ALMA MÍA

Alma mía, perdura en tu idea divina.

Todo está bajo el signo de un destino supremo;

sigue en tu rumbo, sigue hasta el ocaso extremo

por el camino que hacia la Esfinge te encamina.

Corta la flor al paso, deja la dura espina;

en el río de oro lleva a compás el remo;

saluda el rudo arado del rudo Triptolemo,

y sigue como un dios que sus sueños destina...

Y sigue como un dios que la dicha estimula,

y mientras la retórica del pájaro te adula,

y los astros del cielo te acompañan, y los

ramos de la Esperanza surgen primaverales,

atraviesa impertérrita por el bosque de males

sin temer las serpientes; y sigue, como un dios...


La niña de los ojos azules ha partido

al alba del amor: