VI

Hice una pausa.
El tiempo se ha puesto malo. El mar
a la furia del aire no cesa de bramar.
El temporal no deja que entren los vapores. Y
un yacht de lujo busca refugio en Porto-Pí.
Porto-Pí es una rada cercana y pintoresca.
Vista linda: aguas bellas: luz dulce; tierra fresca.

¡Ah, señora, si fuese posible a algunos el
dejar su Babilonia, su Tiro, su Babel,
para poder venir a hacer su vida entera
en esta luminosa y espléndida ribera!

Hay no lejos de aquí un archiduque austriaco
que las pomas de Ceres y las uvas de Baco
cultiva, en un retiro archiducal y egregio.
Hospeda como un monje—y el hospedaje es regio—.
Sobre las rocas se alza la mansión señorial
y la isla le brinda ambiente imperial.

Es un pariente de Jean Orth. Es un atrida
que aquí ha encontrado el cierto secreto de su vida.
Es un cuerdo. Aplaudamos al príncipe discreto
que aprovecha a la orilla del mar ese secreto.
La isla es florida y llena de encanto en todas partes.
Hay un aire propicio para todas las artes.
En Pollensa ha pintado Santiago Rusiñol
cosas de flor, de luz y de seda de sol.
Y hay villa de retiro espiritual famosa:
La literata Sand escribió en Valldemosa
un libro. Ignoro si vino aquí con Musset,
y si la vampiresa sufrió o gozó, no sé[1].

[ [1]

He leído ya el libro que hizo Aurora Dupín.
Fué Chopín el amante aquí. ¡Pobre Chopín!...

¿Por qué mi vida errante no me trajo a estas sanas
costas antes de que las prematuras canas
de alma y cabeza hicieran de mí la mezcolanza
formada de tristeza, de vida y esperanza?
¡Oh, qué buen mallorquín me sentiría ahora!
¡Oh, cómo gustaría sal de mar, miel de aurora,
al sentir como en un caracol en mi cráneo
el divino y eterno rumor mediterráneo!
Hay en mí un griego antiguo que aquí descansó un día
después que le dejaron loco de melodía
las sirenas rosadas que atrajeron su barca.
Cuanto mi ser respira, cuanto mi vista abarca,
es recordado por mis íntimos sentidos,
los aromas, las luces, los ecos, los ruidos,
como en ondas atávicas me traen añoranzas
que forman mis ensueños, mis vidas y esperanzas.

Mas, ¿dónde está aquel templo de mármol, y la gruta
donde mordí aquel seno dulce como una fruta?
¿Dónde los hombres ágiles que las piedras redondas
recogían para los cueros de sus hondas?...

Calma, calma. Esto es mucha poesía, señora.
Ahora hay comerciantes muy modernos. Ahora
mandan barcos prosaicos la dorada Valencia,
Marsella, Barcelona y Génova. La ciencia
comercial es hoy fuerte y lo acapara todo.

Entretanto, respiro mi salitre y mi iodo
brindados por las brisas de aqueste golfo inmenso,
y a un tiempo, como Kant y como el asno, pienso.
Es lo mejor.

VII

Y aquí mi epístola concluye.
Hay una ansia de tiempo que de mi pluma influye
a veces, como hay veces de enorme economía.
«Si hay, he dicho, señora, alma clara, es la mía.»
Mírame transparentemente, con tu marido,
y guárdame lo que tú puedas del olvido.

A REMY DE GOURMONT

DESDE Palma de Mallorca,
en donde Lulio nació,
te dirijo este romance,
¡oh, Remigio de Gourmont!
Va lleno de sal marina
y va caliente de sol,
del sol que gozó Cartago
y que a Aníbal dió calor.
Llevan las gymnesias brisas
algo de azahar. Y son
para ti gratas, ilustre
nieto de conquistador.
Por tu sangre de Cortés
puedes ornar tu blasón
con signos que aquí en España
mejorara sólo Dios.
Y pues de Cortés blasonas,
vaya esta salutación
llena de frases corteses
a tu hogar de sabidor.
Yo te recordé por Lulio,
a quien amas con razón,
pues no hay para seres tales
más que razonado amor.
De las plantas de Raimundo
tu herbario bien sabe el don,
si él tuvo antes don de lenguas,
don de lenguas tienes hoy.
Raimundo fué combativo;
tú lo eres en lo interior,
y si lapidado fué,
tú mereces el honor
de ser quemado en la hoguera
de la Santa Inquisición.
Aquí hay luz, vida. Hay un mar
de cobalto aquí, y un sol
que estimula entre las venas
sangre de pagano amor.
Aquí estaría Simón
bajo un toronjero en flor,
viendo las velas latinas
en la azulada visión.
Y tú tendrías la mente
en un eco, en una voz,
en un cangrejo, en la arena,
o en una constelación.

