
Ruido he sentido. ¿Quién
En acecho de los dos
Hace las hojas cancel?
Marte.
¿Quién contra mi órden...
Amor.
(Ap.)¡Ay triste!
Marte.
Aquí ha quedado? (Descubre al Amor.)
Amor.
(Ap.)Si él
Me conoce, muerto soy,
Pues ha de querer saber
La causa de mi disfraz.
Marte.
¿Quién eres, díme, y á qué
Te ocultas entre estas ramas?
Amor.
Soy quien... sí... cuando, porqué...
Marte.
No te turbes; que no sabes
Cuánto sospechosa es
Para mí una turbacion;
Y más cuando llego á ver
Lo que se parece á otra
Que, traidoramente infiel,
Calló, troncada en la voz,
Y habló pálida en la tez.
¿Quién eres, pues?
Amor.
Quien, si tú
No lo sabes, no lo sé.
Marte.
¿Si no lo sé, no lo sabes?
Amor.
No, que tú lo has de saber
Primero que yo lo diga.
Marte.
Yo lo ignoro.
Amor.
Yo tambien.
Marte.
¿Enigmas me hablas ahora?—
¡Hola!
Salen DRAGON y Soldados.
Soldados.
¿Qué mandas?
Marte.
Prended
Aquese jóven.
Amor.
Será
Esta la primera vez...
Marte.
¿Qué?
Amor.
Que otro me prenda á mí,
Y yo no le prenda á él.
Belona.
¿Pues cómo escapar podrás
Solo de tanto poder?
Amor.
Ya que depuse las alas,
Me he de valer de los piés. (Vase.)
Marte.
Tenelle, que es el Amor.
Belona.
¿Cómo es posible sea él,
Sin conocerle hasta ahora?
Marte.
No eso admiracion te dé,
Porque el amor de un celoso
No es fácil de conocer,
Hasta que otras señas digan
Si es amor ó no lo es.
Y pues decir que ninguno
A él le ha podido prender,
Y que ha depuesto las alas,
Lo ha declarado más bien.
Seguidle todos, seguidle;
Que ya me importa saber
(Vanse los soldados.)
De su disfraz la intencion.
Pero yo en su alcance iré.
Belona.
¡Ay de tí, si á Amor que huye
Intentas seguir!
Marte.
¿Por qué?
Belona.
Porque nadie sigue á Amor,
Que en mayor riesgo no dé.
Marte.
¿Qué mayor que no apurar
Que aquí disfrazado esté
Y no le conozca yo? (Vase.)
Belona.
Sitiad el monte, corred
La campaña. (Vase.)
Dragon.
¿Quién vió andar
A ojeo de amor, ni quién
Amó, sino como yo,
Que si á Celfa quiero bien,
Es sólo el rato que importa
A la maraña? (Vase.)
Belona.
(Dentro.)Romped
Los riscos.
Voces.
(Dentro.)Al valle, al llano.
Sale AMOR.
Amor.
Favor los cielos me den;
Que sin alas, el aliento
Empieza á desfallecer.
Aquí hay una quiebra: ella
Me ha de amparar y valer
Contra las iras de Marte.
Deseng.
(Dentro.) Sí hará, que este el centro es
Donde siempre pára Amor.
Dragon.
(Dentro.) De aquella montaña al pié
Entra á una gruta.
Marte.
(Dentro.)Aunque fuera
Al báratro, entrara en él.
Entra AMOR por un lado y sale por otro, en cuyo espacio se ve el teatro de la gruta, y él no hace más que atravesar por ella, y salen MARTE y DRAGON.
Dragon.
En poco nos ha engañado,
Que yo pienso que lo es,
Segun horroroso y triste
Se nos muestra.
Marte.
Dices bien,
Pues nunca la planta, pues nunca la vista
Pisó temerosa, previno confusa
Tan lóbrega estancia, mansion tan horrible,
Prision tan funesta ni cárcel tan dura.
A la escasa luz que dispensa
El torpe bostezo que entreabre la gruta
(Porque el sol que de miedo no pasa,
De léjos la acecha, áun más que la alumbra),
Melancólico espacio diviso
De negras paredes, que teas ahuman,
Colgadas de grillos, cadenas y lazos,
Trofeos que infaman deidad que no ilustran.
