EL SÉPTIMO.
Del sexto me deliberando
Syn perder mi grand firmesa,
Et la sobra de cruesa
Vençer más acrecentando;
El final gozo nombrando
Sólo fin de mis dolores
Es amar et ser amado,
El amante en igual grado
Que es la gloria de amores.
La muerte siento venir,
Del cuerpo non sé que fagas,
Muévante las cinco plagas,
Zelos, amar et partir,
Bien amar sin atender,
Amar siendo desamado
Y desamar non poder,
Pues non te pueden mover
Los gozos que he cantado.
Fyn.
Si te plase que en mis dias
Yo fenesca
Mal logrado tan en breve,
Plégate que con Maçias
Ser meresca
Sepultado; desir debe
Do la sepoltura sea:
Una tierra los crió,
Una muerte los levó,
Una gloria los possea.
CARTA DE SANCHO DE VILLÉGAS Á SU AMIGA.
El sobreescripto.
La carta.
De mi mano aquesta carta
Te fase saber, sennora,
Que iamas nunca se aparta
Mas siempre comigo mora,
Cuydado que me da pena
Et passion
Por tí, mi sennora buena,
Con rason.
Con rason muero sentiendo
Que soy absente de tí,
Quando más dubda poniendo
Haber memoria de mí;
La qual de mí non se parte,
Yo te iuro,
A dó soy en esta parte
Mal seguro.
Mal seguro de la vida,
Que breve feneceré,
Sy desto serás servida
Muy alegre moriré;
Ca sy moriendo pensasse
Te servir,
Piensa que luégo pugnasse
De morir.
De morir non se me escusa,
Esto me plase seguir,
Ca pena que assy me accusa
Ya non se puede sofrir;
Mas tú puedes sin infinta,
Mi plannir,
Con solo papel et tinta,
Resistir.
Resistir puede tu letra
La mucha tristesa mia,
El dolor que me penetra
Tornarás en alegría;
Non quieras en tal respuesta
Poner tasa,
Nin desto que poco cuesta
Ser escassa.
Escassa de poco amor
Con mucha rason te digo,
Et franca de grand dolor
Que por tí mora comigo;
Usa, sennora, si quieres
De virtud,
Pues tú toda sola eres
Mi salud.
Mi salud ya por mi suerte
Es á tus manos venida,
Pues ¿por qué quieres ser fuerte
Á la persona vencida?
¡Oh dama de grand bellesa!
Mira bien
¿E por qué tanta cruesa
Contra quién?
Contra quien nunca pensó
Sinon en qué te serviria
De la hora en que te vió
Fasta hoy en este dia;
Nin iamas puedo apartar
La memoria,
Mas en tí sola pensar
Es mi gloria.
Fyn.
Gloria te siempre deseo,
É tú á mí penas esquivas,
Mas por quanto mas posseo
Ruego á Dios que siempre vivas;
Aunque la muerte me asuele
É destruya,
Fin dé la mano que suele,
Syempre tuya.
La fecha.
Fecha con toda firmesa,
Dia de mucha congoxa,
Viéspera de grand tristeza,
Que iamas nunca me afloxa;
En el anno de quarenta
Et más dos
E los seys de mi tormenta
Sabe Dios.
SANCHO DE VILLEGAS.
Mis sentidos son trabados
Por destierros et tristesa,
Cativan me mis cuydados
Puestos en grande escuresa,
Los presentes et passados
Tiempos fase non ser una
Mi tristesa: desid, ¿vistes
Ser ygual á mí alguna
Persona, si conocistes?
Las contras et los temores
Llorando por fuerça llevo,
De fortuna et sus discordes
Padesciendo más que debo,
Esperança con temores
Es asy como ninguna,
Porque os ruego si ¿vistes
Ser ygual á mí alguna
Persona, si conocistes?
CANCION DE IOHAN DE PADILLA.
Mi persona está quexosa
Dias há de vos, amor,
Porque siempre le days dolor
Et tambien por otra cosa;
Que si pienso en poco rato
Fallo que es verdat, par Dios,
Que asy me va con vos
Como á tres con un çapato.
Bien pensaba yo, sennora,
Que yo solo vuestro era
Fasta el punto de agora,
Que vi lo que non quisiera;
Pero pues passan de dos
Los que comen en este plato,
Digo que me va con vos
Como á tres con un çapato.
LOPE DE STÚÑIGA.
Mi coraçon quiso ser
Causa de mi perdiçion,
É me fase padescer
Donde tan grand perdicion
Amor me da et syn rason,
É cruel pena en que vivo,
Pues de quien soy amador
Non oso desir cativo.
DE IOHAN DE ANDUJAR.
En un longuísimo ervado
Et de gravíssima anchura,
El qual era circundado
De silvas de grand altura,
Montannas ultra mesura
En la su circunferencia,
Que tal por diligencia
Nin por humana potencia
Non lo consiente natura.
Entre las selvas et el prado
Era uno rio conriente,
Que iamas non fué passado
Si non por sola una puente,
La qual estaba vilmente
De un lenno solo fecha,
É más de rason estrecha,
Passo de tan grand sospecha
Ninguna rason consiente.
En medio de la verdura
Era en el ayre levada
Por órden con grand mesura
Una cadera ordenada,
De una esmeralda tallada,
Çercada de trapo d’oro,
Tan excellente tesoro
Creo del celeste choro
Fuesse por Dios enviada.
En la qual era assentada
Una duenna de valor,
Tenía desnuda una espada
En mano con grand vigor,
De léxos sentí un remor
Que de las silvas salia,
Gente por buscar la via
De la puente, que tenía
Passo de tan grand temor.
Venian todos corriendo
Como se fuessen corridos,
Entre ellos se van doliendo
Con dolorosos gemidos,
Disen: serémos oidos
É despues iustificados;
Spíritus mal fadados,
Que de Cupido llagados
Son á tanto mal metidos.
Miré por ver sy yo viera
Algunos que conosciesse,
Semíramis la primera
Me paresció que veniesse,
Et á su fijo truxiesse
Consigo por compannía,
É Dido ví que venía
Et bien ligado traya
Enéas, que non fuyesse.
Allí paresció Medea
Clamándose de Iason,
Porque le fiso tan fea
Paga por su galardon,
Tambien demanda rason
Ariadna de Theseo,
Cerca de los quales veo
El cartagines Siqueo
Con su mujer en question.
Leandro con grand fatiga
Paresçe con aflicto,
Cornelia Desia castiga
Á este traydor de Agipto.
É Sifle con un grand gripto
De su marido se clama
Que cruelmente desama
É dise: tu mala fama
A la iusticia remito.
Et vi á Iulia venir
Con su amado Antonino,
E dise: quered oyr
Nuestro iusto destino,
Biblis, con viso benigno,
Pide de Cauno iusticia,
É Píramo la misticia
Muestra con tanta tristicia
Á Tisbe ser vesino.
É vi venir Deianira,
Que de Hércules se quexaba,
É Neso vi que los mira,
Él mismo se condenaba;
Vi una duenna que andaba
Con el rey Lico thebano,
É traya por la mano
Un su fijo bien luçano
Que su mujer la llamaba.
Pidiendo el rey Latino
Viene iusticia de Amada,
Lavina por un camino
Yba con Turon ligada,
É Claudio traya atada
Á su mujer Mesalina,
É vi á la Proserpina
Dolerse de la rapinna
De Pluto, que la robaba.
É vi al músico Orfeo
Andar sonando la lira,
E vi al fijo de Ageo
Contra Cupido con ira,
É vi despues que se tira
Contraversa de la Urias,
Et vi despues á Macias
É otros que de sus dias
Amor asy los regira.
La fija gentil de Yato
Clamores da de Iunon,
Argo, temeroso et flaco,
Fase testificacion,
Mirra, con desperation,
De su padre temerosa,
Fuyendo va dolorosa,
Et dise non sé quál cosa
Diga por mi defension.
Venía la casta romana
Contra Tarquino llorando,
Allí la reyna troyana
De Pirro se iba quexando,
É vi entre estos cridando
Páris, et vi á Elena
En uno con Policena,
En una cruel cadena
Ligados vienen penando.
É vi á Sardanapolo
Con mucha debilidat,
É á Neron todo solo
Llorando su crueldat,
É la mala calidat
De Cleopatra luxuriosa,
Et á Porsia desdennosa,
Et muestra de estar sannosa
Por su poca humanidat.
É vi venir con un toro
Á Pasife celerada,
É al que fiso el laboro
De la boca bien formada,
Vi á Fiometa inflamada
Con un florentin ingrato,
Et vi á Marcia con Cato
Venire en este rebato
Con esta gente penada.
Vi otros que por amores
Fueron del mundo partidos,
Reys con emperadores,
Príncipes, duques polidos,
Otros asas aflegidos
Vi condes et caballeros,
Et galanes escuderos
Ser al amor sometidos
Que fueron bien plasenteros.
Miré en torno de mí
Por ver sy viera lugar
Donde pudiera de allí
La turba meior mirar,
É queriendo me mudar,
Oy una vos divina
Que muestra por su doctrina
Que vengan todos ayna,
Porque vos quieren iuzgar.
Á mí tú que eres venido
Del mundo donde éstos fueron,
Te mando que quando ydo
Serás donde ellos venieron
Lo que ante mi propusieron
Tenlo en tu mente notado,
É dirás quel iudicado
Deste pueblo atribulado
Que ante mí parescieron.
Al Conde Camarluengo
Yo remito la sentençia,
El qual por cierto me tengo
Que es de tanta prudençia
Que verá la diferençia
Que han estos doloridos
Que veys que aquí son venidos,
Et syendo bien entendidos
Los iuzgará con clemençia.
Quando hobo acabado
La iusticia sus rasones,
Un nublo arrebatado
Levó todas las visiones,
É las luengas dilaciones
Fueron allí concluydas,
En las ombras despartidas
Et donde fueron venidas,
Tornaron á sus mansyones.
Non sé cómo fuy tornado
Allí de do me partí,
E quasi como espantado
De tal vision como vi,
Cómo ni dónde sentí
Por qué nin quándo nin quién,
É non sé sy mal ó bien
Á quien tal caso entrebien
Si pueda pensar de sy.
Fyn.
Et piensa, letor, por ty
Si al amor falleçiste,
É conoscerás en mí
Si me verás desde aquí
Más que en el passado triste.
DIEGO DEL CASTILLO.
En la plaça peligrosa
Qual amor nos ha asignado,
Debate maguer medrosa
La vida, de vos quexosa,
Con el seso cativado;
Et dando secreto gaie,
Afirman fiera batalla
En el seno tal salvaie
Deste mísero viaie,
Do syempre dolor se falla.
El plaso, pues, otorgado
De tanto triste liçencia,
En el qual debe ser dado
Uno iuisio sennalado
De vuestra poca clemencia,
Non passe syn gran pregon
É publica vos patente,
Porque toda condicion
De pueblos et de nacion
Sepa de mi mal presente.
É vos, que, nunca vencida,
Iamas vos vence porfía,
Nin por ruego soys movida,
Nin por muerte condolida
Deste fuego que me guia,
Quered quiriendo tomar
Un querer esecutivo
Por donde pueda fallar
La parte que más buscar
Me conviene, pues que vivo.
Ca si muerte fues notoria
Al dolor que me combate,
Non sería ménos la gloria
Quel temor de la victoria
Quando piensa su debate,
Nin vuestro cruel espanto,
Que me da terrible guerra,
Sería causa de mi llanto,
Nin mis males podrian tanto,
Que non fuesse só la tierra.
Mas si tanto grand tristura
Me quisieron dar los fados,
Que por vuestra fermosura
Yo perdiesse la folgura
De los bienaventurados,
Entre quantos saben parte
De mis penas tan amargas,
Vos quered tener tal arte,
Que con vos triste me farte
Recontar mis cuytas largas.
En la fin de mis cuydados
Mis dolores començaron,
É fueran tan passionados
Mis males atribulados
Desque solo me fallaron,
Que muerta vive mi vida,
Cercada de compassion,
De todas cuytas fornida,
Et viviendo despedida
De salud et redemption.
En principio de la edat
Más viril de la franquesa
Començó mi soledat
É mi grand captividat
Con los fructos de tristesa,
Do plaser fué consumido,
Esperança fecha pena,
De vivas llamas ardido
Mi deseo tan querido,
Cuya rabia me encadena.
Mirando vuestra presencia,
Muero yo, triste, sin muerte,
Pidiendo con reverencia,
Reparo de tal paciencia
Quanto sufro por mi suerte;
Nin con vos vivo de dia,
Nin syn vos en tenebrura,
Nin con vos mi fantasía,
Nin syn vos iamas podria
Fenescer su lobregura.
De tantos fuegos vesino,
Me fallo desconsolado,
Que temo, quando magino,
Si soy fijo de Cadino
Para ser despadaçado;
En tanto grado ya veo
Mis males sobrepujar,
Que ciertamente me creo
Con Dido, Arcas, Ançeo
Mis penas empareiar.
Segund, pues, un seguiento
Qua sigo como vencido,
É buscando el perdimiento
Que busco con desatiento
Por me ver asy ferido,
Causa muy caritativa
Yo debria cierto mover
De una vida tan cativa
Por vuestra causa passiva
Sin querer le socorer.
Pensando por qué misterio
Mis signos et mis planetas
Dieron tanto captiverio
Á mí, que syn refrigerio
Combaten vuestras saetas,
Nin vivo porque consiento
Nin muero porque padesco,
Mas peno porque contento
Fallo mi querer esento
En dolor que non meresco.
Yo iuré de non seguir
Iamas vuestros movimientos,
É propuse de fuyr
Por vençer á mi morir
La causa de mis tormentos,
Mas vuestra cara tan bella,
Por quien viviendo sospiro,
Que luse como estrella,
Causa siempre grand querella
Á mí, triste, que vos miro.
Nin presente non condena,
Nin absente da remedio,
Nin mirando se refrena,
Nin vuestra vista serena
Pone piedat en medio,
Ántes vuestro gentil gesto
Por me ver tan solitario
Con semblante muy honesto,
Non cessando del propuesto,
Es ya fecho sagitario.
El poder de vuestro nombre
Me manda syempre mirar
Vuestra beldat et renombre,
Porque yo triste me asombre,
Syn poderme consolar,
É quiere que vos, matando
Con vuestro mortal cochillo,
Persigays nunca cessando,
Nin de muerte perdonando
Vuestro Diego del Castillo.
EL VERGEL DE PENSAMIENTO.
