* * *

Yo no he nacido para odiar, sin duda,

Ni tampoco he nacido para amar,

Cuando el amor y el odio han lastimado

Mi corazón de una manera igual.

Como la peña oculta por el musgo

De algún arroyo solitario al pie,

Inmóvil y olvidada, yo quisiera

Ya vivir sin amar ni aborrecer.