Dragon.
Aun no sólo mirados asombran
Despojos tan viles, mas oidos asustan.
(Dentro ruido de cadenas.)
Marte.
Dices bien, que al compas de arrastradas
Prisiones, llorosos lamentos se escuchan.
Dragon.
Atiende, quizá sabrás quién avisa
Del fúnebre centro en la esfera nocturna.
Música.
(En tono triste, dentro.)
¡Ay de aquel que en principio de celos,
Huyendo el Amor, no le deja que huya!
Marte.
¿Ay de aquel que en principio de celos,
Huyendo el Amor, no le deja que huya?
¿Quién eres, oh tú, que la ajena desdicha,
Mirándola mia, la tienes por tuya?
Temor.
(Dentro.)
Quien pena...
Sospech.
(Dentro.)
Quien siente...
Envidia.
(Dentro.)
Quien gime...
Ira.
(Dentro.)
Quien llora...
Temor.
Tu asombro.
Sospech.
Tu pena.
Envidia.
Tu queja.
Ira.
Tu angustia.
Marte.
Mi angustia, mi queja, mi pena, mi asombro,
¿Hay quien lamente?
Todos.
Sí, pues que pronuncia:
¡Ay de aquel que en principio de celos,
Huyendo el Amor, no le deja que huya!
Marte.
A pesar del pavor, de quién eres
Haré hoy experiencia la que era pregunta.
Va saliendo cada figura con su verso, EL TEMOR con una hacha, LA SOSPECHA con un anteojo de larga vista, LA ENVIDIA con un áspid, LA IRA con un puñal, todas con mascarillas, y vestidas de negro.
Temor.
Quien vive...
Sospech.
Y no vive...
Envidia.
Quien muere...
Ira.
Y no muere...
Temor.
Entre ánsias...
Sospech.
Asombros...
Envidia.
Horrores...
Ira.
Y furias...
Marte.
Del oido pasando á los ojos,
De nuevo al principio se vuelven mis dudas.
¿Has visto jamás tan pálidas sombras?
Dragon.
¿Yo habia de ver tan horrendas figuras?
Marte.
¿Quién sois, decid, y qué bóveda es esta,
Que tiene (¡ay de mí!) tal familia por suya?
Temor.
Esta es de los celos...
Sospech.
La mísera cárcel...
Envidia.
Adonde de Amor...
Ira.
Siempre paran las fugas.
Todas.
¡Ay de aquel que en principio de celos,
Huyendo el Amor, no le deja que huya!
Marte.
¿Quién eres, oh tú, que con trémula antorcha
Saliéndole al paso, al que alumbras deslumbras?
Temor.
Yo soy aquel miedo que tiene el que ama
De cuánto achacosa es cualquier hermosura;
Y así, tropezando en primeros temores,
Le sirvo la luz, y déjole á oscuras,
(Apaga la luz.)
Porque busca con ella su daño,
Y luégo le pesa de hallar lo que busca.
Marte.
Y tú, que á un cristal parece que, corta
De vista, le estás graduando las lunas,
¿Quién eres?
Sospech.
Yo soy la Sospecha, que al miedo
Le piso la sombra.
Marte.
Y bien, ¿qué procuras?
Sospech.
Que artificioso este anteojo de vidrio,
Creciendo los grados á cuanto presuma,
Represente de un álamo un monte,
De un átomo un mar, de una gota una lluvia.
Envidia.
Y yo, que siguiendo anteojos de aumento,
Doy luego por ciertas ajenas fortunas,
Anudando un áspid á otro,
De envidia en mi seno les doy la cicuta.
Ira.
Con que á la Envidia siguiendo la Ira,
Los áspides que ella enlaza y anuda,
En víboras yo convierto de acero,
Que para venganzas afilen sus puntas.
Las cuat.
Y las cuatro, que somos las guardas
Del preso que yace en prision tan oscura,
Al peregrino el riesgo avisamos;
Mas todos le oyen y nadie le escucha.
Marte.
Pues ya que el aviso decís cuánto en vano
Al peregrino el riesgo le anuncia,
Ya que yo entré, ¿quién el preso es de celos?
