FOOTNOTES:

[1] El P. Fray Juan de la Concepción, en su Hist. general de Philipinas, segunda parte, cap. ii, apunta la idea con referencia al P. Grijalva; pero mezclando la verdad con el error al suponer que «las pretensiones de Urdaneta eran de que en la Nueva Guinea fuese el fixo establecimiento desde donde se sujetase el Maluco.» Basta leer el parecer del Agustino (doc. 13) para convencerse de que nunca creyó el Maluco dentro de la demarcación de Castilla, y de su respeto al empeño hecho por el Emperador á la Corona de Portugal. Concretándose solamente á las palabras trascritas, deja la duda en pie, y en el ánimo la sospecha de que Grijalva no conoció la causa de la mudanza, ni la forma de llevarse á cabo, ni todo lo demás que aclaran los documentos de que se ha hecho mérito.

[2] Existía un concierto anterior, que fué aprobado en Madrid á 3 de Octubre de 1539, en que se estipulaba que el Virrey sólo representara la tercera parte (V. Doc. n. 2, pág. 25). Por éste se convienen en ampliarla á la mitad.

[3] Alude á los interventores para el percibo de los derechos reales.

[4] En un extracto detallado de este viaje, que el Sr. Navarrete dejó hecho como introducción al tomo VI de su Colección impresa, se observa muy atinadamente la dificultad de fijar las situaciones de los parajes, por no tenerse derroteros de esta navegación, sino relaciones particulares de los sucesos. El Sr. Navarrete va anotando las que le dan la carta del Océano Pacífico, construída por el jefe de escuadra D. José de Espinosa, donde para dar idea de esta derrota dice: «se tiró una línea que pasa sucesivamente por la isla de San Alberto, la del Socorro, la de Santa Rosa, el Placer de siete brazas, los Bajos de Villalobos, la isla de San Estevan, los Jardines, los Matalotes y los Palaos, continuándola á la bahía Baganga.» A esta bahía de la isla Cesarea (hoy Mindanao) nombraron Malaga.

[5] Son tantas las variantes de este nombre, así en las relaciones de este viaje como en los anteriores, y en los documentos relativos á la posterior de Legazpi, que en una misma página suele leerse Bendanao, Vindanao, hasta Beguendanao.

[6] Aunque no se encuentra expresa en ningún documento la razón del nombre, es de inferir se ocurriera en contemplación al Virrey de Nueva España, armador de la flota, D. Antonio de Mendoza.

[7] Dardos arrojadizos.

[8] Es de suponer que estas armas de fuego procedieran en parte de las recogidas en expediciones españolas anteriores, y en parte llevadas por los portugueses.

[9] En otros documentos, y aun en la misma Relación de Escalante, se dice indistintamente Felipinas y Philipinas, latinizado el nombre.

[10] Publicado en la Col. de I., [1].ª serie, t. v, p. 117, y t. xiv, p. 151.

[11] Esta omisión pasa inadvertida en la Relación de Escalante, inserta en el t. v, p. 191 de 1.ª s. de I.

[12] Esta opinión encuéntrase rectificada en documentos que por su fecha no han encontrado cabida en el presente tomo.

[13] Aunque no expresa determinado paraje, se verá por documentos posteriores que pensaba ó pensó luego en la Nueva Guinea.

[14] La anfibología que resulta del uso del pronombre posesivo no influye en el juicio crítico sobre este asunto, pues lo mismo es que hubiese escrito el pliego Carrión que el Visitador Valderrama.

[15] Y sin embargo no podía referirse á otras cuando ponderaba sus riquezas, porque á la sazón eran las llamadas Filipinas con exclusión de Mindanao, única precisamente que daba indicios de contener algún oro.

[16] No ha cabido en el presente tomo la relación circunstanciada de este viaje, hecha por el mismo Arellano.

[17] V. Colec. de Ind. (1.ª serie), t. 24, pág. 339, t. 14, pág. 550, y principalmente t. 16, pág. 342. «Asiento y Capitulacion de compañía que celebraron Don Antonio de Mendoza, Virrey de Nueva España, y el Adelantado Don Pedro de Alvarado, sobre el descubrimiento que este ofreció hacer en el mar del Sur, dando la tercera parte al Virrey. Hecha en el pueblo de Tiripitio de Nueva España á 29 de Noviembre del año de 1540.»

[18] Este caballero, afamado por su destreza, agilidad, fuerza muscular, temerario valor y gallardía, reclamando por ello y por sus empresas un lugar distinguido entre las notables figuras históricas de la Conquista de las Indias Occidentales, había ya intentado varias expediciones marítimas y realizado otras con varia suerte. No era ésta la primera que formó con el propósito de descubrimientos por el mar del Sur. Existe una capitulación que con él se tomó en 5 de Agosto de 1532 sobre el Descubrimiento de las Islas del Mar del Sur (V. 1.ª serie, t. xxii, pág. 307), y una Carta á Su Majestad fecha en Santiago de Guatemala, participando haber aprestado una Armada de 4 naos, 3 carabelas y un patache para ir al descubrimiento de la Especeria, Tierra firme é Islas de ella.