El vergel de pensamiento
Es este vergel llamado,
En el qual fué edificado
Para quien ama sintiendo,
Sus árboles son porfía,
Et las flores esperança,
El fructo grand alegría
Y el hortolano andança.
La escriptura leyda,
Entendí á la sason
En el vergel por rason
Merescer haber cabida,
É con tal atrevimiento,
Sin del vergel salir fuera,
Fise un rasonamiento
Que dise en esta manera:
Oh mal sabio sin cordura,
Causa de tu perdicion,
Dime de tu discrecion
Ó de tu desaventura,
Quién te forçó la cordura
Á los peligros presentes,
Et dime quién te asegura
De non ser más los venientes.
—Non cosa de los vivientes,
Sino una sola mujer.
—La qual demuestras querer
Muy más cara que á tí.
—Pues es rason ser asy.
—Si Dios sane tu dolor.
—Ciertas non que todo amor
De sy debe proceder.
—Pues tú assy lo debes faser.
—É yo ansy lo fago.
—Non fases, por Santiago;
Que si ansí lo fasieses,
Dubdo que te metieses
Á peligros tan continos,
Los quales te son vesinos
Á faser perder la vida.
—Non será, yo te lo iuro.
—¿É quién te fase seguro?
—La esperança que tengo
En solo Dios verdadero,
Que sabe, mi voluntad
Ser syn ninguna maldat
Á la que soy servidor.
—Si, pero nuestro Sennor
Non ayuda á desperados,
Mas á los que son fundados
Sobre rason et derecho.
—¿Pues cómo, sería bien fecho
Que desame á mi sennora?
Lo qual nunca fasta agora
Pensé nin pensar podria
Nin nunca iamas creeria
Que tal cosa ser podria.
—Sí podrias si te pluguiesse,
Come ya otros non amaron,
Los quales porque fallaron
En sus damas crueldat
Mudaron la voluntad.
—Sí, mas yo nunca podria
Syn amor vivir un dia.
—Nin te digo que desames,
Antes te digo que ames,
Mas en tal lugar et parte
Que puedas acabalarte,
É reniega del oficio
Que trae tras buen servitio
Mal et danno por salario,
Que de bocado contrario
Lo ménos es provechoso,
Puesto que sea sabroso.
Et pues es en tu poder
Ser tu de males ajenos,
Escoge de mal el ménos,
É ama otra donsella,
Por olvidar aquella
Por quien en punto te veo
De te morir con deseo.
—Amar et desamar
Pueda quanto se pagáre
Ninguno que bien amáre,
Et pongamos que ansí fuesse
El que mal desir quisiesse
¿Piensas si fallára qué?
—Creo que fallaria.
—Desirme ia malandante,
Baratero non constante,
Segund ya de otros dixeron.
—¡Ay Dios! quántos se perdieron
Emprendiendo tales cosas,
Las quales son muy dannosas,
La qual fama más non cura
De quanto quier la ventura.
—Pues veamos, ¿qué faré?
—Que la dexes á la fé.
—¿Pues qué valdria luégo mi vida?
—Como la de quien olvida
Cosas que le son dannosas
Por las quel son provechosas.
—Guárdeme Dios de mal,
De faser tan grand error.
—Quiçá te verná peor.
—¿Et qué peor me puede venir?
—Podrias muy presto morir.
—¿É á mí quién me matará?
—Si que esso fallescerá,
Piensa si tiene parientes.
—Sí, ¿mas merescen las gentes
Por bien amar et servir
Muerte nin mal rescebir?
—Eso cierto es que non,
Mas dis que tras el canton
Se fasen las cantonadas,
Et non sabes á vegadas
Excusar el pro presente
Por el peligro seguiente.
—Non que yo me guardaré
Que nunca lo fablaré,
Sinon con sola su ama,
Que más que á sy la ama.
—E podríase seguir
Su ama te descobrir.
—Non que yo la venceré
Con dádivas que le daré.
—Ora bien dexemos esto,
Fagamos otro processo:
¿Qué la hayas cobrado,
Que piensas haber ganado?
—Dándome Dios tanto bien,
Cobraria yo á quien
Amo muy más que á mí
É me ama más que á sy.
—¡Oh hombre desaventurado!
Cóme vives engannado
Si piensas tan solamente
Que de tí se le viene miente,
Habiendo tanto tiempo estado
Que la non has visitado.
Nin piense viva persona
Haber en el mundo dona
Que quando mejor amáre,
Si absencia la probáre,
Por nuevo repetidor
Que non troque vieio amador.
—¿Luego dona baratera
Sería la sennora mia?
A la fe es muy grand falsía;
Antes del universal
Mundo, es especial,
Es fermosa de faciones
Et muy buena de bondat.
—Pongo que sea verdat
Esso, et más sy dixeres
Por ella, con todo esto
Non me sería deshonesto
Que non sería señero
El primero nin el postrimero
Deste nombre, amadores,
Que padesció por amores.
—¿E sy fueron locos aquellos,
Quieres serlo tú con ellos?
—Non son locos llamados,
Antes bienaventurados.
—Porfiar es muy dannoso
Contra quien es porfioso,
Mas dígote que destarte,
Los que más leales fueron
Peor galardon hobieron.
Yo ya de rason sobrado,
Pero non nada menguado,
Vide grand divinidat,
Pálas, Vénus et Cupido,
Demostrarse haber oido
Todo quanto rasonára,
Et demudada la cara,
Ambas rodillas en tierra,
Le pedí, como quien yerra,
Grand perdon con reverencia.
É la muy grand excellencia
De las dos me perdonó,
El tercero dixo: non
Passará syn penitencia.
SUERO DE RIBERA.
Adios, adios, pues de mannana
Me ponen tal maleficio,
Quexarme de vos con sanna,
Esto non fago con vicio;
Ay de mí, mal beneficio
Me guardastes fasta agora,
Tan grand cruesa de mora
Nunca fué den ab inicio.
Adios, adios; tan en vano
Es loar á quien solia,
É grand plaser soberano,
Por quien yo tanto valia;
Sin cometer villanía,
Disen que dixe vilesa,
Adios, adios, gentilesa,
Que tomar quiero otra via.
Fyn.
Aunque disen que porfía
Vençe la naturalesa,
Adios, adios, gentilesa,
Mal haya quien más confia.
EL INFIERNO DE AMOR,
que fiso el Sennor Marqués de Santillana, Conde del Real.
Oh vos, Musas, que en Parnaso
Faseis la habitacion,
Allí do fiso Pegaso
La fuente de perfeccion,
Á la fin et conclusion
En el medio començando,
Vuestro subsidio demando
En esta propusicion.
Por quanto desir quál era
El selvaie peligroso
En recontar su manera,
Es acto maravilloso,
Yo non pinto ni gloso
Silogismos nin poetas,
Mas siguiendo linas retas,
Fablaré non infintuoso.
Del su modo inconsolable
Non disçerne tal Lucano,
De la selva inhabitable
Que taló el bravo romano,
Sy por metros non lo explano
Et mi propósito menguáre,
El que defecto falláre
Tome la pluma en la mano.
Sus frondas comunicaban
Con el cielo de Diana,
É tan léxos se mostraban,
Que naturalesa humana
Nin falla, nin se explana
Por attores en lectura,
Selva de tan grande altura
Nin Olimpio de Toscana.
Dó muy fieras animales
Se mostraban, y leones
É serpientes desiguales,
Grandes tigres et dragones;
De sus disformes faciones
Non relato por extenso,
Por quanto fablar inmenso
Va contra las conclusiones.
Vengamos á la corona,
Que ya non resplandecía,
Del aquel fijo de Latona,
Mas del todo se escondia,
É como yo non sabía
De mí, salvo que ventura,
Contra rason et natura,
Me llevó do non queria.
Comparacion.
Como nave combatida
De los adversarios vientos,
Que dubda de su partida
Por los muchos movimientos,
Era con mis pensamientos,
Que yo mesmo non sabía
Qué camino seguiria
De ménos contrastamientos.
Como el falcon que mira
La tierra más despoblada,
Et la fambre allí lo tira
Por faser certa bolada,
Yo començé mi iornada
Contra lo más accesible,
Habiendo por impossible
Mi cuyta ser reparada.
Pero non andove tanto
Quanto andar me complia
Por la noche con espanto,
Que mi camino impedia,
Que el propósito que habia
Por esto fué contrastado,
Asy cay como cansado
Del suenno que me vencia.
Et dormí maguer con pena
Fasta en aquella sason
Que comiença Filumena
La triste lamentacion
De Thereo et Pandion,
Quando ya demuestra el polo
La gentil cara de Apolo
De diurna inflamacion.
Asy prise mi camino
Por vereda que ynoraba,
Esperando en el divino
Misterio que invocaba,
É ocorrió yo que miraba
Entorno por el boscaie,
Vi correr fiero salvaie
Un puerco que se ladraba.
¿Quién es que metrificando
Por coplas et distinctiones,
En prosas nin consonando,
Tales disformes faciones,
Sin multitud de renglones
El su fecho desir puede?
Ya mi seso retrocede
Pensando tantas rasones.
¡Oh sábia Thesaliana!
Si la vírgen Atalante
Á nuestra vida mundana
Puede ser que se levante,
Querria ser demandante
Guardando su çerimonia,
Pues el puerco de Calidonia
Se mostró tan admirante.
Pero tornando al vestiglo
É su disforme figura,
Digna de ser en el siglo
Para syempre en escriptura,
Digo que la su fechura,
Maguer que de puerco fuesse,
Ya non es quien iamas viesse
Tal bravesa en catadura.
Como la flama ardiente
Que sus centellas envia
En torno, de continente
De sus oios paresçia
Que los rayos esparçia,
É doquier que reguardaba,
Et fuertemente turbaba
Á qualquier que lo servia.
Comparacion.
Como cuando ha tirado
La bombarda, en derredor
Finca el corro muy poblado
Del grand fumo et su negror,
Bien de aquel mesmo color
Una niebla le salia
Por la boca, do volvia
Demonstrando el su furor.
Estando como espantado
Del animal mostruoso,
Venir vi açelerado
Por el valle fronduoso
Un hombre que tan fermoso
Los vivientes nunca vieron,
Nin aquellos que escribieron
De Narciso el amoroso.
De la su grand fermosura
Non conviene que más fable,
Ca por bien que la escriptura
Quisiesse lo rasonable
Recontar, syn estimable
Era su cara lusiente,
Como el sol que en Oriente
Fase su curso agradable.
Un palafren cabalgaba,
Muy ricamente guarnido,
Et la sylla se mostraba
Ser fecha de oro brunnido,
Un capirote vestido
Sobre una ropa bien fecha,
Que traya la manga estrecha
Á guisa de hombre entendido.
Levaba en su mano diestra
Un venablo de montero,
Un alano á la siniestra,
Fermoso, mucho ligero,
É bien como caballero
Animoso de coraje,
Venía por el boscaie
Seguiendo el vestiglo fiero.
Nunca demostró Cadino
El deseo tan ferviente
De ferir al serpentino
De la humana simiente,
Nin Perseo tan valiente
Se mostró quando conquiso
Las tres hermanas, que priso
Con el escudo eminente.
Quando vió el venado
É los canes que feria,
Soltó muy apressurado
El alano que traya,
Et con muy grand osadía
Bravamente lo firió,
Asy que luégo cayó
Con la muerte que sentia.
Como el que tal oficio
Lo más del tiempo seguia
Serviendo de aquel servicio
Que á su deessa plasia,
Acabó su montería
Falagando sus canes,
Olvidando los afanes,
Cansancio, malenconía.
Por saber más de su fecho
Delibré de le fablar,
É fuéme luégo derecho
Para él syn más tardar,
Et como quier que avisar
Yo me quisiera primero,
Ántes se quitó el sombrero
Quel pudiesse saludar.
É con alegre presencia
Me dixo: muy bien vengays,
Et yo, con grand reverencia,
Respondí: de la que amays
Vos dé Dios, sy deseays,
Plaser et buen galardon,
Segond que fiso á Feson,
Pues tan bien vos rasonays.
Respondió: amigo, non curo
De amar nin ser amado,
Ca por Iúpiter vos iuro
Yo nunca fué enamorado,
Bien que el amor de grado
Asayó mi fantasía,
Mas yo, viendo su falsía,
Me guardé de ser burlado.
Yo le repliqué: sennor,
¿Qués aquesto que vos fase
Tan rotamente de amor
Desir esto que vos plase?
¿Es que non vos satisfase
Servisio sy le fesistes,
Ó por quál rason dixistes
Que su fecho vos desplase?
Dixo: amigo, non querays
Saber más de lo que digo,
Que si bien considerays,
Más es obra de enemigo
Apurar mucho el testigo
Que de amigo verdadero;
Mas, pues vos quereys, yo quiero
Desir por qué non lo sigo.
Yo soy fijo de Theseo,
Nieto del Duque de Athénas,
El que vengó á Thedeo
Ganando tierras ajenas,
É soy el que las cadenas
De Cupido quebranté
É mi nave levanté
Sobre sus fuertes entenas.
Hypólito fuí nombrado,
É morí segund morieron
Otros non por su pecado
Que por fembras padescieron,
Mas los dioses, que supieron
Cómo non fuesse culpable,
Me dan syglo delectable
Como á los que dignos fueron.
É Dyana me depara
En todo tiempo venados,
É fuentes con agua clara
En los valles apartados,
É arcos amaestrados,
Con que fago ciertos tiros,
É centauros et satiros
Me demuestran los collados.
Pues que ya vos he contado
El mi fecho enteramente,
Querria ser informado,
Sennor, si vos fues plasiente,
É por quál inconviniente
Venides, ó qué fortuna
Vos traxo syn causa alguna
En este syglo presente.
Que non es hombre del mundo
Que éntre, nin sea osado,
En este centro profundo
É de gentes separado,
Synon el infortunado
Céfalo que refuyó,
Al qual Diana trayó
En el su monte sagrado.
É otros que hobo en Grecia
Que la tal vida seguieron,
Segund que fiso Lucrecia,
É por castidat perescieron,
Los quales todos venieron
En este lugar que vedes,
Con los sus canes et redes
Fasen lo que allá fisieron.
Respondí: de la partida
Soy donde nuestro Traiano,
É Vénus, que non olvida
El mismo tanto mundano,
Me dió sennora temprano
En la iovenil edad,
Do perdí mi libertad,
É me fiso sufragano.
Et fortuna, que trasmuda
Á todo hombre syn tardança,
É lo lieva do non cuyda
Desque vuelve la balança,
Quiso que faga mudança
Et tráxome donde vea
Este lugar, porque crea
Que amar es desesperança.
