Por qué crece la campaña contra la gallera

Contra la gallera ha crecido ahora una campaña que no proviene del aumento de la pasión por esta plaga, sino de un aumento del número de sus enemigos. Nadie puede decir que ha aumentado el juego de gallo; es fácil probar que ha disminuido; el número de días permitido por la ley es hoy insignificante comparado con el de pocos años atrás. Sin embargo, la campaña contra el gallo ha crecido, precisamente porque disminuían sus partidarios. Absolutamente lo mismo ocurre con los juegos de cartas y las carreras de caballos.

No habría nada que decir por ese movimiento general en pro de la moralidad social, si tal actitud de la opinión pública no tomara el sesgo equivocado y tendencioso que le quieren dar ciertos elementos, que, de todo tiempo, han sido una rémora para la instrucción del pueblo filipino. Estos elementos, aprovechando la preocupación que invade la opinión de combatir el vicio y purificar la moral pública, en lugar de apoyar sencillamente este movimiento y de sostener su vigor justificando su utilidad para el bien mismo que persigue, emprende una campaña política que consiste en alarmar al pueblo haciéndole creer que la inmoralidad crece, que los males sociales aumentan, que la vida misma nacional está peligrando por culpa de los reformadores, a causa del nuevo régimen que impera en Filipinas desde la pérdida de la pasada soberanía. Aprovechan el movimiento de la opinión pública en favor de la moralidad pública, para hacer creer que la forma democrática de gobierno, la lengua inglesa, las escuelas laicas, la coeducación y la civilización anglosajona son los motivos del supuesto aumento de inmoralidad: ¡tal es el programa de cierta gente!