Eco, divina y desnuda.

ECO Y YO

A la Señora Susana Torres de Castex.

ECO, divina y desnuda
como el diamante del agua,
mi musa estos versos fragua
y necesita tu ayuda,
pues, sola, peligros teme.
—¡Heme!
—Tuve en momentos distantes,
antes,
que amar los dulces cabellos
bellos,
de la ilusión que primera
era,
en mi alcázar andaluz
luz,
en mi palacio de moro
oro,
en mi mansión dolorosa
rosa.
Se apagó como una estrella
ella.
Deja, pues, que me contriste
—¡Triste!
¡Se fué el instante oportuno!
—¡Tuno!...
¿Por qué, si era yo suave
ave,
que sobre el haz de la tierra
yerra
y el reposo de la rama
ama?
Guióme por varios senderos
Eros,
mas no se portó tan bien
en
esquivarme los risueños
sueños,
que hubieran dado a mi vida
ida,
menos crueles mordeduras
duras.
Mas hoy el duelo aún me acosa
¡osa!
—¡Osar, si el dolor revuela!
¡Vuela!
—Tu voz ya no me convence.
—vence.
—¡La suerte errar me demanda!
—Anda.
—Mas de ilusión las simientes...
—¡Mientes!
—¿Y ante la desesperanza?
—Esperanza.
Y hacia el vasto porvenir
ir.
—Tu acento es bravo, aunque seco,
eco.
Sigo, pues, mi rumbo, errante,
ante
los ojos de las rosadas
hadas.
Gusté de Amor hidromieles
mieles;
probé de Horacio divino,
vino;
entretejí en mis delirios
lirios.
Lo fatal con sus ardientes
dientes
apretó mi conmovida
vida;
mas me libró en toda parte
arte.
Lista está a partir mi barca
arca
do va mi gala suprema,
—Rema.
—Un blando mar se consigue.
—Sigue.
—La aurora rosas reparte.
—¡Parte!
¡Y a la ola que te admira
mira,
y a la sirena que encanta
canta!

Líricos cantan y meditan sabios
por esos pechos y por esos labios:
¡La mejor musa es la de carne y hueso

BALADA EN HONOR DE LAS MUSAS DE CARNE Y HUESO

A G. Martínez Sierra.

NADA mejor para cantar la vida,
y aun para dar sonrisas a la muerte,
que la aurea copa en donde Venus vierte
la esencia azul de su viña encendida.
Por respirar los perfumes de Armida
y por sorber el vino de su beso,
vino de ardor, de beso, de embeleso,
fuérase al cielo en la bestia de Orlando,
¡voz de oro y miel para decir cantando:
la mejor musa es la de carne y hueso!

Cabellos largos en la buhardilla,
noches de insomnio al blancor del invierno,
pan de dolor con la sal de lo eterno
y ojos de ardor en que Juvencía brilla;
el tiempo en vano mueve su cuchilla,
el hilo de oro permanece ileso;
visión de gloria para el libro impreso
que en sueños va como una mariposa;
y una esperanza en la boca de rosa.
¡La mejor musa es la de carne y hueso!

Regio automóvil, regia cetrería;
borla y muceta, heráldica fortuna,
nada son como a la luz de la luna
una mujer hecha una melodía.
Barca de amar busca la fantasía,
no el yacht de Alfonso o la barca de Creso.
Da al cuerpo llama y fortifica el seso
ese archivado y vital paraíso;
pasad de largo, Abelardo y Narciso:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!

Clío está en esta frente hecha de aurora,
Euterpe canta en esta lengua fina,
Talía ríe en la boca divina,
Melpómene es ese gesto que implora;
en estos pies Terpsícore se adora,
Cuello inclinado es de Erato embeleso,
Polymnia intenta a Calíope proceso
por esos ojos en que Amor se quema.
Urania rige todo ese sistema:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!

