¡Gran aliciente para el crimen!
La invocación “Jesús, María y José,” obrando como una fórmula mágica, salvó a aquél hombre, que no había contraído más mérito que el de halagar la vanidad de la “Trinidad de la Tierra.” Hay en la misma novena una CONSIDERACIÓN DE ESTE MARAVILLOSO FAVOR y es que, para conseguir la enmienda de nuestras vidas, a vista del favor con que amparaban Jesús, María y José a su devoto aunque tan rematado pecador, era necesario imitarle en su invocación tantas veces repetida en todos los días de maldad, “Jesús, María, José.” (Pág. 10). El hombre no tuvo otro mérito, ni tampoco se aconseja que tenga alguno; basta que diga la invocación mágica y que obre como le dé la gana, en la seguridad de librarse del castigo. ¡Qué gran aliciente para el crimen!