Pero en esto es engannada
En pensar en tal rason
Que faga mi morada
Do non es mi entençion,
Ca de cuerpo et corazon
Me soy dado por serviente
Á quien creo que non siente
Mi cuydado et perdiçion.
Un rato estove mirando,
Pensando lo que desia,
E despues, como dubdando,
Dixo: ¡oh, qué bien sería
Que siguiésedes mi vía
Por ver en qué trabajays
É la gloria que esperays
En vuestra postremería!
Como quiera que dubdase
El camino invisitado,
Pensé si lo refusasse
Que me siría reprobado,
Asy le dixe: pagado
Soy, sennor, de vos seguir,
Non cessando de servir
Amor á quien me soy dado.
Començamos de consuno
El camino peligroso
Por un valle como bruno
Espesso mucho fraguoso;
É sin punto de reposo
Aquel dia non cessamos
Fasta tanto que llegamos
Á un castillo espantoso.
Al qual un fuego çercaba
En torno como fossado,
Et por bien que remiraba
De qué guisa era obrado,
El fumo desordenado
Del todo me resistia,
Assy que non discernia
Cosa de lo fabricado.
É como el que retrayendo
Afuera se va del muro,
Del dargon á sí cubriendo,
Temiendo el combate duro,
Desque el fumo tan escuro
Yo vi fise tal semblante,
Fasta quel fermoso ynfante
Me dixo: mirad seguro.
Ca non es flama quemante
Como quier que vos paresca,
Esta que veys delante,
Nin ardor que vos enpezca,
Ardimiento non perezca
Seguiéndome diligente,
Passemos luégo la puente
Ante que más danno cresca.
É toda vil cobardía
Conviene que desechemos,
É yo seré vuestra guía
Fasta tanto que lleguemos
Á logar do fallarémos
La desconsolada gente,
Que su deseo ferviente
Los puso en tales extremos.
Entramos por la barrera
Del alcaçar bien murado
Fasta la puerta primera,
Á dó yo vi entretallado
Un título bien obrado
De letras que concluia:
El que por Vénus se guia
Éntre á penar lo passado.
Hypólito me guardaba
La cara mientra leya,
Veyendo que la turbaba
El temor que me pungia,
Ca por cierto presumia
Que yo fuesse atribulado,
Sentiéndome por culpado
De lo que allí se entendia.
Díxome: non reçeleys
De pasar, maguer veades
En las letras que leeys
Extrannas contrariades,
Ca el mote que mirades
Al ánima se dirige,
Tanto quel cuerpo la rige,
De sus penas non temades.
Comparacion.
É como aquel que por yerro
De crímen es denunciado
A muerte de cruel fierro,
Et por su ventura osado,
De lo tal es delibrado
É retorna en su salud,
Asy fiso mi virtud
En el su primero estado.
Entramos por la escuresa
Del triste lugar eterno
Á dó vi tanta gravesa,
Bien assy como ynfierno,
Dédalo, quel grand caverno
Obró, la su geometría
Por cierto aquí cessaria
Su saber, sy bien discerno.
¡Oh tú, planeta diafano,
Que con tu cerco lusiente
Fases el siglo mundano
Clarífico et propalente!
Sennor, al caso evidente
Tú me ynfluye poesía,
Porque narre syn falsía
Lo que vi en modo eloquente.
Nin vimos el Cançerbero,
Á Mínos nin á Pheton,
Nin las tres fadas d’Anfiero,
Llanto de grand confusion,
Mas Fíllis et Demofron,
Canaçe et Macareo,
Euridiçe con Orfeo
Vimos en una mansyon.
Vimos á Páris con Elena,
Et tambien Enéas et Dido,
Con la fermosa Elena
Y el su segundo marido;
É más en el dolorido
Turmento vimos á Ero,
Con el su buen compannero
En el lago perescido.
Archiles et Policena,
A Ypremestra con Lino,
É la duenna de Ravena,
De quien fabló el florentino;
Et vimos con su amante, digno
De ser en tal pena puesto,
É vimos, estando en esto,
Á Semiramis con Nino.
Olimpias de Macedonia,
Madre del grand batallante,
Ulixes, Circe, Pausonia,
Hércules, Io, Atalante,
Tisbe con su buen amante
Vimos en aquel tormento,
É otros que non recuento,
Que fueron despues y ante.
É por el siniestro lado
Cada qual era ferido
En el pecho, muy llagado,
De grand golpe dolorido,
Por el qual fuego encendido
Salia que los quemaba,
Presumid quien tal passaba
Si debiera ser nascido.
Con la grand pena del fuego
Tristemente lamentaban,
Pero que tornaban luégo
Et muy manso rasonaban,
É por ver de qué tractaban
Muy paso me fué llegando
Á dos que vi rasonando,
Que nuestra lengua fablaban.
Las quales desque me vieron
É syntieron mis pisadas,
Una á otra se volvieron
Bien como maravilladas;
¡Oh ánimas afanadas!
Yo les dixe, en Espanna
Nascistes, se non menganna
La fabla, et fuystes criadas.
Desidme de qué materia
Tractays despues del lloro
En este limbo et miseria
Do Amor fase su tesoro;
Asymesmo vos imploro
Que yo sepa dó nascistes,
É cómo et cuando venistes
En el miserable choro.
Bien como la serena
Quando planne á la marina,
Començó su cantilena
La una ánima mesquina,
Disiendo: persona digna,
Que por el fuego passaste,
Escucha, pues preguntaste,
Si piedat algo te inclina.
La mayor cuyta que haber
Puede ningund amador
Es membrarse del plaser
En el tiempo del dolor;
É maguera quel ardor
Del fuego nos atormenta,
Mucho más se nos augmenta
Esta tristesa et langor.
Ca sabe que nós tractamos
De los bienes que perdimos
É la gloria que passamos,
Mientra en el mundo vivimos
Fasta tanto que venimos
Á arder en esta flama,
Á dó non curan de fama
Nin de las glorias que hobimos.
É si por ventura quieres
Saber por qué soy penado,
Pláseme porque si fueres
Al tu syglo trasportado
Digas que fuí condenado
Por seguir de Amor sus vias,
É finalmente, Maçías
En Espanna fuí llamado.
Desque vi su conclusion
É la pena abominable,
Syn faser larga rason
Respondí: tan espantable
Es el fecho perdurable,
Maçías, que me recuentas,
Que tus esquivas tormentas
Me fasen llaga incurable.
Pero como el Soberano
Sólo pueda ordenar
En tales fechos, hermano,
Plégate de perdonar;
Que ya non me da lugar
El tiempo que me detarde.
Respondióme: Dios te guarde,
El qual te quiera guiar.
Volvime por dó viniera,
Como quien non se confia,
Buscando quién me truxiera
En su guarda et compannía;
Et maguer que entorno via
Las ánimas que recuento,
Non lo vi nin fuí contento
Nin supe qué me faria.
É bien como Ganimedes
Al cielo fué arrebatado,
De la guisa que leedes,
Segund que vos he monstrado,
Bien asy fuy yo levado
Que non supe de mí parte,
Nyn por quál forma nin arte
Fuy daquel centro librado.
Fyn.
Asy que lo proçessado
De todo amor me departe,
É non sé tal que non se aparte.
Si non es loco probado.
LA NAO DE AMOR
QUE FISO MOSEN IOHAN DE DUENNAS.
Nave de grande humildança
Fis por compas nin velando,
En amor fortificando
Su camino de esperança,
Las tablas de lealtança
Iunctadas con discrecion,
Enpegadas de rason
En la casa de temprança
Servando iusto timon.
Yo fise de fortalesa
El mastel et la mesana,
Las entenas de muy sana
Fusta nueva syn cortesa;
Las xarcias de firmesa,
Las velas otro que tal,
La sorra puse de sal,
Pistada con grand destresa
Con obediencia coral.
Desque vi la perfection
De aquesta preciosa nave,
En poder puse la llave
De discreta execucion;
É fise sota patron
Largos tiempos abstinencia,
Marinos á patiencia,
Conformes en opinion
Á singular diligencia.
Desque fué toda guarnida
De las cosas necessarias,
Contra fortunas contrarias
Noblemente bastecida,
Oferta siempre mi vida
Á servitud sin error,
Varé mi nave, sennor,
Con procesion ofrecida
Al templo de dios de amor.
Ya nunca tal fermosura
Vieron mis oios de cosa
En las ondas alterosa
Syn lado firme segura,
Do entré con vestidura
De grand amor estimada,
De asul et oro franiada,
Con tiseras de mesura
La falda bien cercenada.
Yo al puerto delectoso,
Á la cola la mar calma,
Más llana que non la palma
En todo tiempo reposo;
Sentí gentil amoroso,
De las bandas de Poniente,
Un ayre tanto plasiente,
Que de mis velas gososo
Le fise rico presente.
Et mi nave toda una
Rompiendo las aguas vivas
Con defensiones passivas
Á contrastar la fortuna,
Como quien va por laguna
Contento del navegar,
En un puncto vi la mar
Sin obediencia alguna
En rebelion singular.
Á las horas yo me velo
Con servicio en fil de roda,
Comportando la mar toda,
Desdennosa por el cielo,
Avisando con reçelo
De las ondas desyguales,
Vientos et grupos mortales
Vi cobiertos con el velo
De los bravos temporales.
Á cuya fuerça los muros
Del contemplar et servir
Non podia resistir
Nin los tove por seguros;
Tan espantables et duros
Eran los vientos foranos,
Otrosy los comarcanos,
Con los cielos tan escuros,
Que non veya las manos.
Pero ya tanto el desmayo
Non hobe por cosa que viese
Que de ordenança saliese,
Plego de todo me ensayo,
Mas la potentia de un rayo,
Que en la mi nave cayó,
Velas y entenas rompió
Et levó todo el soslayo
Cuanto en la tolda falló.
Levóme los marineros
Amados de mí sin arte,
Otrosy la mayor parte
De mis polidos aperos;
Desclavóme los maderos
Del goberno temperado,
Dexóme desamparado
En los disiertos más fieros
De los mares engolfado.
É las velas ya rompidas,
Et la fusta descosida,
La xarcia toda rompida,
Las entenas esparçidas
É las tablas corcomidas
Del gusano de cuydados,
Vi los másteles quebrados,
Las bandas todas caydas,
Los quartales derrocados.
Á la hora mi sentimiento
Turbado, si Dios me acorra,
Abracéme con la sorra,
Angustiado de lamento;
Con terrible desatiento,
Como rabioso trabado,
Yo me vi medio anegado,
Tornado ya syn aliento,
Temblando como asogado.
La sorra, que defendia
Á mí de las aguas fondas,
Quando llegaban las ondas,
Sennor, toda se fundia;
El cimiento ya cruxia
É las tablas desmentian,
Et los embates crescian,
Los vientos con grand porfía
Del mundo me desfasian.
¿Quién sufrió nunca dolor
Ygual de aqueste pesar?
¿Quién gustó nunca manjar
De tan amargo sabor?
¿Quién vió furia de amor
Derrocar tan ympunable
Fuerça syn amigable
Quan yo non vi, sennor,
Un miedo tan espantable?
De aquesta pena mortal
Aquexado syn defensa,
Tormentado de mí piensa
Del grand temor desygual;
Fortuna descomunal,
Por demostrarse quién es,
Físome dar al traves
En una playa de sal,
Do me deslisan los piés.
Lo qual, sennor, me destierra,
De tal guisa me embaraça,
Que las undas me dan caça,
Los vientos me fasen guerra,
Las montannas et la syerra
Se me fasen desear,
Fortuna non da lugar
Que pueda tornar en tierra
Nin me lançe de la mar.
En esta pena padesçe,
Rey poderoso, mi alma,
Que nin la mar fase calma,
Nin la playa me basteçe;
Ante, Sennor, me aborresce
Cada cual de ellas por sy,
Y dando penas á mí
El mi coraçon paresce
En todo quanto escrebí.
Yo, mirando como çio,
Mientra más cuyto la boga,
Que se rompe ya la soga
Del más noble tiempo mio,
Rey de summo poderío,
Querria mudar de posta
Navegando por la costa
En otro firme navío,
Do me valga de la osta.
El qual tengo començado,
Non de madera de roble,
Mas de aquel cimiento noble
Que en Espanna es fundado,
Enpero, Sennor loado,
De las tablas que sobran
Nin de aquellas que se cobran
Non puede ser acabado
Sy uestras manos non obran.
Porque os pido por merçed
En merçed que me ayudeis,
Defendays et ampereys
Tras un grand firme pared;
Porque los lasos y red
Do la fortuna me guia
Rompa vuestra sennoría,
Mi Sennor; si non, sabed
Que la playa se desvya.
Fyn.
Sy mi lengua desvaría
Con la grand necessydat,
La vuestra serenidat
Perdone la culpa mia
Con discrecion y bondat.
DIEGO DEL CASTILLO.
Syempre reyna mi dolor
Con cochillo matador,
Syempre reynan mis cadenas
Combatiendo con sus penas
Á mí triste, syn favor;
Siempre reyna más mi danno
Et mi duelo tan extranno,
Siempre reyna mi tormento
Syn que cesse el pensamiento
Del vençido por enganno.
Vivo vive mi pesar
Syn dar fin á mi llorar,
Viva fallo la duresa
Que retorna mi tristesa
Al secreto sospirar;
Vivas son mis tentationes
Et las mis persecutiones,
Vivas son mis muy rabiosas
Rabias tanto congoxosas
Para darme maledictiones.
Non cessan mis espantables
Dannos muy innumerables,
Non se fartan de vivir
El rabioso perseguir
De mis cuytas ymmutables;
Non perescen mis gemidos
De dolor tan combatidos,
Non sosyega mi deseo,
Nin por quanto mal posseo
Son mis dannos fenescidos.
Temor me fuerça que fable
De mi plaga yncogitable,
La muerte que me convida
Quiere que llore mi vida
Sin remedio reparable;
Por ende todos nascidos
De mis males condolidos
Quered tender las oreias
Á mis cuytadas conseias,
Por quien ciegan mis sentidos.
De mi cuerpo vulnerado
Do seso queda burlado
Et memoria fallescida,
Por la discrecion perdida
Es el saber sepultado;
Ca gemir nunca fallesçe
Nin amargura peresçe,
Ante son tales sus tiros,
Que do faltan los sentidos
Muy mayor cuyta recresçe.
El que bien es fortunado,
Al nasçer es libertado,
El que nasçe syn temor
De la conquista de amor
Llamen bien aventurado;
Que yo, triste, por nasçer,
Se partió de mí plaser,
Do dieron fin á mi gloria,
Y de mís fuerças victoria,
Á quien non quiere valer.
