INTRODUCCIÒN.

En una de mis visitas à la Biblioteca de la Universidad de Uppsala, tuve la singular fortuna de tropezar con un rarísimo volumen de mùsica española, que hasta el presente ha escapado à las investigaciones y pesquisas de los mas diligentes bibliògrafos. Dicha colecciòn de Villancicos, que me atreverè à llamar Cancionero de Uppsala, merece en mi entender una descripciòn detallada y exacta, por tratarse quizàs, y sin quizàs, de un ejemplar probablemente ùnico—pues no existe à ciencia cierta en las grandes Bibliotecas de Paris, Viena, Munich, Berlin, Londres y Madrid—y por ser un verdadero dechado de mùsica profana española, sin duda alguna, la mas antigua colecciòn impresa que nos sea conocida.

He aqui pues su señalamiento bibliogràfico:

Villancicos | De diuersos Autores, à dos | y à tres, y à

quatro, | y à cinco bozes, | agora nueuamente | corregidos. Ay

mas | ocho tonos de Canto llano, y ocho tonos de | Canto de Or-

gano para que puedam, | Aprouechar los que, A can | tar comen-

çaren. (Viñeta: Un angel volante que apoya el piè derecho sobre

una rueda alada, y lleua en la mano diestra una llama y en la

siniestra una trompeta.) Venetiis | Apud Hieronymum Scotum.

| MDLVI. |—(Vèase la reproduccion.)

Peqº. in-4º. de LXIII fol. numerados por una sola cara.

Contiene este precioso libro hasta cincuenta y cuatro canciones: 12 respectivamente, à dos, tres y cuatro voces, y seis à cinco, con textos sobre temas amorosos y picarescos; las 12 composiciones que faltan para completar el total, son Villancicos de Nauidad, diez à cuatro voces, y dos à tres. La mayor parte de la poesias son castellanas, salvo cuatro (nros 23, 24, 35 y 45) catalanas y dos (nros 9 y 54) galaïco-portuguesas.

Respecto à la mùsica, que no lleva ninguna indicaciòn de autor, bien se echa de ver que es de muy distintas manos. Una sola cancion—nro 49,—ostenta al frente el nombre de Nicolàs Gombert, famoso compositor flamenco, natural de Brujas, que permaneciò al servicio de Carlos V, desde 1520 hasta 1533, desempeñando durante los cuatro ùltimos años de dicho periodo, el puesto de maestro de infantes de coro en la Capilla Real de Toledo. Esta indicaciòn excepcional me parece demostrar que las obras restantes son debidas á mùsicos españoles y tan populares entre los aficionados, que todo el mundo conocia los nombres de sus autores.

A simple vista se nota la diferencia entre el madrigal de Gombert, de estilo sentimental y florido, con la casi totalidad de las canciones del volumen, inspiradas en su mayor parte en el mas puro gusto popular, y que denotan por su caracter, marcadamente nacional, proceder del mismo grupo de compositores cuyas admirables creaciones pueden verse en el tan notable Cancionero de los Siglos XV y XVI, publicado por el benemèrito Barbieri. En mi opinion las obras que figuran en el Cancionero de Uppsala son debidas à los muchos y muy notables maestros españoles que residieron en Italia, sobre todo en la corte pontificia, durante la primera mitad de la dècima sexta centuria. Entre ellos se cuentan nombres tan gloriosos como los de Juan del Enzina, Cristobal de Morales, Francisco Peñalosa, Bartolomé Escobedo, Pedro Ordoñez, Antonio Calasanz, y tantos otros que seria prolijo citar.