I

Francisca, tú has venido

en la hora segura;

la mañana es obscura

y está caliente el nido.

Tú tienes el sentido

de la palabra pura,

y tu alma te asegura

el amante marido.

Un marido y amante

que, terrible y constante,

será contigo dos.

Y que fuera contigo,

como amante y amigo,

al infierno o a Dios.