En otra, fecha en el puerto de Fonseca á 25 de Abril de 1533, se da cuenta de haber despachado una nao y un galeón en busca de puerto más cómodo para la Armada, y que emprendería su primer viaje á la China. En otra, escrita en el Puerto de la Posesión á 18 de Enero de 1534, participa su salida con 12 velas de 300 á 400 toneladas, tropa, munición y esclavos que llevaba, derrota que había de tomar y otros pormenores.

Existe además otra á Francisco de Barrionuevo, gobernador de Tierra firme, sobre el mismo asunto. Un galeón y cinco naos de aquella Armada fueron los vendidos á Almagro en 26 de Agosto de 1534, de que hablan casi todos los historiadores de Indias, especialmente Herrera y Garcilaso. El mismo Alvarado confirma esto en Carta fecha en Santiago de Guatemala á 12 de Mayo de 1535, en que además relaciona su navegación desde la costa de Nicaragua hasta la costa y playa de Caraque en el Perú, é Islas que había descubierto en el mar del Sur.

En 1.º de Abril del siguiente año 1536 prevenía Alvarado nueva Armada de fustas y naves, sin que constara el objeto, que según carta de aquella fecha, del licenciado Espinosa al Rey, era para tomar venganza de los agravios y vejaciones que le habían hecho Almagro y Pizarro. Poco después de esto y de pacificar las comarcas del río Ulua y el valle de Naco, y de poblar la villa de San Pedro y la ciudad de Gracias á Dios, vino á España para dar cuenta de todos aquellos sucesos. Durante su estancia en la corte (1538 y 39) contrató con el Rey para descubrir y conquistar en el mar del Sur hacia poniente, como acreditan los documentos núms. 1 y 2, en que aparece la capitulación que sobre el mismo punto celebró en Méjico con el virrey D. Antonio de Mendoza á 29 de Noviembre de 1540, aprobada por el Rey en 26 de Julio de 1541. Por el núm. 3 se ve queda exclusivamente con la empresa el Virrey, por fallecimiento de Alvarado, cuya desgraciada muerte describen casi todos los historiadores primitivos de Indias.

En la 1.ª serie hállanse insertos documentos referentes á tan importante figura histórica que pueden ilustrar su biografía. T. i, p. 543: t. ii, p. 253; t. iii, p. 351: t. x, p. 152; t. xiii, ps. 86 y 268: t. xiv, ps. 279, 537 y 550; t. xv, ps. 5, 20 y 360: t. xvi, ps. 67, 342 y 530: t. xxii, p. 307; t. xxiv, ps. 204, 211, 236, 311, 320 y 339; t. XLI, p.104 y t. XLII, p. 513.

Conviene ver el «Proceso de residencia contra Pedro de Alvarado», obra ilustrada con notas y noticias biográficas, críticas y arqueológicas, por don José Fernando Ramírez. Impreso en Méjico en 1847 por Valdés y Redondas. V. págs. xi á la xxiii.

[19] En otros lugares minusión, alguna vez numisión, y marcada la palabra como dudosa. Debe ser missión, una de cuyas acepciones es el «gasto, coste ó espensa que se hace en alguna cosa». V. el Diccionario de Autoridades, 1.ª ed. de la Acad. que cita los siguientes pasajes, del Fuero. R, lib. 3, tit. 4, [1]. 10. «El que no ha nada en la heredad, haya la meitad de las missiones que ficeren fechas en el barbecho». Otro más adecuado al asunto de Herr. Hist. Ind, Dec. 5. lib. 9, cap. 3. «Que assi los de a pié como los de á caballo, irian bien armados, todo á su costa y missión

[20] ¿Franqueis?

[21] Consistía en el polvillo ó residuo de las limaduras que en varios ensayos y operaciones sobre metales se verificaban en los fundiciones, y solía aplicarse para beneficio de Hospitales y casas de Misericordia. La escobilla pertenecía al Rey, debía custodiarse bajo dos llaves, la una en poder del fundidor y la otra en el del factor, «el cual está presente á recibir el oro y plata que de ella se barriere, recogiere y guardare, que ha de ser cada cuatro meses.» «El fundidor, marcador ú otra cualquier persona que entienda en la fundición, no tenga cargo de la escobilla y relaves por arrendamiento ni encomienda, etc.» Rec. Leyes de Ind., lib. iv, tít. xxiii, leyes xxj y xxij.

[22] Cues, adoratorios ó templos de los antiguos indios mejicanos: oques se les denomina en la Recop. de las Leyes de Ind., lib. viii, tít. xii, ley ij.

[23] Se omite aquí esta provisión, expedida en Granada á 17 dias de Noviembre de 1526, por hallarse inserta en la 1.ª serie, t. xxii, pág. 310, sirviendo de texto á capitulación anterior tomada con D. Pedro de Alvarado sobre descubrimiento de las Islas del mar del Sur, año 1532.

[24] No se confunda este caballero con el Licenciado Marcelo Villalobos, Oidor de la Audiencia en la Española, que por asiento celebrado en Madrid á 18 de Marzo de 1525, se ofreció á poblar y pobló la Isla de la Margarita.