Todas.
Aquella vejez helada y caduca...
Vese dentro de la gruta EL DESENGAÑO, con barba larga, vestido de pieles, y con prisiones.
Temor.
Qué triste...
Sospech.
Padece...
Envidia.
Postrada...
Ira.
Rendida...
Temor.
Fatigas...
Sospech.
Desprecios...
Envidia.
Baldones...
Ira.
Y injurias...
Marte.
Quién es, sepa pues.
Todas.
Es el Desengaño,
Por quien repetimos, ya solas, ya juntas:
¡Ay de aquel que en principio de celos,
Huyendo el Amor, no le deja que huya!
Deseng.
¡Oh tú, que venciendo á todos,
A tí solo no te vences,
Y con humanas pasiones,
Divinas señas desmientes!
Sabrás que en aquesta cárcel
Para que nadie le encuentre,
Con várias guardas los celos
Preso al Desengaño tienen.
Pero ya que huyendo Amor,
Escapar de tí pretende,
A estos umbrales, adonde
Su fatiga va á dar siempre,
Mira, ¿qué quieres de mí?
Pues alcanzarle á él no puedes,
Porque en llegando aquí, todas
Sus pompas se desvanecen.
Marte.
¿Qué quieres que de tí quiera,
Quien siguiendo á un ciego viene,
Que visto se desconoce,
Y no visto no se entiende,
Sino saber con qué causa
Hoy disfrazado pretende
Asistirme y huir de mí?
Deseng.
Si á tanto empeño te atreves,
Díle al Temor que te traiga,
La Sospecha que te acerque,
La Envidia que te desmaye,
Como al Rencor que te aliente.
(Descubre un espejo, y vese en él lo que dicen las coplas.)
Las cuat.
Sí haremos, para que juntas
Corriendo la nube débil
Este empañado cristal
Veas claro y transparente.
Marte.
Ya lo está.
Deseng.
¿Qué ves en él?
Dragon.
Señores, ¿qué encanto es este?
Marte.
De las campañas de Chipre
El más deleitoso albergue,
En cuya apacible estancia
Festivos coros alegres
De ninfas, la falda al monte
Van floreciendo dos veces.
Dragon.
Hasta Chato y Celfa van.
Marte.
Pues eso ¿por qué te ofende?
Dragon.
Porque las mujeres proprias
No han de ser proprias mujeres.
¿Faltábala con quien ir
A una pícara insolente
Que no fuese su marido?
Marte.
Calla, bárbaro, y atiende.
Ya el ojeo pasa, y ya
Por várias sendas descienden
Vénus y un gallardo jóven,
Que amorosos y corteses,
Con los brazos se saludan,
Y el uno al otro se ofrece
Los despojos de la caza.
¡Que aquesto mire! ¡Oh aleve
Cristal! perezca tu luna,
Aun cuando la del sol fuese,
Si es verdad porque es verdad,
Y si mientes porque mientes.
Todos.
Aunque quebrarla pretendas,
No hayas miedo que la quiebres.
Marte.
¿Por qué?
Todos.
Porque el desengaño
Sus sombras desaparece,
Luego que antídotos suyos,
Que sanan con lo que duelen,
Dando la muerte dan vida.
Marte.
¿De qué suerte?
Todos.
Desta suerte.
(Dentro ruido como de terremoto, y desaparecen el Desengaño, y las otras cuatro figuras.)
Marte.
¿Quién crêrá que Marte huya
De ver prodigio tan fuerte? (Vase.)
Dragon.
Ni ¿quién que Dragon de Celfa
Celos maridales siente? (Vase.)
Cúbrese la gruta y vense los jardines, y en ellos VÉNUS sentada, ADÓNIS en sus faldas, y las Ninfas; CHATO y CELFA.
Vénus.
En tanto que declinando
El sol sus ardores temple
Para volver á la caza,
Porque conmigo no eches
Ménos á tu inclinacion,
Descansar, Adónis, puedes
En estos jardines.
Adónis.
¿Qué
Echará ménos quien tiene,
Cuando merecen sus dichas
Las dichas que no merecen,
Afianzada en tus favores
La costa de tus desdenes?
Vénus.