En mi aflicta concepcion
Fué criada perdicion,
En mis dias abatidos
Fueron males repartidos
Syn haber contradicion;
É perdí yo por mi fado
El poder previllejado
De mi franca libertad,
Por servir con lealtad
Do soy mal galardonado.
Mis dolores son ya tantos
Que non me valen mis llantos,
Mi tristesa es tanto grande,
Que por bien que yo demande,
Se trasdoblan mis quebrantos;
Nin m’aprovecha llorar,
Nin gemir, nin solloçar,
Ántes creo que el remedio
De mis cuytas será medio
Con la muerte despachar.
Para fyn de tanto duelo
Bien sería rasgar el velo
De la guardada honestad,
É mis voses con verdad
Podian bien llegar al cielo;
Mas virtud, que non consiente
Un tal caso ser patente,
Por me dar mayor corona,
Ha sellado mi persona
Con silencio de prudente.
Si pocas veses se falla,
Contesçer una batalla,
Qual en mi caso presente,
La pluma non asy siente
Lo que mi dolor non calla.
Ya que rason defensora
Non resiste á vos, sennora,
Ser la causa de mi fuego,
Lo que público non niego,
Sed vos dello sabidora.
El cansançio de sofrir
Vuestro duro combatir,
Que non da fin á mi quexa,
Non me suelta nin me dexa
Passe mi mal por desir;
Que vuestra fe tan estrecha
M’a ferido con la flecha
De llagada percussyon,
É matado con visyon
De una muerte tan estrecha.
Non me quexo de la muerte
En mí cabida por suerte,
Nin me pesa porque muero,
Mas por tanto como quiero
Un extremo mal tan fuerte;
Ca queriendo más me plase
Un querer que tanto fase
Ser á vos desconoscida
Por la fyn en mi venida
De que non vos satisfase.
Sy desis que por ventura
Esta mi grand lobregura
Non vos deba ser servicio,
Compensad el beneficio
Con la pasada tristura;
É luégo podrés ser vos
Iusto iues de los dos,
Do vereys yo ser fiel
Y vos sola más cruel
Sobre quantas fiso Dios.
Quanto la fuerça es mayor
De qualquier conquistador,
Tanto es más honorosa
La victoria gloriosa
Del que queda vençedor;
Mas vuestra cruel espada,
De la tal gloria ganada
Non fallándose contenta,
En mis llagas acresienta
Como quien non fase nada.
La llave de vuestro nombre,
Circundada con renombre
De vuestras cuatro saetas,
Tienen sus brasas secretas
Donde más pienso ser hombre;
Y si gracia non conviene
Donde tanta parte tiene
El principio de su guía,
Es porque niega porfía
Lo que grande fe sostiene.
Quanto más fingis de sanna
Y quereis iugar de manna
Por ganar un tal tropheo,
Tanto más vos está feo
Que querays lo que vos danna;
Bien que presumis de casta,
La virtud non lo contrasta,
Mas defiende gentilesa
Un tal acto de cruesa,
Donde resistir non basta.
Si de qual que mal passado
Para ser remunerado
El seguir fase vencer,
Luégo yo debo de ser
Solamente coronado;
Mayormente pues que sigo
Un querer con que fatigo
Mi persona, tan feroçe
Cuyo mal non se conosce
Por fallencia de testigo.
De la vista peligrosa
De vuestra cara fermosa
Non penseys que me reclamo,
Mas de tanto como llamo
A la muerte vagorosa,
La tardança de la qual
Me demuestra por sennal
Segund es profetisado,
Morir yo desesperado
Por ser vos descomunal.
Última.
Por ende mirad et ved
Vuestro yerro, y conosced
Quánto mal redunda dello,
Y pensad sy por fasello
Ganaréys mayor merçed;
Pero más me maravillo
Por ser vos un tal caudillo
De beldat qual paresceys,
Que cruelmente mateis
Vuestro Diego del Castillo.
MOSEN UGO.
Ca singular, non comuna,
Vos llama toda la gente,
En virtudes excellente,
De beldades la colupna;
Pues non de maravillar
Es, por mucho que vos ame,
Nin lo debeys esquivar,
Nin se debe de pensar
Que en mi vida vos desame.
Esto causa la rason,
É á mí non me desplase,
Ca todo lo satisfasse
Vuestra mucha perfection;
La qual, bien reconoscida,
Es mejor por vos morir
Que por las otras la vida
Ser en palmas sostenida
É para siempre vivir.
Si non, desid, sy goseys,
Quál sennora fiso Dios
Tan perfecta como vos
En quantas obras faseys;
Et si desis la verdat,
Segund que vos cognosceys,
Non tan sólo de beldat,
Mas en toda honestad
Monarca vos llamaréys.
Asy non es maravilla
Que muchos grandes sennores
Galanes et amadores
Sean de vuestra quadrilla;
Ca sy esto acontesce,
Es porque vuestra persona
Tiene por que lo meresçe,
Segund ya claro paresçe,
Sobre todas la corona.
Por do se algo presume
De mi flaco sentimiento,
Es porque mi pensamiento
En vuestra virtud consume;
El qual por vos acatado,
Lo fallarés non absente,
Mas ya tanto allegado
Et á mí tan obligado
Que siempre me soys presente.
Mas por non vos ser prolijo
Cesaré, lo qual cessar
Es diffícil de obrar
Segund que vos soy afixo;
Ca por léxos que me veo,
Yo nunca de vos me parto,
Nin otra gloria posseo,
Synon por ver mi deseo
En loor de vos non farto.
Non por aquesto penseys
Quiera de vos ser querido,
Que sy digo lo debido,
Non es quanto meresceys;
Sólo os agradesçeré
Que por vuestro me miredes
Con tales oios, que seré
El más constante que podré,
Aunque la muerte me dedes.
Fyn.
Nunca iamas cansaré
De escriber lo que valés,
Nin de os servir cessaré,
La qual prueba dexaré
Á las obras que verés.
ÇAPATA.
Apartado syn por qué
Me veo de quien cobdicio,
Non por mengua de servicio,
Esto bien lo iuraré,
Mas fáselo mi peccado,
Que las cosas que deseo
Todo syempre yo me veo
Dellas muy mas apartado.
IOHAN RODRIGUEZ DE LA CAMARA.
Si tanto quanto serví
Sembrára en la ribera,
Tengo que reverdesciera
Et diera fructo de sy;
É áun, por verdat desir,
Sy yo tanto escrebiera
En la mar yo bien podiera
Todas las ondas tennir.
IOHAN RODRIGUEZ DE LA CAMARA.
Mas luégo que resurgiese
Quien me podria tener
Que en mi mortaia non fuese,
Lynda sennora, á te ver,
Por ver qué planto farias,
Sennora, ó qué reyr;
Yo me querria morir
Con tanto que resurgir
Pudiese dende á tres dias.
DIEGO ENRRIQUEZ.
Bien creo que es locura
Amar et non ser amado,
Mas segund Dios y ventura
Naçe todo hombre fadado;
Si de mí es ordenado
Que vos syrva por tal via,
Á lo ménos puedo desir
Que la peor parte es la mia.
IOHAN RODRIGUEZ DE LA CAMARA.
Por pena, quando fablares
Iamas ninguno te crea,
Quantos caminos fallares
Te vuelvan á Basilea;
Vayan en tu compannía
Coytas, dolor et cuydados,
Fuyan de tí los poblados,
Reposo et alegría,
Claridat et lus del dia.
El troton que cabalgares
Quede en el primer villaie,
Las puentes por do passares
Quiebren contigo al passaie;
É por más lealtad mia
Penes, non debas morir
Sy otro cuydas servir
Á la hora yo querria
Ver la tu postrimería.
En tiempo de los calores
Fúyante sombras et rios,
Ayres, aguas et frescores,
Sol et fuego, et grandes frios
Tristesa et malenconía
Sean todos tus maniares
Fasta que aquí tornares
Cridando merçed, valía.
Respuesta.
Vive leda si podrás,
É non penes atendiendo
Que segund peno partiendo,
Non espero que iamas
Te veré nin me verás.
¡Oh dolorosa partida!
Triste amador, que pido
Licencia et me despido
De tu vista et de mi vida;
El trabajo perderás
En haber de mí más cura
Que segund mi grand tristura
Non espero que jamas
Te veré nin me verás.
DESIR DE MOXICA.
—En verdat, sennora, no,
Nunca conoscí tal hombre,
Mas desir vos he mi nombre,
É quiçá podré ser yo.
—Ea pues, desid, sennor.
Ay vengo,
El propio nombre que tengo
Es favor de mucha tristor,
Éste fué por mi ventura,
Éste es por pena mia,
Éste sará todavía
Fasta nuestra sepultura.
—Pues desid, asy goseys.
—Sennora ¿qué?
—¿Soes vos á buena fe?
Que mucho lo pareçeys.
—Sennora, bien puede ser
Que le paresca algund tanto,
Mas sería mortal espanto
Poderlo bien paresçer.
—Sí, par Dios, que yo vos vi.
—¿Sennora dó?
—Con amor quando llegó
Encubiertamente aquí.
—En verdat, sennora, vos iuro
Que bien sabeis certidumbre
Que nunca fué mi costumbre
De seguir amor, nin curo.
—Pues veo que muchos lo aman.
—Verdat es,
Pero todos los vereys,
Esos que suyos se llaman,
Muy más tristes que gososos,
Ménos ledos que pagados,
Más perdidos que ganados,
De su bien todos quexosos.
—Porque quereys desir mal.
—¿De quién?
—De amor, si vos fiso bien.
—En verdat nin comunal,
Maguer su fama sea buena
El non se enpacha desarte,
Es un cruel que reparte,
Sin merescimiento, pena.
—Luego mal lo conosceys.
—Meior que á mí,
Que ya por él me perdí
Et desirvos he quién es;
Amor es, mirad aqua,
Una animosa afection
Que nasce del coraçon
É largos trabaios da.
—Maravíllome de vos
De que pensat
Amor ser tal vanidat
Que de lieve plase á Dios.
—Salvo si de claro amor
Qualquier ama sola una,
Á fin de órden comuna
Tal propósito es meior.
—¿En qué manera desis?
—En ésta;
Que si vos la vida honesta
Del más cierto amor seguis,
Vivirés loada vida,
Honrada de las del mundo,
Acrescentaréys lo segundo,
Nuestra firme ley complida.
—¿Y tantos amores son?
—Yo lo diré,
Mas dubdo si sabré
Dar cierta declaracion;
Amor rige tres estados,
El primero, celestial,
El segundo, temporal,
El tercero, de los casados.
Pues declarado el primiero,
Hay notado,
Cómo en la divinidat
Es el amor verdadero;
El segundo es este trato
Que quiere la iuventud,
Donde mengua la salud
É la persona en chico rato.
—Desid del segund amor,
Que me plase.
—Sabed que non satisfase
Á ningund su seruidor,
De trabaio en que lo vea,
Ménos de pena que sienta,
Esto me pone en afruenta
Que sus falsas artes crea.
—¿El tercero que olvidastes?
—Dicho es;
En la copla lo veréys
Setena si bien notastes,
Allí se fase mencion
Del más poderoso amor,
Allí se puede salvar
Como en otra religion.
—Dexad eso et vengamos.
—¿Á qué, sennora?
—Al hombre que se demora,
Cuya fabla començamos,
Si dél me sabeys desir
Agora de muerto ó vivo,
Que en perder leal cativo
Es perdido buen servir.
Por lo qual, si vos pluguiese,
Mandat
Que fuesse vuestra bondat
De faser que paresciesse.
—Par Dios, sennora, sy puedo,
Mucho me plase por cierto
De lo traer vivo ó muerto
É que lo veades çedo.
—¿Será asy que lo traerés?
—Sennora, sy,
Que á mi paresçer yo oy
Desir deste hombre dó es;
Mas habeys de declarar
Quánto há que se perdió,
Porque vaya cierto yo
Do lo entiendo de fallar.
¿Desque amor dieron guerra
Es perdido?
—Sy, amigo, asy es sabido.
—Mas sabed que en esta tierra
Es hombre por su contrario
En se querer demostrar,
Amor lo manda matar
Et es de amor solitario.
—¿Cómo puede eso ser?
—Como digo,
Que amor non busca testigo
Quando ha de paresçer,
Ante mata occultamente
É nunca salva ninguno
Por estilo ymportuno,
Syn fyn, medio, nyn presente.
—Ay amigo, non creays.
—Y porque non crea
Su persona ser tan rea
Que murió como cuydades,
Ántes fallaréys ser preso
Que non muerto por querella,
Cativo sobre mar bella
Do non basta largo seso.
—Por ser vuestra voluntad
Á tanto detinimiento,
Soy á vuestro mandamiento
Con fyusa á lo probar,
Eso mesmo fased vos.
—Sennora, de mí creed,
Ora con vuestra merced.
—Vades, amigo, con Dios.
IOHAN DE MEDINA.
Malquisto de vos et quanto
Pasó la disierta via,
Amadores con espanto
Fuyen de mi compannía;
Tal querer vos requeriese
De mandar syn más espera
De amores que vos valiese
Et yo, triste, como quiera,
Sennora, que vos valiese.
ARIAS DE BUSTO.
Por la qual pueda saber
Cómo está vuestra merced;
Que ciertamente creed
Que me fará grand plaser
É vuestra bondad provea,
Ya que non puede ál ser,
Una letra vuestra sea.
Si vuestra merced escribe
Escribidme cómo os va,
Que el triste que absente está
En terribles dubdas vive;
Pero, como quier que sea,
Pues lo podeis bien faser,
Una letra vuestra vea.
DESIR DE UNO APASSIONADO.
Porque mi dicha fué negra,
É yo sin ventura más,
Mi fiesta viene detras,
Ninguna pascua me alegra;
Donde plaser sé que fasen,
Syn plaser fuyo de allí,
Pocos plaseres me plasen
Fuyendo plaser de mí.
Ninguno non sabe tanto
Dello, triste, como yo,
Pues tristesa me cobrió
Aquel su pesado manto;
Deleyte me quiere ver,
Mi tristura non lo dexa,
Por pesar dexo plaser,
Et contento tengo quexa.
Iusto es, vista mi vida
De tanta contrariedat,
Conformar la voluntad
Con la tristesa complida;
Tomando de negro carga,
E cargado de sofrir,
Sufriendo tal vida amarga,
Dulçura será morir.
Yo, sennores, he buscado
Tanto tiempo su posada,
Que en verdad ya soy cansado,
Et non sé dó es apartada;
Á qualquier parte que siga
Nunca me dexa pobresa,
Asy gose de su amiga
Donde mora aquí franquesa.