[25] Asi en la copia de Nav. En otros documentos Labezaris y Labezares.

[26] En la copia que ha servido de original está igual blanco.

[27] Está en blanco. Los religiosos en esta expedición fueron Fray Jerónimo de San Estevan, prior de los Agustinos, Fr. Nicolás de Perea, Fr. Alonso de Alvarado y Fr. Sebastián de Reina.

[28] ¿Por prietas?

[29] Lantia, lámpara de la bitácora con que se alumbra la rosa náutica.

[30] El nombre de ampolleta se daba y se sigue dando á bordo al reloj de arena, cuyo uso es tan frecuente que se emplea todavía para medir el tiempo de las guardias, picar la hora y uso de la corredera que sirve para estimar la salida ó el andar de la nave. Las hay graduadas para una hora, media, un cuarto, etc., hasta treinta y quince segundos.

[31] Estropadas por estrepadas. Todavía á mediados del siglo actual se consignaba en las leyes penales este terrible é inhumano castigo de las zambullidas, hasta hacer pasar al castigado por bajo de la quilla del buque, si bien la civilización lo condenaba ya tan abiertamente, que era, como otros muchos no menos bárbaros, letra muerta en la ley.

[32] Hoy se lleva colgada y situada en aparato de Cardano, de tal modo que el capitán puede saber sin salir de su cámara el rumbo que lleva la nave y aun las guiñadas que verifica por la mucha mar ó por la poca destreza del timonel: de aquí que tome el nombre vulgar de soplón.

[33] Alude á la planchuela de la rosa, que entonces no estaba adherida á ésta.

[34] Dice así, porque el mayor número de los capitanes de las naves en aquella época no eran pilotos, ni entendían de náutica ni de maniobras ni de nada de lo que hoy requiere el cargo.

[35] Derrotar, por apartarse de la derrota previamente dada.

[36] No se ha encontrado; pero dado el asunto, es de estimar que el documento fuese de importancia secundaria para los fines de esta publicación.

[37] Hacen mención de esto ms. Leon Pinelo en su Epit. de Bibl., pág. 80. su adic. Barcia, t. 2.º, y D. Nic. Antonio, Bibl. Hisp., nova edic. de Madrid, tomo i, pág. 512.

Villalobos, que en memoria del príncipe D. Felipe dió nombre á las Filipinas probablemente en 1543 y antes del mes de Agosto, falleció de calenturas en Ambón el Viernes Santo de 1546, siendo asistido espiritualmente por el apóstol de las Indias que hoy veneramos bajo el nombre de San Francisco Javier, el cual le profetizó su muerte días antes. Fué muy sentido, y más aún de los portugueses que de los castellanos. «Era Villalobos alto y flaco, de gran barba negra salpicada de canas, gran persona, bien acondicionado y cortés.» Tales detalles constan en la historia de las Islas de Maluco por el testigo presencial Antonio Galván. En el Dic. Geog. Est. é Hist. de Buzeta se dice que Villalobos era hombre de letras, licenciado en derecho é hijo de una familia distinguida de Málaga.

[38] Conviene notar que en la compulsa de este documento encontramos que no se advierte, como lo advierte Navarrete en la buena copia que tenemos á la vista, la falta de dos hojas en el original, apareciendo así ligado el Discurso en la pág. 191, párrafo 3.º, antes de comenzar «decimos que es público, etc.»

Existe también un extracto de este viaje, hecho por Navarrete en su Colec. sin numeración, pero comprendido en la carpeta Villalobos, t. 15. En este escrito se corrigen los nombres geográficos, según la carta de Tello de Espinosa, siendo importante consignar la nota siguiente de Navarrete que se lee en el mismo extracto: «La mencionada carta del Océano Pacífico, construida por el Jefe de Escuadra de la Real Armada D. José de Espinosa, no comprehende los puntos que expresan los artículos 6, 7 y 8 de los anteriores, por las dudas que ofrecen hoy las situaciones de aquella epoca; y suponiéndolos señalados en las posiciones que quedan expresadas, se tiró en dicha carta desde el Puerto de Navidad una linea que pasa succesivamente por la Isla de San Alberto, la del Socorro, la de Santa Rosa, el Placer de 7 brazas, los Bajos de Villalobos, la Isla de San Estevan, los Jardines, los Matalotes, los Palaos, continuándola á la bahía Baganga; cuya linea da idea de la derrota de esta expedición, sin que los documentos y autores que se tuvieron á la vista ofrezcan otro medio de poder trazarla por no ser Diarios de Navegación.»

Para el estudio geográfico de este viaje de Villalobos importa consultar el libro publicado en 1885 por el distinguido Geógrafo y Académico señor D. Francisco Coello bajo el título «La Conferencia de Berlín y la cuestión de las Carolinas

[39] Caracoa es una embarcación de remos usada en Filipinas; el mismo nombre conserva en portugués.

