IV

Cuando en la planta con afán cuidada

La fresca yema de un capullo asoma,

Lentamente arrastrándose entre el césped,

Le asalta el caracol y la devora.

Cuando de un alma atea,

En la profunda obscuridad medrosa

Brilla un rayo de fe, viene la duda

Y sobre él tiende su gigante sombra.