Las secciones españolas de Guerra y Marina
Debo á la cariñosa amistad del Comisario del Ministerio de la Guerra, D. Juan Cologan, distinguido ingeniero militar que ha instalado primorosamente la colección de piezas y modelos de los museos de artillería é ingenieros del ejército, enviada á Chicago por nuestro ramo de guerra, la relación, razonada para hacer resaltar su importancia, de los objetos expuestos, con singular lucimiento, en el edificio de Transportes de esta Exposición Universal. He cuidado siempre, al escribir estos artículos, de que precediera, al juicio formado, un estudio serio de los asuntos tratados, para que, donde no llega mi competencia, la sustituya otra más autorizada por ser propia de especialistas y de personas de reconocido saber y experiencia. Y hecha esta salvedad de una vez para siempre, que no padezco el achaque tonto de quererlo tratar y saber todo, haciendo justicia á cuantos amigos me han ayudado con su valiosa colaboración alcanzada con el continuo trato y cruce de ideas, observaciones y comparación de objetos, creo que todos estos elementos reunidos servirán para que los benévolos lectores de este libro, formen, al fin de la jornada, concepto claro de lo que significa el concurso de España en la Exposición de Chicago, y del resultado probable obtenido para honra patria, por los diversos elementos acumulados en las secciones españolas de la misma.
Una de las colecciones más notables del cuerpo de artillería es la de piezas antiguas prestadas por el museo de Madrid, presentando fases interesantísimas y dignas de estudio, de la fabricación de cañones desde fines del siglo XV hasta principios del presente.
La fundición de bronce de Sevilla presenta:
Un cañón de bronce comprimido de 15 centímetros, que proyectó el coronel Verdes. Pesa tres toneladas y se emplea en servicios de plaza y sitio.
Un obús de bronce comprimido de 15 centímetros, que, para plaza y sitio, con peso de una tonelada y cureña de eclipse, proyectó el comandante Mata, y
Un mortero de bronce comprimido, de 15 centímetros que pesa 475 kilogramos y sirve para sitio y plaza, proyectado también por el comandante Mata.
El esfuerzo de nuestros artilleros, encaminado á aprovechar las grandes existencias de bronce de cañones antiguos que tenemos, fabricando piezas de bronce comprimido, merece un elogio incondicional, porque no sólo muestran su patriotismo aliviando las cargas del Tesoro, sino grandes condiciones de inteligencia y conocimientos técnicos, al vencer las grandes dificultades que se presentan cuando se quieren fabricar piezas aceptables, compatibles con las exigencias modernas de la artillería. Y que estas dificultades se han vencido, lo dicen los datos que he podido hallar y que al parecer demuestran que las recámaras resisten, en buenas condiciones, las altas temperaturas producidas por la deflagración de la pólvora, soportando las rayas, sin contratiempo, el paso del proyectil. Las experiencias verificadas al ensayar estos cañones, haciendo unos 300 disparos, han demostrado que las piezas han resistido tan intenso trabajo sin experimentar, sus condiciones balísticas, grandes modificaciones. A pesar de esto, las personas inteligentes opinan que, el empleo de este metal, se limitará á ciertos y determinados calibres, siendo el máximo admitido para cañones, el de 15 centímetros; en cambio, en los morteros, por sus especiales condiciones, podrá emplearse el bronce sin limitación alguna.
Se emplea, pues, para cañones de mayor calibre, el acero, denominado metal guerrero por excelencia, como lo demuestra Krupp en su cañón monstruo de 122 toneladas, y las planchas de blindaje modernas, atribuyéndose á la asociación del acero y el níquel, los grandes progresos alcanzados en la fabricación de éstas últimas.
La fábrica de Trubia presenta:
Un cañón proyectado por el capitán Sangran para la artillería de montaña de Filipinas. Es muy ligero y ha demostrado en las pruebas poseer excelentes condiciones. Se exhibe sobre polines por estar aun en estudio el proyecto de cureña.
Un cañón de acero, montado en su cureña, proyectado por el coronel Sotomayor. No es esta pieza la de campaña que dió tanta fama á aquel distinguido artillero, y que hoy constituye el cañón reglamentario de las baterías de á caballo, sino una modificación del mismo, en que el mecanismo de cierre ha sufrido algunas alteraciones para la adopción del estopín de percusión, con la idea, según se me indica, de aplicar la pólvora sin humo.