[40] La extrañeza mostrada por D. Jorge de Castro debe estimarse de pura fórmula, porque sabida es la enemiga entre los vasallos de una y otra corona desde la primera expedición de Magallanes, manifestada abiertamente contra Gonzalo de Espinosa, y á tal extremo acentuada años después, que mal satisfechos del uso de las armas para dirimir sus continuadas contiendas, trataron de emponzoñar las aguas de un pozo de que bebían los castellanos del resto de la expedición de Loaisa, por mandado del gobernador de Terrenate D. Jorge Meneses, según declaración de varios, y relación de Urdaneta (V. Colec. imp. de Nav., t. v, pág. 414). Envenenado se cree fué el capitán Martín Iñiguez de Carquizano, jefe á la sazón de la desgraciada expedición aquella.

Los requerimientos verbales eran continuados, los escritos muchos, y uno de los primeros el que dirigió Manuel Falcón, gobernador de Terrenate en 1526, por medio de su criado Francisco de Castro al expresado capitán español Martín Iñiguez.

[41] Así en el original, según se lee en la copia de Navarrete; pero parece debe decir «seis venido á estas partes por algún caso», etc., sobrando el fué, que por ello se indica encerrándolo en paréntesis.

[42] ¿Ahí?

[43] Parece omitido dicho.

[44] ¿Que la claman Tona? ¿por Antonia?

[45] Parece faltar alguna palabra ó frase que altera el sentido de la oración.

[46] Léese al final del Extracto del viaje de Villalobos, de que se ha hecho mérito en nota anterior, una advertencia de Navarrete muy oportuna para insertarla en este lugar. «Aunque el Emperador (dice) havia concedido el descubrimiento y conquista de las Islas del Poniente de Nueva España al capitán Don Pedro de Alvarado, Adelantado de la Provincia de Guatemala, interesando en esta concesion al Virrey de Nueva España Don Antonio de Mendoza, era con condición de que no se llegase á las Islas de Maluco, ni se tocase á cosa perteneciente a la conquista del Rey de Portugal: Falleció Alvarado antes de la empresa, y haviendo nombrado el Virrey á Ruy Lopez de Villalobos para verificarla, lo hizo éste del modo que queda expuesto; pero del documento (sobre su viaje) consta que S. M. envió á Nueva España con el Govierno de aquel Reyno á un Visitador que pregonó dos veces por todos los lugares la residencia del Virrey Don Antonio de Mendoza, y llevó facultades para remitirlo en un Navío: De donde se infiere lo que desagradó á S. M. el que la expedición de Villalobos huviese entrado en el Maluco.»

Respetando la opinión emitida en la nota preinserta, puede también deducirse del mismo documento y de otros sobre este asunto que el desagrado de la corte fué por el proceder de Villalobos, más ajustado en último término á los intereses de la corona de Portugal que á los del Emperador, según se deduce de los requerimientos que le hicieron sus oficiales más caracterizados.

[47] Conviene en este punto la lectura de la «Carta de D. Antonio de Mendoza á Juan de Aguilar, pidiendo se le autorizase para avenirse con los portugueses sobre la posesion de territorios conquistados.» impresa en la 1.ª serie de la C. de Indias, t.o iii, pag. 506.

[48] Aunque esta carta se halla impresa en el tomo i, pág. 101 de la Bibl. marít. esp. de Navarrete, repítese aquí en gracia á su corta extensión y para no romper la coordinación de la correspondencia inédita de Urdaneta, que se inserta en los documentos siguientes.

[49] Andrés de Urdaneta nació en Villafranca de Guipúzcoa en 1498, de D.a Gracia de Cerain y Juan de Ochoa Urdaneta, ambos de ilustre linaje. Sus padres querían emprendiese la carrera eclesiástica, para lo cual estudió latinidad y filosofía; pero él, que prefería la militar, se alistó, ya huérfano y en edad conveniente, bajo las banderas de Carlos V, peleando con valor en Alemania é Italia. El estudio que había hecho de las matemáticas, astronomía y cosmografía le aprovechó mucho para distinguirse como hábil piloto y de excelente consejo en las expediciones marítimas de que fué parte. Tomóla en la del Comendador Loaisa, que salió de la Coruña el 24 de Julio de 1525, y rota por los tiempos y maltrecha por penalidades que debilitaron las tripulaciones y ocasionaron entre otras muertes la del Comendador y la del afamado Juan Sebastián del Cano, llegó á las Molucas bajo el mando de Martín Iñiguez. En aquellas islas permaneció Urdaneta hasta el año de 1536 en compañía de Alvaro de Saavedra, jefe de la conocida expedición á que dió su nombre, y de Hernando de la Torre.

A su regreso á España por Lisboa le fueron ocupados en esta ciudad, entre otros papeles sobre derroteros y navegaciones, la relación de la verificada por él de regreso.

Al escapar de Lisboa y llegará Valladolid para dar cuenta al Emperador de sus viajes, presentó con Macías del Poyo la relación sumaria del que había verificado la desgraciada expedición de Loaisa (que hoy corre impresa, como se verá en el índice, en el tomo v, páginas 366 á 68 de la Colección de Navarrete), y en 26 de Febrero de 1537 presentó la detallada de todos los sucesos de la misma expedición hasta 1535, pero antes de su salida del Moluco (impresa también en el mismo tomo v, páginas 401 á 439). También se halla en la pág. 382 la contestación al interrogatorio que le dirigió el Consejo de Indias sobre este viaje, é incidencias acerca de la cuestión de límites entre las posesiones que pertenecían á Portugal ó debían corresponder á España.

