EL SUEÑO ENGAÑOSO
Soñaba un hombre una noche
que le venía gran suma
de doblones del gran Cairo,
y en una cabalgadura
soñó que iba a recibirlos,
y al irlos a echar la uña,
viendo un montonazo de oro,
por apear de la mula,
¡zas!, se cayó de la cama,
y sobre una piedra aguda
se abrió un jeme de cabeza,
y vino a quedarse, en suma,
sin dineros y sin sueño,
descalabrado y a oscuras.
(Nuestra Señora del Pilar, jornada 1.ª)