No protestéis con celo protestante,
contra el panal de rosas y claveles
en que Tiziano moja sus pinceles
y gusta el cielo de Beatrice el Dante.
Por eso existe el verso de diamante,
por eso el iris tiéndese y por eso
humano genio es celeste progreso.
Líricos cantan y meditan sabios
por esos pechos y por esos labios:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!

ENVÍO:

Gregorio: nada al cantor determina
como el gentil estímulo del beso;
Gloria al sabor de la boca divina:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!

Se anuncia que viene el Judío
errante...

AGENCIA...

QUÉ hay de nuevo?... Tiembla la tierra.
En La Haya incuba la guerra.
Los reyes han terror profundo.
Huele a podrido en todo el mundo.
No hay aromas en Galaad.
Desembarcó el marqués de Sade
procedente de Seboim.
Cambia de curso el gulf-stream.
París se flagela a placer.
Un cometa va a aparecer.
Se cumplen ya las profecías
del viejo monje Malaquías.
En la iglesia el diablo se esconde.
Ha parido una monja. (¿En dónde?...)
Barcelona ya no está bona
sino cuando la bomba sona...
China se corta la coleta.
Henry de Rothschild es poeta.
Madrid abomina la capa.
Ya no tiene eunucos el papa.
Se organizará por un bill
la prostitución infantil.
La fe blanca se desvirtúa
y todo negro «continúa».
En alguna parte está listo
el palacio del Anticristo.
Se cambian comunicaciones
entre lesbianas y gitones.
Se anuncia que viene el Judío
errante... ¿Hay algo más, Dios mío?...

Albas margaritas, rosas escarlatas,
¿no guardan memoria de las serenatas
con que un tierno lírico os habló de amor?

FLIRT

QUE a las dulces gracias la áurea rima loe,
que el amable Horacio brinde un canto a Cloe,
que a Margot o a Clebia dé un rondel Banville,
eso es justo y bello, que esa ley nos rija,
eso lisonjea y eso regocija
a la reina Venus y a su paje Abril.

El ilustre cisne, cual labrado en nieve,
con el cuello en arco, bajo el aire leve,
boga sobre el terso lago especular;
y aunque no lo dice, va ritmando un aria
para la entreabierta rosa solitaria
que abre el fresco cáliz a la luz lunar.

Albas margaritas, rosas escarlatas,
¿no guardan memoria de las serenatas
con que un tierno lírico os habló de amor?
¿Conocéis la gama breve y cristalina
en que, enamorado, su canción divina
con su bandolina trina el ruiseñor?

Estas tres estrofas, deliciosa amiga,
son un corto prólogo para que te diga
que tus bellos ojos de luz sideral,
y tus labios, rimas ricas de corales,
merecen la ofrenda de los madrigales
floridos de líricas rosas de cristal.

De tu ardiente gracia los elogios rimo,
de un rondel galante la fragancia exprimo
para ungir la alfombra donde estén tus pies,
yo saludo el lindo triunfo de las damas,
y en mis versos siento renacer las llamas
que eran luz del triunfo del Rey Sol francés.
1893.s

CAMPOAMOR

ESTE del cabello cano,
como la piel del armiño,
juntó su candor de niño
con su experiencia de anciano;
cuando se tiene en la mano
un libro de tal varón,
abeja es cada expresión
que, volando del papel,
deja en los labios la miel
y pica en el corazón.

ESQUELA A CHARLES DE SOUSSENS

A la vista del blanco lucero matutino
a tu amistad envío mi saludo cordial,
pues tus dedos despiertan el alambre divino,
sobre la lira, sobre el tímpano inmortal.

Tu Suiza, coronada de un halo diamantino,
circundada en abismos de torres de cristal,
alzará un día, para tu numen peregrino,
un busto blanco y fino de firme pedestal.

Compañero, que traes en tu lira extranjera
caras rosas nativas a nuestra primavera,
y que tu Ranz nos cantas en el modo español,

¡que la América escuche tu noble melodía
y a Suiza, Buenos Aires pueda enviar algún día
tu cabeza lunática coronada de sol!
1895.