Desde Valladolid se trasladó á Nueva España, donde el Virrey D. Antonio de Mendoza, apreciando la capacidad de Urdaneta por el buen desempeño de los cargos que en Méjico le había confiado, quiso elegirle para mandar la Armada que en unión de Alvarado preparaba para continuar el descubrimiento de las Islas de Poniente, y que por la trágica muerte del célebre Adelantado de Guatemala quedó toda ella por cuenta del Virrey. Urdaneta rehusó por lo pronto, quizá por estar ya decidido á tomar el hábito de San Agustín, como realizó á 20 de Marzo de 1553 en el convento de aquella orden en Méjico. Seis años despues, muerto Mendoza, y sustituído en el virreinato por D. Luis de Velasco, recibía Urdaneta la carta deRey que se inserta en el texto que motiva esta nota.

Los documentos siguientes dirán la parte principal que el famoso agustino tomó en la expedición de Legaspi, el cual fué propuesto por él para el mando.

También se nos ofrecerán otros documentos en que un Juan Pablo Carrión, Almirante de aquella Armada, hace objeciones á la derrota propuesta por el agustino.

Los documentos sobre la expedición expresada irán completando su biografía y dando luz sobre trabajos importantísimos del afamado explorador navegante, que terminó su vida el día 3 de Junio de 1568 años, á los setenta de edad y diez y seis de religioso.

[50] N. de N.—El original está roto en los tres vacíos que hay en esta plana.

[51] V. el doc. siguiente núm. 13.

[52] Hay una nota que dice: «Esta es equivocacion, pues segun los escritores de su orden habia nacido en 1498; y por tanto debe decir sesenta y dos años. Véase Fr. Gaspar de San Agustin en las conquistas de las Filipinas, lib. 1.º, cap. 30.»

Compruébase además por una carta del capitán Juan Pablo de Carrión que aparecerá en su lugar oportuno.

[53] En documentos posteriores consta rectificada esta opinión de Urdaneta.

[54] Falta pasa ó va. Se guarda fielmente la ortografía, advirtiéndose se tenga en cuenta que la inicial de los nombres propios hállase escrita con letra minúscula. Sólo se ha procurado distinguir con un guión el punto final en aquellos periodos en que lo exige el sentido.

[55] En la biografía de Legazpi, inserta en la Bibl. marít. de Navarrete, t. II, pag. 492, se lee que al ser nombrado caudillo de esta expedición tenía 59 años de edad. Aunque se partiera de la fecha de la salida de la Armada, que fué en 1564, existía siempre una diferencia de siete años entre los que dice el Virey y los que le supone Navarrete.

[56] Es el extracto de la carpeta.

[57] V. pág. 106.

[58] Por arrierías ó recuas.

[59] Así en la copia, debe decir hechizas ó sean portátiles.

[60] Igual blanco en el original.

[61] Horros por libres.

[62] V. Colec. de I. 1.ª serie, t. xiv. pág. 165. Relación del Descubrimiento que hizo Juan Rodríguez, navegando por la contra-costa del Mar del Sur al Norte (California), hecha por Juan Paez.

Salió del puerto de la Navidad en 27 de Junio de 1542 con dos navíos, en busca del paso del Mar del Sur al Océano Septentrional. Regresaron los buques San Salvador y La Victoria en 14 de Abril de 1543, mandados por el piloto mayor Bartolomé Ferrelo por fallecimiento de Rodríguez Cabrillo, ocurrido en la isla de la Posesión el 3 de Enero, de resultas de la fractura de un brazo en una caída. Véanse las páginas xxix á xxxvi de la Introducción al Viaje de las Goletas Sutil y Merciana en el año 1792 para reconocer el Estrecho de Fuca, donde se prueba que el intrépido navegante Juan Rodríguez Cabrillo exploró dichas costas antes que los ingleses, los cuales pretenden la primacía hasta el punto de decir que los españoles jamás habían puesto los piés ni descubierto la tierra en esta costa, á que Drake dió nombre de Albión muchos años después.

[63] Se omite por haberse seguido la del doc. 21.

[64] No se le dé á la frase el valor que hoy tendría en su acepción vulgar. Recuérdese que el documento está escrito en 1564.

[65] V. el doc. núm. 27, pág. 220, sobre la mala impresión que causó Urdaneta y demás religiosos el cambio de derrota, determinado por estas Instrucciones de la Audiencia.

[66] Se suprime lo restante de la carta por referirse á otros asuntos de diversa índole. La cuenta á que alude aparecerá más adelante.

[67] N. de N.—«Estos vacíos resultan en el original por estar podrido y roto todo el pedazo de papel que esto contiene.»

El original hoy contiene mayor número de espacios ilegibles, según la copia remitida para su compulsa del A. de I.

[68] Era esto lo más frecuente entre los capitanes de mar y guerra.

[69] De aquí se infiere la fecha que en el sumario se le da á este documento.

