| Págs. |
| [Advertencia al lector]. | [III] |
| [Capítulo I].— Mis padres, el lugar de mi nacimiento y mi primera infancia. | [1] |
| [Capítulo II].— Excursión tardía a mi pueblo natal. — La pobreza de mis paisanos. — Un pueblo pobre y aislado que parece símbolo de España. | [7] |
| [Capítulo III].— Mi primera infancia. — Vocación docente de mi padre. — Mi carácter y tendencias. — Admiración por la naturaleza y pasión por los pájaros. | [17] |
| [Capítulo IV].— Mi estancia en Valpalmas. — Los tres acontecimientos decisivos de mi niñez: los festejos destinados a celebrar nuestras victorias de África, la caída de un rayo en la escuela y el eclipse de sol del año 60. | [25] |
| [Capítulo V].— Ayerbe. — Juegos y travesuras de la infancia. — Instintos guerreros y artísticos. — Mis primeras nociones experimentales sobre óptica, balística y el arte de la guerra. | [37] |
| [Capítulo VI].— Desarrollo de mis instintos artísticos. — Dictamen de un revocador sobre mis aptitudes. — ¡Adiós mis ensueños de artista! — Utilitarismo e idealismo. — Decide mi padre hacerme estudiar para médico y enviarme a Jaca. | [49] |
| [Capítulo VII].— Mi traslación a Jaca. — Las pintorescas orillas del Gállego. — Mi tío Juan y el régimen vegetariano. — El latín y los dómines. — Empeño vano de los frailes en domarme. — Retorno a los devaneos artísticos. | [65] |
| [Capítulo VIII].— El padre Jacinto, mi dómine de latín. — Cartagineses y romanos. — El régimen del terror. — Mi aversión al estudio. — Exaltación de mi fiebre artística y romántica. — El río Aragón, símbolo de un pueblo. | [73] |
| [Capítulo IX].— Continúan mis distracciones. — Los encierros y ayunos. — Expedientes usados para escaparme. — Mis exámenes. — Retorno a Ayerbe y vuelta a las andadas. | [85] |
| [Capítulo X].— Mi regreso a Ayerbe. — Nuevas hazañas bélicas. — El cañón de madera. — Tres días de cárcel. — El mosquete simbólico. | [91] |
| [Capítulo XI].— Dispone mi padre llevarme a Huesca a continuar mis estudios. — Exploración de la ciudad. — La catedral, San Pedro, San Jorge y Monte-Aragón. — Nuestros profesores. | [99] |
| [Capítulo XII].— Mis nuevos compañeros de algaradas. — Reyertas estudiantiles. — Graves consecuencias de llevar gabán largo. — Accidente en un estanque. — La religión del color y diccionario cromático. — No hay rosas sin espinas. | [111] |
| [Capítulo XIII].— Las vacaciones. — Pinturas fúnebres. — Descubrimiento de una biblioteca de novelas. — Se recrudece mi furor romántico. — El Robinsón y el Quijote. | [127] |
| [Capítulo XIV].— En crescendo mis distracciones y calaveradas, mi padre me acomoda de aprendiz en una barbería. — Mi hermano Pedro. — El Sr. Acisclo. — Majos y conspiradores. — Las pedreas. — Escaramuza con la fuerza pública. — El placer de los dioses. — Alarma del público con ocasión de las pedreas. | [139] |
| [Capítulo XV].— Inquina de mi catedrático de griego. — Decide mi padre escarmentarme convirtiéndome en aprendiz de zapatero. — Mis proezas en obra prima. — El ataque de Linás. — Consideraciones en torno de la muerte. | [153] |
| [Capítulo XVI].— Vuelta al estudio. — Matricúlome en dibujo. — Mis profesores de Retórica y Psicología. — Impresión causada por las enseñanzas filosóficas. — Una travesura desdichada. — En busca de aventuras. | [169] |
| [Capítulo XVII].— Dos inventos que me causaron indecible asombro: el ferrocarril y la fotografía. — Mi iniciación en los estudios anatómicos. — Saqueo macabro. — La memoria de las cosas y la de los libros. — La aurora del amor. | [181] |
| [Capítulo XVIII].— Revolución de Septiembre en Ayerbe. — Ruptura de las campanas. — El odio del pueblo a los guardas rurales. — Mis profesores de Física, Matemáticas, etc. — Ulteriormente me reconcilio con la Geometría y el Álgebra, aunque algo tarde. — Concluyo el bachillerato. | [197] |
| [Capítulo XIX].— Comienzo en Zaragoza la carrera médica. — El Ebro y sus alamedas. — Mis profesores del preparatorio: Ballarín, Guallart y Solano. — Cobro afición a la disección bajo la dirección docente de mi padre. | [213] |
| [Capítulo XX].— Mis catedráticos de Medicina. — D. Manuel Daina y el premio de Anatomía topográfica. — Un singular procedimiento de examen. — Nuestro decano, D. Genaro Casas. — Mis petulancias polémicas. — Notas breves acerca de algunos profesores y ciertos incidentes ocurridos en sus clases. | [227] |
| [Capítulo XXI].— Continúo mis estudios sin grandes mortificaciones. — Mis manías literaria, gimnástica y filosófica. — Proezas musculares. — La Venus de Milo. — Un desafío a trompada limpia. — Amores quijotescos. | [239] |
| [Capítulo XXII].— Recién Licenciado en Medicina, ingreso en el Cuerpo de Sanidad Militar. — Mi incorporación al ejército de operaciones contra los carlistas. — El españolismo de los catalanes. — Mi traslación al ejército expedicionario de Cuba. — Coloquio entre dos camaradas ávidos de aventuras exóticas. — Mi embarque en Cádiz con rumbo a la Habana. | [255] |
| [Capítulo XXIII].— Llegada a la Habana. — Soy destinado al hospital de campaña de «Vista Hermosa». — Enfermo, al poco tiempo, de paludismo. — Aprovecho mi forzada quietud para aprender el inglés. — Mi dolencia se agrava y se me concede licencia para convalecer en Puerto Príncipe. — Iniciada mi mejoría, soy destinado a la enfermería de San Isidro en la «Trocha del Este». — La vida en la Trocha. — Música a la luz de la luna. — Mis cándidos quijotismos me impulsan a corregir abusos administrativos, y sólo consigo que me empapele el jefe de la fuerza. | [271] |
| [Capítulo XXIV].— Mis distracciones en San Isidro. — La danza de negros y el arpa del saboyano. — Se agrava mi enfermedad y se deniega mi solicitud de abandonar temporalmente la Trocha. — Pido mi licencia absoluta. — Gracias a la supresión de la Trocha, logro abandonar mi destino. — Un mes en el hospital de San Miguel. | [297] |
| [Capítulo XXV].— Me traslado a la Habana, donde recaigo de mi dolencia. — Mi regreso en el vapor España. — Cadáveres de soldados arrojados al mar. — Tahures trasatlánticos. — El amor y el paludismo. — Vuelta al estudio de la Anatomía. | [305] |