HELDA

HELDA c’est la musique et le rythme charmant,
évocateur. C’est la femme mystérieuse
et plastique, amoureuse, et pleureuse, et rieuse,
et même elle est le vers qui câline et qui ment.

Je ne boirai jamais le vin de son serment,
et la coupe d’or de cette femme amoureuse
n’enivrera jamais mon âme malheureuse,
malheureuse d’Amour, ma Belle au bois dormant.

Mais Helda est pour moi comme une harpe éolienne:
et de mes rêves est aussi musicienne
en fleurissant sa voix des paroles de jour.

Je voudrais être Roi du pays d’Utopie
et je donnerais la couronne à mon amie,
des perles de musique, et des diamants d’amour.

Alma blanca, más blanca que el lirio...

A UNA NOVIA

ALMA blanca, más blanca que el lirio;
frente blanca, más blanca que el cirio
que ilumina el altar del Señor:
Ya serás por hermosa encendida,
ya serás sonrosada y herida,
por el rayo de luz del amor.

Labios rojos de sangre divina,
labios donde la risa argentina
junta el albo marfil al clavel,
ya veréis cómo el beso os provoca,
cuando Cipris envíe a esa boca
sus abejas sedientas de miel.

Manos blancas, cual rosas benditas,
que sabéis deshojar margaritas
junto al fresco rosal del Pensil,
ya daréis la canción del amado
cuando hiráis el sonoro teclado
del triunfal clavicordio de Abril!

Ojos bellos de ojeras cercados,
ya veréis los palacios dorados
de una vaga, ideal Estambul,
cuando lleven las hadas a Oriente
a la Bella del Bosque Durmiente,
en el carro del Príncipe Azul!

¡Blanca flor! De tu cáliz risueño
la libélula errante del Sueño
alza el vuelo veloz, ¡blanca flor!
Primavera su palio levanta
y hay un coro de alondras que canta
la canción matinal del amor.

Parece un viejo dios, altanero y esquivo,
que se animase en la frialdad de su escultura.

SONETO

Para el Sr. D. Ramón del Valle-Inclán.

ESTE gran don Ramón, de las barbas de chivo,
cuya sonrisa es la flor de su figura,
parece un viejo dios, altanero y esquivo,
que se animase en la frialdad de su escultura.

El cobre de sus ojos por instantes fulgura
y da una llama roja tras un ramo de olivo.
Tengo la sensación de que siento y que vivo
a su lado una vida más intensa y más dura.

Este gran don Ramón del Valle-Inclán me inquieta,
y a través del zodíaco de mis versos actuales
se me esfuma en radiosas visiones de poeta,

O se me rompe en un fracaso de cristales.
Yo le he visto arrancarse del pecho la saeta
que le lanzan los siete pecados capitales.

Los ojos de las hechiceras...

QUERIDA DE ARTISTA

CULTIVA tu artista, mujer,
que por cierto debes tener
los ojos de las hechiceras...
Cultiva tu artista, mujer,
sin abusar del alfiler
y del filo de las tijeras.
Y si eres de las hechiceras
que, desnudas, se dejan ver
en las pieles de las panteras,
o si de las tristes y fieras,
cultiva tu artista, mujer...

TANT MIEUX...

GLORIA al laboratorio de Canidia,
gloria al sapo y la araña y su veneno,
gloria al duro guijarro, gloria al cieno,
gloria al áspero errar, gloria a la insidia,

gloria a la cucaracha que fastidia,
gloria al diente del can de rabia lleno,
gloria al parche vulgar que imita al trueno,
gloria al odio bestial, gloria a la envidia.

Gloria a las ictericias devorantes
que sufre el odiador; gloria a la escoria
que padece a la luz de los diamantes,

pues toda esa miseria transitoria
hace afirmar el paso a los Atlantes
cargados con el orbe de su gloria.

LIRICA

A Eduardo Talero.

EDUARDO: está en el reino de nuestra fantasía
el pabellón azul de nuestro rey divino.
Saludemos al dios en el pan y en el vino,
saludemos al dios en la noche y el día.

Todavía está Apolo triunfante, todavía
gira bajo su lumbre la rueda del destino
y viértense del carro en el diurno camino
las ánforas de fuego, las urnas de armonía.

