XXVII.

¿Tendrà algo que ver este lindìsimo Villancico, de caracter tan nacional, con la preciosa comedia de Luis Velez de Guevara, titulada: La luna de la Sierra? Lo cierto es que en la segunda jornada (Vide Rivadeneyra—tomo XLX = pag. 188) en la primorosa escena entre Anton y Pascuala, el Príncipe Don Juan y el Maestre, rondan à la linda aldeana, en tanto que los mùsicos de su sèquito cantan una letra que dice precisamente:

Luna que reluces
Toda la noche me alumbres.

El celoso serrano al escuchar la rondalla hace la siguiente reflexiòn:

Esos no son aldeanos,
No son guitarras serranas
Estas, ni aldeanos versos
Aquellos...

Recuèrdese ademàs que uno de los héroes de la obra,—que quizàs tenga, como tantas otras algun fundamento legendario ó proceda de algun romance popular—, es aquel malogrado prìncipe Don Juan, hijo de los Reyes Catòlicos, gran protector de Juan del Enzina y para quien el ilustre poeta escribiò su Representacion mitològica, (fol 96 de la citada edicion de Zaragoza) inspirada en Anacreonte, que Gallardo al reimprimir de nuebo en el Nº V de El Criticòn, confirmò con el tìtulo: El triunfo de amor.

Todas estas coincidencias me parecen en extremo curiosas.

Creo conveniente agregar que en la curiosa coleccion de Juegos de Noche Buena à lo diuino... (Barcelona, Por Sebastian de Cormellas. Año de 1605) compuestos por Alonso de Ledesma, se inserta un romance A Nuestra Señora: Es el hombre en esta uida—Un viandante que no para... compuesto sobre el juego:

Ay, luna, que reluces
toda la noche malumbres.