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(Año de 1538.—Mayo 27, Santiago.)—Cartas de Hernando de Castro y Gonzalo Hernández con relación de ocurrencias.—(Acad. de la Hist., colec. Muñoz, t. LXXXI, fol. 120 vto. Extractos.)

No envian con Diego Perez 5.000 pesos que hay en el arca, por el riesgo de tantos corsarios y por el mandato de no enviar oro sino en naos de Armada.

En Octubre pasado recibieron, entre otras, una cédula de 9 de Marzo para que no oviese Almirante en la isla y mas adelante un privillejo despachado nueve dias despues derogando dichas cédulas.

Habrá ocho meses llegó al puerto un navio cargado de conpey, ques como pez y sirve en su lugar para reparo de los navios. Hay veneros dello en la isla y esta es la primera barcada que se ha traido.

Vino una nao francesa con mas de 80 hombres de guerra; y habiendo surgido junto al muelle tuvo combate con la de D. Perez. Lo refieren; piden artilleria y que no teniendo propios la ciudad se les permita echar sisa para tales casos y que se haga un fuerte para defender el desembarcadero.

En la demora pasada se fundieron 12.869 pesos de oro. De doce años acá no ha habido ninguno en que tan poco se haya cogido. Saliose la gente de las minas por temor de ciertos indios que, habiéndose alzado, mataron por setiembre y octubre ocho españoles y mas de cuarenta indios mansos.

El tesorero Lope Hurtado es vuelto a la isla y trujo un clérigo por ejecutor de orden de los Inquisidores, para que se le devolviesen sus bienes secuestrados. Les obligó, con censuras, a entregarle hacienda de V. M., depósitos, libros y escrituras.

De la villa de Baracoa escriben como en este mes llegaron 23 ó 24 cimarrones, quemaron las casas e iglesias y quisieron hacer bando á los indios mansos, pero estos, por el contrario, se han propuesto hacerles guerra por sí solos y son idos a ello.