Hundámonos en ese mar vasto de éter puro
en que las almas libres del cautiverio obscuro
de la sombra, celebran el divino poder

de cantar. Tal será nuestra eterna retórica.
En tanto suena la música pitagórica
y brilla en el celeste abismo Lucifer.

Ninfas, danzad.

DANZA ELEFANTINA

OID, Cloe, Aglae, Nice,
que es singular.
El elefante dice:
Voy a danzar.

Lleno de filosofía
tiene el testuz,
la trompa es sabiduría,
los colmillos, luz.

Las formidables orejas
gravedades son
muy llenas de cosas viejas
y de erudición.

Cuatro patas misteriosas,
pues no vienen sin
haber chafado las rosas
de griego y latín,

van a trenzar unas danzas
que son la verdad,
los ensueños y esperanzas
de la humanidad.

¿El elefante está enfermo?
¿Harto de laurel
indico está el paquidermo
rehuso al rabel?

Basta pesadez le sobra
para la función;
y danza mejor la cobra
de la flauta al son.

Ninfas, danzad. El alisio
besa vuestros pies.
El virtual don de Dionisio
con vosotras es.

Oid, Cloe, Nice, Aglae,
toda mi ciencia es amor:
Y en mis danzas se distrae
mi maestro el ruiseñor.

Rosa, que en la cortesana
fuiste sobre seda azul...

INTERROGACIONES

ABEJA, qué sabes tú,
toda de miel y oro antiguo?
¿Qué sabes, abeja helénica?
—Sé de Píndaro.

—León de hedionda melena,
meditabundo león,
¿sabes de Hércules acaso...?
—Sí. Y de Job.

—Víbora, mágica víbora,
entre el sándalo y el loto
¿has adorado a Cleopatra?
—Y a Petronio...

—Rosa, que en la cortesana
fuiste sobre seda azul,
¿Amabas a Magdalena?...
—Y a Jesús...

—Tijera que destrozaste
de Sansón la cabellera,
¿te atraía a ti Sansón?
—No. Su hembra...

—A quién amáis,—alba blanca
lino, espuma, flor de lís,
estrellas puras, ¿a Abel?
—A Caín.

—Aguila que eres la Historia,
¿dónde vas a hacer tu nido?
¿A los picos de la Gloria?...
—Sí. ¡En los montes del olvido!

LOS PIRATAS

REMACHA el postrer clavo en el arnés. Remacha
el postrer clavo en la fina tabla sonora.
Ya es hora de partir, buen pirata, ya es hora
de que la vela pruebe el pulmón de la racha.

Bajo la quilla el cuello del tritón se agacha
y la vívida luz del relámpago dora
la quimera de bronce incrustada en la prora,
y una sonrisa pone en el labio del hacha.

La coreada canción de la piratería,
saludará el real oriflama del día
cuando el clarín del alba nueva ha de sonar

¡glorificando a los caballeros del viento
que ensangrientan la seda azul del firmamento
con el rojo pendón de los reyes del mar!

INDICE

Págs.
Dedicatoria[1]
Dilucidaciones[5]
El cantor va por todo el mundo[19]
INTENSIDAD
Metempsícosis[23]
A Colón[27]
Momotombo[33]
Israel[39]
Salutación al Águila[43]
A Francia[49]
Desde la Pampa[53]
Revelación[59]
En elogio del Ilmo. Sr. Esquíu[63]
Visión[69]
IN MEMORIAM BARTOLOMÉ MITRE
Arbol feliz[77]
ENSUEÑO
Dream[85]
Versos de otoño[87]
Sum[89]
La bailarina de los pies desnudos[91]
La canción de los pinos[95]
Vesper[101]
En una primera página[103]
¡Eheu![107]
La hembra del pavo real[111]
Hondas[115]
LIRA ALERTA
A un pintor[119]
Preludio[125]
Nocturno[129]
Caso[131]
Epístola a la Señora de Lugones[135]
A Remy de Gourmont[145]
Eco y yo[151]
Balada en honor de las musas de carne y hueso[157]
Agencia[163]
Flirt[167]
Campoamor[169]
Esquela a Charles de Soussens[171]
Helda[173]
A una novia[177]
Soneto para el Sr. D. Ramón del Valle-Inclán[181]
Querida de artista[185]
Tant mieux[187]
Lírica[189]
Danza elefantina[195]
Interrogaciones[199]
Los piratas[201]