38.

Llevó tras sí los pámpanos octubre,

Y con las grandes lluvias insolente,

No sufre Ibero márgenes ni puente,

Mas antes los vecinos campos cubre.

Moncayo, como suele, ya descubre

Coronada de nieve la alta frente;

Y el sol apenas vemos en oriente,

Cuando la opaca tierra nos lo encubre.

Sienten el mar y selvas ya la saña

Del Aquilón, y encierra su bramido

Gente en el puerto y gente en la cabaña.

Y Fabio, en el umbral de Tais tendido

Con vergonzosas lágrimas lo baña,

Debiéndolas al tiempo que ha perdido.

BARTOLOMÉ LEONARDO
DE ARGENSOLA