Vosotras, porque no haya
Cosa que no le deleite,
Cantad algo.
Chato.
Celfa, ven
A hacer unos ramilletes
Para el nuevo amo.
Celfa.
Veamos
Cómo una música puede
Parecer entre otra.
Chato.
Como
Entre lo rojo lo verde.
Coro 1.º de ninfs.
No puede Amor
Hacer mi dicha mayor.
Coro 2.º de ninfs.
Sí puede Amor.
Coro 1.º
No puede Amor
Ni mi deseo
Pasar del bien que poseo;
Porque crecer el empleo
De tan divino favor,
No puede Amor.
Coro 2.º
Sí puede Amor...
Los dos.
Hacer mi dicha mayor.
Adónis.
Aunque la letra que oí
En lo primero que ofrece,
Que habla conmigo parece,
Pues yo el más dichoso fuí,
Perdona, si
En lo segundo mi error
Funda mejor
Su dicha.
Vénus.
¿De qué manera?
Adónis.
Como la contienda era
De vuestro dulce primor...
Él y Coro 1.º
No puede Amor
Hacer mi dicha mayor.
Él y Coro 2.º
Sí puede Amor
Hacer mi dicha mayor.
Adónis.
La dicha no merecida
Se posee desairada;
Que mal puede estar hallada
Sin achaques de perdida;
Y mi vida
Más quisiera merecer,
Que poseer:
Luego si Amor puede dar
Dicha que es más singular
Cuanto hay de mérito á error...
Él y Coro 2.º
Bien puede Amor
Hacer mi dicha mayor.
Vénus.
Dicha que á ser dicha crece,
Aun ántes que sea esperanza,
Es dicha del que la alcanza,
Mas no del que la merece:
Y si se ofrece
La dicha sin merecella,
Dando cuanto puede en ella
De mérito y de valor...
Ella y Coro 1.º
No puede Amor
Hacer mi dicha mayor.
Adónis.
El que sin proprio interes
Logró dichas semejantes,
Haberlas logrado ántes
Podrá merecer despues:
Luego si es
Suya en la segunda accion
La estimacion
Que hacer de su dicha puede
Y en ella Amor le concede
Que pueda quedar mejor...
Él y Coro 2.º
Bien puede Amor
Hacer mi dicha mayor.
Vénus.
Servir el favorecido
No es en leyes del cuidado
Mérito de enamorado,
Que es deuda de agradecido.
Y el más rendido
Podrá agradecer y amar;
Mas no aumentar
Los grados á la fineza;
Que es ser nieve cuando empieza,
Y cuando fallece ardor.
Ella y Coro 1.º
No puede Amor
Hacer mi dicha mayor.
Adónis.
No hace poco el que agradece.
Vénus.
El que agradece, ¿qué hace?
Adónis.
Por lo ménos satisface.
Vénus.
Satisface y no merece.
Adónis.
En fin, ofrece
Lo que puede su ventura.
Vénus.
Es locura,
Si ofrece y no sacrifica.
Adónis.
¿Eso no implica?
Vénus.
No implica;
Que una vez mio el favor...
Ella y Coro 1.º
No puede Amor
Hacer mi dicha mayor.
Adónis y Coro 2.º
Sí puede Amor
Hacer mi dicha mayor.
Sale AMOR.
Amor.
Sí puede y no puede Amor
Hacer la dicha mayor.
No puede, pues que no puede
Crecer las delicias;
Y sí puede, supuesto que puede
Torcer las desdichas.
Marte, á quien quise asistir,
Temiendo sus iras,
Penetró del disfraz y el acecho
La cauta malicia.
Y como hácia el Desengaño
Es siempre mi huida,
A pesar de las guardas de celos,
Rompió sus ruinas.
Habiendo en su espejo visto...
Mas ¿qué hay que repita,
Si los montes, que al verle estremece,
Mejor te lo avisan?
Mira tú pues qué defensa
Poner solicitas,
Pues celosa su furia amenaza
A quien...
Vénus.
No prosigas:
Y tú, Adónis, porque aquí
No te halle su vista,
De aqueste jardin pasando á los montes,
Restaura tu vida.
Adónis.