Aquesta noble virtud
¿Quién sabe dó es agora?
Asy Dios le dé salud,
Que me diga dónde mora;
Que es mortal enemiga
Su contraria escassesa,
Asy gose de su amiga
Donde mora aquí franquesa,
Fyn.
Los trabaios et fatiga
Non se pierden por peresa;
Á osadas, Dios me maldiga,
Si trasgreo con riquesa.
IOHANN DE VILLALPANDO.
Siete annos puede haber
Que de Castilla partí,
Solamente por veer
Franquesa, que nunca vi;
Con la pobreza he topado
Muchas veses sin dubdar,
Gutierre, con grand cuydado
Franquesa, que andays buscar.
Sennor Gutierre de Arguello,
Fuerte empresa habeys tomado,
Á mí mucho pesa dello,
Mas pasad como he pasado,
Tanto tiempo que he buscado
Esa virtud syngular,
Gutierre, con grand cuydado,
Franquesa, que andays buscar.
Tambien quiero que sepades
Otra cosa que busqué,
Gentilesa, mas creades
Que tampoco la fallé:
Buscándola soy barbado
Con muy terrible pesar,
Gutierre, con grand cuydado
Franquesa, que andays buscar.
Fyn.
Tal consejo vos daré,
Sy lo querédes tomar,
Que dexeys por vuestra fe
Franquesa, que andays buscar.
MOSEN REBELLAS.
Pues franquesa es sennora
De muchas otras bondades;
Allí es habitadora,
Acá por demas andades;
Con bondat et con noblesa
Allí es do más atura
En los sennores larguesa,
En donas grand fermosura.
Que en estas partes, sennor,
Há grand tiempo que non viene,
Que de fama et de honor
Siempre su carrera tiene;
Con ella vive ardidesa,
Discrecion, desenvoltura,
En los sennores larguesa,
En damas grand fermosura.
Fyn.
Allí verédes destresa,
Andar con buena ventura,
Donde gracia et noblesa
Me sacaron de cordura.
IOHAN DE DUENNAS.
Disen que la quiere tanto,
Que por faserle plaser,
Éste es un mortal espanto
Lo que da y echa á perder;
Et la virtud do se banna
Franquesa, de amor encesa,
Un muy noble rey de Espanna
Disen que la tiene presa.
Disen que tiene tambien
Gosos, plaseres et guerra,
Et victoria contra quien
Tomar quiere de su tierra;
É la valiente companna
Que asy la tiene defesa,
Un muy noble rey de Espanna
Disen que la tiene presa.
Fyn.
De vuestra pena tamanna,
Sy Dios me ayude, me pesa,
Mas, amigos, á muchos danna
Por arrear pobre mesa.
PREGUNTA DE IOHAN DE TORRES
Á IOHAN DE PADILLA.
Vi asentado en un lusillo
Al amor, cuio mandado
Fesistes et yo cuytado,
Triste, flacco et amarillo;
Mas asy vea plaser
De quien servir me mandó,
Que fasta que me fabló
Non lo pude conoscer.
Mas desque lo conocí
É tan triste lo vi estar,
Ove terrible pesar,
Assy Dios sea por mí;
Pregunté lo que fasia,
Díxome que allí se estaba,
Que en la villa non fallaba
Quien acogerlo queria.
Yo fuy maravillado
De aquello que me disia,
Preguntéle sy habia
Al grand palacio llegado;
Respondióme: allá soy ydo,
Donde el rey me pudo ver,
Mas quiso dar á entender
Que non me habia conoscido.
Dixo: á casa del Condestable
Só ydo muchas vegadas,
Fallé las puertas cerradas,
Solamente quien me fable
Nin me responda non fallo;
Ved sy es grand amargura,
Veiendo mi mala ventura
Baxo mis oyos et callo.
Tambien dis á la posada
De Iohan de Silva que fuera,
É que en breve le dixera
Tal razon non muy limada;
Sennor, bien sabeys quién soy.
¿Puedo en vos fallar abrigo?
Dixo: andat, andat, amigo,
Tempo fué que se pasó.
Tambien cuenta que llegára
Donde vos posays, sennor,
Pero sy fué con dolor
Trasdoblado lo tornára;
Viendo en vos tal mudamiento,
Que non vos osó fablar,
Non pensando de fallar
En vos buen acogimiento.
Desque le vi tan aterido
É llorar tan bravamente,
Trabaié que de presente
Pudiese ser acorrido;
Levélo comigo luégo,
Pensé de le complaser
Fasiéndole luégo ser
Asentado tras el fuego.
Allí le fise saber
Quánto trabajo sofrí
Despues que lo conoscí,
Syn iamas yerto faser;
Respondió: todo tu danno
Yo mucho trabaiaria
Por tornarlo en alegría
Saliendo de cabo d’anno.
Respuesta.
Iohan sennor, yo la fablilla
Leí que te acontesció,
De lo qual á mí tomó
Muy grand rysa á maravilla;
Mas por muy mucho dinero
Non quisiera yo, te digo,
Que se fuera el enemigo
Sin probar el repostero.
De cómo estaria sensillo
Syento yo grand gasaiado,
Quanto más sy en el costado
Le feria garsagannillo;
Aquí se puede poner
Un exiemplo que oy yo,
Que quien á lobos mató,
Lobos lo habian de comer.
Maravíllome de ty,
Pues sabías su mal usar
É quánto mal fué tractar
Á otros et á tí et á mí;
Qual coraçon te sofria
De escuchar lo que fablaba.
Al traydor que á la cava
Echó á quien lo servia.
Dises que por muy burlado
Del sennor rey se tenía
Por haberle por tal vía
Visto et dissimulado;
Non dubdo ántes comido
De lo él asy faser,
Que segund mi entender,
Bien tien el pan partido.
Pues el Conde favorable
Non le fué, te digo, á osadas,
Que de quantas sofrenadas
Rescibió soy agradable;
Corrámoslo como á gallo
El que non ovo mesura
De poner tanta tristura
Como hay por su contrallo.
Dises que non falló nada
En mi primo, aunque lo viera
Ya del todo va defuera
Pues allí non hobo entrada;
Mas sy él lo conosció,
Lo qual yo non contradigo,
Calla callando me obligo,
Que alguna ves lo burló.
Mas sy yo lo barruntára
Quando á mí vino el traydor,
Yo l’fisiera tal honor
Que á cuestas lo levára;
Aunque ayunára el aviento
Yo te digo syn dubdar
Quel fisiera sorrabar
De los perros más de çiento.
Muy grand yerro conoscido
Es faser bien al que miente,
Que estos tales ciertamente
Con mal fasen buen partido;
Por ende, sennor, te ruego
Que lo dexes padescer,
Que con mal condescender
Á bien lo farémos luégo.
Non cures de lo creer,
Que yo porque lo crey
Quanto bien habia en mí
Perdí et todo plaser;
Mas mi mal fué tan extranno,
Que todo el mundo desia
Que non era el que solia,
Nin podia ser tal enganno.
SUERO DE RIBERA.
Las quales, sy Dios me vala,
Su beldat mucho floresce,
Ya sea que me paresce
Saber muy poco de galla;
Tal gracia, de grado dada,
Quier en duenna ó donsella,
Faserla dos tantos bella
Atrativa deseada.
Si bien soy mal inventivo
En la materia presente,
Fablaré summariamente
Claro, non comparativo,
Tocando de cada una
Non largando la hystoria,
Segund mi flaca memoria
Por arte llana conmuna.
La primera, generosa
En grado superiora,
Es una noble sennora,
Condessa muy virtuosa;
De Derno entitulada,
Que por la faser meior,
Dotóla nuestro sennor
Bueno con buena casada.
Por muy excellente modo
Vi otra fermosa dama,
Que de Gatula se llama,
Primera de todas en todo;
De sus pompas et nivel
Se faria larga suma,
Pero detengo la pluma
Por non tocar al papel.
Syn más quedar en olvido
Valor que tanto se precia,
Es la fermosa Lucrecia
Del gentil seie de nido;
Donsella de grand valía,
En extremo syngular,
Por quien disen el cantar:
Para mí me la querria.
Del sege de Capuana
Vi Camilla graciosa,
Que resplendece fermosa
Más que estrella de Diana;
El Sennor muy soberano,
Mostrando su grand poder,
Las otras mandó faser,
Y ésta fiso por su mano.
En este sege nombrado
Vi otra Lucrecia plasiente,
Donsella bien paresciente
En superlativo grado;
Compassada su bellesa,
Segund el mi parescer,
Bien creo que debe ser
Tesoro de gentilesa.
Minutela Margarida,
Mujer de mossen Gallarte,
Non debe quedar aparte
De fermosura escondida;
Á quien juzgaron las fadas
Por sentencia verdadera
Que non fuese postrimera
De las fermosas loadas.
Tornando, mosen Françes,
Á mi porfía primera,
Pues ya vedes la manera,
Respondedme si queres;
Dexando toda favor,
Presentandos por testigo,
Destas sennoras que digo
Quál vos paresce meior.
DIEGO DE VALERA.
Pero doquier que vayays,
Habed memoria, vos ruego,
De mí, que solo dexays
En vivas llamas de fuego;
Y solamente pensad
En seguir ya vuestra via,
Que dolor y soledat
Seguirán mi compannía.
Aquestos mi iuventud
Finarán por mi ventura,
Sin defensa de virtud
Serán de mí sepultura;
Pues agora caminad,
Sea Dios en vuestra guía,
Que dolor y soledat
Seguirán mi compannía.
EL PLANTO QUE FISO LA PANTASILEA.
Sola yo reina amasona
Nascí porque amar debiese
Ector más que otra persona
Cuytada que nunca lo viese;
Sola yo la mal fadada
Quiso amor que fenesciese
Amando, et non fuse amada,
Nin quien ame conosciese.
Por fama fuy enamorada
Del que non vi en mi vida,
Por armas vencí, cuitada,
É fuí por fama vencida.
Yo vengué la reina Ortía
De Hércules et Minelyda,
Domé la gente de Syria,
Salvaie, ensoberbeçida.
Di vengança de Theseo
Á Hypólito, ofendida,
Vencí al rey Oriseo,
Cobré la Syria perdida;
En historias quantas leo
Non fallé quien me venciesse,
Salvo amor et buen deseo
De un solo que bien quisiesse.
Sentiendo por quien moria
La cruel guerra en que fuese,
Partí de mi sennoría
Valer lo que me valiese;
Fasiendo la luenga vía
Contra las partes de Frigia,
Las buelfas mortal feria
En el desierto de Libia.
Los alárabes combatia,
Vencí los fuertes serenios,
Gané por donde venia
Fasta los montes armenios;
Caminando en claro dia,
Deseo que me guiaba,
Vi Troya do parescia
É sus torres demostraba.
¡Quánta fué mi alegría!
¡Quánto va del que bien ama!
Cada paso que movia
Plaser se me acrescentaba;
Vi la grand caballería
É gente muy ordenada
De los griegos, que movia
Por me vedar la entrada.
Á las horas yo sandia
Por ver el que deseaba,
Qué fechos de armas fasía
Et de qué són peleaba;
Ya el sol se retraya
É la hueste bien reglada,
Quando amor et su valía
Les ganamos la iornada.
Yo venciendo, que temia,
Siempre teme quien bien ama,
Que en tal són non plaseria
Al poseedor de la fama;
Perlas, oro, febrería
Vesti á la puerta timblea,
Verde y blanco chapería
Mis doncellas por librea.
Con qué honor me rescebia
Priamo, rey soberano,
Duques que non conoscia,
Reys et pueblo troyano;
Ector sólo fallesçia,
Sin pena gloria alguna,
Quando reynar attendia,
La rueda volvió fortuna.
Saliendo á rescebirme
El buen rey et su companna,
Non pudo encobrirme
Su dolor et quexa tamanna;
Sospirando en le decir
Por ver el que bien queria,
Respondióme tu plaser
Hoy fenesce en este dia.
Seiendo alegre et plasentera
Con el gesto que esperaba,
De Ector que muerto era
Á mí la nueva llegaba.
¡Oh, maldita sea la fada
Cuytada que me fadó!
¡Oh madre desaventurada
La que tal fija parió!
Amasona, reina triste,
Del dios de Amor maltractada,
En fuerte punto nasciste
O en alguna hora menguada,
¡Oh triste! meior me fuera
Que nunca fuera nascida;
A lo ménos non oviera
La muerte tan conoscida.
Cuytada, triste seyendo,
En mi fortuna pensando;
Mis cuytas dolor planniendo
Con dios de Amor razonando;
Vénus seguiendo tu estoria,
En mi danno consentiendo,
Hasme levado la gloria
De amores que non entiendo.
Vénus de tanto servicio
Que te fiçe atribulada,
De oracion et sacrificio
¿Que galardon es sacada?
¡Oh triste yo sin ventura,
Un amor tan deseado
La muerte, que non se cura,
Habérmelo así levado!
¡Maldito sea aquel dia,
Archíles, en que naciste!
Buen Ector, ¿qué te fasia,
Que tanto mal le fasiste?
Oh reina, ¿dó tu gemido
Tu sospiro et tu quebranto?
Coraçon endurescido,
¿Cómo non mueres de espanto?
Sennor, mientra tú viviste,
De mí fuiste bien amado;
Agora, pues feneciste,
Nunca serás oluidado,
El buen Ector enterrado
Donde quiera que estoviere,
De mí será acompannado
Cuytada mientra viviere.
¡Oh reina desconsolada!
Sé que me pueden llamar
La más triste apasionada
De cuantas saben amar.
E aquellas que non te amaron,
Sennor, como yo te amé,
De sola viste goçaron
¡Mesquina! que non goçé.
Bien escura fué mi suerte,
Mi quebranto et mi dolor,
Non debe refusar muerte
La que pierde tal sennor;
A mis cuytas remediaba
Cuydando que resurgia;
Mas cuando bien lo miraba
Mayor planto et cuyta habia.
Ya el dia fallescia
Et la noche se açercaba,
Mi alma se escurescia
É mi placer se apocaba
Porque partir me fasian
Donde el buen Ector estaba,
Mis dolores más crecian
Et mi placer se apocaba.
Fyn.
De la grand pena que habia,
Lo más que me consolaba
Era que presto morria,
Segund el mal que pasaba.
ALFONSO ENRIQUEZ.
Testamento suyo.
Dó á amor primieramente
Mi alma, que faga della,
Blanca, negra, fea ó bella
Como le será plasciente;
Quanto bien fis fasta agora
Et fare en quanto viviere,
Si lo rescebir quisiere
Dolo todo á mi sennora.