[70] Uno de los más distinguidos era Fray Andrés Aguirre, natural de Vizcaya, que habiendo pasado á Méjico por los años de 1542 en la misión despachada por Santo Tomás de Villanueva, y siendo en 1563 prior del convento de Tolotapa, se alistó al año siguiente con el P. Urdaneta para formar parte de esta expedición de Legazpi. Ambos sacerdotes regresaron á Nueva España en el año siguiente en el navío que vino á dar cuenta de la expedición, no en 1567 ó 68, como se lee en Navarrete (página 71, Bib. marít., esp. t. 1i), sino á bordo del navío capitana San Pedro, que salió el 1.º de Junio de 1565 al mando de Felipe de Salcedo, llevando por piloto mayor á Esteban Rodríguez, vecino y natural de Huelva, que murió durante el viaje en la mar, entre nueve y diez de la mañana del 27 de Septiembre, como se prueba por los documentos insertos más adelante.

El P. Aguirre escribió á su regreso á Méjico un «Informe exponiendo la importancia de continuar los descubrimientos hacia el Poniente desde los 41º de latitud.»

Los demás sucesos notables de su vida pueden consultarse en la citada Bib. de Nav.

[71] Plun.

[72] La variación de la derrota fué por la diferencia de pareceres entre Urdaneta y el capitán Juan Pablo de Carrión que entendió en el apresto de esta Armada, donde debía ir de almirante, y por la expresada diferencia se malquistó con el Agustino y quedó en tierra. El camino ó nueva derrota determinada en las instrucciones fué el que este Carrión señaló ante el visitador Valderrama y aprobó la Audiencia. Todo ello se verá con detalles en la representación de dicho capitán al Presidente del Consejo de Indias.

[73] V. el doc. núm. 21.

[74] En 14 y medio según el derrotero de Rodrigo de Espinosa y 116 leguas distancia estimada al puerto de la Navidad. Esteban Rodríguez tomó el sol en 14 y un tercio. En el rumbo que debía seguirse 0,1/4-50 hubo completa uniformidad en los pareceres de todos los pilotos.

[75] Insertas en el docum. núm. 26.

[76] Este patache, después de buscar ó pretextar que buscaba á la Armada en la isla de Mindanao, en las de Magallanes y otras del Archipiélago, tomó el camino de regreso á Nueva España, dando fondo en el Puerto de Navidad á 9 de Agosto de 1565. Existe inédita bajo el n. 17, t. 17, de Navarrete la Relacion mui singular y circunstanciada hecha por Dn. Alonso de Arellano, Capitan del Patax San Lucas del Armada del General Miguel Lopez de Legazpi, que salió del Puerto de Navidad para el descubrimiento de las Islas del Poniente en 19 de Noviembre de 1564, siendo Piloto de él Lope Martin vecino de Ayamonte: de la Navegacion que hizo desde la noche del dia 1.º de Diciembre siguiente que se separó con una tormenta mui furiosa del Sudueste que los sobrevino, hasta 9 de Agosto de 1565, que arribó al dicho Puerto de Navidad, sin haberse juntado con el Armada, despues de pasar infinitos travajos en su busca, asi en la Isla de Mindanao y otras muchas que reconocieron en aquel grande Archipielago de las Filipinas, como en la penosa y dilatada Navegacion que hicieron de yda y buelta.

Al final de esta relación consta el testimonio del juramento que por mandato de la Audiencia de Nueva España prestaron en Méjico á 22 de Noviembre de 1565 años, sobre la veracidad de esta relación, el capitán don Alonso de Arellano, el piloto Lope Martín, el marinero Juan Bayona y otros de la tripulación del referido patache.

[77] Otras veces Goity y Goiti.

[78] Laja.

[79] Debe decir 10.

[80] Esta isla era la Goam, del grupo de las de Ladrones. En el derrotero de Esteban Rodríguez, piloto mayor, se lee Guan; en el de Pierres Plun se la nombra Boam. Ni Rodrigo de Espinosa, ni Jaime Martínez Fortún y Diego Martín le dan nombre en sus respectivas Relaciones; pero todos convienen en la fecha 23 de Enero de 1565 la llegada y en 3 de Febrero siguiente la salida.

En la isla Guaján, capital después de las de este grupo, que había de recibir el nombre de Marianas con que hoy lo conocemos, fué donde robaron los indios á Magallanes el esquife de su Capitana en 6 de Marzo de 1521: llamábase entonces Botaha. Cinco años más tarde (5 de Septiembre de 1526) fué reconocida por el resto de la expedición de Loaisa, mandada por Toribio Alonso de Salazar. Antes de surgir tuvieron la sorpresa de encontrar en una de aquellas canoas de velas latinas (nombre mismo que recibieron estas islas de los de Magallanes) al español Gonzalo de Vigo, desertor de la Trinidad, cuando esta nave estuvo en la isla vecina de Rota, y que tantos excelentes servicios prestó como intérprete y conocedor de los naturales y de sus costumbres.

Alvaro Saavedra Cerón la avistó en 29 de Diciembre de 1527, forzándole el viento á pasar de largo.