¿Cómo puedo, ingrata Vénus,
Ya más que benigna,
Asaltado tambien de sospechas,
Que es fuerza me embistan,
Dejando tu vida á riesgo,
Cuidar de la mia?
Vénus.
En cuanto á tus celos, tener á un tirano
Temor, no es caricia:
Y en cuanto á mi vida, piensa
Que está defendida;
Porque como aquí á tí no te encuentre,
En nada peligra.
Huye pues, huye á los montes.
Adónis.
Venció mi porfía;
Que Amor pudo, pues pudo sin celos
Hacer más mis dichas. (Vase.)
Todas.
Aunque él huya, ¿como tú
A verle te animas?
Vénus.
Como industria habrá con que enfrene
Sus sañas altivas.
Amor.
¿Qué industria hay contra los celos?
Vénus.
La siempre encendida
Fragua en que á Júpiter forja Vulcano
Los rayos que vibra.
Para el abrasado temple
Que montes fulmina,
De venenosas aguas se vale,
Leteas y Estigias.
Destas pues rompiendo los diques
Las furias impías,
Haré que estas fuentes sus tósigos corran,
En voz de mis ninfas,
Cuyas disonantes voces
Verás que al oirlas,
Adormecido el sentido... Mas esto
Su efecto lo diga,
Cuando al callado conjuro...
(Dentro ruido.)
Amor.
Si deso te fías,
Prevente; que á mí el asombro de verle
De aquí me retira. (Vase.)
Vénus.
Ninguna huya de vosotras.
Sale MARTE.
Marte.
Aleve enemiga,
En quien como en mí humanas pasiones
Se mienten divinas,
¿Juzgaste que tus engaños,
Traiciones, mentiras,
Pudieran jamás á sospechas de Marte
Negar sus noticias?
¿Dónde está el amante que
Mudable acaricias?
Que no quiero que empiece por tuya
Venganza que es mia.
No en lo débil debe el rayo...
Vénus.
Suspende las iras;
Que vienes no bien informado de alguna
Loca fantasía.
(Ap.) Ya es tiempo: ¿qué esperais, Furias?
(Corren las fuentes.)
Marte.
Por más que te finjas
No culpada en mis celos, en vano
Negarlos codicias,
Porque ¿cómo?... Pero ¿quién
De aliento me priva?
¿Quién la lengua entorpece y las voces
Del labio me quita?
Porque ¿cómo puedes?... ¡Cielos!
El juicio delira,
La razon fallece, y la luz
Se pierde de vista.
Vénus.
¿Ves como tus sinrazones
Los dioses castigan?
Habla pues: ¿en qué fundas tus quejas?
Marte.
No puedo decirlas.
Adormécese MARTE, y sale BELONA.
Belona.
Sí puedes; que yo, que á todo
Estoy á la mira,
Al ruidoso estruendo del agua
Que impura te hechiza,
Con otro estruendo sabré
Vencer la malicia.
Vénus.
¿Tú? ¿cómo?
Belona.
Al metal haciendo que brame,
Y al parche que gima.
Suenen idiomas de Marte,
Y en voces altivas
Confundid un rüido con otro,
Y viva el que viva.
(Cajas dentro.)
Voces.
(Dentro.) ¡Al arma, celos, al arma!
Que agravios obligan,
Y para venganzas á Marte despiertan,
Alientan y animan.
Marte.
(Despierta.) ¿Qué nuevo espíritu en mí
Es bien que revista
Este estrépito de armas, que cobra
Mis sañas perdidas?
Vénus.
(Ap.) Si voces de agua y de fuego
Contrarias militan,
Las del aire excedan á todas.
Marte.
¿Juzgaste, enemiga?...
Ninfas.
(Dentro.) No al arma, celos, no al arma;
Que ofensas se olvidan,
Y al letargo adormida la queja,
Ni llore ni gima.
Marte.
Aunque cobrado pretenda
Volver á mis iras, (Adormecido.)
No puedo, ¡ay de mí!
Belona.
Prosiga el estruendo.
Vénus.
Las voces prosigan.
(Cajas.)
Voces.
(Dentro.) ¡Al arma, celos, al arma,
Que agravios obligan!...
Ninfas.
(Dentro.) No al arma, celos, no al arma;
Que ofensas se olvidan.