Pero no son únicamente las condiciones excepcionales de esta pieza las que han dado á su autor tanta fama y popularidad, sino la prueba ó el resultado de los esfuerzos titánicos hechos por el coronel Sotomayor, para emanciparnos del extranjero, en la fabricación del material de guerra. Este resultado alcanzado ya casi en España, se debe al coronel Sotomayor, á cuyo nombre parece justo asociar los de Ordóñez, Mata, Plasencia, Verdes, Francés, Sangran, Ferrer, Lerdo, Milán, Rivera, Freyre, cuyo cierre se ha aceptado en los Estados Unidos para algunas piezas, Marcilla y Brull que han perfeccionado gran parte del armamento moderno.
La fábrica de armas de Toledo, exhibe:
Una rica colección de reproducciones de espadas, dagas, alabardas y chuzos, figurando, entre las primeras, las de Isabel la Católica, Hernán Cortés, El Gran Capitán, Pelayo, Felipe II, etc., etc., y una preciosa rodela, copia del siglo XV, de acero repujado, cincelada, incrustada y damasquinada en oro y plata.
La Pirotecnia militar de Sevilla expone preciosos estuches con espoleta, estopines, cartuchos y balas para fusil; el Parque de Barcelona diferentes fases de fabricación del Baste para el cañón de montaña Plasencia; el Parque de Sevilla, juegos de armas, un carretón de trinchera y atalajes y monturas que han llamado la atención por su buen material y excelente mano de obra; la fábrica de armas portátiles de Oviedo, cuatro panoplias formadas con las variadas piezas que el arte transforma para fabricar el fusil que ha usado últimamente nuestro ejército y que hoy se está reemplazando para no quedar rezagados, en este período de constante progreso. S. M. el Rey, el precioso modelo de un cañón de bronce, y el Museo de Ingenieros del ejército una colección de modelos, conocidos ya, en su mayor parte, en Barcelona, que llama vivamente la atención del público por la perfección con que está hecho, y sobre todo, por el sistema de decorado que da á los modelos un aspecto de realidad, en los territorios, fielmente representados. Puedo citar entre ellos los de Cartagena, Jaca, Bilbao, obras del canal de Vento para el abastecimiento de aguas de la Habana y la batería de Podaderas de Cartagena, que por su tamaño y la perfección del tallado del mar y las rocas, y la ingeniosa disposición de las piezas movibles que constituyen la batería propiamente dicha, atrae constantemente la atención de la concurrencia.
Se expone también en esta sección una colección de armas, herramientas, equipos y monturas del arma de caballería, instalada con mucho gusto y arte en muebles remitidos de España.
De esta colección ha merecido entusiastas elogios la montura flexible de bandas automáticas del comandante Valdés por las condiciones de adaptabilidad á caballos de distinta configuración.
Por último, hallo en esta sección una colección numerosa de libros escritos por oficiales del Ejército. Pasan de trescientos los volúmenes expuestos, y aunque su número y la extensión de las obras impida formar concepto de su contenido, sin embargo, por los títulos que aparecen escritos en los Catálogos, la variedad de los asuntos tratados y la significación de los autores, conocidos en el Ejército y fuera de él, nadie juzgará que sea inmerecida la calificación de notabilísima con que puede honrarse la Sección técnica y bibliográfica de los institutos armados de España.
Forma sección aparte, en el edificio de Transportes, la Marina de guerra española, y quien no conozca su valimiento y su significación en el mundo, desconoce ciertamente la historia universal. Agrúpanse en la sección tres elementos importantes: un precioso modelo de la carabela Santa María, lazo curioso de la historia marítima de la patria, entre la marina de guerra y la comercial; algunos ejemplares, modelos de antiguos navíos y otras embarcaciones de interés histórico, y algunos modelos de la Trasatlántica española que preside el busto del insigne naviero Antonio López.
Como elementos varios, cuento, como más notables, las jarcias de la fábrica de Cartagena; las lonas y redes de Pedro Alier, de Barcelona; los modelos de cañones para la marina, sistema Hontoria; una ametralladora, de valor histórico, construída el año 1830 en Cartagena, y el cañón de tiro rápido Sarmiento, de mecanismo sumamente ingenioso y probado con gran éxito.
Falta ya sólo citar el solígrafo de Ristori, que inspecciona automáticamente el ánima de los cañones con precisión admirable, y que ha sido juzgado muy favorablemente; y la obra de Arqueología naval, considerada como un trabajo de primer orden, de Rafael Monleón.
Grato es para el que esto escribe, trasladar aquí, la impresión favorabilísima que ha causado en Chicago, la fecunda y patriótica labor de los soldados de la patria.
Palacio de la Mujer