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(Año de 1542.—Abril 28, Santiago.)—Los Procuradores de la ciudad de Santiago y de las villas de Puerto Príncipe y Santi-Spíritus, avisan de ocurrencias y necesidades de la isla á S. M.—(Colec. Muñoz, t. LXXXIII, fol. 46 vto. Extracto.)

Conforme a la provision real de que al juntarse a tiempo de la fundicion, digan lo que conviene, no habiendo venido en dos meses los procuradores de las otras villas, los firmantes Gonzalo Fernandez por la ciudad de Santiago; Alonso de Aguilar, por la villa de Puerto del Principe, y Alonso Sanchez del Corral por la de Santispiritus, cumplen por sí.

La isla buena en españoles, naturales y negros, pero en gran necesidad: las minas muy flacas; los indios muy pocos. Mándese pagar lo cogido con indios al décimo, lo con esclavos al 15 y se aprovecharán ellos e V. M.

Aquí la principal prisa son negros. Suplicamos licencia para que cada vecino pueda traer cuatro negros, y negros libres de todos derechos.

Permítase que entren aqui indios esclavos sin pagar derechos, como en otras partes. La merced de las penas de Cámara para componer caminos feneció ha ocho años. Desde entonces son impracticables los caminos de unas a otras villas, porque estas no tienen propios. Suplicamos continue dicha merced.

Acá vienen poquísimos navios de Castilla. Solian venir de Canarias, y ahora dicen no tener licencia de V. M. Asi sucede en uno y en dos años no venir navio con mantenimientos, por lo que padecemos gran necesidad. Suplicamos se permita venir los de Canarias a esta isla.

Para fundir el cobre tenemos dos fundidores alemanes, y no bastan. Suplicamos vengan más, que esto será gran recurso para la isla.

El que tiene aqui cargo por Juan de Vega, fundidor mayor, hasta ahora ha proveido de fundidor para el oro, y ninguno quiere servir por el poco salario que da, y asi no le hay ahora. Mándese lo haya y le den el salario competente.

El convento de San Francisco desta se comenzó hacer con limosna de V. M., de piedra de cantería; ya está a la mitad, y falta para continuar. No alcanzan las limosnas de los vecinos. Suplicamos continue V. M. sus socorros.

En esta isla la eleccion de alcaldes se hacia primero por los Regidores; despues mandó V. M. que los Regidores eligiesen dos personas, los vecinos otras dos, el alcalde mayor otra y de los nombres de las cinco, puestos en cántaro, se sorteasen dos, y que el electo un año no pudiese volver a serlo hasta pasar tres años. Suplicamos no se obligue a estos huecos, por falta de personas dignas. Aun en esta ciudad no hay mas que cinco o seis. Si alguno ha servido bien, que podamos reelegirle.

De ver que todas las veces que desta ciudad se embió cuadrilla de españoles en seguimiento de los indios alzados, jamas se habia sacado buen fruto; antes de cada dia se hacian mayores daños y muertes de españoles y negros, se acordó en esta ciudad otra ispiriencia, y fue que puede haber un año que se hizo una cuadrilla de hasta 24 indios naturales de la isla, dellos de los que estan en libertad, y algunos escogidos por buenos de algunos pocos de los vecinos desta ciudad, a los que se les dió todo lo necesario para la guerra, e señaló partido que ganasen cada mes. Estos fueron rastreando e buscando la isla; dieron en el rancho donde estaban acogidos en unas ásperas sierras todos los indios alzados, con los que tuvieron recia pelea en la que mataron 16 hombres e prendieron otros tantos hombres y mujeres, y otros se les fueron, e quemáronles los ranchos, e allí murió el Capitan desta cuadrilla, y él eligió otro, su pariente, el que trujo a esta ciudad la presa, e se hizo justicia dellos. A todos los desta cuadrilla se les hizo mucha honra e pagó muy bien su trabajo, de lo que quedan muy contentos e con voluntad que siempre servirán a V. M. en esta rancheria. Conviene que esta cuadrilla ande siempre a ranchear. Mándelo asi V. M. y durante ese servicio exímaseles del tributo de tres pesos al año impuesto a los indios libres. Con esto estará en quietud la isla y se escusarán muchos daños y muertes.

Da fe de que los firmantes son tales procuradores el escribano Calderon.