Voces.
Y para venganzas á Marte despiertan,
Alientan y animan.
Ninfas.
Y al letargo adormida la queja,
Ni llore ni gima.
Marte.
De una confusion en otra
No sé lo que elija,
Entre aguas que aduermen, acentos que elevan
Y cajas que incitan.
Belona.
Y en fin, ¿á qué te resuelves?
Vénus.
Dí, ¿qué determinas?
Marte.
Sin vengarme en tu vida, tirana,
Vengarme en tu vida.
Y pues tu cobarde amante
Huyó de mi vista,
Tras él he de ir, penetrando los montes,
Llevando por guia
Estos dos villanos, que
Sus faldas y cimas
Registren conmigo, pues saben adónde
El temor le retira.
Celfa y Chato.
Nosotros tal no sabemos.
Marte.
Venid pues aprisa.
Los dos.
Aun yendo despacio, iremos cansados.
Marte.
Venid.
(Vanse Marte, Belona, Celfa y Chato.)
Los dos.
¡Qué desdicha!
Vénus.
Porque no le busque y le halle,
Esferas divinas,
Empañad desos velos azules
Las luces que brillan.
Y tú, Júpiter, pues sabes
Lo que es amar, mira
Que nunca mejor que ahora empleaste
Los rayos que vibras,
Pues nunca mejor se emplean
Sagradas tus iras.
Vase con sus ninfas, y con esta música se muda el teatro en monte, y vuelve MARTE, trayendo de la mano á CHATO y CELFA.
Marte.
Pues sabeis por donde fué,
¿Quién duda que sepais dónde
Este cobarde se esconde?
Celfa.
Yo, señor Marte, no sé
Más de que muy asustado
Huir de su vista previno.
Chato.
Bien como hijo de vecino
De los que entran por un lado,
Y por un lado tambien
Los escapa su temor,
Luego que señor mayor
Llama á la puerta.
Celfa.
Mas quien
Tan parto es destas montañas,
Es cierto que á ellas vendria.
Marte.
Pues al albergue de guía
Me servid, que en sus entrañas
Tiene.
Chato.
Es vana pretension;
Que no sabemos allá.
Marte.
De otra manera será.
Celfa.
¿De qué manera?
Marte.
(Llamando.)¡Dragon!
Chato.
No al Dragon llamar intente,
Que anda en su conversacion;
Que no hace falta el Dragon
Adonde está la serpiente.
Marte.
¡Dragon!
Chato.
A huir me acomodo.
Marte.
¡Dragon!
Chato.
¡Ay triste de mí!
¿Hácia dónde está?
Salen DRAGON y Soldados.
Dragon.
Hácia aquí,
Esperándote, del modo
Que tú me mandaste, estoy.
¿Qué quieres?
Marte.
Que estos villanos,
Atados de piés y manos,
A estos troncos queden hoy.
(Los soldados atan á Chato, y Dragon á Celfa. Vanse los soldados.)
Dragon.
En fin, ingrata, has venido
A mis manos.
Celfa.
Pues ¿en qué
Te he ofendido?
Dragon.
Yo lo sé.
Voces.
(Dentro.) Huid, pastores.
Marte.
¿Qué ruido
Es este?
Salen villanos huyendo por delante de ellos, y despues ADÓNIS, flechado el arco.
Unos.
Huid, que del monte
El herido jabalí,
Que há tantos dias que aquí
Es terror deste horizonte,
Baja al valle, donde vuelva
A hacer estragos mayores.
Otros.
Huid, zagales.
Otros.
Huid, pastores.
Todos.
Al llano, al bosque, á la selva. (Vanse.)
Adónis.
No temais; que si le alcanza
Mi altiva velocidad,
Lo que ántes fué agilidad,
Ahora será venganza,
Como primero instrumento
De mi desdicha cruel. (Vase.)
Chato.
Pues el que busca es aquel
Que atras va dejando el viento,
¿Para qué nos quiere ya?
Marte.
Dices bien, aquél es, sí,
El que tan dichoso ví;
Y pues tras la fiera va,
En que empezó la primera
Fineza suya el Amor,
Empiece de mi furor
Tambien la ira. ¡Oh tú, Megera,
Que de las tres furias eres
La que más á Marte asiste!