Dole más quanto duráre
Vivo el mi cuerpo todo,
Que faga del á su modo
Como se más contentare;
É yo muerta mi persona,
Le dexo procurador
Al muy honrado sennor,
Arzobispo de Lixbona.
Al qual en merçed pido
Con voluntad afincada
É dexola recomendada
Por quanto lo he servido;
Et sea mi testamentario,
É faga ó mande faser,
Que sin nada fallesçer
Se cumpla mi inventario.
Ordeno mi testamento
Ser fecho et obrado,
El qual desque acabado
Segun mi ordenamiento,
Sy otro tal se falláre,
Mandóme luégo quemar,
Faser polvos, et aventar
Quando más çerco ventáre.
Sea de la sepultura
La noble donna Theresa,
Vestida como françesa
La somera cobertura;
Un laud bien encordado,
Desligados sus cabellos,
Pos endecha los trebellos
Cantando bien acordado.
Porque sea más apuesta,
Sea la diestra pared,
Elvira por su merçed
Cantando la cancion esta:
Poderoso amor, loado
De tí haya perdonança,
Pues veo que fis errança
En te ser desmesurado.
La otra parte será
La diestra Mariguillem,
Por la cual creo tambien
Que se ennoblescerá,
El monumento tal cosa;
Cantando en són de planto,
Ya sennora fasta cuándo,
La fas un poco lorosa.
Sea la cabeçera
La Clara muy especial,
Con gesto muy cordial,
Cantando en esta manera:
Amor cruel et brioso,
Mal haya la tu altesa,
Pues non fases ygualesa
Seyendo tan poderoso.
Et sea la fija del alma,
Leonor, toda vestida
De negro, muy dolorida,
Á los piés, como quien llama,
Donna Beatris, sennora,
Disiendo: Venid, verés
El que tanto bien querés,
Ved en qué posada mora.
Del sepulcro tan honrrado
Quiero que sea lusillo,
La sennora de Vadillo
Cantando muy mesurado:
Todas passa en fermosura
La que dixo ende mal,
Adios, adios, Portugal,
Partir me será cordura.
Entiérreme muy apriessa,
Envuelto en un cendal doble,
En la posada muy noble
De la sennora condesa;
Á los piés de su altar,
Si por ello algo quisiere,
Denle cuanto yo tuviere
Fasta nada non quedar.
Fyn.
Si lo mio non bastáre,
Mis tios, ambos á dos,
Fasta lo pedir por Dios
Dénle quanto demandáre.
ÇAPATA.
Sennora, vuestra beldat
Me fiso ser amador
É me puso en voluntad
De ser vuestro servidor.
Por lo qual fasta que muera,
Pues que á vos primero amé,
Desde aquí vos dó mi fe
Que serés la postrimera.
Quien quisiese al buscar
De meior non fallaria,
El trabaio de cercar
Cierto es que perderia;
É pues tal es mi manera
De tener donde trabé,
Desde aquí vos dó mi fe
Que serés la postrimera.
LOPE DE STÚÑIGA.
Todo hombre se enamora
Á fin de ser amado;
É por ser yo enamorado,
Vos amé á vos, sennora,
Et segund paresce agora,
Aunque yo vos de mí,
Condenaysme sin por qué.
Ruego á los amadores
Que aman syn ser amados,
Que syentan los mis cuydados
É plangan los mis dolores;
Pues saben que son amores
Que syempre mudan la fe
É condenan syn por qué.
Fyn.
Vuestra muy linda figura
Yo siempre desearé,
Pues de vos me cativé.
MACÍAS.
Engannaron sotilmente
Con ymaginacion loca,
Fermosura y edat poca
Al ninno bien paresciente.
Estrella resplandesciente,
Mirad bien estas dos vias,
Pues beldat y pocos dias
Cada qual en vos se siente.
Prados, verduras et flores
Otorgo que las miredes,
Otrosí que escuchedes
Dulçes canticas de amores.
Mas por sol nin por calores
Tal cobdicia non vos ciegue,
Vuestra vista siempre niegue
Las fuentes et sus dulçores.
Fyn.
Deseando vuestra vida,
Áun vos dó otro conseio:
Que non se mire en espeio
Vuestra fas clara, garrida;
Que sabed que la partida
Sería dende tanto fuerte,
Que non vos fuese la muerte
De Narciso repetida.
VILLALOBOS.
Quien mis cuitas entendiese,
É mi pesar et quebranto,
Et de mí se adolesciese,
Faria comigo llanto.
Quanto más si bien supiese
Tanto bien como perdí,
Deus meus, hely, hely,
Hely lamaçabacthani.
RODRIGO DE TORRES.
Por amar tan grand tormento
Con mí cuydados me dó,
Que non sé dónde me estó.
Tanto es mi desatiento.
Quien de mí algo supiere,
Si nunca se vea assy,
Déme y tome de mí
Falladgo qual le pluguiere.
Quien falló á mí cuytado
Tenga por bien que me dé;
Si non, sepa quel seré
Por de furto demandado.
Amigos, el que temiere
Aqueste pregon de mí,
Déme y tome de mí
Falladgo qual le pluguiere.
Á LA CONDESA DE ADERNO, IOHAN DE ANDUJAR.
La qual de la casa de sancto sobrino
Es el principio de sus propios genos
Su noble marido á ella condino
De los Moncadas notables, serenos;
Non Penélope, nin Ysifle ménos,
Non la prudente castíssima Argía
Tovieron guardados con tanta porfía
Sus inmaculados limpíssimos senos.
Puede Fortuna los bienes mundanos
Dar et quitar segund su plaser;
Pero las virtudes non son en sus manos
Nin dellas vos pudo desnuda faser;
Nunca dirán en vos conoscer
Modos nin actos que fuesen blasfemados,
Si bien morales, los quales formados
Suelen las duennas prudentes haber.
Tenes syn un sy muy grand fermosura,
Con habitud de clara bondat,
Gesto, donayre, gracia et mesura,
Con perfection de vera honestad;
Modestia, temperança sin reguridad,
Qual se requiere á vuestra noblesa,
Por uso comun con grand gentilesa
Regis vuestras fablas con moralidat.
Sennora Condesa, en vuestras faciones
En el gesto pulcro con grande armonía
Muestra haber fecho por sus proporciones
El última fuerça sotil simetría;
Las estrellas potentes la grand gerarchía
Con los elementos mostraron la prueba
Del su grand poder, fasiéndovos nueva
Sobre las otras que el mundo nos cria.
Asy, pues que tanto vos fiso compuesta
Por gracia çeleste el vestro planeta,
É sobre las damas modestas, modesta,
En grand perfection prudente, discreta,
No bastaria Homero poeta,
Syn ser ayudado de gracia divina
Á vuestros loores que humana doctrina
Non es en tal casa del todo perfecta.
El Iove potente, que el mundo gobierna,
Et ha con grand cura los cielos regido,
É fiso la clara lumbrosa lucerna
Que ha de la noche el dia partido,
Vos guarde et conserve con vuestro marido
En gracia del alta real majestad,
Porque luengos tiempos en feliçidat
Loés el su sancto nombre temido.
Fyn.
El ninno Feronte, sin seso regido,
Tomó grande empresa con simplicidat,
Así yo, illustra sennora, vos pido
Que me perdoneys con humanidat.
FERNANDO DE LA TORRE
Á DON LADRON DE GUEVARA,
porque su mujer es una muy galana dama.
IOHAN DE TAPIA.
Guerras, muertes et feridas,
Plagas, temores et males,
Con enoios,
Las mis penas conoscidas
Desfavores desiguales
Á mis oios;
Sannas, desastres, caydas,
Grandes estimulaciones
Con dolores,
Mansillas tan desabidas
Me trahen persecuciones
Con temores.
Ya vienen los maleficios
Con las desesperaciones
Dando gritos,
Á cuyas con los indicios
Con grandes lamentaciones
En escriptos;
Con la sententia ya dada
Que aquestas cuytas me maten
Con tristesa,
Llorando mi atribulada
Vida que de mí se espanten
Con cruesa.
Cativo soy en cadenas,
Tiénenme mis fuertes dannos
Maltractado,
Destierros et grandes penas
En los terrenos extrannos
M’an robado;
Las cosas que más queria,
La muerte me las levó
Syn piedat,
Fortuna con su porfía
En tierra me derribó
Con crueldat.
Fyn.
El mi cuerpo et alma mia
Ya padesce et padesció
Por lealtad;
Que lo que sufro et sufria
Es por lo que padesció
Por la verdat.
UN ALUALÁ QUE MANDÓ
IOHAN DE TAPIA Á LA FIJA DE LA CONDESA DE ARENAS.
Salud, recomendaçion
De mí non recibirás,
Nin tú me la mandarás
Teniendo tal opinion;
Tú fases como Adriana,
Enemiga genovesa,
Eres tornada francesa,
Non quieres ser catalana.
Ya la casa de Aragon
De tí se puede quexar,
Que la fuyste á dexar
Syn se ninguna rason;
Pues par Dios, dama loçana,
Con dolor de tí me pesa
Que eres tornada francesa,
Non quieres ser catalana.
Ántes eres eniuyna
De su secta et de su ley,
Has fallescido á tu rey,
Vas con la griega rapina;
Con la Cava castellana
Te sentarás á la mesa,
Y con la sennora ynglesa,
Con Breceyda la troyana.
Mujeres, que non tenés
Fe, amor et lealtad,
Diré bien de la bondad
Y mal del mal que fasés;
¡Oh cruel napoletana,
Voltada con nueva empresa!
Eres tornada francesa,
Non quieres ser catalana.
Si la rueda de ventura
Nos torna en prosperidat,
Vencerémos tu beldat
Y la tu grand fermosura;
Faser t’an çeciliana,
Aunque eres calabresa,
Dexarás de ser francesa
É tornarás catalana.
Escríbeme cómo estás,
Cómo passas de tu vida,
Si eres arrepentida,
De todo me avisarás;
Aunque seas más galana,
De muchos serás represa,
Que eres tornada francesa,
Non quieres ser catalana.
Yo te envio esta cancion
Escripta como alvalá,
Mira tu fama dó va,
Rige la tu discrecion;
De Lucrecia la romana
Te recuerdo sin ofesa,
Que eres tornada francesa,
Non quieres ser catalana.
De mí te quiero desir,
Fablándote la verdat,
Que teniendo lealtat,
Christiano quiero morir;
Si mandas algo, serrana,
Al rey ó á la princepsa,
Lo faré, nueva francesa,
Porque fuiste catalana.
Dexa esa gente pagana,
Non quieras desesperar,
Tórnate al baptisar,
Sé la segunda Dyana;
Hungra, tudesca, alemanna,
Mora, turca ó charquesa,
Renegada y non francesa,
Morir quieras catalana.
Fyn.
La casa real de Francia,
Sus reinos iuntos et altesa
Cessares de grand franquesa
Fueron et grand abundancia;
Iamas les plugo con gana
Los non leales en su mesa,
Pues error es ser francesa
y lealtad ser catalana.
El sobre escripto del alualá.
A tí, Madama María,
Carachula el sobrenombre,
Iohanne de Tapia es el hombre
Que aquesta alualá te envia.
CANCION DE IOHAN DE TAPIA
á la fija del Duque de Milan, syendo él en presion.
La luna teme de vos,
Gentil dama, et la Diana,
É las estrellas, par Dios,
Tanto sois bella et loçana;
Yo, el triste padeciente,
Me encomiendo á vos, sennora,
Más gentil et más fermosa
Que non el sol quando es lusiente.
La claridat escuresçe,
Ante vuestra fermosura,
La escuridat escuresçe,
Tal es la vuestra figura;
La nieve, de vos presente,
Se muestra ser otra cosa,
Tal es la vuestra graciosa
Cara muy resplandesciente.
El fuego faseys morir,
Muy discreta criatura,
Al cristal poneys tristura,
Las piedras faseys fuyr;
El carbonclo relusiente
Su esplandor monstrar non osa
Ante la vuestra graciosa
Cara muy resplandesciente.
El agua clara es turbada
Ante la vuestra mesura,
É todo miralle escura
Siendo allí vos presentada;
El rayo muy relusiente
Su claror mostrar non osa,
Ante la vuestra graciosa
Cara muy resplandesciente.
Última.
Árboles, aves et hierbas,
Los mundanos elementos
Á todos fases contentos,
Á todas cosas contiemplas;
Los pexes de la corriente
Qualquier animal reposa
Viendo la vuestra graciosa
Cara muy resplandesciente.
IOHAN DE TAPIA,
Á la muy excellente reina de Aragon et de Seçilia.
Gentil reyna aragonesa,
Sennora de valencianas,
Condesa de catalanas,
De las beldades princepsa,
De vuestros reynos lusero,
De Espanna yo bien diré
Que soes sol de las que sé,
En Francia pasays primero,
Las otras no enoiaré.
De una cosa me desplase,
Que quien vos ama, sennora,
Que seays acusadora,
Pero bien me satisfase
Con esta do vays primero,
El secreto guardaré,
Que nunca descobriré
Al primero nin al tercero,
Antes yo me callaré.
Que sy Dios vos ha dotada
De tan alta fermosura,
¿Qué vale la criatura
Que de todos non es amada?
Sy alguno fase yerro
Sobrado de amor, non sé
Qué falta le fallaré,
Si al amante fase yerro,
Con gracia lo apartaré.
OTRA CANCION DE IOHAN DE TAPIA
á madama Lucrecia.
Vos fuistes la más fermosa
Donsella que fué nascida,
Muy honesta et virtuosa,
De todos bienes complida;
Sennora que á tal amante
Con tan poca piedat
Faseys la guerra
Á quien fa temblar la tierra
Desde Poniente á Levante.
Vos fuistes la combatida
Que venció al vencedor,
Vos fuistes quien por amor
Iamas nunca fué vencida;
Vos pasays tan adelante
Et con tanta crueldat
Faseys la guerra,
Á quien fa temblar la tierra
Desde Poniente á Levante.
IOHAN DE TAPIA,
Á la devisa del sennor Rey don Fernando.
Fiia de las ynvenciones
Secretas et peligrosas
Trabaiadas,
Tenías con tus pendones
Las provincias generosas
Soiusgadas.
Devisa que los metales
Pasa la tu fortalesa,
É grand valía,
Pocos te fueron leales
Mostrando la su vilesa
Et tiranía.
Última.
¡Oh lealtade fallescida
Contra el monte generoso
Consagrado!
