CORO
Vuela la mágica ilusión
en un ocaso de pasión,
y la acompaña una canción
del corazón.
Este era un rey de Cólquida,
o quizá de Thulé,
un rey de ensueños líricos
que sonrió una vez.
De su sonrisa hermética
jamás se supo bien
si fué doliente y pálida
o si fué de placer.