[81] Era uno de los capitanes en la expedición de Villalobos. Véase la Relación de este viaje por Fr. Jerónimo de Santisteban. Colec. de I., 1.ª serie, t. xiv, pág. 151. V. también la de García de Escalante Alvarado., t. V., página 117, ibid.

[82] V. el doc. núm. 28.

[83] Debe ser la llamada hoy de Leite.

[84] Esta isla había sido ya visitada por García de Escalante Alvarado y Fr. Jerónimo de Santisteban, en uno de los bergantines de la expedición de Villalobos (1544).

[85] Parece referirse más bien á la nombrada hoy Panaon que á la de Panay.

[86] Hoy Camiguin, según la carta publicada en el Depósito Hidrográfico en 1874. Camiquin, según el Dic. de Buzeta.

[87] Por botalón.

[88] En blanco.

[89] Parece haberse omitido alguna palabra ó frase, pues más adelante se da como referida la llegada del mismo Tupas. Aclárase en el doc. 33.

[90] Saborucos, son piedras de cierta especie de que se componen algunos terrenos en las costas y fondo del mar.

[91] En la Relación inédita de Pierres Plun se lee: «Martes á 13 dias de Hebrero á las 7 de la mañana vimos las Felipinas: tomé el sol á medio dia en 12 grados y un quarto escaso, corrimos en 24 horas 27 leguas al Hueste quarta del Sudueste, y á las 7 de la tarde dimos fondo en 35 brazas en la Isla de la Baya de Zibaban al abrigo de la brisa de la banda del Hueste.

Este mismo dia se acabó la navegacion desde el Puerto de la Navidad hasta la Isla de Tandaya: la dicha navegacion es sacada por los Meridianos, y espiriencia de la Linea Diametral en cantidad de dos mil y sesenta leguas por el derecho camino de Leste Hueste: tardamos setenta y quatro de buen tiempo: tuvimos solos tres dias de calmas: tardamos en la Baya de Zibao 6 dias: tomé el sol en 12 grados y 6 minutos: quedome el Meridiano un quarto de hora de sol largo de la quarta del Sudueste.

Martes á 20 de Hebrero hicimos vela, á las 6 de la mañana de la Baya de Zibaba para buscar Puerto y Poblacion: fuimos todo el dia y la noche prolongando la costa; y á las 6 por la mañana fuimos á la cabeza á la parte del Sur de la Isla de Tandaya: hay de la Isla de Zibaba á la cabeza de Tandaya 21 leguas.»

En el derrotero de Jaime Martínez Fortún y Diego Martín se lee: «Martes 13 de Hebrero vimos tierra de los 12 grados, la qual fué de las Islas Filipinas: surgiose aquel dia al reparo de una Isleta en 40 brazas, la qual tierra y toda la que los dichos Pilotos Jaymes Martinez Fortun, é Diego Martin hemos visto destas Islas Filipinas demostramos por figura puestas en derrota y altura, asi como Dios nuestro Señor nos lo dió á entender.»

Y efectivamente aparece un diseño en que se leen los nombres geográficos de Butuan en la costa Sur del Canal que representa, y los de Calaya, Mazagua y Palmares en la del Norte; terminando en este pasaje el mencionado é incompleto derrotero.

En el de Esteban Rodríguez no se da el nombre de esta Isla ni se dice otra cosa que pueda situarla, sino que los indios le dijeron que á 7 ú 8 leguas de allí, hacia el Norte, estaba la bahía de Caobos. En el de Rodrigo de Espinosa, piloto del patache San Juan, aunque tampoco se nombra, se leen algunos datos hidrográficos, pero con tales variantes que en la latitud se encuentra cerca de tres grados de diferencia entre dos puntos, que por la misma narración se colige no podían distar más de cuatro ó cinco leguas. Otro de los datos que esta relación expresa está consignado en las siguientes líneas: «Desta Bahia á la Isla de atras que se dice de los Ladrones hallé que por mis cingladuras echadas por mi fantasia habia 268 leguas, y desta Bahia al Puerto de la Navidad conforme á mis cingladuras echado por mi fantasia, y algunas dellas por esquadrias haber 2.024 leguas, y tambien tomé el sol en esta Bahia en 12 grados, y por la declinacion fecha al Meridiano de Mexico en 12 grados y un sesmo.» A cambio de esta omisión se expresan como dato histórico los nombres de los principales indios que en sus paraos vinieron á la Armada durante los nueve dias que estuvo en la bahía. «Eran los principales Dumaña, Señor de Pangutan; Maluco, Señor de Sabacon; Limbaga, Señor de Pamai; Magabilens, Señor de Zabulo; Jaluca, Señor de Cagustan y otro nombrado Calayon.»

El P. Fray Juan de la Concepción, en su Hist. general de Filipinas, tomo i, pág. 331, la llama Ybabao. Hoy es Sámar.

[92] En las Capitanas de las flotas podían los generales nombrar «ocho gentiles hombres que sirven de tener asistencia cerca de su persona ... siendo de advertir que para la navegacion se reparten, y tripulan estos gentiles hombres en los galeones como sucede con los entretenidos.» Veitia Linage. Norte de la Contratacion, l. ii, cap. ii, núm. 35. Referencia á la Ord. del Oc. núm. 234.

