EL EMBUSTERO
Dijéronle a un caballero
la murmuración que había
de lo mucho que mentía,
y él dijo a un paje: —Yo quiero
enmendarme; a ti te encargo
que te estés siempre conmigo,
y si algunos cuentos digo,
cuando vieres que me alargo
en lo que voy a decir,
tírame, estando allí junto,
de la capa al mismo punto,
y no me dejes mentir.
Esperó el paje ocasión,
y su amo en la primera
de mentir, que en fin ya era
aquella su inclinación,
dijo: —En una casa mía
tengo sala de mil pasos
de largo, y no son escasos.
—¿Y cuántos de ancho tenía?
—preguntó luego un oyente—.
A que el paje le tiró
de la capa y respondió:
—Seis pasos tasadamente.
Replicaron los demás:
—Pues ¿cómo así lo trazaste,
que a sala tan larga echaste
seis pasos de ancho no más?
Y a los que le preguntaron
respondía él al pasar:
—Más le quisiera yo echar,
sino que no me dejaron.
(Duelo de honor y amistad, jornada 2.ª)
LA ZORRA Y EL LEÓN[16]
Murmuraban del león
que tenía mal aliento
de boca, y él descontento
de tener esta opinión,
como es rey este animal,
mandó que todos le oliesen
la boca, y luego dijesen
si le olía bien o mal.
El que llegaba decía:
—Mal le huele a vuestra alteza.
Y él, con enojo y braveza,
le mataba y le mordía.
Fué la zorra y preguntada
—¿Huéleme mal? —respondió:
—Tengo romadizo yo
y no he podido oler nada.
(Duelo de honor y amistad, jornada 2.ª)