En aquel bruto reviste
Toda la saña que adquieres.
Vean prados, montes, cielos,
Que en venganza de una injuria
De toda una infernal furia
Nada les sobra á los celos. (Vase.)
Chato.
Con que aquí ya no hay que hacer.
Dragon.
Sí hay, por si falta lugar
Despues.
Chato.
¿Qué es?
Dragon.
No más que dar
De coces á su mujer.
Chato.
Si eso solo falta,
Y á usted le importa,
Ahí (por eso se dijo)
Me las den todas.
Celfa.
Pues ¿por qué á mí de coces,
Seor Dragoncillo?
Dragon.
Por conjunta persona
De su marido.
¿No le basta á un pobre hombre
Sufrirla en casa,
Sino que á los ojeos
Con él se vaya?
Celfa.
¿Qué delito es ese,
Si hay en tal tiempo
Maridos que no sirven
En los ojeos?
Dragon.
Aunque nunca estorben,
Es fuerte cosa
Ser la mujer grillo,
¿No basta esposa?
Y áun si fuera con otro,
Poco importara;
Pero ¡con su marido! (Pegándola.)
Celfa.
Basta.
Dragon.
No basta.
Chato.
(Ap.) El Dragon es un santo,
¿Quién vió, señores,
Gente más ajustada
Que los dragones?
Dragon.
Quédese ella para ella,
Y él para un asno. (Vase.)
Chato.
Y áun por eso he tenido
Tan lindo rato.
Celfa.
¡Que cargarme de coces
Le deje un tonto!
Chato.
Hija, esas son las cargas
Del matrimonio.
Celfa.
Bien ves, pícaro, infame,
Cómo me ha puesto.
Chato.
Y por no verlo, diera
Volver á verlo.
Celfa.
¿Que á tu esposa dejes
Que den de coces?
Chato.
Como aquesos trabajos
Pasan los hombres.
Celfa.
Pues en tí he de vengarme
De sus desprecios. (Embiste con él.)
Chato.
Para mí tendreis manos.
Adónis.
(Dentro.) ¡Valedme, cielos!
Chato.
Pero ¿quién á su cargo
Toma mi queja?
Celfa.
Aun mayores prodigios
Hay en la selva;
Pues en desmandadas tropas
De esparcidos escuadrones
Todas las ninfas de Vénus
Huyendo vienen.
Sale VÉNUS, suelto el cabello, medio desnuda, ensangrentadas las manos.
Vénus.
Pastores,
Decidme (¡ay de mí!), decidme
Si dijeron unas voces
«¡Piedad, cielos!»
Adónis.
(Dentro.)¡Piedad, cielos!
Vénus.
¡Favor, dioses!
Adónis.
(Dentro.)¡Favor, dioses!
Vénus.
Mas no teneis que decirme,
Si ellas mismas me responden
Que es cuyo temo el gemido,
Y cuyo imagino el golpe.
Suyo es, sin duda, ¡ay de mí!
Y aunque tan cerca se oye,
No sé si osaré llegar
A examinarlo.
Sale BELONA.
Belona.
No oses,
Pues áun yo compadecida
Troqué á lástimas rencores
Al ver tus penas; y así
Digo otra vez que no oses
Si no quieres ver tan fiero
Trágico asunto, tan torpe,
Como ver que salpicando
Los más cándidos albores,
No sé qué vivo cadáver
Desde la cumbre de un monte
Rosas deshojadas vierte
A un valle que las recoge.
Vénus.
Yo he de ver quién es.
Salen LIBIA y las Ninfas.
Libia.
No veas,
Que yo al temer que en horrores
O su gemido me aflija
O su queja me congoje,
Vengo huyendo con el miedo
De que sea el que así llore
El más venturoso amante
Y el más desdichado jóven.
Vénus.
¿No es peor dudarlo?
Belona.
No,
Que la duda no supone
Lo que la evidencia, y temo
Como la verdad te informe,
Que sientas saber quién es
El que en pena tan enorme
Con su sangre les infunde
Nuevo espíritu á las flores.
Vénus.
Entre temer y apurar
Término no se conoce.
Belona.