[93] V. el doc. núm. 24.

[94] V. el doc. núm. 27.

[95] La falta de sentido denunciaba una omisión en la copia remitida del A. de I. Confrontada con la de Navarrete se salva con la siguiente adición: y el artillería de las naos que estavan cerca de las casas de las moradas dellos, de manera que en disparando la artilleria dicha de las naos y la gente el arcabuzería en tierra se Retiraron de suerte que ninguno dellos se pudo aver—tenian apercibida su armada por mar.

[96] V. el doc. núm. 29.

[97] Así en la copia y en la de Nav. Debe ser Vindanao variante de Mindanao.

[98] Vindanao por Mindanao.

[99] En el original hay igual blanco en este lugar; pero en la cubierta expresa ser escrita á 28 de Mayo.

[100] Existe otra Relación y Derrotero del mismo piloto mayor, Esteban Rodríguez (t. 17 d. n. 11, colec. ined. de Nav.). Del cotejo con el del texto resultan muchas variantes, así en la distancia navegada en varias singladuras, como en la variación de la aguja, alturas observadas del sol y otros accidentes cosmográficos é hidrográficos, y por tanto en la situación de las islas, que para mayor claridad, según creyó aquél navegante, diseña con mala traza caprichosamente. Lo mismo acontece con otro Derrotero que tenemos á la vista de los pilotos de la Almiranta Jaime Martínez Fortun y Diego Martín, registrado en el t. 17, n. 13; resultando de todo la dificultad insuperable de marcar en una carta moderna la verdadera derrota que siguió la Armada de Legazpi. Pero siendo esta materia más propia de una colección especial de Marina, omítese la inserción de los mencionados Derroteros, como también la del que escribió Pierres Plun, piloto francés que fué en la capitana nombrada San Pedro (t. 17 d. n. 12) y que por promovedor de la conjuración tramada en Cebu fué ajusticiado con otros en la horca el 28 de Noviembre de 1565. Convendrá, sin embargo, consultar la declaración que se lee al final del Diario de navegación de los expresados Jaime Martínez Fortun y Diego Martín, por referirse á la línea de demarcación entre Portugal y España.

Por las razones anteriormente expresadas se omite la publicación de otro Derrotero de este viaje de ida, escrito por el piloto del patache San Juan, Rodrigo de Espinosa, que existe inédito en el t. 17 d. n. 10, c. de N.

[101] Omite el apellido que era Arellano.

[102] Así en la copia: debe ser error y decir Sudueste.

[103] Falta alguna palabra.

[104] Goite.

[105] Para hacer comprensible esta frase conviene tener presente la que se usa en la pág. 228 del doc. 27. Allí se lee: «Así mismo pescado de que habia mucha cantidad así en fardos, como en barbacoas

[106] Así en el original, por decir aunque; y esta voz, en que, la usa en toda la relación en lugar de aunque, lo cual se ha de tener presente.

[107] Por gratil, ó sea relinga ú orilla de la vela.

[108] Está usado el vocablo en su acepción de saeta ó palo arrojadizo.

[109] Así en el original.—N. de N.

[110] Bohol.

[111] La conocida hoy por Isla de Negros.

[112] Cebu ó Zubu.

[113] Así en la copia de Nav.

[114] Cotejada esta Relación con otra no terminada y atribuída al mismo piloto mayor Esteban Rodríguez, se encuentran discordancias notables en las distancias estimadas, si bien existe conformidad en ciertas frases características.

[115] Si se recuerda que uno de los objetos principales de las expediciones anteriores y de ésta consistía en averiguar la derrota para el viaje de regreso á Nueva España, se comprenderá la importancia de este documento. V. el siguiente, núm. 35.

[116] Aquí se ha omitido la distancia estimada, ó sea lo que echó de singladura, sin que en la copia se advierta dicha omisión.

[117] Aunque así dice la copia, debe decir Sudeste, como fácilmente comprenderá quien sepa cuartear la aguja y entienda algo de navegación. Tampoco pueden extrañarse los errores materiales de copia ó imprenta en los rumbos de la aguja, por sonar con tanta semejanza para el que no entienda del arte náutica, como disparidad encuentra el oído acostumbrado é inteligente.

[118] En nota sobre otro derrotero se ha advertido ya que á estas dos palabras solían dar el valor que hoy tiene aunque.

[119] Alude á Fray Andrés de Urdaneta.

[120] Por aunque.

[121] Existe otro Derrotero de este viaje, por Esteban Rodríguez, Piloto mayor: hállase incompleto por haber fallecido este navegante en la mar el dia 27 de Septiembre entre nueve y diez de la mañana, como expresa Rodrigo de Espinosa, V. pág. 452.

[122] En las demás Relaciones se le suprime este apellido Isla, quizá para distinguirlo de Joan de la Isla, su hermano (V. doc. 27), Capitán del galeón San Joan, del cual era piloto el mencionado Rodrigo.

[123] Por convenir al método de la narración se inserta en este lugar.