SONETO

Oh Dios! Jamás yo pienso

en este vivir asesino,

hecho con la mujer y el vino

y con este Dios tan inmenso.

Este camino tan extenso,

que ni siquiera lo adivino;

esta viña aquí, y este pino

en la montaña en que yo pienso,

y esta montaña de cristal,

y esa reina del corazón,

y esa princesa del coral,

y esa novia de la ilusión,

si son del bien o son del mal...

Y después de todo..., ¡si son!...