II.

Deja que evoque una memoria vaga
Triste recuerdo de una edad querida,
Como en los bordes de la antigua llaga
Un bálsamo se vierte que da vida.

No vengo aquí á buscar flores y aromas;
No demando, Sevilla, tus placeres,
Ni el ardiente arrullar de tus palomas,
Que palomas de amor son tus mujeres.

Cuando á mi sino terrenal sucumba,
Dame una cruz y una silvestre palma;
Dame una cruz y una escondida tumba,
Dame una cruz, Sevilla de mi alma.

Vamos ahora al entremés casero, escrito para el album de nuestra amiga.