La opinión pública prohigiénica
Para mejor comprender este fenómeno y explicarlo según es en realidad y no como resulta en apariencia, conviene compararlo con la aparición de un nuevo sentimiento que se ha formado desde la implantación del régimen americano; del sentimiento de la higiene. Antes, nadie hablaba de las condiciones insanitarias de Manila, y solamente tenían un verdadero concepto de su deplorable estado unas muy contadas personas de nuestra sociedad. Ahora, a medida que nuestra educación individual nos ha hecho comprender lo que es la higiene y demostrado su importancia, no sólo hemos mejorado nuestro estado sanitario, sino que, de pronto, se ha formado un sentimiento colectivo igual a la suma de los sentimientos individuales sobre la materia, y se ha constituido una opinión pública prohigiénica. Como esta opinión crece más de prisa que la sanitación en Manila, vemos que a cada momento se censura al Buró de Sanidad, llegando hasta el punto de acusarle de que por su culpa aumentan las condiciones antihigiénicas, cuando, en realidad, lo que sube es el clamor de la opinión prohigienista, en virtud del aumento de los individuos que comprenden la higiene y exigen la aplicación rigurosa de sus leyes y principios.