¡Oh patria desconoscida,
Do tienen al virtuoso
Por errado!
CANCION DE IOHAN DE TAPIA.
CANCION DE IOHAN DE TAPIA.
Mis dias m’an devedado
Que non siga más amores,
Amor me tiene mandado
Que non sufra más dolores;
Viendo mi persona tal,
Non sé otro remediar,
Non podiendo faser al
Synon ver y desear.
IOHAN DE TAPIA.
El evangelio de sant Iohan
Non lo entiendo en verdat,
El apocalipsi con afan,
Mucho más la Trinidat;
Pues que amor me destierra
Volviéndome la su fas,
Mal me fallo con la guerra,
Mucho peor con la pas.
IOHAN DE TAPIA.
Vuestros oios tan loçanos,
Vuestro ayre de fermosa,
Vuestro lindor de graciosa
Me han traydo muchos dannos;
Por ser vos tan entendida,
Mirando vuestra honestad,
Layda, por vuestra beldad,
Non fagays penar mi vida.
IOHAN DE TAPIA.
Mis oios dexo á los vuestros
Porque los podays mirar,
Que por amores siniestros
Vos los fuistes á matar;
Pues la muerte daes á vos,
La vida se nos destierra,
Cantando de languxos
Faré fin sobre la tierra.
Por el mal que me fesistes
Diré con muy grand pesar,
Oh vos, omnes qui transistes
Por la via de bien amar,
Pues pensar debeis en Dios
Y non matar sobre la tierra,
Á quien non feçistes vos
Non le deys cuytas nin guerra.
IOHAN DE TAPIA,
contra un su amigo ytaliano.
Yo erré en confesar
Lo que vos fuy á desir,
Fuystesme á difamar
É del todo á discobrir;
Todo hombre mire el efecto,
Su lengua tenga escondida,
Non descobra su secreto
Á persona desta vida.
Oir et ver et callar
Yo syempre lo loaré,
Hame pesado fablar,
Desto me arrepentiré;
Pues que yo non fuy discreto,
En patria desconoscida,
Non descubras tu secreto
Á persona desta vida.
IOHAN DE TAPIA.
De sospiros la muralla,
Los cantones et cimientos
De mis tristes pensamientos,
De mis lágrimas sin falla;
Et sinon aiudays á nos,
Donsella, pues Dios non acorre,
Yo acabaré la torre
De mis lágrimas por vos.
Las guardias serán mis cridos,
Fornida de mis dolores,
Las armas, tristes amores,
La su municion, gemidos;
La cruesa es contra nos,
Sennora, si Dios non acorre,
Yo acabaré la torre
De mis lágrimas por vos.
Los combates que me daes
Es ver vuestra fermosura
Con honestad y mesura,
Mirando vos me mataes;
Yo soy vencido de dos
De vos por el mal que corre,
Y de amor cuya es la torre
De mis lágrimas por vos.
Alcayde triste, cuytado,
Con la mi negra bandera,
Por vuestra crueldat fiera
Moriré de enamorado;
Cantando de languxos
Será mi fin sy no acorre
Dios et vos en esta torre
Con mis lágrimas por vos.
UNA CANCION QUE FISO IOHAN DE TAPIA
á la Condesa de Buchanico.
Bien mostrastes lealtad
Á la casa de Aragon,
Sufriendo toda passion
Con fe, amor y verdat;
Defendiendo vuestra empresa
Contra Francia et casa Ursina,
Porque soys de fama digna,
De Buchanico Condesa.
Segunda Pantasilea
En armas et por amores,
Vos soys flor de las flores,
Fermosura vos arrea;
¡Oh graciosa aragonesa!
Por virtud vuestra divina
Serés de fama muy digna,
De Buchanico Condesa.
En el templo de Diana
Celebrarán vuestra fiesta,
Donde será manifiesta
Á la poblacion humana;
Pues fesistes tal defesa
Por los planos et marina,
Sereys de fama muy digna,
De Buchanico Condesa.
Las gentes adorarán
Vuestras gestas y grand fecho,
Y las leyes por derecho
Syempre vos alegrarán;
Sereys con las de la mesa
Loada en lengua latina,
Porque soys de fama digna,
De Buchanico Condesa.
GLOSA DE IOHAN DE TAPIA.
UN DESIR QUE FISO IOHAN DE TAPIA,
loando et nombrando todas las damas de Turpía.
La virtuosa Volcana
Con la bellíssima Bruna,
La torre con la fortuna,
La Coçentina galana,
La Facarla muy loçana
É la Liparota bella,
Con la Toralda donsella
La honesta cathalana.
Cathalina la muy graciosa,
Con la gentil cordouesa,
Con Ysabeta françesa
La Campavista es la rosa;
Ansiona la fermosa,
Primavera la entendida,
Que fase penar mi vida,
La Lançalota donosa.
Las romanas, las sentidas,
Thomachella, que paresce
Sennora que lo meresçe
Por sus virtudes complidas;
Las del anno muy garridas,
Sobradas de fermosura,
Con la gentil criatura
Polida entre las polidas.
Aulatas son las estrellas,
É la sava es la luna,
Antonela pata es una
Muy fermosa entre ellas;
El sol que alumbra las bellas
Es mi dama por amores,
É meior de las meiores
Á mi parescer donçellas.
Adoyna et Penantela
Son más claras quel luçero,
El alba pone primero
La Daflito por aquélla;
La desdennosa Pucebla,
La villana muy devota,
Con la moça de la Mota,
Ques más clara que un estrella.
La Castana et Veyntemilla
Bien muestran ser cortesanas,
Las de Losaco galanas
Son de toda aquesta villa;
Todobra pone mansilla
Á las del viso gracioso,
Es de rostro muy fermoso
La vesina de Conchilla.
La Barrieta es altera,
La Laca es muy amada
Bien meresce ser loada
Brentonisa en delantera;
La Dalexe faes que vera
De loor mucho complido,
Bien lo mostró en su marido
Con fatiga verdadera.
Buscose et Castellamar
Çiertamente bien son dignas
Loarse por las marinas,
Non se deben de callar
Otras que quiero loar,
Gloria con la Estavela,
Con la que texió la tela,
Non la queriendo acabar.
Lucrecia de turpiana,
Que es el Mayo con sus flores,
Blanquina meresce honores,
É reverencia la Fana;
Honor la çeciliana,
Dios de amores ni contresa,
La Corteslasco revesa
Con la flecha melitana.
Bianchafiori, Violante,
Sus músicas como Orfeo,
Y es de muy gentil arreo
Arigeta en su semblante;
Milla por el semeiante
De muy bellas faciones,
Roba muchos coraçones
Leoneta syn amante.
La de Ixar, duenna acabada,
La de los fijos galantes,
Sólo por tales ynfantes
Non debe ser olvidada;
Beata la muy deseada,
Margarella la garrida,
Calidonia la entendida,
La mi fija afortunada.
De Perna la ginovesa
Con los sus cabellos doro
Es el archa del thesoro
É de amores trae la enpresa;
Dios sabe quánto me pesa
Que sea mal maridada,
Su ventura fué menguada
É su suerte muy revesa.
Fyn.
Las otras de la çibdat
Yo les demando perdon,
Porque yo no sé quién son,
Nin su nombre sé en verdat;
Á todas con honestad
Les sea recomendado,
Si bien non las he loado,
Damas todas perdonad.
DIEGO DE LEON.
De aquí queda muy atada
Toda poderosa lengua,
Aquí es cierto que mengua
Toda sabiesa pensada;
La rason más esforçada,
Por mucho que se talae,
Esa que non cuyda, cae,
Esta regla es probada.
Amor quando hombre non cata
Allega más que paresce,
Si por muerte non fallesce,
Tal nudo non se desata;
Breve syn pensar rebata
Dos quereres en amar,
É la que él quiere allegar,
Tarde ó nunca desbarata.
¿Quál sancto canonisado
Fué tanto apercebido
Que non haya fallescido
Si de amor fué convidado?
Fuerte, ardido, bien armado
Que de amor tome combate,
En ante que non se cate
Se falla desbaratado.
Caballero virtuoso
Non lo vi ó fué muy tarde,
Que ante de amor, cobarde
Non sea et pauroso;
Venga el muy más famoso,
Faga quanto fer quisier,
Que despues á conosçer,
En amor es ventaioso.
DIEGO DE LEON.
Como quier que do no hay yerro
La rason salva non quiere,
Yo quiero tomar un fierro
Ardiendo, si vos pluguiere;
É si vierdes que me quemo,
Mandatme quemar del todo,
Porque de culpa non temo
Fablo asy por este modo.
IOHAN DE MENA.
Ya passaba el agradable
Mayo illustrando sus flores,
É venía el inflamable
Iunio con grandes calores;
Incesantes los discores
De melodiosas aves,
Oy sones muy suaves,
Tiples, contras et tenores.
Afligido con grand siesta,
Secutando los venados,
Entré por una floresta
De frescos et verdes prados;
Dos corseres arrendados
Çerca de una fluente estaban,
De los quales non distaban
Los paies muy arreados.
Vestian de asetunin
Cotas bastardas bien fechas,
Et de un fino clemesin
Raso, las mangas estrechas;
Las medias partes derechas
De vivos fuegos brosladas,
Et las siniestras sembradas
De goldres llenos de flechas.
Quise saber su viaie,
É con toda diligencia
Abrevié por el boscaie
El paso syn detenencia;
Con rhetórica eloquencia
Vinieron de continente
Á me saludar sabiamente,
Denotando su prudencia.
Díxeles, en respondiendo
Segund modo cortesano
Humillmente proponiendo:
El potente soberano,
Vos ynfluya en el mundano
Orbe de felicidat,
Premio, de rica bondat,
Ques galardon humano.
Pregunté syn dilacion:
Sennores, ¿dó es vuestra via?
Poniendo grand afection,
Pospuesta toda follía,
Dixeron syn villanía:
Á nos plase que sepades
Aquesto que preguntades
Usando de cortesía
Sabed que los triumphantes
En grado superiores,
Honorables dominantes,
Cupido, Vénus, sennores,
Los leales amadores
Deliberaron su pasaie
Por este espesso salvaie
Con todos sus servidores.
Non pude haber conclusion,
Aunque los vi ser plasientes,
De me tornar responsion
Con alegres continentes,
Por grand multitud de gentes
Que entraron por la montanna,
Y atan fermosa companna
Non vieron hombres vivientes.
Non crió naturalesa
Reyes nin emperadores
En la baxa redondesa,
Nin duennas dignas de honores,
Poetas nin sabidores
Que non vi ser aguardantes
Á estos dos illustrantes
Dios et Deessa de amores.
Allí vi al magno Pompeo,
Çipion el africano,
Nemitor, Nino et Perseo,
Páris, Hector el troyanno,
Aníbal, Çipion, Traiano,
Archíles, Crasso et Sanson,
É otros muchos que allí son
Con César Octaviano.
Cabo.
Vi al sabio Salomon,
Oclídes, Séneca, Dante,
Aristótiles, Platon,
Virgilio, Horacio amante;
Vi al strologo Atalante,
Que los cielos sustentó,
Segund lo representó
Nasometo Forisante.
DIEGO DE VALERA.
Dísteme por tu noblesa
Tal sennora que serviese,
Porque mi coraçon fuese
Quito de toda tristesa;
Amor, pues tu grand proesa
Contra mí asy monstraste,
Para siempre me ganaste
Crea la tua realesa.
Sennor, sy á tí he fecho
En algund tiempo servicio,
Pues me das tal beneficio,
Téngome por satisfecho;
Et faré muy grand derecho,
Donde quiera que yo fuere,
De guardar mientra viviere
Tu servicio et mi provecho.
Ya de quanto rescebí
Conviene que algo diga,
Dísteme fermosa amiga,
Á quien amo más que á mí;
Como quier que non la vi,
Tanto sé de tu bondat,
Por la qual mi voluntad
Me plase desir aquí.
Amor, porque de tus dones
Me diste muy largamente,
Vengo aquí de presente
Á faserte relaciones;
Encima de conclusiones,
Disiendo con alegría
De aquesta sennora mia
Quáles son sus perfectiones.
Última.
Cum devotas oraciones
Á Dios sirvo cada dia,
Non ha cuenta su valía
De sus nobles condiciones.
FERNANDO DE LA TORRE.
Unos te llaman sennor
El meior que nunca vieron,
Otros disen et dixeron
De tí peor que traidor;
Et otros por synsabor
Te publican por medroso,
É otros por muy sabroso
Et fuerte peleador.
Unos te llaman leal
Más que fermoso castillo,
Otros disen que caudillo
Eres tú de todo mal;
Otros, que muy mal caudal
Eres de todas maldades,
Et otros que de bondades
Nunca vieron tu ygual.
Unos disen que agudo
Eres, et muy acucioso,
É otros que peresoso
Eres, et muy simple rudo;
Otros te llaman sesudo,
Piadoso et non poco,
Otros muy torpe et loco,
Muy sin piedat et crudo.
Pero en perfetta prosa,
Amor, quieres que te diga
Eres de bien enemiga
Et obra siempre dannosa;
É cosa muy peligrosa
Estos dichos de tí fallo,
Unos bien, otros contrallo,
Pues lo sé por texto et glosa.
El bien et mal infinito
Que de tí oyo notar,
Non te lo puedo contar
Por lengua nin por escripto;
Pues asy non te repito
Seyer tú malo nin bueno,
Yo, amor, non te condeno
Nin te asuelvo nin te quito.
Pero sey bien cierto desto,
Que sy merçed me fisieres,
Mientra viva et vivieres
Te seré con humil gesto
Servidor leal et presto,
Denunciando tus loores
Ante reys et sennores,
En secreto et manifiesto.
Por el contrario te digo
Si por té rescibo danno,
Que de aqueste mesmo panno
Habrás de vestir comigo;
Ca seré tu enemigo
Reprobando tus maldades,
Con muchas autoridades
Verás cómo te castigo.
FERNANDO DE LA TORRE.
Sennora, mi grand deseo
Non se compla nin se acabe,
Si de quantas vi nin veo
Hay ninguna que se alabe,
Que ningund tiempo me viese
Trocado de como só,
Porque ella desir pudiese,
Deste soy amada yo.
Sennora, tan syn reposo
Viva yo por luengos dias
Como vive el envidioso
Que pena por muchas vias,
Si nunca por pensamiento
Nin por obra vos erré,
Pues ¿por qué tanto tormento
Al que non fiso por qué?
Aquesta vuestra sospecha
Non viene de buena parte,
Nin me days causa derecha
Que presuma ser syn arte;
Ántes me faseys pensar
Lo que non es por mi grado,
Que vos me quereys dexar,
Ó quiçá me habeys dexado.