Sí conoce, cuanto dista
Que el mal se dude ó se ignore;
Y así, ¿para qué has de ver
Que humana púrpura corre?...
Todas.
Tanto, que della animadas,
Cada flor es un Adónis.
Vénus.
¡Un Adónis! ¡Ay de mí!
¿Cómo, soberanos dioses,
Cielo, sol, luna y estrellas,
Riscos, selvas, prados, bosques,
Aves, frutos, fieras, peces,
Troncos, plantas, rosas, flores,
Fuentes, rios, lagos, mares,
Ninfas, deidades y hombres,
Sufrís tal estrago?
Sale MARTE.
Marte.
Como
La paz me dió más blasones
En un pastoril albergue
Que la guerra entre unos robles:
A cuya causa, tirana,
No hubo en todo este horizonte
Ni risco que no examine,
Ni peñasco que no toque;
Tanto, que no dirá uno
Que el rencor de mis rencores
Le dejó por escondido
O le perdonó por pobre;
Hasta que la misma fiera,
De mi ofensa primer móvil,
Primer móvil de mi ira,
Halló al que de mí se esconde.
Y porque mejor lo veas,
Llega, fiera, llega donde,
Bien herido y mal curado,
Se alberga un dichoso jóven...
Descúbrese á ADÓNIS, muerto entre unas flores.
Vénus.
¡Ay infelice de mí!
Injusto amante, que pones
En la fuerza de tus sañas
La fuerza de tus amores;
Aunque tirano te vengues,
Por lo ménos no blasones,
Que sin tirarle Amor flechas
Le coronó de favores:
Flechas le tiró el Amor,
Temida deidad de Jove,
Tanto, que porque tus celos
Su mayor triunfo no borren,
Vivirá á su ruego eterno,
Aunque ahora en él y en mí notes
Las venas con poca sangre,
Los ojos con mucha noche. (Cae sin aliento.)
Todas.
Con la fuerza del dolor
Cayó desmayada sobre
Las rosas, y sus espinas
Van violando sus colores...
La parte superior del teatro será de cielo: vese un sol que se va poniendo, y al mismo tiempo sale una estrella: el AMOR está en lo alto, y VÉNUS y ADÓNIS van subiendo, cada uno á su lado.
Amor.
Porque vean que no en vano,
Cuando en púrpura se tornen,
Le halló en el campo aquella
Vida y muerte de los hombres,
Júpiter, pues, conmovido
O indignado de que goce
Sin los imperios de un alma
Los de una vida tu nombre,
Desa derramada sangre
Quiere que una flor se forme,
Y que de aquella se vistan
Roja púrpura las flores,
Para que en tierra y en cielo
Estrella y flor se coloquen:
A cuya causa, subiendo
Donde entrambos se coronen,
Verás que desde este dia,
Con la nueva luz de Adónis,
Sale la estrella de Vénus
Al tiempo que el sol se pone.
Todos.
El horror de la tragedia
A vuestra vista se esconde,
Viendo que ya todo es dichas.
Marte.
No es todo sino rigores,
Al ver que á triunfos de Amor
Otra vez mis celos tornen,
Supuesto que Flor y Estrella
Ascienden Vénus y Adónis,
Al tiempo que se ve el sol (Suben.)
Entre pardos arreboles,
Y la enemiga del dia
Su negro manto descoge.
Vénus.
Pues porque mejor lo digas,
Los dulces acentos oye...
Adónis.
Con que nos aclama á un tiempo
La música de dos orbes.
Todos.
A pesar de los celos
Sus triunfos logre
El Amor, colocados
Vénus y Adónis:
Y reciban ufanas
Y eternas gocen
Las estrellas su estrella,
Su flor las flores.
Belona.
A cuyo aplauso festivo
Fin á su fábula pone
La púrpura de la rosa,
Volviendo á decir las voces...
Todos.
A pesar de los celos
Sus triunfos logre
El Amor, colocados
Vénus y Adónis:
Y reciban ufanas
Y eternas gocen
Las estrellas su estrella,
Su flor las flores.
(Iguálanse con el Amor, escóndense los tres y el sol, queda la estrella, y dase fin.)
AUTOS SACRAMENTALES.