UNA CARTA A LA SEÑORA DE MINA
«Señora doña Juana María Vega de Mina:
»Navío Rodney, 6, enero, 1836. (Al amanecer.)
»Mi estimada amiga: Usted no debe ignorar que estoy en este navío, habiéndome conducido a él la fuerza armada, que me sacó de mi cama a las dos de la madrugada como si fuera un facineroso. Yo estaba firmemente convencido de que usted pensaba que yo era incapaz de faltar a la sincera amistad que me une a su esposo, y que el asegurarla anteayer que yo no tenía arte ni parte en los últimos acontecimientos, bastaba; pero veo lo contrario. Veo que me ha tenido, y acaso me tiene, por un hombre falso y doble. Ya se ha dado la campanada. Mi honor está comprometido, y hoy exijo del señor Alvarez que se me forme causa, estando pronto a pasar a la cárcel o castillo que se me designe.
»Suplico a usted le hable al general para que así se decrete, y lo antes posible.
»Soy de usted atento y seguro servidor y amigo, que besa su pies,
Eugenio de Aviraneta.»