III

Franca, cristalina,

alma sororal,

entre la neblina

de mi dolor y de mi mal!

Alma pura,

alma franca,

alma obscura

y tan blanca...

Sé conmigo

un amigo,

sé lo que debes ser,

lo que Dios te propuso

la ternura y el huso,

con el grano de trigo

y la copa de vino,

y el arrullo sincero

y el trino,

a la hora y a tiempo.

¡A la hora del alba y de la tarde,

del despertar y del soñar y el beso!

Alma sororal y obscura

con tus cantos de España,

que te juntas a mi vida

rara,

y a mi soñar difuso

y a mi soberbia lira,

con tu rueca y tu huso,

ante mi bella mentira,

ante Verlaine y Hugo,

tú que vienes

de campos remotos y ocultos!