I

En los ecos del órgano ó en el rumor del viento,

En el fulgor de un astro ó en la gota de lluvia,

Te adivinaba en todo y en todo te buscaba,

Sin encontrarte nunca.

Quizás después te ha hallado, te ha hallado y te ha perdido

Otra vez, de la vida en la batalla ruda,

Ya que sigue buscándote y te adivina en todo,

Sin encontrarte nunca.

Pero sabe que existes y no eres vano sueño,

Hermosura sin nombre, pero perfecta y única;

Por eso vive triste, porque te busca siempre,

Sin encontrarte nunca.