LOS ARQUEÓLOGOS

Pleiteaban ciertos curas

de San Miguel y Santa Ana,

probando el uno y el otro

la antigüedad de su casa;

y el de San Miguel un día,

que acaso se paseaba

por el corral de su iglesia,

descubrió mohosa y parda

una losa y ciertas letras,

que gastó tiempo en limpiarlas;

dicen: Por aquí Selím...

Partió como un rayo a casa

del obispo, y dijo a voces:

—Mi justicia está muy llana,

ilustrísimo señor;

esta piedra era la entrada

de alguna cueva, por donde

el moro Selím entraba

para guardar los despojos

en la pérdida de España.

Quedó confuso el Obispo;

pero el cura de Santa Ana,

que estaba presente, dijo:

—Vamos a ver dónde estaba

esa piedra tan morisca,

que tan castellano habla.

Fuéronse los dos, y entrando

a la misma parte, hallan

rompida otra media losa,

y que juntándolas ambas,

dicen: Por aquí se limpian

las letrinas de esta casa.

(La Renegada de Valladolid, jornada 1.ª)