Si vos querés que asy sea,
Fasedlo fermosamente,
Escusemos la pelea
Fasiendo buen continente;
Non querays que desatine
Con rabia de lo que sé,
Que por ende por do vine,
Por allí me tornaré.
Fyn.
Sennora, yo me convine
Con dolor que de vos hé
Para que çedo yo fine
Del dolor que passaré.
IOHAN DE TAPIA Á SU AMIGA.
Vos soys la que yo elegí
Por soberana maestresa,
Más fermosa que deessa,
Sennora de quantas vi;
Vos soys la por quien perdí
Todo mi franco albedrío,
Donsella de honesto brío,
De cuyo amor me vencí.
É si cánticas de amores
Yo fago que algunos plegan,
Cierto por dicho se tengan
Que vuestros son los loores;
Donsella cuyos valores
Con pluma et mano recito,
En fablas et por escripto,
Sanad mis tristes dolores.
Nunca tal fué Virginea,
Nin la mujer de Sycheo,
Nin la fija de Pompeo,
Atalanta nin Altea;
Donsella, todo hombre crea
Que en ningund otro lugar
Nunca me verán amar
Maguer que mi muerte vea.
Ca non es tan poderoso
Vuestra non que me defienda
De seguir la tal contienda,
Pero que viva cuydoso;
Vuestro gesto desdennoso
Non fará nin yo lo creo
Donsella que mi deseo
Non vos recuente quexoso.
Última.
Viso angélico donoso,
Donsella de tal aseo
Qual yo nunca vi nin veo,
Datme vida con reposo.
JOHAN DE TAPIA.
Pues que Dios estableció
De vos en todo acabar,
Plégavos de non dubdar
En quien syempre vos servió;
É si algo revolvió,
Vuestro saber maldisiendo,
Sennora, segund entiendo,
La mi muerte cobdició.
Sennora, los maldisientes
Iamas nunca çessarán
Nin sus lenguas callarán
Si lo bien parades mientes,
Fasta que entre los creyentes
Siembren mal et omesillo,
Morriendo los callandillo
Su dulçor entre los dientes.
Mi lengua refrenaré,
Que non puedo más fablar,
Por quanto amé en lugar
Contra quien me callaré;
Mas, sennora, bien diré
Que mes fecha syn rason
É non sé quál entention
Es con lo que passaré.
Graciosa, por non tardar
Aquí quiero concluir,
Que todo mi comedir
Fué y es de vos loar;
É sy yo quiero alcançar,
Es por vos engrandesçer,
Sennora, por Dios creer
Me querades syn dubdar.
Perfetta, pido perdon
Si en algund tiempo erré,
Otrosy sy non podré
Çedo yr ver vuestra faction;
Ca fué vuestra opinion
Que viese vuestra figura,
Mas non plugo á mi ventura
De me dar tal galardon.
Última.
Nunca habré consolacion
Synon con mucha amargura,
Fasta que torne folgura
É conorte á mi vision.
VILLAPANDO.
Sepan todos mi tormento,
Porque soy leal amante
De sennora bien bastante
De mucha beldat syn tiento,
Por la qual syn fallimiento,
Padesce tribulation
My cuytado coraçon
Por el triste partimiento.
Sepan todos mi tormento,
Pero non tomen mansilla
Nin tengan á maravilla
La cruel pena que siento;
Que de todo soy contento,
Si bien sufre grand passion
Mi cuytado coraçon
Por el triste partimiento.
Sepan todos mi tormento,
Mas por tanto non desmayo,
Que fortuna por ensayo
Lo causó con movimiento,
Pensando que repentimiento
Fisiera por ocasion
Mi cuytado coraçon
Por el triste partimiento.
VILLAPANDO.
Dias há que siempre vivo
Por amor
En sus presiones cativo
Con dolor;
Mas en tan fuerte cadena
Non me vi,
Que es una sennal non buena
Para mí.
É agora continuando
De sofrir,
Vame ya desamparando
El vivir;
É pues muerte me condena
Para sy,
Es una sennal non buena
Para mí.
MENDOÇA.
De las que han grand dolçura,
Galanes, non vos fiés,
Sabed quen grand amargura
Se toma segond verés;
Que yo esperar debia
De mi deseo alcançar,
Mas toda mi alegría
Se mes tornada en pesar,
En la triste cancion mia:
Ya non so quien ser solia.
Yo vos conseio apartar,
Mas dígovos que amés,
Mas conséiovos entrar
Adonde salir podrés,
Guardad vos de tal porfía,
La qual non podays dexar,
Que castigar se debria
Quien mientes quisier parar
En la triste cancion mia:
Ya non so quien ser solia.
DIEGO DE LEON.
De la qual, por mi peccado,
Si luégo non me saliera,
Ciertamente yo muriera
Como desaventurado;
É con todo m’an llagado
De ferida por manera
Que mi vida desespera
Con pesar afortunado.
El poder me fué privado
En lugar que resistiera,
Et que fablar yo quisiera,
Mas mi seso fué turbado;
Mas lo meior fuera estado
Para mí, sy lo fisiera,
Que este exemplo non siguiera,
Ca porfía mata venado.
DIEGO DE LEON.
Desque salí de la cuna
Todavía me ha llagado
Por amar mucho cuytado
Sin consolacion alguna;
D’oy más rason que fortuna
De sus bienes me reparta,
Pues tan consolable carta
Rescebí de mi sennora.
Mas tal plaser soberano
Fasta agora non sentí
Como quando yo ley,
Escripta fué de mi mano;
É con esto vivo ufano,
Visto que mi mal se aparta,
Pues tan consolable carta
Rescebí de mi sennora.
DIEGO DE VALERA.
Sabe Dios que mi deseo
Es servir su fermosura,
É su plaser, segund veo,
Es darme mucha tristura;
Claro vos puede monstrar,
Por la pena que en mí mora,
La cruel de mi sennora
Qué vida me fas pasar.
Yo pienso que ella se duele
De mí, que sufro tal danno,
Y ella muestra, como suele,
Que me tiene por extranno;
Por ende podeys pensar,
Pues que nunca se meiora,
La cruel de mi sennora
Qué vida me fas pasar.
Muchas veses yo le digo
Toda mi quexa llorando,
Ella ríese comigo,
Tómalo todo burlando;
¿Qué plaser puedo tomar
Viendo mucho en mal hora
La cruel de mi sennora
Qué vida me fas pasar?
DIEGO DE VALERA.
Non siento pesar tan fuerte
Que mude mi voluntad,
Nin ménos tan buena suerte
Que faga contrariedat;
Desto vive syn cuydado,
Que si mill annos vivia,
Por syempre más que solia
Me verás á tu mandado.
ALFONSO DE MONTANNOS.
Una plasentera nueva
Nos vino de ayer acá,
Que de hoy más causa nos da
Que nuestro partir se mueva.
Aquesta rason me prueba
Que ambos á dos nos debamos
Consolar, pues que esperamos
Tan breve nuestra partida.
Si mis males te escrebia,
Por verdat á tí desir,
Tantos tengo de escrebir,
Que papel non bastaria;
Mas sy es ventura mia
De tan çedo vernos ambos,
La salud que deseamos
Non será tan bien venida.
En esta semana sancta
Muchas con grand devocion
Andan tristes con rason
De la passion que se canta;
Yo con alegría tanta,
Que siento porque nos vamos,
En estos dias que estamos
Toda tristor se me olvida.
IOHAN DE ORTEGA.
Non sopiste conoscer
Ventura nin buena suerte,
En querer penas de muerte
Rescebir más que plaser;
Sofrirás grave passion
Porque seas avisado,
Pues me non tienes pagado,
Amor fase grand rason
Que te dé tribulacion.
De tu mal parte me dió
Guarda que bien matraçaste,
Coraçon, si tú erraste,
Dí qué mal meresco yo;
Poca fué tu discrecion,
Cativo, pobre, menguado,
Donde veo, mal peccado,
Que amor fase grand rason
Que te dé tribulacion.
Si quiçá por segurar,
Coraçon, fuiste medroso,
Piensa que por virtuoso
Te tovieran el fablar;
Quien mucha consolacion
Te diera de muy buen grado,
Sy la perdiste, cuytado,
Amor fase grand rason
Que te dé tribulacion.
PREGUNTA
que fué fecha á un gentil hombre, por nombre Sarnés.
Respuesta de Sarnés.
En el tiempo conocerees
Quál parte cumple tomar,
El callar ó el fablar,
Sy amays como debeys;
Eso mesmo, sy vees
Que os aquexa el deseo,
Decilde con buen asseo:
Sennora, non me mateys.
OTRA SUYA DESTE SARNÉS.
Por bien que la gloria mia
De plaser tan especial
Á todos en general
Debe ser grand alegría;
Pues gosadvos, amadores,
É de bien tan sennalado
Haya de todos de grado
Dios de amor muchos loores.
Si dirés que triste vive
Alguno por bien amar,
Non se ha de desmayar
Nin de penar non se esquive;
Esforçadvos, amadores,
Que yo ya me vi penado
En algund tiempo passado
Más que hombre por amores.
OTRA SUYA.
Por usar de gentilesa
Soy, amor, bien comedido,
Aparta de mí tristesa,
Que me trae tanto vencido;
É sy esto que te pido
Contra mí faser querrías,
Muy alegre syn roydo
Mis debdas me pagarias.
OTRA CANCION.
Ved sy es grand crueldat,
Mirando, gentil sennora,
Que me sea á deshora
Robada mi libertat;
Non sé qué diga, amor,
Pues por mi mal non pensado
Soy fecho nuevo amador,
Que fuera bien excusado.
El mayor danno que siento
Es comportar enemigo,
¡Ay amor! por tí lo digo,
Que pones en crescimiento
La mi grand cuita, sennor,
Que por sostener cuydado
Soy fecho nuevo amador,
Que fuera bien excusado.
CANÇION DE MORANA.
Magüer veio que peresco,
Es el mote que yo vendo
Por grand cuyta que padesco,
De la qual mi fin atiendo;
Veys aquí el precio vos,
Amigos, ¿hay quien da más?
Mi mote vendo, par Dios,
Rematarlo he hoy ó cras,
Alaylan, á quien da más.
Aunque rompe grand batalla
Quien encubre mal partido,
El que sufre mal et calla
Non debiera ser nascido;
Pues, amigos, mi repos
Con fortuna es por demas;
Mi mote vendo, par Dios,
Rematarlo he hoy ó cras,
Alaylan, á quien da más.
IOHAN DE TORRES.
¡Qué pesar et qué tormento,
Qué pena sin galardon
Sentirá mi coraçon
Ante el vuestro enterramiento!
¡Oh mi maldita ventura,
Mi syno y esquiva suerte!
¿Por qué non viene la muerte
Apartarme de tristura?
Yo, cativo, non espero
Synon vivir en cuydado,
Pues quedo desamparado
Del mi buen amor primero;
Donsella cuya mesura
Me mantovo en esperança,
Dios haya de vos membrança
Por la su santitat pura.
FERRANDO DE LA TORRE.
Coraçon, nunca fesiste
Por qué debas con rason
Con cuydados vivir triste
Nin estar en tal prision,
En poder de quien de grado
De tus males se contenta;
Tal lo vea que non sienta
De sy parte nin mandado.
Coraçon, los tristes males
Que por tí rescibo yo,
Son crueles, desyguales
Quales hombre nunca vió;
Porque diré: mal fadado
Quien mis cuytas acrecienta,
Tal se vea, que non sienta
De sy parte nin mandado.
ALFONSO DE MONTANNOS.
De las damas afamadas
Escogió
Sus faciones más loadas
Que syntió;
En vos las ayiuntó
Con aseo,
Do virtudes grand arreo
Permitió.
De las planetas tomó
Propiedades,
Y en vos las confirmó
In exades;
Muy lestas syn facultades
Escogidas,
Como sean conosçidas
Dignidades.
Iúpiter quiso ynfluir
Tan graciosa
Vuestra fabla, et minuyr
Acentuosa,
Dulçe, mansa et amorosa,
Deleytable,
Muy honesta et agradable
Y graciosa.
El Mercurio altildó
Vuestra mente
Do prudentia sofilmó
Puriciente;
Discrecion tan diligente
Ynventiva
Non la vi comparativa
Nin se syente.
De mares sois asistente
En obrar,
Quien mirays por accidente
Ys matar;
Al que más galardonar
Ya quereys,
De por vida le faseis
Lamentar.
De la luna su fluentia
Posseeys,
Conoscida diferentia
Non aveys;
Al que vida le quereys
Permetir,
En gloria siempre vivir
Le faseys.
Ya mis tristes passiones
Temperança,
Remediase con actiones
De esperança;
Non sería su puiança
Tan ynorme
Que fisiesse disconforme
Lealtança.
Mas, contínua crueldat
Conoscida,
Me absenta libertad
Permetida;
Y con todo, ynfluyda
En querer,
Fas mi vida fenesçer
Dolorida.
Ya en Asya conquista
Y ofende
Á las bellas vuestra vista,
Y reprehende;
Y por África se tiende
La grand fama,
Y vos temen como á flama
Que se açiende.
Coronistas et poetas
Afamados
Se falláran ser correctas
Y occupados,
Para haberlos acabados,
Segund pienso,
Vuestros dones, por extenso
Relatados.
Quando Apollo más ençede
En primavera,
Y su lus toda procede
Muy entera,
Non penetra ya çedera
Tan proviso,
Segund vuestro claro viso
Me fisiera.
Pensamientos muy soeses
Da cordura,
Que consuela algunas veses
Mi tristura,
Mas, lamén vuestra figura,
Representa:
Con amor, que me atormenta
Sin mesura.
El conorte de mis males
Fallo ser,
Llamarme de los leales
En querer;
É me plasce padesçer
Por ymágen,
Que de todas la ventajen
Puede haber.
Última.
Sola vos soys el firmal
De perfection,
De mi muerte desygual,
O redempcion,
Vénçavos ya compasion;
¡Oh amor,
Remediad tal servidor
Con afecçion!
IUEGO DE NAYPES
QUE COMPUSO FERNANDO DE LA TORRE EL DE BÚRGOS, DIRIGIDO Á LA MUY NOBLE SENNORA CONDESA DE CASTANNEDA.
El emboltorio de los naypes ha de ser en esta
manera. Una piel de pargamino del grandor
de un pliego de papel en el qual uaya
escripto lo seguiente, é las espaldas del
dicho emboltorio de la color de las
espaldas de los dichos naypes.